Introspecciones...
Introspecciones.
08 01 La cosa...
La cosa pinta mal, los mercadillos suspendidos, pánico en las tiendas, el crucero que llega al puerto y según las normas no habría de bajar nadie a tierra, y en el banco la cruel* cajera que le dice a la pobre* ancianita que tiene que aprender a utilizar el cajero automático porque en poco tiempo puede que el personal del banco reciba orden de no atender en persona al cliente (* lo de cruel cajera y pobre ancianita es un poco de demagogia antisistema, si quieres).
Hace tiempo escuché a un tertuliano radiofónico decir que, con la de cosas que tenemos prevista y protocolizadas, en el planeta no existe una previsión para el caso de una crisis alimentaria, me refiero a una crisis real que afectara a las cosechas, no a las estanterías vacías de los supermercados tras una cierta alarma real o ficticia.
No quiero fomentar el alarmismo, más bien todo lo contrario. En esta situación vamos a poder ver cómo se comporta el sistema (o los que manejan el sistema), hasta qué punto son capaces de imaginar soluciones fáciles fuera de los límites de lo normal y de lo normativizado. O si son más bien fríos, distantes y despóticos, como tendemos a pensar nosotros los malpensados que son.
Por ejemplo, los economistas ven que el sistema de pensiones puede peligrar si los trabajadores que cotizan a la seguridad social no pueden llegar a mantener la paga de los jubilados... pero ¿quién dice que la paga de los jubilados tenga que salir exclusivamente de lo detraído a los sueldos de los asalariados? Si los impuestos de los ciudadanos sirven para que las naciones se armen y para cubrir los gastos de guerras innecesarias, ¿por qué no pueden servir esos mismos impuestos para que quien ha terminado su vida laboral tenga un retiro digno asegurado... y no esté a expensas de si la economía general flota o naufraga?
Ánimo a todos...
Abeto Segundo, trece de marzo del dos mil veinte.
08 02 La cosa (y dos).
La cosa pinta mal... pero no siento unos deseos enormes de conocer toda la verdad al respecto del coronavirus.
Esa necesidad sí existe, en general, la gente necesita saber, y necesita encontrar culpables. Pero cuidado, que estamos rodeados de vendedores de verdades. Cuando el gran sunami del suroeste asiático, las religiones y sectas corrieron hasta la región dando las pertinentes explicaciones de porqué Dios había provocado la catástrofe. No, prefiero no escuchar las especulaciones. Si todo fue un error fortuito en un laboratorio, si todo es una gran conspiración urdida por una mente perversa.
Tranquilos, hay que vivir con esto, y los culpables pagarán, aunque sea en el caldero hirviente de su propia conciencia. No busquen a los culpables para lincharlos, no busquen la verdad para quedarse tranquilos de que ya saben lo que pasó. Vivámoslo lo mejor posible... o murámoslo si no queda otra.
Las torres gemelas se están cayendo y se pregunta a un musulmán y dice: Esto es algo preparado por los servicios secretos israelíes. Hoy ya tenemos la auténtica Verdad: fue un autoatentado de los americanos, o bien fue Bin Laden. ¿Qué? ¿Y qué cambia para las víctimas? ¿Qué cambia para la historia del planeta? Sí, unos aviones se estrellaron contra las torres, las torres cayeron, eso fue la justificación para dos intervenciones armadas, en Afganistán e Irak. ¿Qué acabará diciendo la Historia? Lo que cada historiador escriba en su libro de Historia.
Quiero hablar de los medios de comunicación. En teoría sabemos lo que pasa en el mundo, y hasta a nuestro propio alrededor, a través de los medios.
Luego están los intereses de los medios, puesto que son empresas con ánimo de lucro, puesto que son afines a una determinada ideología, puesto que pertenecen al ámbito de un país o al de una determinada religión... Todo esto es lo que hay y supongo que el ciudadano con menos capacidad intelectual, o con una menor intuición, podrá ser manipulado con mayor facilidad que el ilustrado o concienciado.
El periodismo audiovisual tiene una serie de sistemas de manipulación del espectador que no son un gran secreto, lo estudian en las aulas los futuros periodistas... Una concatenación determinada de imágenes, una pausa más o memos larga, el pillar al protagonista de la noticia con su mejor cara o en el momento de hacer una mueca grotesca... Todo está previsto, por la pantalla sale sólo lo que interesa que salga...
Para saber si nos están manipulando uno debería saber un poco de todas esas estrategias. No dar por seguro ni que todo es cierto ni que todo sea manipulación
Nos queda el exiguo consuelo de aquello que dijo ¿Churchill? de que Se puede engañar a unos pocos durante mucho tiempo, o a muchos durante un rato, pero no se puede engañar a muchos mucho tiempo... Posiblemente siga vigente.
Salut i força...
Abeto Segundo, trece de marzo de dos mil veinte.
08 03 La cosa (y tres).
Unas reflexiones sobre esta vivencia universal repentina y trágica llamada coronavirus pandemia confinamiento recuento diario de víctimas debate político en la vorágine de la crispación...
Lo primero, decir que no tengo conocimientos suficientes en medicina o sociología para que extraigas conclusión alguna más allá de un un intento de razonar y analizar la situación. Sólo conozco la punta del iceberg de todo cuanto se está hablando en las redes sociales, pero intuyo de qué va todo ello.
Puedo ver a la gente sacando lo mejor y lo peor de sí mismos. Nos cruzamos y nos miramos a la cara, nos saludamos más que antes. También hay gente que deja aflorar al envidioso y "acusica" que lleva dentro.
Pienso que hay que dejar actuar y decidir a los expertos, aunque en el fondo ellos saben y al mismo tiempo no saben. Se enfrentan a una dimensión desconocida de un proceso conocido, que es la enfermedad. Me temo que van, que vamos a aprender equivocándonos.
Aparentemente el confinamiento es la respuesta adecuada, la siguen en todas partes. La solución contraria, dejar que la enfermedad progrese a su ritmo y adquirir así inmunidad de grupo, ha sido descartada por inhumana. Implica la muerte evitable de gente, y la prioridad es salvar vidas. No es una política de derechas o izquierdas; no es una decisión de los poderosos, es la respuesta general más adecuada. Pudiera resultar que el no confinamiento ofreciera mejores resultados, pero de entrada es inadmisible. Pero deben analizarse las alternativas. Imaginemos que la enfermedad rebrota y vuelve a rebrotar, el confinamiento dejará de ser la solución porque la parálisis económica también producirá víctimas. No sólo penuria y mala leche, víctimas reales.
Porcentualmente no muere mucha gente de la enfermedad. Las pestes que asolaron Europa en la Edad Media diezmaron la población de un modo mucho más extremo. Cada muerte es inaceptable, pero la combinación de pandemia y confinamiento mata y salva vidas al mismo tiempo. Están las víctimas, bien o mal contabilizadas, y están las no víctimas: la gente que deja de morir en accidentes de tráfico, en accidentes laborales, por los efectos de la contaminación. Al final del camino tenemos que reflexionar sobre esto.
Hay gente optimista que quiere ver lo positivo de la crisis: No volvamos a una normalidad nefasta, cambiémonos a energías limpias.
Yo no comparto este optimismo, la descompresión va a ser petrolística, todos los que no pueden vender petróleo van a querer resarcirse rápidamente cuando la maquinaria vuelva a ponerse en marcha. Es más, creo que nos van a querer vender el argumento de que La crisis nos impide dar los cambios necesarios previstos a un desarrollo más sostenible y ecologista. Por desgracia. Ojalá me equivoque. Los que sí queremos ese cambio a mejor no vamos a tener fuerza. Los viejos engranajes de siempre nos devorarán.
Con el confinamiento, ciertos negocios están paralizados, y puede deducirse que hay menos corrupción en las esferas de poder. Pero tiene que haber gente perversa ideando los negocios y pelotazos de la reactivación económica. Así es el sistema, y para nada ha llegado el momento de una revolución a mejor. Es lo que siento… y siento decírtelo así de crudo.
Por otra parte, seguro que hay gente perversa ideando maneras de aprovechar la situación para que las libertades en general, y la libertad de expresión en particular, retrocedan.
La crisis puede fortalecer a ciertos gobiernos, empoderados en el patriotismo; o acabar con otros, debido a una posible gestión negligente de la lucha contra la enfermedad. Hagan lo que hagan, serán criticados con fiereza por los encargados de realizar ese papel. Los gobiernos manipulan, las oposiciones hacen lo mismo. Quien más inactúe en ese sentido se ganará mi respecto.
Lo importante es que la democracia no se resienta. ¿Y cómo pueden manifestarse los descontentos si siguen las restricciones de movimiento? No resulta fácil imaginar una manera nueva de protestar. Internet podría parecer la solución, pero está tan cerca de serlo como todo lo contrario: es o puede ser la manera más sencilla de controlar y manipular al ciudadano.
Intuyo que pueden haber hambrunas y penuria social, a pesar de que se empieca poco a poco a programar la recuperación de la industria y los negocios. Los gobiernos van a aportar ayudas, pero no parece posible salvar al mismo tiempo a los grandes empresarios, a los autónomos, a los trabajadores y a los más menesterosos. Es tan necesario como imposible.
