La marea, videografiada.
La marea, videografiada.
Vídeo de 00 Palabras, 01-08.
Palabras...
00 01 Siguiendo la ruta...
Siguiendo la ruta de las tempestades y la desazón
llegarás al país de las aguas claras.
Siguiendo la ruta de la juventud
llegarás a los campos de la vida madura.
Siguiendo la ruta del mar de los sonidos
llegarás a la isla de los violines, los pianos y las trompetas:
allí serás huésped de la sinfonía de la selva y la playa,
del día y la noche,
del frío y la hoguera.
Será la armonía entre tiempo y latido.
Será la armonía entre sendero y paso, entre pie y camino.
*
00 02 A veces...
A veces, sin saber hacia dónde huir, escapo sólo hacia las paredes
y allí se queda todo el dolor,
toda la angustia,
toda la ira...
aunque tiemble mi cuerpo,
aunque la mirada proclama amor,
aunque la palabra proclama te quiero
porque el amor nos salva cuando estamos perdidos,
porque el humor nos ayuda a sobrevivir,
porque el perdón se hace necesario cada día,
porque hemos de aprender a tender la mano,
porque dios mora en los que no contaminan,
porque dios mora en los que no esclavizan,
porque dios mora en los que no extorsionan,
porque dios mora en los que no adoctrinan,
porque dios mora en los que aman el bien.
*
00 03 El horizonte...
El horizonte se desdobló y el cartógrafo anotó extraños galimatías en sus papiros.
Años después encontraron a R. Crusoe en la isla donde los pájaros de fuego hablan.
Hoy la cáscara de la Tierra se resquebraja
y millones de telescopios ultrasensibles
sondean el espacio, atónitos, solos
ante las galaxias silenciosas y ante Dios Callado.
Y no obstante sigo buscando tu amor
como si no nos hubieran amamantado la locura y la prisa por llegar.
*
00 04 No pierdas el hilo...
... no pierdas el hilo de las profundidades, pececillo.
... no pierdas el hilo de las alturas, gaviota.
... lápiz, tinta china,
Gutemberg que vas recitando las verdades del hombre blanco,
mentiras que cuestan menos que la palabra traicionada de sus tratados, leyes y libros sagrados.
Queremos ser libres como la danza del salvaje.
Queremos ser libres como el silencio de las montañas.
Queremos ser libres como la libertad del que sabe amar.
*
00 05 Hoy he abierto...
Hoy he abierto o escrito un viejo libro de gruesas tapas polvorientas.
Hoy he recopilado o leído todas las páginas del sufrimiento,
todas las páginas del amor,
todas las páginas de la perplejidad,
todas las páginas del reposo,
todas las páginas de la guerra,
todas las páginas de la paz.
He comprendido que las herejías comen carne podrida en las mazmorras o en los suburbios.
He comprendido que las herejías se escriben con sangre.
Es duro decirlo, pero he comprendido que todos llevamos un hereje escondido dentro.
He comprendido que todos somos herejes o no sabemos serlo.
Hoy he leído el libro invertebrado de la vida.
Hoy he leído el libro vertebrado de la vida.
Hoy atravieso el laberinto.
Hoy el laberinto me atraviesa.
*
00 06 Un cuerpo destruido...
Un cuerpo destruido, en ruinas,
yace sobre la hierba,
y sin saberlo (duerme:
sueño de amargura, sueño de eufonía)
reverdece plantío
sobre un plantel de lozanías.
Me dice el bosque
que un tal Noé le ha robado toda la madera
para no sé qué proyecto narcisista.
Un tropel de pasiones desatadas
toma la bocacalle de la tarambana
y desemboca a postrarse exhausto
ante el altar de la morigeración.
Un americano dobla una esquina de América
y una repentina ráfaga de viento
tira su sombrero a una alcantarilla
de Subamérica.
Los ritos de la desolación en nada se parecen a los de la incongruencia.
Los ritos de la desolación en nada se parecen a los del desinterés.
Una gota infinitesimal
acude solícita
en sufragio de un lago que se extingue
y mitiga su naufragio
de sol, plomo y sequía.
El hambre abdica en el plato.
La palabra se remonta al gruñido.
El llanto exhibe su carnet fúnebre
de represor del cariño.
*
00 07 Quema...
Quema incienso de copal
y pon tres semillas: una para los animales,
otra para los dioses
y otra para que crezca la planta.
*
00 08 Si se te caen los grilletes...
