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Las montañas itinerantes.

 17 19 Las montañas itinerantes.      Tras sobrevolar el Mediterráneo, las nubes juguetonas depositaron a Antonio en lo alto de los Alpes italianos. Sentado sobre la nieve, éste vio como se acercaba lentamente un montículo blanco. Cuando el montículo estuvo cerca, escuchó un resuello en su interior. El montículo llegó a la cumbre y se precipitó ladera abajo. Luego apareció otro montículo. Esta vez divisó un pequeño ojo en él, parecía asustado, empezó a bajar la montaña con cuidado. Apareció un tercer montículo. Éste de repente barritó, se sacudió la nieve que lo cubría y se mostró. Era un elefante, uno de los elefantes con que Aníbal Barca quiso llegar a Roma cruzando los Alpes. Y a lomos del elefante estaba el mismísimo Aníbal Barca, erguido, indicando el rumbo a seguir e instando a que sus huestes le siguieran.      Aníbal vio a Antonio, pero no le prestó mucha atención. Continuó su camino. Entonces su elefante perdió pie y empezó a precipitarse, ...

La piedra.

 17 18  La piedra.      ¡Nilo, a tu puesto!, gritó una voz autoritaria y, casi simultáneamente, restalló el sonido de un latigazo que apenas le rozó. Antonio agarró la gruesa cuerda de la que debía tirar para seguir arrastrando esa gran mole de piedra que llevaban, desde la cantera al lugar donde estaban construyendo la nueva gran pirámide, esa que aseguraría una plácida vida eterna para el dios faraón que gobernaba el país.      Los caminos habían dejado de ser solitarios, Antonio Nilo siguió la riada de gente y acabó enrolado a la fuerza en el grupo de los que arrastraban la gran piedra tallada, una de tantas entre todas las que confluían hacia la futura pirámide; pero no era una de tantas, tenía su lugar predestinado en la construcción y sabían ya que costaría un determinado número de vidas entre los trabajadores. Eran vidas a la vez necesarias y prescindibles.      Antonio Nilo convivía con los porteadores y ap...

Una lágrima.

 17 17  Una lágrima.      Antonio Ganges dio un gran salto arrastrado por la cometa. Como se ha visto a los delfines jugar con una brizna de alga, las nubes fueron pasándose la cometa con la boca, con la nariz, con la espalda, con las caderas, con las rodillas, con los talones y con los dedos de los pies. Las manos las utilizan para otros menesteres.      Al fin las nubes soltaron la cometa y ésta aterrizó suavemente en una desolada planicie etíope. Las nubes se alejaron formando un círculo alrededor de Antonio Ganges. Probablemente planeaban estrategias coreográficas, alguna sugirió un chaparrón sobre esa tierra sedienta en la que se divisaban profundas estrías de antiguos cauces de agua.      Me siento un poco Borges al decir que un punto se agotó en el horizonte hasta convertirse en un explorador británico vestido de explorador británico bamboleándose encima de un dromedario. Éste se arrodilló frente a Antonio, ...

La manija... (reedición)

00 16  La manija... La manija danzante del tiempo, que a veces me adormece y a veces me da sacudidas de miedo y valor, de alegría y llanto, me mantiene junto al camino por el que llegas trazando piruetas en el aire. El aire, tremolar de guitarras; la tierra, retumbar de tambores; el espacio, serpentear etéreo de estrellas hilvanadas por el sonido de una flauta que crece y nos envuelve. En tus mejillas y labios refulge. el resplandor de la hoguera.                * Nos falta la paciencia del perezoso, nos sobra la paciencia del tigre. Nos falta la pertinacia del camello. Nos sobra la pertinacia de los tanques en el golfo pérsico, en los Balcanes y en todas partes. Nos falta la ciencia de Einstein, nos sobra la ciencia de Einstein. Nos faltan gorilas por el centro de África, nos faltan elefantes en los bosques de Asia, nos faltan aves en las aires de Europa, nos faltan marsupiales en las ...

Las nubes.

 17 16  Las nubes.      Antonio Ganges creció a orillas del Río Sagrado, en el regazo de una madre extranjera que le decía Tú no eres un intocable. La sociedad no opinaba del mismo modo. Algunos no toleraban ni que les dirigiera la mirada. Al menos, no tuvo que buscarse el sustento entre la basura del vertedero cercano, poblado por cientos de niños, viejos y parias que allí intentaban sobrevivir con lo que otros desecharon.      Era un niño alegre hecho para romper los límites y fronteras en que quisieran confinarle. Podía bajar la mirada al cruzarse con alguien, pero inmediatamente la erguía y sus ojos estaban siempre poblados de nubes blancas, azules y grises, a veces rosáceas, a veces anaranjadas, a veces encendidas de puro amarillo sol naciente.      Antonio viajó a Nueva Delhi y vio las calles llenas de gentes, muchos dormían en la acera, en los balcones de las casas, en equilibrio sobre el rickshaw que de día...