Por ejemplo, los alquileres de vivienda están con precios disparados, ¿cómo salvamos la posición del propietario y la del inquilino, para que no pierda la vivienda, sin efectuar un reajuste de precios acorde a la nueva realidad socio-monetaria? ¿Cómo de negocia esto? Si no se reajustan los precios, si se elige priorizar la ayuda sólo a los poderosos, o por el contrario, a los menesterosos... se avecina el conflicto. Es el conflicto ideológico de siempre, entre derechas e izquierdas.
Se va a armar...
Se va a armar, como por otro lado se arma siempre, y en parte es lo que se espera, que luchen sin cuartel y que sobreactúen en sus acusaciones mutuas.
Se va a armar, pero deberían entender, ambas partes, que las circunstancias excepcionales requieren soluciones excepcionales. Que las ideologías deben postergarse, para poder encontrarse a medio camino, renunciando ambos a una parte de los postulados. Aunque sea una tregua efímera.
La izquierda debe renunciar a sus ideas de revolución y la derecha a las suyas de involución. La derecha debe pensar en los postulados de los obreristas y acercarse a ellos porque es que a la postre no sirve de nada estrangular a una parte del tejido social. La izquierda debe hacer lo mismo con el empresariado, autoconvencerse de aparcar la revolución o el sabotaje y salvar lo más posible de un sistema que detestan por cruel e injusto pero es lo que está vigente. Los grandes empresarios deberían mentalizarse de que van a ser necesarias renuncias, que pretender seguir con los beneficios de siempre conduce al colapso. ¿Y qué me dicen de los bancos?, ¿vamos a conseguir que no se comporten, aunque sea un rato, como auténticos depredadores?
Hay que decir, a diestra y siniestra, que viene penuria, llanto y hambre, y que posiblemente haya que retorcer las leyes o las normas para evitarlos. El coronavirus mata, y no querer reajustar los planteamientos de unos y otros, matará también, ya sea por inanición pura y dura o por otros tipos de inanición más sutiles.
Ojalá me equivoque pero debemos ponernos en lo peor, porque siempre llegamos tarde...
Abeto Segundo, tres de mayo de dos mil veinte.
08 04 Introspecciones...
José Saramago escribió una especie de trilogía (aunque cada libro es perfectamente autónomo) en el que el protagonista viene a ser un país en el que suceden cosas poco habituales. En "Ensayo sobre la ceguera" los ciudadanos van paulatinamente quedándose ciegos, los primeros casos son confinados en cuarentenas, y al luego la gente ha de sobrevivir deambulando por las ciudades en grupos de ciegos que se relacionan al tacto, en busca de comida entre los desperdicios de lo rebuscado por otros grupos. Es una reflexión sobre lo que somos y lo que podemos llegar a ser, de acuerdo a nuestra naturaleza, en situaciones límite.
En "Ensayo sobre la lucidez" lo que sucede es que el ciudadano en masa deja de votar en las elecciones, o vota en blanco, y ante ello ese organismo llamado el Poder, conformado por personas, aunque impersonal, reacciona con medidas de excepción para contrarrestar tamaña sedición.
En "Las intermitencias de la muerte" lo que sucede es que los ciudadanos dejan de morir, la muerte se toma unas vacaciones, y las situaciones a que esta circunstancia aboca al país son... las que la imaginación de Saramago supo perfilar, pero les adelanto que la ausencia de la muerte de los ciudadanos no deviene en una gran fiesta o celebración, sino que acontecen infinidad de problemas.
Pero por lo general José Saramago acaba indultando a la humanidad en sus elucubraciones, así que...
Se le olvidó a Saramago escribir una novela en la que se decreta que los ciudadanos de un país de ficción son conminados a encerrarse en sus propias casas por culpa de una pandemia, de modo que sólo pueden salir a la calle para cuestiones esenciales, pero tienen prohibido sociabilizarse como de costumbre. ¿Qué nos contaría el autor, si hubiera imaginado una situación así? Pues, con su forma de narrar tan peculiar, nos acercaría a las familias y parejas reunidas a la fuerza, un buen motivo para reanudar una casi olvidada luna de miel... o todo lo contrario, la pareja que lleva tiempo conviviendo en rutinas mal apuntaladas y a las que el confinamiento obliga a mirarse a los ojos, deviniendo ello en la ebullición de reproches que permanecían solapados y que al fin afloran.
¿Y las relaciones paterno-filiales? Ya sé que la suspensión de las clases crea problemas a los padres trabajadores, y la parálisis económica puede derivar en grandes problemas sociales, pero evadámonos un rato y leamos "La caverna", de José Saramago. En esta novela se describe como en pocas el amor entre una hija y su padre. Ellos son alfareros, un oficio antiguo que se ve en peligro ante la eclosión de las nuevas tecnologías y ante una realidad social que se plasma a través del gran centro comercial que va engullendo la ciudad y del que pasa a depender esta familia.
Pero para una evasión completa deberíamos leer "La balsa de piedra". En esta novela la península ibérica se desgaja de los Pirineos y empieza a alejarse de Europa en dirección a Latinoamérica. Los protagonistas acuden a "ver pasar" el peñón de Gibraltar, que en realidad permanece quieto en su posición geográfica de siempre.
Vámonos pues, un poco, de esta Europa caduca y refunfuñante, aunque sea con la inaginación.
Saramago es un autor que algunos juzgarán de no fácil lectura, así que cambiemos de montura y hagamos el viaje con Alberto Vázquez-Figueroa. Podríamos definirlo como novelista "de aventuras". Y en la serie "Cienfuegos" la aventura consiste en embarcarse por error como polizón en una de las naves de Cristóbal Colón que van camino del descubrimiento de América. Así el pastor gomero llamado Cienfuegos interactúa con los aborígenes americanos, sobrevive a la devastación del fuerte Natividad y explora el continente antes de que lo hagan los conquistadores españoles.
El protagonista es otro, pero en la novela "Viracocha" ocurre algo parecido, viajamos con este héroe vázquez-figueroano al seno del imperio Inca antes de que éste se derrumbe ante las armas y el ingenio de un puñado de expedicionarios españoles.
Podemos bajar desde los Andes en una difícil navegación por el río Amazonas, de la mano de Orellana, o podemos remontar el río en la novela "Manaos", en la que se nos describe la iniquidad del régimen de extracción del caucho en la región: se han descubierto las propiedades del látex, que se extrae de un árbol que sólo se da en estado silvestre en la Amazonía, y los explotadores de este nuevo negocio trasnacional esclavizan sobre todo a las tribus de la región como mano de obra esclava extorsionada hasta la muerte. Si esta historia es demasiado dramática, podemos leer "Tierra virgen", el protagonista es un norteamericano, veterano de la guerra de Vietnam, que busca en la Amazonía vivir al margen de la sociedad de la que proviene.
El mismo viaje trasatlántico lo podemos hacer con la familia canaria protagonista de la trilogía "Yaiza", que recorre las selvas y los ríos de Venezuela.
O podemos viajar de América a África en la trilogía "Piratas". Un buscador de perlas español se ve abocado a ejercer la piratería en el Caribe y acaba descubriendo las condiciones en que son trasladados a América los negros africanos cazados para ejercer como esclavos en las plantaciones del Nuevo Mundo. Cuando éste muere, su hermana coge el testigo y arma un barco para combatir la esclavitud en el mismo corazón del continente africano. En "León Bocanegra", la tercera parte, son unos marineros españoles los que naufragan en las costas saharianas y son esclavizados por las tribus bereberes, que los venden al mejor postor. El protagonista tiene que iniciar un viaje de huida desde el lago Chad hasta la desembocadura del río Niger.
Son diversas las novelas de Vázquez-Figueroa en las que podemos recorrer África, como "Ébano" o "África llora", y otras centradas en el desierto del Sáhara ("Arena y viento", "Tuareg" y sus dos secuelas). Si buscamos lejanía podemos viajar hasta las antípodas y leer la novela "Bora Bora", en las que se describen las culturas ancestrales de Polinesia.
Quizá Vázquez-Figueroa te parezca liviano o repetitivo, siempre tendremos a mano los novelistas del boom latinoamericano, que podremos paladear sin la intermediación de traductores. Gabriel García Márquez y su "Cien años de soledad", que es considerada una cierta cumbre de la literatura en castellano. Para mí es una gran pluma, inigualable en su forma de expresar ciertas ideas. El universo particular del autor se repite en la mayor parte de su obra de ficción, y quizá la mejor forma de llegar hasta él es a través de sus libros de cuentos, como "La increíble y triste historia de la cándida Eréndina y de su abuela desalmada", o a través de una novela mucho más digerible como "Crónica de una muerte anunciada", en las antípodas de obras difíciles como "El otoño del patriarca" o "Cien años de soledad". Y la obra posiblemente más tierna del autor, "El amor en los tiempos del cólera", en la que lo desmesurado son los sentimientos de un enamorado que no ve cumplido sus deseos hasta la vejez.
Y otro autor latinoamericano de gran envergadura es Mario Vargas Llosa. Las posiciones políticas ultraconservadores que a veces sostiene en la prensa no afectan para nada a su obra novelística. He disfrutado por ejemplo de "El paraíso en la otra esquina", protagonizado por un Paul Gauguin instalado en Tahití, y luego en las islas Marquesas, y por su abuela, una activista obrerista y feminista que vivió a medianos del siglo XIX en Francia. En "La guerra del fin del mundo" narra unas convulsiones sociales que tuvieron lugar en Brasil. En "La fiesta del Chivo" se analiza la sociedad dominicana en los últimos tiempos de la dictadura de Trujillo.