Si se te caen los grilletes o pierdes una lentilla, encógete de hombros y grita a lo profundo de la noche ¡Que no me despedace el granizo metálico que se cierne sobre la bóveda de este espectro abrumado! Este altar que preside los últimos ademanes de vida y locura y pasión y frenética transparencia. Esta tarima sobre la que el visionario grita, este pedestal sobre el que se está pudriendo la carnaza de sus ideales. Me arrastro hasta los pies de quien se había bañado en mis ojos. Cometo un crimen sin que me tiemble la mano. Un minúsculo crimen tan necesario como irrumpir de repente en el coro de las ardillas felices de las ramas impares. Un espantoso crimen como lavarse las manos en la sangre de los saltimbanquis que cayeron fatalmente por el imprevisto ángulo de la soledad.
En Addis-Abeba hay un puente, bajo el puente hay una silla, sentado en la silla hay un hombre, en la mano del hombre hay un reloj que indica puntual la cita.
Mujer: Que el Creador ilumine tu frente, anciano.
Hombre: Veo que no se cumplen mis presentimientos, creía que tenía una cita con el viento del desierto.
Mujer: Mi garganta permanece seca como el viento del desierto.
Hombre: Bebe.
Mujer: Este río es un caudal de gargantas sedientas.
Hombre: Si buceas profundo alcanzarás filtraciones apenas perceptibles desde aquí.
Mujer: Conozco ese licor. Es el residuo de las lágrimas de los que agotaron sus fuerzas y su ira.
Hombre: Es el último alimento, no puedes prescindir de él.
Mujer: Aún me queda coraje para vagabundear hasta llegar a la ribera de alguno de los míticos lagos inabarcables con la mirada. ¿Por qué crees que estoy aquí, puntual a la cita? Eres un hombre con suerte, los demás han muerto bajo el polvo del desierto y yo soy quien no ha sentido conmiseración por ellos.
Hombre: Mi padre era dueño de inmensos rebaños, recorría vastas tierras y elegía los mejores manantiales. Y el padre de mi padre. Y su padre también. Mi hijo murió con aquel llanto insaciable, y sus lágrimas alimentarán a los que resignadamente visten la túnica que conmemora a sus muertos...
Mujer: ¡Calla! No he venido a que me cuentes tus miserias. Yo me alimento de las quimeras creadas por mentes embriagadas.
Hombre: Mi hermano murió arrollado por un caballo. Era poderoso y temido. Había hecho la revolución, y allá en la sierra jamás fue derrotado. Cuando bajó a la ciudad había perdido la generosidad de que hablan sus hazañas de insurgente. Cuando murió, las multitudes gritaron su nombre. Mientras, los hombres admirables que ofrecieron sus vidas sin claudicar, permanecen en el olvido. Yo he visto como retiraban sus cadáveres del camino tras los días de agitación, pero jamás me atreví a alzar la voz.
Mujer: Y ahora pretendes que me compadezca de tu debilidad...
Hombre: Tú me destruirás. Estoy citado con mi destrucción.
Mujer: Me llevaré tus últimas monedas a cambio de una efímera esperanza. Soy como la ponzoña. Nadie descansará hasta que cumpla mi venganza contra quien aniquiló mi estirpe y me dejó sin nombre.
Hombre: Yo conozco tu nombre. ¿Por qué crees que he acudido a esta cita? Tú eres la Semilla Perdida del Último Labrador. Ahora las tribus se han desintegrado y eres el opio que me mantiene en pie.
*
00 09 El sombrero...
el sombrero cayó al suelo cuando recibió el impacto de la bala en plena sien, el asesino cogió su automóvil y condujo a gran velocidad por la autopista hasta impactar con un autobús que circulaba en dirección contraria, el conductor del autobús resultó ileso. Las sombras fueron deshilvanando su dictado, la noche fue espesa y al alba los pájaros que lograron sobrevivir se lanzaron a un espantoso vuelo sin retorno hacia el cráter del volcán de la diosa de las flores carnívoras. El Amazonas sobrevivió a la catástrofe nuclear: los poblados indígenas y unos pocos blancos harapientos y hambrientos eran la única población planetaria. Todo sucumbió en Occidente, ni en la India permaneció en pie un solo templo, qué catástrofe. Ni una hormiga sobrevivió. Tres mil hojas de poesía ardieron en casa de monseñor Osvaldo Gutiérrez Novochoa, que desde niño había sentido una profunda afición a hacer poemas.
*
00 10 Estás tranquilamente...
Estas tranquilamente sentado sobre las mentiras pronunciadas ayer,
y no voy a ser yo quien te tire por los suelos,
catedrático de cuadradas aulas.
Deja de poner las manos sobre los niños alborotados.