Llegaron en tropel .. (reedición).

00 15  Llegaron en tropel... Llegaron en tropel, salieron a través de mis dedos. Son sólo palabras tecleadas, no son útiles de labranza, no son semillas vertidas en la tierra, no son perlas en la balanza del joyero. Son exabruptos, desesperadas exclamaciones, Imprecisas agresiones verbales O caricias a tientas sobre tu piel imaginada.                * Nos faltan la sombra y el cobijo del roble. Nos falta la caligrafía del esperantista. Nos faltan el santuario de Notre Dame y, entrevista entre las sombras, la figura de Quasimodo llevándose en volandas el cuerpo de su amada.                   * ¿Por qué nadie hizo caso cuando, al menos Proudhon y Kropotkin, predijeron los errores de Marx, Lennin, Stalin y Gorbachov? ¿Por qué Mijaíl Gorbachov y Ronald Reagan se limitaron a desmantelar la revolución? ¿Por qué los e...

Zarité o las aventuras de Configirl.

 14 21  Zarité o las aventuras de Configirl.      A Confidentesa le mandaron un pasaje de avión a Nueva York y una reserva de hotel, con todos los gastos pagados, de parte de una gran inmobiliaria llamada La Caverna de Platón... Extraño nombre para una constructora y especuladora de terrenos e inmuebles, pensó nuestra heroína. Y cruzó el charco en primera clase.      Naturalmente, llevaba puesto el traje negro escotado por arriba y entreabierto por abajo, siempre dependiendo del ritmo que marcaran sus caderas al andar. Ese día tenía prisa de ejecutiva, así que sus pasos no eran especialmente insinuantes, aunque al salir del aeropuerto, en la avenida, un jovencito, y luego otro, y más allá otro, y otro más al doblar la esquina, profirieron silbidos de admiración y le iban proponiendo no supo bien qué experiencias tropicales de cama, algunas al parecer altruistas y otras con salario por los servicios prestados.      ...

Ten mucho cuidado... (reedición).

 00 13  Ten mucho cuidado... Ten mucho cuidado si andas por los barrios bajos; Te pueden dejar con nada, hay zonas peligrosas; Hay gentes pendientes de cualquier movimiento; Hay ciudades enteras sumergidas en la marea del miedo; Ten mucho cuidado si andas entre turbamultas indocumentadas; Te pueden dejar sin aliento; Hay parientes oscuros salidos del fondo de África; Hay vástagos iracundos gritando su identidad e ideología entre maremotos de indiferencia; Hay prestidigitadores de la medianoche que tienden con un soplo sus hilos y te manejan a su antojo como una marioneta; Hay prostitutas que venden una ilusión de carne, hay traseros en venta; Hay mendigos agobiantes que exhiben muñones atroces, improcedentes; Hay manifestaciones y comparsas Ramblas arriba, Ramblas abajo Hay traficantes de un opio inocuo que ni siquiera te arranca de este mundo; Hay traficantes de paraísos multicolores; Hay traficantes de decorados que harán que no sepas dónde estás; Ten mucho c...

El gigoló.

14 17  El gigoló.       "No entiendo porqué debo ocultar mis años, todos los he vivido, desde el primero hasta el último. Los amaba, porque me permitieron llegar a ser quién soy hoy. Los tengo en mi corazón. Los tengo en cada arruga de mi cara.      Son mi vida, con sus dolores y alegrías. No tengo porqué esconderlos, porque amo mi vida".                Luis Carlos Ocampo Franco.      Alicia, vestirse de colores atrae a las mariposas de la buena suerte...      Migue, la vida es un inmenso teatro en el que podemos caracterizamos e interpretar nuestro ser mejor...      Inma, puedes ser tú quien nos dejes a nosotros sin aliento. Una experiencia interesante, que la mujer tome la iniciativa. Hay mentes tradicionalistas que nunca probarán ese licor, dar plena libertad de movimiento a la mujer.   ...

Patrias fugaces.

 14 16  Patrias fugaces.      Alguien canta en la radio Quiero demasiado a mi país para ser nacionalista.      Claro, lo entiendo, si soy nacionalista soy reduccionista de la realidad; soy injusto con el resto de países del planeta, y por tanto degradó a mi patria o nación, ante el mundo, ante mis conciudadanos y ante mi mismo.      El que decide seguir siendo patriota, nacionalista, etnocéntrico, que sepa que cada vez que abre la boca para lanzar sus consignas, degrada el presunto objeto de su amor. Algunos patriotas ni siquiera saben qué es eso, el amor, han entrado por la puerta de atrás en el mundo de las ideologías sólo para destilar odio por lo ajeno, por lo foráneo. Y los internacionalistas o ciudadanos del mundo sin etiquetar, hemos de rebajarnos a debatir con palabras y razones con ellos, mientras a esos nacionalistas patriotas les basta con agitar la bandera y apelar a los bajos instintos de los arrabales...