Y otra autora latinoamericana que merece la pena conocer es Isabel Allende. En "La isla bajo el mar" se describen los padecimientos sufridos por los esclavos negros, en Haiti y en Luisiana, en la época de la revolución francesa. Muy emotivo. En "Hija de la fortuna" una chilena viaja a California en la época de la fiebre del oro, una región en ese momento habitada sólo por hombres y prostitutas. El amor interracial triunfa y todo se resume en unas manos que se entrelazan. Me atrevo a asegurar que las historias de Allende no te decepcionarán.
Todo el continente americano está a tu disposición, desde la distancia se ven cumbres como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Juan Rulfo, Alejo Carpentier...
Nos piden aislamiento y podemos gozar de la introspección. Leer es una forma de estar con uno mismo pero enriqueciéndose con experiencias ajenas. El cine es más inmediato y arrollador, pero no deja una huella tan profunda. La música nos levanta y nos mueve más que los libros, pero cuando se hace el silencio quizá vemos que no hemos ido con nuestro propio pie, sino que nos han arrastrado los sones escuchados.
La vida con uno mismo puede no ser algo tan decepcionante como podría temerse. ¿Que encontrarían los místicos y ascetas mirando en su propio interior? ¿Qué andarán buscando los budistas al poner la mente en blanco y dejar que las ideas fluyan libremente mientas el cuerpo se limita a escuchar y a escrutar en el silencio?
La próxima semana hablaremos del gobierno.
No, vamos a hacerlo hoy.
Gobierno: hagas lo que hagas te criticarán porque está en la naturaleza del ciudadano buscar culpables y llegar a la conclusión de que las cosas pudieron hacerse mejor.
Algunos pensamos que al menos este gobierno puede tener más conciencia social que el anterior. Quizá sea sólo una ilusión. Quizá el poder económico trasnacional dictará las normas de lo que hay que hacer, como casi siempre... Pero date cuenta, Gobierno, de que tienes una oportunidad como nunca de actuar, y de hacerlo en beneficio de todos, porque las circunstancias excepcionales han puesto en tus manos instrumentos inimaginables de actuación. Sólo hace falta, Gobierno, que sepas de algo más que de reprimir y prohibir, que sepas ser la bandera de la solidaridad social y sepas mantener a raya a los chacales que de todo, de todas desgracias ajenas, saben hacer negocio.
Abeto Segundo, nueve de octubre de dos mil veinte.
08 05 Introspecciones (y dos).
Amor, he leído un libro sobre tu país.
Tu país es un río sembrado de aldeas.
Dicen que, allí donde ves alzarse un baobab, hubo una aldea.
En cada aldea hay un viejo baobab bajo el que los ancianos deliberan y toman decisiones, y la gente acude a escucharles.
En la entrada de cada aldea puedes ver el árbol de los viajeros. En sus ramas, los que parten dejan sus ofrendas. Y los que recorren los caminos encuentran allí el sendero que lleva hasta el poblado y también el que les permite seguir su rumbo sin demora. Cuando pasan son rodeados por la chiquillería del lugar, ávidos de novedades. Muchas veces el viajero, circunspecto, no da explicaciones de la historia que sus pies están escribiendo.
La historia la guardan los hombres-memoria. Ellos vienen a ser libros, enciclopedias vivientes. Llegan de año en año a la aldea y recitan los hechos importantes vividos por los ancestros de cada familia, remontándose varios siglos. No se equivocan. Su trabajo consiste en recordar todo lo que merece ser rememorado. También los hombres sabios y santos visitan la aldea.
A cada familia le es asignada una parcela de campo para que cultive su alimento, de acuerdo a sus necesidades. En un recodo del río, las mujeres se encargan de sembrar el arroz, uno de los pilares de la alimentación de este pueblo, junto al cuscús. La época de sequía es dura, algunos años muere gente de hambre, pero la naturaleza acaba estallando en la opulencia renovada, tras la espera de ver como maduran lentamente los mangos en las ramas.
Cuando va a nacer una criatura, el padre debe reflexionar durante una semana sobre el nombre que habrá de llevar ésta. Y no debe pronunciarlo en voz alta. Ha de ser el bebé la primera persona en escucharlo, susurrado al oído, ante las estrellas espectantes.
Allí nació y vivió Kunta Kinte, hasta que fue cazado por los demonios blancos que comen gente.
En la aldea no volvieron a saber de él. Siete generaciones después apareció allí un descendiente norteamericano del mencionado Kunta Kinte, Alex Haley, que andaba buscando completar el árbol genealógico de sus antepasados africanos. Y los hombres-memoria le supieron decir.
Abeto Segundo.
08 06 Introspecciones (y tres).
"El universo" de Isac Asimov, es uno de los libros que más me gustó haber leído, aún siendo consciente de que asimilaba sólo una parte pequeña de su caudal. En él se describe cómo ha sido a lo largo de los siglos el conocimiento que la humanidad ha tenido del universo, tanto próximo, donde residimos, como el lejano, algo casi inimaginable.
En la Antigua Grecia pudieron comprobar que la Tierra es redonda colocando dos palos completamente verticales, a considerable distancia, y mirando las diferentes sombras que éstos proyectaban exactamente en el mismo momento.
Una vez inventado el telescopio, el ser humano pudo asomarse al sistema solar y averiguar cómo estaba constituido el mismo, sus dimensiones, su longevidad, su composición. Analizando el espectro de la luz resultante de hacerla pasar a través de un prisma, se pudo saber la composición atómica del sol, de las estrellas y hasta de la escasa materia que flota en el espacio aparentemente vacío.
Se explican todas las teorías, por más que fueran refutadas o complementadas.
Hoy en día se "mira" el cosmos no sólo con ópticas, sino también a través de la medición de hondas de radio, rayos X, rayos cósmicos...
Hay una parte de la materia y la energía del universo que nos resulta invisible, sabemos que existe, y en qué porcentaje, pero no sabemos realmente qué es.
Es obvio que el universo se expande, todas las galaxias tienden a separarse, y las más lejanas se distancian de nosotros a mayor velocidad. Ese alejamiento llega a ser tan veloz que supera la velocidad de la luz, de modo que nunca podremos llegar a ver esa luz procedente de esa parte del universo. También sería posible que lo que realmente ocurre es que la materia se va creando entre una galaxia y otra.
A pesar de no poder ver una parte del cosmos, se halló una radiación de fondo que corrobora la existencia del bigbag, el aparente comienzo de todo.
Se han calculado la longevidad de las galaxias y del universo, aunque todo son teorías y puede que alguna tenga que ampliarse o reajustarse.
Me sorprendió que no se mencionen los agujeros negros, pero quizá se deba a que el libro fue escrito en 1973.
Me di cuenta de que para la comprensión de algo tan grande como el universo hay que centrar la atención en algo tan pequeño como el átomo. Desde el más sencillo y más común, que es el del hidrógeno, a partir del cual se van formando los demás. La materia se atrae y los átomos se comprimen hasta "romperse", y eso genera otro tipo de átomos más complejos. Es como si cada átomo fuera un sistema planetario que choca con el vecino generando otro sistema planetario más complejo. Los átomos de hidrógeno se convierten en átomos de helio, y así sucesivamente hasta los átomos con más componentes subatómicos, como el hierro y el uranio. Los planetas de los átomos son los protones, los neutrones y los electrones. Pero la inexactitud en la conversión del átomo de hidrógeno en átomo de helio deja un residuo de materia, que se convierte en energía. Esa energía es lo que enciende las estrellas, el sol mismo. A partir de esa conversión, las siguientes irradian algo menos de energía al espacio. De modo que la composición de las estrellas, que permanece en ellas en estado gaseoso, va cambiando y la irradiación de energía es predecible, como la evolución misma de la vida de una estrella.
En las estrellas actúan dos fuerzas, una hacia adentro, la fuerza de la gravedad que las enciende, y otra hacia el exterior, que es la liberación de energía, que actúa hacia afuera y enfría el astro. La estrella muere, se desintegra… y esos elementos procedentes de la estrella finiquitada es lo que va generando los planetas. Así expresado a grandes rasgo.
A veces las estrellas se encienden varias veces. A veces la presión gravitacional en una estrella es tan alta que los átomos se rompen y entonces hablamos de estrellas de neutrones. Es posible que el huevo cósmico del bigbang estuviera constituido por neutrones.
Otra interesante cuestión es la existencia en el espacio de la antimateria. La antimateria empezó siendo una simple teoría, consistente en la deducción de que en el principio del universo, al generarse un electrón positivo al mismo tiempo ha de haberse generado uno negativo. Así que debe existir tanta antimateria como materia. Luego se comprobó que realmente existe, se detectó en el espacio, en mínimas cantidades, y se logró generar en laboratorio, aunque con una inestabilidad tal que desaparecía en una fracción de segundo. La cuestión es que si la materia y la antimateria entran en contacto se desintegran, dando como resultado la liberación de un 100% de energía, mientras que la fusión nuclear de las estrellas libera cantidades mucho más exiguas. Así que el hombre se pregunta dónde esta la antimateria, lo que está claro es que el sistema solar y nuestra galaxia están constituidos por materia, pero podría ser que otras galaxias estuvieran constituidas por antimateria. Aunque no las galaxias cercanas. Si chocaran una galaxia de marteria y otra de antimateria, en principio todo desaparecería convertido en energía, pero precisamente esa energía haría al mismo tiempo que las galaxias se alejaran una de la otra.