Deja de enderezar el tronco de los árboles: la tramontana pocas veces se equivoca
y si hoy sopla del sur... no le des más vueltas a los mapas,
extravía la mirada, conviértete en río,
elige un mar hacia el que desembocar...
como van meditando la ciénaga y el estanque qué dique romper y qué valle fertilizar.
Libros tan pesados
como impenetrables a tientas,
cuadernillos con apuntes, garabatos de tedio,
infantes sorprendidos atrapados en tus palabras
recitadas santas acuñadas dichas escuchadas olvidadas repetidas renovadas informales públicas privatizadas.
Catedrático vocacional
en el arte de decir barbaridades:
cohibiendo restringiendo adoctrinando.
Catedrático de cuadradas aulas,
días cuadriculados,
horas enteras para hundir la flota enemiga en la cuadrícula de papel
mientras tú viajas por Mesopotamia
o escalas los cerros de Úbeda.
*
00 11 Papelajos...
Papelajos emborronados, papeles viejos y desordenados que fueron una libreta garabateada, escrita y dibujada con pasión y desgarro.
Clinclín metálico por los suelos y nuestra mirada que salta y rebota tras él.
El palo y la zanahoria, la antena y el cable,
tiempo suspendido en el aire frenético de unos eléctricos destellos.
Carburante a mogollón inhalado en garajes públicos y en bodegas de barcos,
la puerta del ferry cuando se abre sobre una esquina de mar y un recodo de muelle.
Rampa por donde despunta el bullicio de gentes y aduaneros.
-Buenos días, isla de aventuras,
mapas subconscientes y pasaportes chispeantes,
risas y tertulias hasta el amanecer,
casino de fuego y arena donde se barajan la palabra y la anécdota,
ruleta por la que rueda el om en casillas de manos entrelazadas,
círculo cálido de manos, frente a la tabla-mesa, sentados en la piedra-silla.
Ahí donde se juntan la mar, el bosque y la playa.
a la vera del arrollo parsimonioso,
hacia cuyo dudar se lanza inquieta la mar cada noche,
como que al clarear fluye y aparece un puente de arena que nos abre camino,
como que al mediodía alguien improvisa canales y deltas en la playa,
como que éstos se quiebran entre rieles de colores al atardecer,
como que a cada momento cambia la topografía de esta región minúscula
hecha de arena pino cañaveral piedra cueva hamaca gaviota cielo marea resaca
caña de pescar
crepitar de brasas
guitarra
canción o proclama.
*
00 12 Hay cazadores...
Hay cazadores de sueños que construyen torres de marfil sobre mis despojos;
hay mentes soñadoras que nunca quedarán atrapadas entre cuatro paredes;
hay manos que me llevan en volandas sin apenas rozarme;
hay miradas que construyen muros de hormigón y, cual desiertos, coagulan cada lágrima antes de que nazca;
hay alientos que hielan y hálitos que me hacen renacer de los siglos de letargo;
hay almas que abren un océano de ternura sin impurezas y hay miedos que se retuercen en silencio tras las puertas más inaccesibles;
hay palabras que son pinceladas
y hay palabras que son tambores
o balas
o estrellas fugaces
o ilusiones vacuas;
hay rostros que tiritan y garras que se afilan bajo la misma luna;
hay caminos y concéntricos laberintos de mí mismo;
hay bocas que serán besadas y otras que accederán a la vasta región del olvido;
hay amor y odio en mis entrañas,
hay odio y amor en cada poro de mi piel
y una agónica espera
que estallará hecha añicos
por una bomba de relojería
que gasta sus últimos segundos de silencio;
habrá un estruendo ensordecedor
y luego la música del mar y del viento.
*
00 13 Ten mucho cuidado...
Ten mucho cuidado
Si andas por los barrios bajos
Te pueden dejar con nada
Hay zonas peligrosas
Hay gentes pendientes de cualquier movimiento
Hay ciudades enteras sumergidas en la marea del miedo
Ten mucho cuidado
Si andas entre turbamultas indocumentadas
Te pueden dejar sin aliento
Hay parientes oscuros salidos del fondo de África
Hay vástagos iracundos gritando su identidad e ideología entre maremotos de indiferencia
Hay prestidigitadores de la medianoche que tienden con un soplo sus hilos y te manejan a su antojo como una marioneta
Hay prostitutas que venden una ilusión de carne
Hay traseros en venta
Hay mendigos agobiantes que exhiben muñones atroces improcedentes
Hay manifestaciones y comparsas Ramblas arriba Ramblas abajo
Hay traficantes de un opio inocuo que ni siquiera te arranca de este mundo
Hay traficantes de paraísos multicolores
Hay traficantes de decorados
Que harán que no sepas dónde estás
Ten mucho cuidado
Si andas por el mundo
Ten mucho cuidado
Si tienes algo que perder
*
00 14 Desnudo...