Sin bragas y a lo loco...

 14 15  Sin bragas y a lo loco...      Había un movimiento feminista, o grupo de mujeres, que se llamaba Las SinSombtero, que venían a preconizar que las mujeres no tuvieran que estar tan encorsetadas, que no tuvieran que representar una mojigata adscripción a la decencia y al ornato formales. Podemos llevar faldas cortas. Señores, que ir sin sombrero no es ir desnudas. La guerra civil acalló esa voz. ¿Cómo sería la sociedad española y la lucha feminista si el periodo 1939-1975 no hubiera existido en este país?      En los sesenta seguramente triunfó el movimiento de las SinSostenes. Ganaron el derecho a poder no usarlos.      En cualquier caso, las contumaces beatas siempre orarán a las puertas del Club de las SinSombrero, así como a las puertas del Club de las SinSostenes, así como a las puertas del Club de de las SinBragas, un colectivo muy playero, que a veces se explaya por la Ciudad de la Deshinibición y el R...

Los vídeos de Resquicio...

Los vídeos de Resquicio...      Te invito a visitar mi canal de YouTube Los vídeos de Resquicio, con distintas listas de reproducción... https://youtube.com/channel/UCjv4I1bo3vIg2Tq3L2aT7pw      Lista de reproducción  Primeros vídeos editados,. YouTube, canal Los vídeos de Resquicio https://youtube.com/playlist?list=PLK6YpHHVPISsSlubV1VMGRc6qCYmR9ede      Tras cinco o seis años aprendiendo fotografía digital y diseño gráfico, Resquicio se hace con una no muy sofisticada cámara de vídeo que le permite editar los cinco primeros vídeos, una muestra de cómo era su vida allá por 2006. Luego grabó y grabó y no tenía tiempo de revisar todo ese material, pero la pandemia le concedió un poco de tiempo para dedicarse a ello.      Lista de reproducción  Lanzarote.  YouTube,  canal Los vídeos de Resquicio. https://youtube.com/playlist?list=PLK6YpHHVPIStzCxun9Fxrdk2CtYwxhHIY    ...

Hay cazadores de sueños (reedición).

 00 12  Hay cazadores... Hay cazadores de sueños que construyen torres de marfil sobre mis despojos; hay mentes soñadoras que nunca quedarán atrapadas entre cuatro paredes; hay manos que me llevan en volandas sin apenas rozarme; hay  miradas que construyen muros de hormigón y, cual desiertos, coagulan cada lágrima antes de que nazca; hay alientos que hielan y hálitos que me hacen renacer de los siglos de letargo; hay almas que abren un océano de ternura sin impurezas y hay miedos que se retuercen en silencio tras las puertas más inaccesibles; hay palabras que son pinceladas y hay palabras que son tambores                                              o balas                ...

Un paseo transoceánico.

 17 15  Un paseo transoceánico.      A Marcela un día su padre le dijo Gracias, hija... Pero el resto de los días le gritaba con su voz ya débil Acércate, hijo...  y lo azotaba con las pocas fuerzas que le quedaba; Yo te maldigo. Luego lloraba durante horas, quizá de arrepentimiento, o pensando en su estirpe abocada a la extinción.      Marcela cuidó al expresidente del gobierno hasta que éste murió, pero no acudió al entierro oficial. Marcela inicio una escapada muy parecida a la que Gabriel García Márquez nos cuenta al final de su relato La cándida Eréndira y su abuela desalmada. Marcela caminó y caminó por calles, caminos y carreteras. Atravesó puentes y cruzó fronteras hasta que llegó al lago Maracaibo. Entonces Marcela nado y nadó, aunque no alcanzó a cruzar el lago de extremo a extremo porque encontró en el centro del mismo un pueblecito de palafitos, que son casas sustentadas sobre estacas clavadas al fondo del lago. ...

Señor Inspector...

 14 14  Señor Inspector...      Señor Inspector de Túneles y Carreteras, no ponga esa cara de sorpresa. ¿Sabe por qué bailo? Porque cuando dejas de estar bajo la bota de la tristeza, todo es más livianos y el cuerpo se vuelve etéreo.                *      Había que firmar un acta notarial y tuvimos que vestirnos.                 *      Google, ¿qué significa etimológicamente literatura, teniendo en cuenta que antes del uso del papel existía la narración oral, que puede ser considerada perfectamente literatura; y teniendo en cuenta que con las nuevas tecnologías se pueden contar historias con una sucesión de fotos; con audio, registrado en cualquier lado; o con vídeo, tanto editado como en streming... o con una combinación de todos esos medios?      P...