Otra teoría consiste en especular con que, mientras la materia se expande, la antimateria se contrae, de modo que asistiríamos a un ciclo de bigbangs entre ambas.
Más allá del libro, últimamente oigo hablar de universos paralelos. Se dice que al suceder el bigbang y generarse la materia pudieron crearse no uno sino múltiples universos paralelos. Que sea posible no lo pongo en duda. Lo que me parece muy acientífico es afirmar que en universos paralelos podrían ocurrir realidadesd paralelas. Así lo malo que nos sucede aquí no ocurriría en otro universo alternativo. No. El concepto de infinito me parece una muleta que nos ayuda a caminar por el intento de comprender un universo inaprehensible. Nuestro conocimiento de lo existente puede expandirse a lo ancho de las vastedades o en lo concreto de los componentes del átomo analizado en un microscopio. Pero me parece muy ufano por nuestra parte pensar que el universo ha constituido varias realidades para que el hombre transite por la que mejor le convenga. Si eso fuera así, cualquier grano de arena tendría que tener las mismas opciones y poder situarse en cualquier lugar que le convenga en la playa o desierto que le plazca.
Abeto Segundo.
08 07 El viaje...
Lazarus Long el Nuevo está un poco harto de la presente situación en el planeta Tierra y por una vez decide no escapar al espacio exterior: utiliza su máquina de viajar en el tiempo p'atrás y regresa a las postrimerías de la pasada centuria, para poder olvidarse un poco de la pandemia, el confinamiento y la uniformización de los ciudadanos, todos siempre con las mascarillas sanitarias obligatorias que impiden sonreírse abiertamente y saludarse con besos en la boca, secos o húmedos.
Le acompaña Abeto Segundo.
Tras tomarse unas cañas en un bar en el que se permite fumar, entran en una librería. El librero pone mala cara al ver al alienígena Ann Alf Abeto Segundo, porque sabe que proviene de una civilización que, aunque no sabe leer libros de la manera tradicional terrestre, aprehende el contenido de los libros con sólo tocarlos. Así que ¿qué negocio puede hacer el librero con uno de estos especímenes?
Mientras Abeto Segundo acaricia el lomo de algún tocho en la sección de clásicos grecolatinos, Lazarus compra Las nueve revelaciones, de James Redfield.
Es una manera de afrontar el inminente cambio de milenio con esperanza y optimimismo. La novela plantea un renacer espiritual del ser humano, un cambio de mentalidad que surge y se propaga a partir del hallazgo arqueológico de unos antiguos manuscritos escritos en arameo... ¡en Perú! El hallazgo y su difusión se convierten en algo clandestino, alguna gente quiere su propagarlos... frente a la actuación del Gobierno y de la Iglesia oficial, que pretenden eliminar los manuscritos y acallar el mensaje que de ellos se desprende.
El despertar de una nueva consciencia humana empieza cuando el individuo empieza a interactuar con las plantas que nos alimentan, y se alcanza a visualizar su campo de energía.
El objetivo de la nueva conciencia es romper con el arquetipo de las relaciones humanas, en las que nos robamos la energía vital unos a otros a través de una serie de comportamientos que se producen desde la infancia. El individuo aprenderá a cooperar con aquellos con quienes convive, no apropiándose de su energía, sino incrementándola mutuamente.
La humanidad cambiará para mejor y todo comenzará a ser así al adoptar una serie de planteamientos positivos hacia las pequeñas cosas y gracias el respeto por la vida, empezando por ponerse a mirar el aura vital de las plantas. Los bosques antiguos se convertirán en templos y la humanidad en general cambiará, de su desenfrenada escalada de destrucción de la naturaleza, propiciadas por la ciencia y la tecnología, hasta el respeto por los espacios naturales y el beneficio espiritual que éstos producen.
Todo esto ocurrirá/ocurrió en el cambio de milenio.
El tiempo de la profecía ya pasó, pero eso no lo saben aún Lazarus Long el Nuevo y Ann Alf Abeto Segundo, que están allá por el año 1993 ó 1994.
Abeto Segundo.
08 08 El viaje (y dos).
Ann Alf Abeto Segundo es un alienígena, para los terrestres. Por lo tanto, los terrícolas son alienígenas para Ann Alf Abeto Segundo.
Al salir de la librería, Ann Alf Abeto Segundo y Lazarus Long el Nuevo se encuentran con un alienígena para ambos.
Entonces se produce una escena que ya conocemos, pero la reproducimos para los desmemoriados.
El alienígena desconocido, cortés: Hola
Alf: Hola, me llamo Alf.
El alienígena desconocido: Anda, yo también me llamo Alf.
Alf: Yo me llamo Ann Alf.
Alf: ¡Qué coincidencia, yo también me llamo Ann Alf!
Ann Alf: Bueno, mi nombre completo es Ann Alf Abeto.
Ann Alf: ¡Vaya, ese es mi nombre completo también, Ann Alf Abeto...!
Ann Alf Abeto: Pues algo tenemos que hacer, en este planeta no se permite que dos personas tengan la misma identidad, por eso tendremos que numerarnos. Yo conozco a Ann Alf Abeto Primero y soy Ann Alf Abeto Segundo. A ti te toca ser Ann Alf Abeto Tercero. Haber llegado antes.
Ann Alf Abeto Tercero: En realidad he llegado antes, viajeros del tiempo, estamos en 1967. Pero no importa, me quedo con el número adjudicado, seré Tercero.
Ann Alf Abeto Segundo: Estoy encantado de conocerte, he oído hablar mucho de tu especie y conozco, a grandes rasgos, la historia de tu galaxia.
Ann Alf Abeto Tercero: Yo también he oído hablar de vuestra civilización de lectores táctiles...
Ann Alf Abeto Segundo: Pues vuestra fama de lectores olfativos os precede. Se cuentan historias de verdaderos especialistas capaces de leer un libro a kilómetros de distancia, a través de su olor.
Ann Alf Abeto Tercero: Bueno, son muy raras excepciones. Para la mayoría de mis conciudadanos la lectura es un trabajo arduo y tienen que aspirar el contenido del libro con éste muy pegado a sus narices. Me recuerdan a los lectores terrestres miopes intentando entrever la letra menuda de alguno de sus libros.
Ann Alf Abeto Tercero husmea un poco el aire. Lazarus Long el Nuevo lleva un libro en la mano, “El universo” de Isaac Asimov. Ann Alf Abeto Segundo no puede evitar rozarlo. Ambos, Abeto Tercero y Abeto Segundo, intercambian una mirada de complicidad. Lazarus ha viajado en el tiempo para comprar este libro, cuya lectura satisfará tanto a Resquicio a principios del próximo siglo.
Abeto Tercero.
08 09 Mayormente.
Mayorcita me dice que ella nació ya mayor.
Aún no se lo he dicho, pero resulta que yo no alcanzaré la mayoría de edad hasta cumplir las setenta y dos años, aunque cabe la posibilidad de que, con su perspicacia, ella ya se haya dado cuenta de ello.
Se dice que, tras la revolución rusa de 1918, lo que a partir de entonces sería la Unión Soviética cerró sus fronteras y en los controles establecidos para evitar la salida del país no se verificaban los posibles documentos que portaran los viajeros, se miraba el aspecto de sus manos.
Las manos de un obrero en nada se parecen a las manos de un aristócrata. Quizá la ciencia de la dactiloscopia resulte un poco supérflua incluso hoy en día. En la India me dijeron que tenía manos de fabricante de espaguetis, aunque en Europa quién fabrica espaguetis a mano.
Los dedos de las manos de Mayorcita directamente parecen espaguetis, pero probablemente son de acero habida cuenta de la fuerza y la determinación con que suele luchar por lo que considera que ha de ser su vida. Necesitó esa determinación para poder volver a caminar tras una caída en una zanja improcedente en cualquier ciudad o pueblo del mundo. Se empeñó en ello y recuperó incluso su antiguo trabajo como asistenta social en el Ayuntamiento.
Mayorcita se sienta tras la mesa de su despacho y con una mano recoge y acaricia el manojo de espaguetis de la otra. Otros en cambio, para hablar contigo, suelen encañonarte con el índice, pero esos índices suelen ser dedos de barro.
Estuve leyendo una novela y quise recopilar de ella una cita para Mayorcita, pero luego se me traspapeló la página y tendré que contárselo con mis propias palabras. Es una novela negra americana escrita por John Connolly, de origen irlandés, y se llama El invierno del lobo.
La historia es bastante rara y podría servir para realizar una película de lo más inquietante que en absoluto desearía ver.
Se supone que en los primeros tiempos de la colonización inglesa de Norteamérica una secta con raíces anteriores al cristianismo decide trasladarse al Nuevo Mundo para evitar su extinción. Trasladan piedra a piedra una pequeña iglesia muy peculiar, que permanece embalada hasta que la secta encuentra el lugar idóneo en el que reconstruirla. Alrededor de esa iglesia se ha ido desarrollando un pueblo muy hosco con los extraños y que en realidad es la materialización, hoy en día, de aquel ancestral grupo sectario.
Si quisiera no hacer espoiler de la novela no te diría que los habitantes del pueblo realizan sacrificios humanos a su deidad. Pero todo eso no me interesa demasiado, ni los detectives y sus tiros y la búsqueda de la muchacha desaparecida. Me ha llamado la atención el papel que desempeñan en la historia los sin techo del estado de Maine, con sus diferentes personalidades, vivencias y padecimientos.