Desnuda vine al mundo
y me cubrieron de un manto azul melancolía florecer interior tiritar de los sentidos arrullados por el río de la quietud azul
un manto rojo me pusieron sonreía por las calles y me movía sobre ondulaciones misteriosas en la irrefrenable danza de la alegría roja
un velo violeta sobre los párpados me introdujo en mundos interiores lagos profundidades abismos horizontes cielos galaxias de mi misma
unos zapatos verdes me hicieron danzar mis pies eran arrancados del suelo por recios vientos imperceptibles y mi cuerpo flotaba instantes infinitos en el aire
de negros uniformes me cubrieron y empecé a gritar y le cantaba a la belleza de puro espanto y le cantaba al amor de puro miedo y me movía irrefrenablemente de pura rebeldía
Desnuda vine al mundo porque..
yo soy la música.
*
00 15 Llegaron en tropel...
Llegaron en tropel,
salieron a través de mis dedos.
Son sólo palabras tecleadas,
no son útiles de labranza,
no son semillas vertidas en la tierra,
no son perlas en la balanza del joyero.
Son exabruptos, desesperadas exclamaciones, agresiones verbales,
caricias a tientas sobre tu piel imaginada.
Nos falta la sombra y el cobijo del roble.
Nos falta la caligrafía del esperantista.
Nos faltan el santuario de Notre Dame y la sombra borrosa de Quasimodo
llevándose en volandas a su amada rescatada del cadalso.
¿Por qué nadie hizo caso cuando Proudhon y Kropotkin predijeron los errores de Marx, Lennin, Stalin y Gorbachov?
¿Por qué Gorbachov y Ronald Reagan se limitaron a desmantelar la revolución?
¿Por qué los economistas de Occidente se pusieron a temblar el día que se abrieron las puertas del gulag?
¿Por qué siguen sin interesar las energías limpias y baratas?
¿Por qué los alijos de droga pasan de las pateras y planeadoras a las chabolas y cárceles?
¿Por qué los banqueros que más viven en la opulencia más aman el fraude y el siseo?
¿Por qué la caridad y la compasión son hoy en día hijas del telediario, su plástica y su implacable horario?
¿Por qué en el frágil equilibrio del bienestar propio y el dolor ajeno se acalla siempre la voz de la alternativa y de la innovación?
¿Por que nadie quiso escuchar a Proudhon, Kropotkin, Emma Foldman, John Reed... ... ....?
Mientas haya clases,
ricos y pobres,
privilegiados y parias,
la revolución será necesaria...
aunque no es mi trabajo instigarla ni fomentarla:
solo esperar su llegada y temer sus desmanes.
Vaciarla de ira y llenarla de luz,
vaciarla de cárcel y llenarla de tolerancia.
Mi trabajo y el tuyo puede ser amar la revolución,
vaciarla de bombo platillo chanza lema himno metralla...
llenarla de silencio estrellas pláticas contradicciones tranquilidad renovación esperanza creatividad vida colores poemas libros canciones calor humano números...
números tan diáfanos
como incompatibles con la trampa y la razón de Estado,
números tan diáfanos
como incompatibles con las calculadoras trucadas del capitalismo y sus empresas más pujantes.
*
00 16 La manija...
La manija danzante del tiempo,
que a veces me adormece
y a veces me da sacudidas de miedo y valor,
de alegría y llanto...
me mantiene junto al camino
por el que andas trazando piruetas.
El aire, tremolar de guitarras;
la tierra, retumbar de tambores;
el espacio, serpentear etéreo de flautas;
la voz, el tacto de mis ojos en tus mejillas y labios.
Nos falta la paciencia del perezoso.
Nos sobra la paciencia del tigre.
Nos falta la pertinacia del camello.
Nos sobra la pertinacia de los tanques,
en el golfo pérsico, en los Balcanes y en todas partes.
Nos falta la ciencia de Einstein.
Nos sobra la ciencia de Enstein.
Nos faltan los gorilas por el centro de África.
Nos faltan los elefantes por los bosques de Asia.
Nos faltan las aves por los aires de Europa.
Nos faltan los marsupiales por las praderas de Australia.
Nos falta la sangre de miles de razas por las selvas de América y de todas partes.
Nuestro legado quedará en la cuenta corriente del banco,
nuestra memoria se reflejará en la solemnidad de los mausoleos...
pero nuestros hijos vivirán en el aire, en el agua, en la tierra, en las migajas que sepamos dejarles
de libertad y vida silvestre.
Isla.
Isla que cobijas mis sueños,
allí donde aterrizo cada despertar,
¿eres sólo isla de palabras y sentimientos?
Mis pies tocan la realidad de tu suelo volcánico,
mi rostro toca la realidad como los alisios tocan cada día mi rostro.
La lluvia, si espero más de ti, empapa todo mi cuerpo...
y los caminos fluyen a mi alrededor.
Permanezco refugiado entre tus cuatro horizontes llenos de luz y color;
permanezco refugiado en tus albergues de piedra, paja y arcilla.
*
00 17 Cristóbal...
Cristóbal y sus secuaces vestidos de hierro,
un cura blandiendo una cruz y un libro sagrado ante los ojos sorprendidos de la primera tribu que los ha avistado a su llegada a Cipango.
-Aunque fuera la luz de sus hojas entintadas más clara que la luz del dios sol;
aunque fuera el poder de su mensaje mayor que el poder del mensaje que nos susurra al oído el dios de la selva...
jamás rendiremos vasallaje a seres tan estrambóticos que se alimentan de pepitas de oro y esmeraldas.
El agua y el sol de esta tierra templarán vuestra piel pálida y salitrosa.
La fruta de todos estos árboles os saciará
y las noches plácidas harán que recuperéis el ánimo.
-¿Acaso no acatáis la palabra de Yahvé?
Esta tierra se llamará Nueva España.
A partir de ahora debéis obediencia a vuestros nuevos amos, nosotros,
y al Rey.
A partir de ahora exigimos tributos
y os concedemos las tierras más yermas para que podáis vivir en paz con el Imperio.
-¡Cháchara ininteligible, gualichú!
¡Relinchante bestia de cuatro patas, con brazos de hierro y con cañas relucientes que escupen fuego!
¡Cizaña que invade las islas, las llanuras y las montañas!
Nuestra gente muere de vuestros males
y a vuestras manos;
sólo entendéis de destrucción y pavimentaciones,
de guerra y politiqueos,
de mafia y ejecuciones en masa,
de expolio y bendiciones a mansalva.
Vuestro corazón se parece al de los tiburones que merodean alrededor de nuestras canoas.
*
00 18 Una mañana...
Una mañana en la ciudad donde vive el mimo ambulante.
El cielo cubierto por doquier de polución.
La ría, envenenada y turbia, baja hacia el Cantábrico.
Ciudad dormitorio, suburbios, calles bulliciosas, hoteles de abigarrados rótulos, plazas, avenidas...
Es Euskadi, país conflictivo, pero ¿quién va a acallar sus mudas peroratas?
En pleno apogeo de su representación callejera, sin saber qué más improvisar, da el alto a un coche patrulla de la policía
y exige la documentación a sus sorprendidos ocupantes.
Los cachea y multa amparado en la impunidad que le ofrece la máscara blanca y risueña de mimo ambulante.
El público se ha arremolinado y ve como se lo llevan detenido,
o bien escapa tras alguien, camuflándose en sus movimientos,
imita cada uno de sus gestos, se para y vuelve cuando el otro se para y vuelve,
tan sorprendido como su sorpresa,
tan indignado como su indignación.
A veces permanece inmóvil y parece de goma, inanimado.
A veces es grotesco, como lo grotesco que nos envuelve.
A veces es déspota, como la realidad que nos rodea, aturde y oprime.
A veces es insensible, como la vorágine que nos hace caer en el vacío y en la insensibilidad.
A veces es un ejecutivo estándar sobreviviendo en el ajetreo de los florecientes negocios ajenos,
o un ama de casa atareada, cargada de bultos, regresando de hacer la compra,
o un mendigo callejeando,
o un niño recien salido del cole,
o un guardia urbano dirigiendo el tráfico,
o una joven coqueteando al pasar,
o un anciano haciendo compañía a su bastón,
o una prostituta abanderada en su esquina,
o un camello vigilando las fronteras de su territorio,
o un enamorado acurrucado en el cuerpo amado,
o un adolescente haciendo travesuras,
o un maniquí frente al escaparate de la tienda de ropa,
o un mimo ambulante triste y esposado,
o un mimo ambulante sonriente actuando en un teatro inmenso e inabarcable, siempre rodeado de niños.
Ella anda perdida en los frenéticos círculos cerrados de la noche, discoteca y pulcra algarabía.
A las mañanas sus hijos no la encuentran,
investigan en la nevera de algún vecino,
juegan en el patio comunal y tienen los ojos redondos como platos que bostezan.
Pero hoy tendrán la mar y las estrellas más cerca que nunca.
Pierden el miedo inicial y se lanzan al agua con estrépito
alborotando a los peces y a los patos.