En un momento dado, el detective protagonista dice que todos aquellos que atacan a los sin techo acusándoles de no querer trabajar deberían saber que para esa gente la supervivencia diaria en las calles es un trabajo a tiempo completo.
Mayorcita, cuando algún tiquismiquis te hable de la vidorra que llevan "los de la paguita", cuando se queje de que los que no pagan impuestos tengan derechos, recomiéndale que lea El invierno del lobo. No servirá de nada, pero se estará callado un rato.
Resquicio, veintinueve de noviembre de dos mil veintiuno.
08 10 El oso hormiguero.
Lazarus Long el Nuevo continuó su viaje por el tiempo acompañado de Abeto Segundo y Abeto Tercero. Decieron acudir a Aracatama, en enero de 1928, para asistir al nacimiento de Gabriel García Márquez. Preguntaron por Macondo, pero nadie les supo decir nada sobre ese lugar, así que entraron en la primera librería que vieron. A las puertas de la librería había un oso hormiguero que olisqueó las mochilas que llevaban los viajeros.
La librería estaba regentada por un viejo catalán que les dijo No el conec al García Márquez, no ha publicat res.
Entonces los Abetos cayeron en la cuenta de que los habitantes de la Tierra nacen en estado iletrado y deben ser adiestrados para crear una bibliografía, al contrario de su caso, en que todo es innato e instintivo. En cuanto a Lazarus, su nacimiento ocurrió hace tantos siglos, ha visitado tantas galaxias... que tampoco cayó en la cuenta.
Los visitantes siguieron preguntando al viejo, por Macondo, por los García residentes en Aracatama en ese 1928...
Si us plau, deixeu-me llegir tranquil, dijo el viejo, y agachó la cabeza sobre un libro abierto sobre la mesa. Como existen tantos cúmulos de galaxias en los que se habla catalán, los viajeros entendieron y salieron de la librería.
Afuera seguía el oso hormiguero, que dijo Hola. Entonces los Abetos abrieron mucho los ojos y cayeron en la cuenta de que aquel ser no era un oso hormiguero, sino un alienígena de una raza y una procedencia distintas a las de Ann Alf Abeto Segundo y Ann Alf Abeto Tercero.
Sabían de su existencia pero hasta el momento no habían coincidido con ninguno de ellos. Esta raza, a diferencia de los Abetos, lee y acumula el conocimiento por succión y regurgitación. Con la trompa, absorben todas las letras de cualquier medio en el que figure un escrito. Las letras pasan por su estómago-cerebro y luego los expulsa por la misma trompa depositándolas en el mismo orden en donde estaban... ¡o no! Se dan casos de este tipo de alienígenas que corrigen errores en los libros clásicos y en las enciclopedias; pueden reescribir los manuscritos de autores noveles para convertirlos en best-sellers; pueden borrar pasajes enteros de obras aburridas; pueden mejorar la rima de los sonetos y de cualquier poema de pautas métricas rígidas.
Por ello muchas asociaciones de escritores quieren que se les impida la entrada en su galaxia. También son perseguidos por el espacio por los policías recaudadores de los derechos de autor, para ajustar cuentas en su beneficio o en su perjuicio. Cuando los ven llegar, estos alienígenas salen huyendo, ya que son incapaces de asímilar el concepto derechos de autor. Para ellos la cultura transmitida por escrito es una cuestión puramente biológica, tan incuantificable como la cantidad de aire que respira cada habitante de un planeta con atmósfera.
¡El aire y las ideas expresadas no son de nadie!, aducen. Pero nadie atiende a sus protestas. En muchos sitios de les encarcela y tortura hasta la muerte, pero como renacen una y otra vez tras matarlos, optan por expulsarlos de su territorio.
Como el oso hormiguero ha leído los cuadernos de bitácora de los viajeros, cuando olisqueó sus mochilas, directamente dijo Me llamo Ann Alf Abeto Cuarto. Él mismo, al coincidir su nombre con el de los otros alienígenas, se numeró Cuarto. Pero entonces hubo un breve conciábulo y se decidió que, mientras estuvieran en la Tierra, Ann Alf Abeto Cuarto sería para ellos, para evitar problemas, un simple oso hormiguero domesticado por unos simples viajeros que andan rebuscando obras por las librerías del pasado y del futuro.
Así ocurrió/ocurrirá.
Abeto Cuarto, dieciséis de enero de dos mil veintidós.
08 11 El telépata.
El viaje a través del tiempo y de los libros escritos o por escribir, de Lazarus Long el Nuevo y sus amigos los lectores alienígenas, continúa y han llegado a un lugar inconmensurable.
Están en la biblioteca imaginada por Jorge Luis Borges. Una sucesión de salas repletas de libros puestos en estanterías que cubren todas las paredes. Escaleras circulares hacia arriba y hacia abajo llevan a otras salas similares. En esos libros está todo libro posible. Es decir, todas las letras que existen ordenadas en todas las disposiciones posibles conformando todos los libros que pueden llegar a existir. Libros, pues, en los que el azar ha querido que no aparezca ninguna palabra comprensible en ningún idioma conocido; o sí, una palabra en la lengua materna del lector; o bien, por el contrario, sólo palabras bien dispuestas y comprensibles, sin florituras ni pedantería, conformando libros que llegan al alma.
Por lo tanto, en esa biblioteca se encuentran también todas las obras clásicas de la literatura universal de la humanidad. Pero hay que dar con ellas y Lazarus Long el Nuevo no tiene paciencia y refunfuña Aquí puedes pasarte una vida entera leyendo para conseguir encontrar una palabra de un posible libro que podría llegar a gustarte.
En esto que entra en la sala un nuevo ser extraterrestre, un tipo un poco enclenque con un cabezón enorme que parece mentira que pueda sostenérsele sobre los hombros. Y está a punto de ocurrir una tragedia cuando el oso hormiguero salta de la estantería en la que está encaramado a los hombros del recién llegado, que se tambalea pero consigue no caer al suelo, por otro lado bien enmoquetado para preservar al lector del sonido de los pasos de otros usuarios de la gran biblioteca borgiana.
El oso hormiguero se mete entre las ropas del cabezón y sale por una pernera del pantalón. El alienígena sonríe quitándole importancia a las travesuras de un animal no ponzoñoso como es un oso hormiguero terrestre.
Hola, soy un telépata de la civilización de los telépatas de la galaxia de los telépatas. Somos unos seres con poderes inimaginables para el resto de habitantes del Universo.
Sabemos quien eres...
¿Cómo vais a saberlo si aún no os lo he dicho?
Pues...
En fin, da lo mismo, yo sí sé quienes sois cada uno de vosotros porque acabo de leeros la mente. Se da la circunstancia extraordinaria de que me llamo Ann Alf Abeto, como los aquí presentes Ann Alf Abeto Segundo y Ann Alf Abeto Tercero...
Lo sabemos...
¿Lo sabéis?, ¿sois también telépatas?
Yo he leído la documentación que llevas en la cartera que está en el bolsillo interior de tu chaqueta.
Ah, pero tú no eres un oso hormiguero terrestre, eres un ser del espacio que lee aspirando las letras con su trompa y luego regurgita los textos inalterados o corregidos.
¿Y no te diste cuenta antes, telépata?
Para leer las mentes hemos de concentrarnos en las facciones del sujeto a desentrañar, y no había reparado en que fueras un ser pensante, te consideraba un simple animal no evolucionado incapaz de comunicarse con otras especies.
Mira tus documentos...
El telépata saca su documentación y lee en ella Ann Alf Abeto Quinto. Dice Oh, has alterado mi nombre cuando te colaste entre mis ropas. Es un truco interesante, pero no se puede comparar con lo que podemos llegar a hacer nosotros los telépatas. Podemos...
Lo sabemos...
¿Qué?
Sabemos que podéis llegar a leer un libro que el autor todavía no ha escrito, que recién acaba de imaginar, con sólo mirarlo a la cara. Es algo interesante
Pero ¿cómo podéis saber eso si resulta que soy el primer telépata que ha viajado hasta este rincón del Universo?
Muy sencillo, Abeto Quinto, eres transparente, todo lo que piensas se te refleja en el rostro. Es algo en lo que quizá no reparaste al vivir desde siempre entre seres iguales que tú.
Oh, qué vergüenza, yo que pretendía anonadaros con mis habilidades para penetrar en vuestros pensamientos y resulta que son mis propios pensamientos los que están expuestos a vuestra mirada.
No importa, nos pareces buena gente.
Abeto Quinto se da la vuelta un momento, saca de su mochila una máscara y se la pone sobre el rostro. Pero al parecer esa máscara introspectiva y aislante que utiliza su civilización para conseguir momentos de intimidad... tiene como contrapartida que dificulta sobremanera las dotes telepáticas, así que debe quitársela para continuar la conversación. Acaba ruborizándose y vuelve a ponerse la máscara para disimular el sentimiento de vergüenza, bochorno y zozobra que le domina. Pero el grupo no se lo tiene en cuenta y deciden continuar el viaje en busca de bibliotecas un poco más acotadas que la de Borges. Todos ellos, Lazarus Long el Nuevo, un lector táctil, un lector olfativo, un oso hormiguero y un ser enmascarado. ¿A dónde se dirigen...?
Abeto Quinto.
08 12 Guerras.
Ciento dieciocho días desde que empezó la guerra en Ucrania y Resquicio aún no ha publicado ninguna opinión propia respecto a ella.