A la noche duermen en las entrañas de la tierra
sin más artilugios que un colchón y unas mantas de abrigo.
Al despertar saltan descalzos y desnudos sobre las rocas y por los acantilados, juegan, ríen, pelean...
Él los contempla, contempla el mar y el vuelo pausado de las gaviotas.
Su rostro, sin la máscara blanca y risueña de mimo ambulante, transpira y se broncea.
Dice Es la primera vez que conozco a gente como vosotros,
que viaja por las islas, trabaja la artesanía y vive de vender lo que han hecho sus manos.
Mi trabajo en las calles es similar,
actúo para los viandantes y éstos pagan, si quieren, por mi representación.
Quizá les ayudo a sonreír en medio de los agobios de la ciudad...
como vosotros seguramente nos hacéis soñar con mundos mejores, menos predeterminados, menos intransigentes, algo más libres.
El orden mecánico y materialista del mundo que he conocido hasta ahora no deja mucho sitio para las artes.
Las luces destellantes de neón son incompatibles con la contemplación de las noches pacíficas, silenciosas, estrelladas...
*
00 19 Hoy he visto...
Hoy he visto como los hippies y trotamundos
extendían sus manteles y su artesanía
en la avenida festiva,
los niños sonrieron,
los paseantes se deleitaron con su arte y su ritmo,
algunos refunfuñaron...
pero llegaron unos policías y todo lo requisaron.
Hoy he visto como los hippies y trotamundos
montaban un poblado a la orilla del mar...
con troncos y esterillas levantaron sus chozas rudimentarias:
en la arena, al borde mismo de la marea,
extendieron sus camas,
así la playa fue su casa
y una pequeña cueva, la sala comunitaria...
pero llegaron (aunque no era fácil llegar)!
llegaron unos policías (aunque no tenían potestad en aquel lugar),
llegaron unos policías uniformados (aunque no fueron bienvenidos),
llegaron y todo lo mandaron desmontar.
Avenida triste, playa de souvenires,
hoteles, apartamentos, perros adiestrados.
Celo profesional de todos los policías que hoy están de servicio:
no dejan entrar nada ajeno al municipio,
sólo algunos turistas con sus contados dólares,
sólo algunos paisanos con sus familiares rostros.
Todo esto es lo que he visto,
y no he visto más porque he querido cerrar los ojos
harto de tanto sinsentido legal,
harto de tanta norma y tanto formulario que cumplimentar
Hoy he visto a la gente de buena fe resistir y callar.
Hoy he visto a la gente abstraerse y pensar;
en silencio, dar media vuelta y recomenzar.
*
00 20 El suicida...
El suicida me dijo: En un monasterio zen puedes llegar a ser dios, conseguir que nada te perturbe... pero luego miras a tu alrededor y descubres que no eres nadie, que no has hecho ni solucionado nada. No me inmuté ante tan desgarradoras palabras. Yo también había sido dios y había construido mi propio templo, que luego desmonté trabajosamente al saber que nadie podía penetrar en él. Pero me asombró que pudiera haber otros dioses a parte de mí. Renuncié a los bellos oráculos y opté por zambullirme en la duda, a merced de la incierta corriente. Me presenté en sociedad y fui uno más. Desde entonces apareció en mi vida esta afición por las ventanas abiertas de par en par al vacío.
Si penetras porfiadamente en la madrugada alcanzarás el momento en que los metales se funden en extrañas aleaciones perpetradas por llamaradas o simplemente ojos. El Creador de Sueños pondrá su mano sobre tu frente y no se sosegará el universo hasta que te recuestes sobre la almohada del alba.
Amanece desfigurada y lentamente va perfilándose.
Hay veces que alberga una cierta incógnita, pero siempre aparece bajo la bruma de la madrugada como una incertidumbre que al fin se desvanece.
Los primeros indicios de claridad iluminan su rostro, brota su particular belleza, se acentúan sus facciones con las horas y estalla su mirada con la llegada de la noche.
A partir de ese momento penetra en todo y todo penetra en ella.
Es el momento de amarla y evitar que se rompa.
Cualquier perturbación destroza el momento.
Hay que limpiarse por dentro para llegar a ella.
Sólo ella existe. Sólo ella existe o todo se quebrará.