Resquicio no ha publicado nada, ninguna opinión sobre nada, en todo ese tiempo.
Ya, pero ante algo tan importante y lacerante como una guerra, ¿cómo va a justificar un silencio tan prolongado?
Resquicio no va a ponerse a justificar sus opiniones o sus silencios. Respecto a la guerra de Ucrania tiene sobre todo un empacho de dudas y preguntas, más ingenuas que capciosas, y cabe la posibilidad de que acabe vomitándolas, tras unos retortijones, hasta vaciar el estómago, manchando unas cuartillas inmaculadas. Puede que suceda. Puede que suceda hoy
España es un Estado que algunos han concebido la posibilidad de descuartizar y otros, por ideología y por ley, consideran sagradamente indivisible. En general me repugnan todas las iniquidades que se producen y justifican por "razón de Estado". Considero que no hay ningún motivo para negar a una determinada población el derecho de autodeterminación. La democracia es el gobierno de las mayorías pero las minorías también tienen derechos. En este mundo hay unos cuantos pueblos con una identidad histórica y cultural sojuzgada por Estados existentes, por la política, por la guerra, por los intereses económicos y por la expansión de las imperios. Por eso no hay un país llamado Kurdistán, ni existe la República Árabe Saharahui, ni Palestina tiene el mismo derecho a existir que Israel. Siempre procuro ponerme del lado del débil, a favor de quienes se ven despojados de sus derechos. No es fácil porque muchas veces los intereses nacionales se solapan en muchos territorios y porque los patriotismos y los nacionalismos sostienen que no todos somos iguales bajo el sol.
Como no tengo una nave espacial particular, miro los mapas pintados de colores y repaso los mapas históricos en los que los colores cambian, las fronteras se mueven con el tiempo, hay imperios que desaparecen, hay estados que resurgen o antiguos países de los que no recordamos ni el nombre. Después de todo, la historia de la península ibérica no es tan complicada. En ella hay actualmente básicamente dos Estados. El Estado más extenso se generó por la unión dinástica de dos Estados previos, a los que poco después se incorporó un tercero, porque sencillamente los monarcas heredaban los territorios de sus antecesores. En el actual Estado español existe la tendencia centralista a negar y anular las identidades periféricas. Los secesionistas desean que se pudiera optar entre las ventajas e inconvenientes de seguir juntos o dividirse en dos o tres Estados. Pero repito que todo eso ocurre en la península ibérica y es sencillo hacerse una idea de lo que en ella ocurre y cuál ha sido su devenir histórico. Es casi como si fuera una isla. También existen islas divididas en varios Estados, pero es mucho más fácil hacerse una idea de lo que es una isla o una península que no lo que son y han sido los países centroeuropeos y sus identidades.
La pobre Polonia sufrió una momentánea desaparición cuando Hitler y Stalin decidieron repartirse su territorio. Luego sucedió la segunda guerra mundial y Polonia vuelve a existir. Pero miro mapas antiguos y gran parte del territorio polaco formó parte de una gran Lituania. Y por otra parte existió en el sur polaco un Estado llamado Galitzia, del que apuesto que pocos sabrán que existió. Entonces la población de la actual Polonia, de acuerdo con el devenir histórico, podrían ser hoy alemanes, soviéticos, lituanos, galitzianos... No se me ofendan, los polacos tienen su actual identidad, pero no es difícil imaginar esas otras identidades alternativas, con estandarte propio y no poco orgullo nacional.
Otro ejemplo, le pregunto a una checa porqué los checos y eslovacos se unieron, para luego dividirse en dos países. Me dice que checos y eslovacos son hermanos, que seguramente se unieron por la cuestión económica. Leyendo un poco sobre la historia de la región me entero de que lo que lo que ahí existió fue un Estado llamado Bohemia. Luego el territorio formó parte del imperio austrohûngaro. Durante la primera guerra mundial, los bohemios y otro territorio del que ahora no recuerdo el nombre reivindicaron una independencia que sólo se materializaría de ganar la guerra los aliados. Entonces fueron los eslovacos los que propusieron unirse a esa reivindicación de independencia respecto al imperio austrohúngaro. Por eso surgió Checoslovaquia l acabar la primera guerra mundial. Luego Chequia y Eslovaquia optaron por dividirse, cuando el derrumbe de los regímenes socialistas. De todo ello saco dos ideas, la primera es que un Estado puede dividirse en dos sin grandes traumas, sin una guerra. Y la segunda es que dos pueblos vecinos enfrentados o indiferentes entre sí por pueden optar por unirse libremente por ejemplo para hacer frente a un enemigo mayor que intenta dominarlos.
Todo esto son banales generalidades, ¿acaso no ibas a hablar de la guerra de Ucrania?
No me agobies...
Defínete...
No necesariamente hay que tomar partido por un bando.
¿Estas comparando a agresores y a agredidos, mentecato?
Al analizar un conflicto concreto deberíamos saber utilizar las mismas herramientas de medida que utilizamos en general para opinar de cualquier conflicto en cualquier territorio. Ni siquiera estando involucrados deberíamos tomar partido sin tener en cuenta todos los ángulos y perspectivas posibles.
Algunas ideas y dudas sobre la guerra de Ucrania.
Leyendo los clásicos de la literatura rusa resulta recurrente que Ucrania fue una región que formó parte del imperio ruso, se la menciona como un lugar ideal para ir de vacaciones. Posiblemente fue anexionada y los deseos de independencia de Ucrania respecto al imperio ruso o a la URSS son legítimos. Lo que quiero recalcar es que existe una prolongada interacción cultural entre rusos y ucranianos. Y en la Ucrania independiente existe una parte de la población rusófona y rusófila, minoritaria en general pero mayoritaria en algunas regiones del este del país.
La cuestión de la independencia de Ucrania de la URSS no fue negociada específicamente en tanto y cuanto la URSS se subdividió en quince países. Para esa subdivisión se utilizaron las fronteras de lo que eran las repúblicas soviéticas. Por el motivo que sea, Rusia, sucesora de la URSS, aceptó la existencia de esos nuevos catorce países independientes y negó el derecho a la independencia a la república de Chechenia, aplastando a quienes la propugnaban. Se da la circunstancia de que en algunos de los nuevos países independientes asiáticos salidos de la URSS se han dado conflictos armados territoriales entre ellos. En este caso la independencia y la libertad no fueron sinónimos de paz y tranquilidad. También se da la circunstancia de que las pequeñas repúblicas bálticas salidas del desmembramiento de la URSS forman parte de la OTAN. Ahí hay por ejemplo pilotos de guerra españoles patrullando atentos a un posible ataque ruso. Una pequeña parte de la población de esas repúblicas bálticas es rusófona y seguramente rusófila. No tengo una opinión formada sobre si el temor de esas repúblicas bálticas a una invasión rusa está justificada o no.
Antes de analizar el caso concreto ucranio, hablemos de lo que es la Rusia de Putin. Se trata de un régimen casi dictatorial, aunque se producen elecciones y gracias a ello cabe tener esperanzas de que en algún momento la libertad de expresión pueda abrirse paso. Afortunadamente Putin no es eterno y Rusia podría democratizarse sin grandes traumas. Pero Putin no es un demócrata. Y sin ser un demócrata, ha sido siempre un interlocutor válido para los países occidentales, en el G7, en la ONU y en las relaciones bilaterales. Es más, algunos líderes derechistas occidentales admiran al régimen de Putin, sencillamente porque desean para sus propios países un retroceso de las libertades y la libertad de expresión parecidas a las existentes en Rusia. Admiran a ese hombre duro.
A todo ello hay que añadir que los países occidentales han ido comprando el petróleo y el gas que Rusia les suministra, nadie ha cuestionado eso antes de la invasión de Ucrania, y el régimen era el mismo. Ahora Putin viene a ser un demonio, un apestado. Las sanciones pueden estar justificadas, el prescindir de las energías fósiles rusas puede ser un esfuerzo noble para penalizar al agresor, para no blanquearlo o exculparlo. Pero no es difícil imaginar un tiempo futuro en el que el presidente ruso vuelva a ser un interlocutor válido para los países occidentales. Se le volverá a dar la mano en las cumbres internacionales, no me caben muchas dudas. Así que sería bueno tener en cuenta que tanto antes como ahora como después Putin ha sido, es y será un enemigo de la libertad de expresión. Y eso afecta principalmente a la población rusa que merece nuestra solidaridad por ello.
¿Recuerdan la spanish revolution? Bueno, quizá en realidad no existió. Quizá fue una ilusión. Los jóvenes españoles, desencantados por la crisis económica, se reúnen en las plazas para expresar sus preocupaciones, sus propuestas de regeneración social. Se llamó movimiento 15-M. Posteriormente, de toda esa movilización, aunque no directamente, vino a surgir la primera y pujante eclosión de Podemos. Luego todo esa esperanza se fue diluyendo, en gran parte. Pero parecía que las plazas del mundo se contagiaban de las ansias de cambio. Y aconteció la primavera árabe, otra ilusión imaginada y no materializada. En Túnez la gente consigue derribar el gobierno a raíz de las protestas que desencadenó el maltrato a un vendedor ambulante. Parecía que la gente estaba empoderándose. Y llegamos al caso de Egipto. La gente se reúne en una plaza de El Cairo y piden democracia. Son egipcios modernos, usuarios de las redes sociales. El gobierno egipcio cae y se celebran elecciones democráticas. Pero la población egipcia en general no es tan moderna ni tan usuaria de las redes sociales. Las elecciones las gana el grupo Hermanos Musulmanes, de tendencia integristas, y el ejército da un golpe de Estado. En consecuencia las libertades ciudadanas han sufrido un retroceso en Egipto. En Libia una presunta eclosión de protestas similares fue aprovechada para acabar con el régimen de Gadafi, en gran parte con la ayuda occidental. Y así quedó Libia, un país roto. ¿Pueden las redes sociales propulsar una liberación social? Pudo haber algo de eso en un principio, pero también es, la tecnología en la Red, una forma de manipular las mentes individuales, una forma de encauzar a las masas sin que se den cuenta.