Negro se ha sentado frente a mí con las manos vacías y la mente libre. Ha disfrutado de mi hospitalidad y alimento... y se ha vuelto a zambullir en la incertidumbre de la calle. ¿Adónde conducirá el azar a Negro, de qué gentes se empapará, la salitre de qué mares penetrará por los poros de su piel? Seguirá rodando por el mundo con la mente libre y las manos vacías. Negro es libre como sus antepasados, como todos los negros esclavos de la historia, pero ¿cómo puede ser feliz en esta tierra en la que hay tantas cosas y ninguna es para él? Negro coge lo que necesita y sigue su camino. Pronto lo abatirán los cazadores de mentes voladoras. Pero seguirá volando urdiendo palabras con sus dedos de malabarista, urdiendo música sobre un pentagrama de humo.
*
00 21 Habitante del siglo veintidós...
... habitante del siglo veintidós:
ciorán de los abismos y las tribulaciones
metido en los renglones e intersticios de la vida.
El país verde y húmedo
de la rosa primera pronunciada
y abandonada en jarrones de hielo fundido.
Espera sin tregua ni cuartel,
universo y eternidad.
La biblioteca que borges abandonó en mi imaginación:
escaleras, circunferencias, libros...
libros de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba,
libros del derecho y del revés,
libros en zigzag y en espiral,
libros en expansión o circunspectos, efímeros como la llama que crepita,
libros o folios revoloteando al viento cual confeti lanzado sobre la multitud danzante,
libros o silencios,
libros de ti hacia mí y de mí hacia ti,
libros con la palabra y con el anagrama,
libros con el papel en blanco y mi alma que no se queda del todo atrapada en ellos
porque los pergaminos
aún encierran cofres
sin amo
reverberando
de luz diamantina y colores,
porque los mares
aún encierran galeotes
pausadamente
desburbujeándose,
porque los cielos
aún encierran atardeceres
ante los cuales
sólo puedo permanecer maravillado y en silencio.
*
00 22 Perfiles de neón...
Perfiles de neón
Siluetas de palomas blancas
Relojes de plomo
Los arcaicos esquemas no nos ayudan a respirar
Pájaros pidiendo aire por donde desperdigarse
Perfiles de neón
Siluetas de palomas blancas
Relojes de plomo
El general manda que le bajen una estrella
Van a derribar el cénit
Porque han descubierto que está mal construido
Y tendremos que vivir horizontalmente
Hasta nueva orden
Habrá tumultos en el bajo vientre
Se avecina una batalla de bocas
Perfiles
Siluetas
Relojes
Hasta que nos encañonen los ojos brutales irracionales descomunales
De minúsculas criaturas desvalidas
Los locos piden el pan de la bondad
Los cuerdos piden el vino del olvido
Perfiles de neón
Siluetas negras
Siluetas negras de palomas blancas
"
00 23 Hálitos...
Hálitos bocanadas resquicios ternura eccemas caricias abrazos bandazos rumbos extravíos,
punzadas de alegría y dolor,
acupuntura manual,
sendas del amor sendas del deseo,
golpes de indiferencia,
portazos de incomprensión,
despedidas suaves y quebradizas.
El fantasma angustioso de la soledad
nos une de madrugada
y nos separa
cuando el clarear de los cortinajes.
Hálitos bocanadas resquicios piel tatuada
como el tatuaje de tu nombre
en la arena de la playa:
sobrevive el recuerdo
y la salitre en los cristales de la ventana...
Si hoy es ya mañana y mañana es inaccesible, ¿dónde estamos?, ¿quién nos acompaña?
Entre el mundo del ensueño y la realidad de las fábricas
hay una parada que no todos los días se abre:
el equipaje alborotado
y la conciencia lúcida de quien inicia la escapada.
Rastreadores y sabuesos,
quedaos en la nebulosa de los sueños
cuando el fugitivo doble la esquina
y aparezca a lo lejos
por las calles recién trazadas.
Ni arquitectos ni aparejadores
hurgarán en los papeles de su imaginación:
ciudad imaginada,
país en erupción,
mar de inimaginables marejadas.
Andamiajes y ladrillos,
chatarra y ramas cortadas,
cartones mojados y paraguas viejos semirotos,
aldea construida sólo con la ciencia de las manos en cuatro apuntaladas... palabras.
*
00 24 Drogas asociadas...
Drogas asociadas
Puertas que no cierran
Un círculo pálido para los que se bañan de luna
Serpientes o sangre bailando en un inframilímetro de célula
Bandejas plateadas con aromas de la tierra floreada revoloteando a nuestro alrededor
La rueda de la fortuna dando vueltas desquiciada y nosotros haciendo preguntas al vacío
No quiero No puedo No sé No soy o Todo aquí ahora A plena luz
Los demonios no me absorben si no me escondo en mí
El amor es para dar y recibes el reflejo multiplicado de lo que das
Los ojos se desciegan en la noche
Las palabras murieron Las voces están en el aire Quien pronuncia el nombre de dios lo rompe
Hay que amar lo que nos hiere Hemos de ser hospitalarios con las puñaladas
Nos movemos en la confusa niebla de lo absurdo y no lo somos
Un pensamiento para el mundo Uno para el amor Un pensamiento para no tropezar Uno para el amor Un pensamiento para poder existir Uno para el amor
Vientos con minúsculas partículas de metralla nos mueven y hemos de saber estar en paz
*
00 25 Habitante del año 2000...