Y la revolución de las plazas llegó a Ucrania.
Sin entrar en detalles específicos, Ucrania tenía un presidente prorruso, no sé hasta qué punto legítimo democráticamente En la plaza de Kiev el pueblo aboga por la occidentalización de Ucrania, que pueda entrar en la Comunidad Europea, y derriban a ese presidente al que tildan de dictador. Recuerdo una foto aterradora de los presuntos manifestantes rodeando el parlamento ucranio "para defenderlo". Todos, hombro con hombro, con un escudo policial y una enorme porra. ¿Eran esos los revolucionarios de la libertad o una fuerza parapolicisl? Total que sí, hubo una cierta liberación prooccidental en Ucrania, pero los prorruso, una minoría en el país y una mayoría en las repúblicas del este, pasaron a estar marginados . No sé hasta qué punto sus representantes podían acudir a ese parlamento, si estaban marginados o se autoexcluyeron.
Y si no sabes ¿por qué hablas?
Divago, y sobre todo quiero recalcar que las noticias que se difunden en Occidente sobre el conflicto están sesgadas. Eso, a parte del no a la guerra, que doy por supuesto a toda gente de bien
Un tiempo antes del actual conflicto, Rusia se anexionó la península de Crimea e intervino solapadamente en las otras dos repúblicas prorrusas del este de Ucrania.
En cuanto a Crimea, es cierto que una mayoría de la población parece conforme con la anexión a Rusia. Pero claro, no es el cien por cien de la población, y dudo que los ciudadanos de Crimea que puedan sentirse ucranios tengan garantizados sus derechos y su libertad. Por otra parte, no cabe duda de que la anexión de Crimea no se limita a ser un acto filantrópico hacia los rusófilos. Incorporar Crimea a Rusia tiene un gran valor geoestratégico para el dominio del mar Negro. Sin Crimea, la flota rusa tiene dificultades para moverse por esas aguas. Los rusos argumentan que cuando la URSS se desintegró no eran capaces de concebir que los ucranianos llegaran a pretender integrarse en la OTAN y la CEE. Los ucranios argumentan que tienen derecho a tomar sus propias decisiones y a salvaguardar su integridad territorial.
En cuanto al Donbás, las dos repúblicas prorrusas que son indudablemente el motivo de la invasión, ya vivían en estado de guerra antes de la intervención auspiciada por Putin. Las fuerzas armadas ucranianas bombardeaban esa región. Así que un auténtico no a la guerra es un no a la guerra ahora y un no a la guerra antes, cuando el conflicto podía definirse como un asunto interno de Ucrania.
Como miembro de un país occidental y como persona libre tengo que plantearme qué representa para un país como Ucrania, en el que hay una guerra soterrada en el este... qué representa para el condlicto y para la región, que Ucrania entre en la OTAN.
No dudo que Ucrania desea entrar en la OTAN para salvaguardar su integridad territorial. Eso, expresado de otra manera, significa ganar la guerra en el Donbás y aplastar el ansia de independencia de esas dos repúblicas. No sé hasta qué punto hay un interés de la OTAN por implantarse en Ucrania al margen de un simple acto de solidaridad con un país que se siente amenazado. No sé hasta qué punto un inminente ingreso de Ucrania en la OTAN pudo ser el detonante final de que Rusia considerara que no le quedaba otra opción que proceder a la invasión, ya que de no hacerlo y entrar Ucrania en la OTAN dejaría de ser posible intervenir en favor de esa población que le es afín.
Todo esto son dudas, no justificaciones. Y la mayor duda que tengo es si la existencia de la OTAN tiene sentido hoy en día. Surgió para luchar contra el bloque soviético, pero el Pacto de Varsovia ya no existe. Quizá la OTAN pueda servir para luchar contra ciertos integrismos islámicos, quizá sirva para aunar fuerzas ante un posible conflicto con China, pero si Rusia es sin ningún género de dudas un país capitalista ¿qué sentido tiene este enfrentamiento que perpetúa la lucha contra el fantasma del comunismo cuando la era soviética ni existe ni volverá a existir jamás? ¿Esconde este enfrentamiento simples intereses capitalistas bastardos por una y otra partes?
Empieza la guerra. Rusia agrede. Ucrania se defiende. Me parece normal que los gobiernos occidentales ayuden al agredido. En un momento dado Podemos se posiciona en contra de la venta de armas a Ucrania y no acabo de entenderlo. ¿No sería eso como poner una alfombra roja hasta Kiev para los tanques rusos? Pero llega un punto en el que el material de guerra occidental parece que es lo único que apuntala la posición militar ucraniana. A parte de un posible auxilio legítimo a un país invadido, occidente combate de pleno en la guerra de Ucrania por interposición. Las armas están en manos de los ucranianos, que combaten por amor a su país o porque están obligados a hacerlo. Sin mancharse, los países occidentales combaten también, y la tecnología de la guerra va cambiando y perfeccionándose conflicto tras conflicto. Sin duda los drones han adquirido una importancia capital en esta guerra del presente y del futuro. Una forma de guerra teóricamente aséptica para las potencias tecnológicas, pero no es difícil deducir que tarde o temprano esa tecnología se universalizará y la padeceremos todos.
Durante semanas me he estado preguntando qué ocurre en las batallas de una guerra que, puesto que la población en general cuenta con teléfonos móviles, podría quedar reflejada con fidelidad. Espero que al final llegue a saberse qué filtros informativos hemos sufrido. Que hay un control de las informaciones de la guerra en Rusia es obvio. Los rusos invaden el territorio del país vecino y bombardean diversas ciudades. Los ucranios bombardean los tanques y las tropas rusas, pero ¿no disparan sobre territorio ruso? ¿No quieren? ¿No pueden? ¿Ni siquiera un pepinazo simbólico para que se vea que la tragedia no necesariamente tiene que ser unidireccional? Hace poco leí la noticia de que los occidentales venden misiles a Ucrania, pero de un alcance limitado para que precisamente no puedan alcanzar territorio ruso y que ello pueda conllevar represalias rusas. Así que esta guerra es una locura circunscrita.
Nos han querido vender la idea de que todo esto es simplemente la obra de un loco, pero creo que hay muchos culpables de la tragedia. De una parte, de la otra y también de parte de algún que otro presunto mero espectador.
Resquicio, dieciocho de junio de dos mil veintidós.
*
Doscientos veinte días lleva la guerra en Ucrania. La primera parte de este escrito me obligué a redactarlo para no abstenerme de opinar sobre lo que está sucediendo en el este de Europa. Hoy deseo completarlo. No sigo de cerca el día a día. Me tocó la fibra sensible una entrevista escuchada en Radio 3 en la que un ucraniano residente desde hace mucho en España recalcaba dos cosas... o al menos fue con lo que me quedé.
Una es que el presidente ruso con su invasión ambiciona una expansión territorial en el mar Muerto. Algo de eso seguro que hay. Un amigo me decía también que Putin no está en Ucrania para ayudar a nadie. Cuando expresó que antes de la guerra existía un problema en el Donbás podría parecer que apoyó la invasión. En absoluto.
La otra cosa que decía el entrevistado es que la profusión de manifestaciones repletas de banderas en Ucrania le daban grima, prevención, temor... o algo así. El valor de esa afirmación es que la haga un individuo sobre su propio país, sobre su bandera.
En los últimos días se está produciendo una contraofensiva ucraniana al este del país. En Rusia se llama a filas a la población y se produce cierta contestación. Sobre esto opino que cualquier victoria de uno de los bandos en litigio generará dolor e injusticias en el territorio en disputa. La mejor solución sería un alto el fuego y un referéndum para que la población decida si quieren ser ucranianos, rusos o independientes.
Sigo pensando que los países occidentales, a través de sus gobiernos, están luchando en Ucrania y aparentemente con éxito. Así es como quizá sean las guerras del futuro... que las guerras de los países poderosos las libren otros.
Seguro que hay ucranianos que luchan por amor a su patria, pero también otros lo hacen obligados. Y los países occidentales pagamos eso. Y normalmente algo así no se hace exclusivamente por filantropía.
La propaganda antirrusa también pinta a Putin como un loco sanguinario... que ahora podría estar cada vez más acorralado. Bien, sigo diciendo que Putin es el mismo dirigente antidemocrático de siempre; su intervención no es tan distinta de otras que pomposamente algunos han denominado "libertad duradera" y acabó siendo una duradera mierda. Y por último decir algo que quizá sorprenda después de tanta demonización del líder ruso. Para una gran parte de la población de origen ruso residente en los países periféricos antes soviéticos y otros... el discurso de Putin les llega muy hondo. Para ellos todo esto no ha sido sólo un capricho de un viejo chocho. Para unos y para otros debería ser un error difícil de revertir y que no debería repetirse. Para lo cual, para empezar, los países deberían dejar de armarse. Y las poblaciones del mundo deberían ser un clamor permanente contra los gobiernos que preparan, instigan y hacen la guerra. Ojalá...