... habitante del año 2000:
hong kong yace bajo las aguas del mar de china,
el mediterráneo ha crecido,
las albuferas se han ensanchado,
los peces merodean por manhattan,
las islas resumen y compendian su orografía,
el everest mengua cada vez que su cima es coronada,
la balsa blanca ya no llega hasta rapa nui,
el diluvio es apenas perceptible a lo largo de los años,
noé mira hacia el cielo y espera en vano la lluvia redentora,
el mapamundi gira impulsado por nuestras manos,
al fondo de la caverna suenan la flauta y el arpa,
las estrellas dictan el rumbo de los hombres,
las estrellas dictan el rumbo de las masas,
el creador anda metido en la médula de nuestros huesos
cual membranas traslúcidas y sensibles del cosmos...
latitud longitud humanidad continente océano meridiano paralelo presión humedad atmósfera.
... habitante del año 2001:
odisea en el espacio julio verne aldous huxley,
¿quién pensará en la ballena blanca de las profundidades marinas?,
la luna,
la misma luna que alumbró las entrañas de madre,
la vía láctea,
las constelaciones?
... habitante del planeta 2002:
eva luna tierra vida,
nave interplanetaria,
llanura vendaval espiga choza,
las manos de darsú usala frente al huracán siberiano,
la gran muralla china vista desde la luna
y el noticiario visto desde nuestras casas,
inteligencia artificial,
un túnel sin salida llamado realidad virtual,
robotización caos nomenklatura status quo
pueblos ciudades regiones
momentos viajes tiempos edades.
... dejad que guarde silencio hasta el amanecer,
dejad que descansen hoy la indignación y el apasionamiento
que fluyen por mis venas de grafito y arcilla.
Que nunca renazcan
la mojigatería y el fingimiento.
Tal vez un alarido entrecomillado
llegaría hasta ti,
hasta tu puerta.
Una interjección estándar puede abrir un nuevo poema cada día
aunque no quede nada por decir.
Unas monedas en el sombrero del mimo ambulante
son capaces de hacerlo revivir
en plena calle
y actuará para todos hasta que el sudor desbarate su máscara blanca y risueña.
*
00 26 El pueblo greñoso...
El pueblo greñoso y airado se asomó a la Bastilla el otro día
y vio lujosos salones enmoquetados.
Allí donde los republicanos cambian su máscara
por la de unos negocios poco honorables, opacos.
Una decoración cuartelaria,
oficinas y fábricas soviéticas
al descubierto por el ala izquierda.
Por doquier, mártires y visionarios silenciados,
gente que tuvo que dar su vida por otra gente...
o por una idea luminiscente.
Los nacionalistas se trocaron en patriotas abanderados y armados hasta los dientes,
poco dados al diálogo con sus nuevos vecinos.
Los anarquistas crecieron y se multiplicaron,
soñaron con los campos sin terratenientes y las fábricas en cooperación.
La huelga general y los sueldos que suben y que bajan,
la jornada laboral de ocho horas,
el voto femenino,
la crisis económica,
el petróleo y los negocios que destruyen la Tierra.
La democracia al fin lograda,
televisada por el poder del dinero y sus trampas.
El maná de la libertad regalada.
Hoy las colonias pidieron la independencia, a la hora estipulada.
Comercio y estafa,
riqueza y pobreza,
embajadores y generales dándose la mano
por inquietantes pasillos subterráneos.
Laboratorios clandestinos,
la guerra de las galaxias,
la guerra de las bacterias,
la guerra de lo inimaginable imaginado.
El pulcro locutor, engominado, expone los hechos.
El pueblo, greñoso y airado.
*
00 27 El trapecista...
El trapecista conoce todos los secretos
de los ocho vientos,
domina todos los ángulos del riesgo
y realiza las nueve fases completas de una pirueta invertida
y vuelta del derecho
a tiempo para respirar por los aleros
sin fatigarse.
Pero eso no importa en absoluto
porque ahora el trapecista está en guerra,
Siete hordas de honderos se acercan a él
e intentan derribarlo.
El trapecista se pone en pie
y realiza las inevitables y cotidianas
piruetas de la subsistencia.
Resquicio Juvenil.
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