Resquicio, veintiocho de septiembre de dos mil veintidós.
08 13 Escabechina yanomami en Manaos.
Se ha producido un repentino y sanguinario asalto a la ciudad amazónica de Manaos por parte de desnudos y pintarrajeados salvajes indocumentados, posiblemente comunistas. Éstos viajaron de noche por el río y permanecieron ocultos durante el día, consiguiendo rodear la ciudad, a la que saquearon y quemaron sin que los desprevenidos habitantes pudieran oponer resistencia.
Una mañana de mercadillo en Cuadriculez el ángel JuanMa me contó la película Los dioses deben estar locos, que seguramente habían emitido por televisión. Desde una avioneta alguien tira una botella vacía, mientras sobrevuelan el desierto namibio, la tierra de los bosquimanos. Desencadenándose una serie de acontecimientos...
La botella primero es considerada un regalo de los dioses, se le encuentran múltiples utilidades para una tribu que vive en la edad de piedra. Al final los conflictos hacen que se decida viajar hasta el fin del mundo para devolver la botella, esa cosa maligna que perturba la ancestral vida social bosquimana.
Al parecer, en la selva amazónica ha pasado algo parecido. Una avioneta ha sobrevolado territorio yanomami y alguien ha tirado por la ventana un ejemplar de la novela Manaos, de Alberto Vázquez-Figueroa. No se sabe por qué quisieron desprenderse de toda la literatura que llevaban, en pleno vuelo, por lo general se dice que el saber no ocupa lugar, pero vamos a suponer que debían aligerar peso para no estrellarse y empezaron por algo superfluo como una de las no pocas novelas exitosas del autor.
Manaos cuenta la historia de la fiebre del caucho en la selva amazónica, que convirtió a Manaos en una megaurbe en la que, por ejemplo, recalaban las más renombradas compañías de ópera del mundo, al calor de la ingente riqueza que unos pocos consiguieron acumular durante algún tiempo, a base de esclavizar a los pueblos nativos e incluso a cualquier incauto que pasara por ahí. Hasta que se consiguió adaptar el árbol del caucho a otras regiones, el caucho sólo podía conseguirse haciendo sangrar los árboles silvestres, allí donde crecían de modo natural, para conseguir el caucho, convertido en oro porque el mundo empezaba a automovilizarse con ruedas que necesitaban ese caucho para poder rodar por el asfalto con la amortiguación requerida.
Como los indígenas locales no sobrevivían mucho tiempo al cautiverio, se efectuaban expediciones al territorio de los yanomami para capturar nuevos trabajadores forzados, aunque lo más codiciado eran los blancos pobres que acudían al lugar en busca de hacer fortuna con la extracción de caucho. O bien eran raptados o se les engañaba con préstamos y contratos que conducían irremediablemente a la esclavitud y a una temprana muerte. Así rendían durante un tiempo y morían extenuados, encerrados en una gran cárcel que no necesitaba de barrotes. Nadie escapaba de ahí, los ríos estaban controlados por hombres armados, y la exuberante selva no ofrece el sustento necesario para alguien que no está acostumbrado a encontrar los recursos que los aborígenes sí llevan milenios sabiendo extraer.
Excepcionalmente, dos hombres, una mujer y un yanomami consiguen escapar de esa cárcel, iniciando una huida que, desde Brasil, les lleva a acercarse a Perú y a Ecuador, para finalmente verse abocados a buscar el camino de la salvación en Bolivia. Las fronteras en la selva son difusas.
Los occidentales sobreviven gracias al yanomami, que es recibido con alegría por sus familiares y por el grupo tribal al que regresa. Antes de partir, los blancos participan en una asamblea en la que el pueblo yanomami decide emprender una guerra total y sin cuartel contra todo aquel que entre en su territorio. Una guerra eterna, nos cuenta el autor de la novela.
Al parecer los yanomami ya habían olvidado las afrentas y el genocidio sufrido, pero la novela Manaos les hizo recordar todo. Así decidieron arrasar Manaos a principios del año, al estilo zapatista.
Al final, cuando el humo se disipó, los daños no eran tantos. Las calles estaban salpicadas de sangre, pero esa sangre pertenecía a una sola persona, un tal Jair Bolsonaro, al que degollaron sin piedad. No sabemos el porqué de ese ensañamiento. Al final apareció por allí una vieja curandera que le puso a Bolsonaro un emplasto en el cuello y al parecer sobrevivirá. Alguien ha propuesto que en el posoperatorio, subrepticiamente, se le efectúe al paciente un transplante de corazón y se le ponga otro, aunque sea el corazón de un donante de centroderecha.
Resquicio, doce de enero de dos mil veintitrés.
08 14 El refrito.
Cuando las Inteligencias Artificiales empezaron a crear pseudofotos a partir de la nada, en realidad estaban haciendo un asombroso y reluciente refrito de las fotos que los humanos habían subido a la Red. Con el tiempo, las fotos artificiales de la máquina empezaron a formar parte, cada vez en mayor proporción, de Internet, de modo que eran imágenes de la máquina las que empezaron a inspirar a la máquina, por lo que la fotografía poco a poco se alejó de un origen en que tenía que ver con la mirada del ser humano, asistida por un mecanismo que simplemente intentaba capturar la realidad visible de luz y colores.
Los programadores de las Inteligencias Artificiales intentaron subsanar aquella anomalía enseñando a la máquina a encuadrar y enfocar mal cada toma. Así mismo escribían con notables faltas de ortografía, más alguna que otra incoherencia, para que lo artificioso pareciera humano en toda su imperfección.
Los académicos de la escritura, la pintura y la fotografía parecían algo tan irreal al lado de la perfecta imperfección de la máquina.
Los usuarios de las redes sociales empezaron a aplicar filtros a los autorretratos que se hacían. Podían así verse rejuvenecidos, embellecidos, transrracializados o, sencillamente, frescos y risueños aunque estuvieran ojerosos y malencarados. Poco a poco los filtros fotográficos se fueron aplicando automáticamente y la gente tenía que recurrir a los espejos para saber algo de sí mismos, porque los selfies que se sacaban eran pura fantasía.
Pero empezaron a venderse espejos con filtros incorporados. Los gobiernos subvencionaban esos espejos porque así los ciudadanos veían en el reflejo de sí mismos a seres guapos, sanos y satisfechos dentro de una sociedad próspera, desarrollada y eficiente.
A veces, cuando las naciones prominentes entraban en guerra, se producían hackeos de los espejos con filtro del enemigo. Era una forma de desmoralizar al adversario y producir suicidios en masa al ver cada ciudadano en su reflejo a horripilantes monstruos, demonios y carne putrefacta.
Todo eso también lo solucionaron los programadores de espejos con filtros encriptados a prueba de pirateos.
Así que Narciso vivía una vida plácida y feliz frente al espejo del cuarto de baño, su favorito, hasta que un día se acarició una mejilla y descubrió, con el tacto, que tenía un bulto sospechoso que no aparecía reflejado en el espejo. Y salió corriendo hacia el río. Fin.
Posdata. Algunos saben bien cómo termina la historia de Narciso. Quédense con ese final y descansen esta noche a pierna suelta porque los reflejos de río con filtro incorporado todavía no han llegado al mercado.
Resquicio, tres de julio de dos mil veintitrés.
08 15 ¿Esta novelablog se llama La Historia Interminable?
¿Esta novelablog se llama La Historia Interminable, Penélope?
No, La Historia Interminable ya fue escrita y registrada por Michael Ende.
Algunos dicen que si el universo es infinito en él habrá de todo y por lo tanto también habrá otro yo, una imitación nuestra, que ante un dilema concreto puede estar tomando la decisión contraria, de modo que este alter ego estaría acertando donde nosotros erramos. A parte de ese pequeño consuelo para tontos, con perdón, en ese presunto universo infinito estaríamos a cada rato, en algún sitio, muriendo por causas variopintas. O naciendo.
Son fantasías pseudocosmológicas. ¿Puede existir un universo infinito en el que a cada paso que damos a la derecha otro, casi nosotros mismos, lo esté dando a la izquierda? ¿Un infinito en el que todos los granos de arena se alineen de un modo determinado, o del siguiente, hasta incluir todos los órdenes y todas las posiciones posibles para cada átomo o para cada mota de polvo? Si eso no tiene sentido, tampoco lo tiene que en la infinitud habite algún yo alternativo.
Los folios algún día se acabarán, como los días que tenemos para emborronarlos. Hay historias no interminables pero si inacabadas. Las memorias de Gabo quedaron así, inacabadas. ¿Cómo podríamos escribir una autobiografía completa? Late el corazón, punto y seguido, vuelve a latir, punto y aparte. El punto y final no lo escribe el autor, podrán hacerlo quizá el corrector o el editor.
Luego la obra queda en manos del imaginario colectivo, los lectores, que en un momento dado la relegan al olvido o por el contrario pasan a considerarla un clásico de la literatura universal, por ejemplo. Un clásico, para el imaginario colectivo, es un lugar común en el que coincidir. En el mundo televisivo un famosillo de poca monta puede ser el lugar común en el que los ciudadanos coinciden, porque saben cosas de él, independientemente de sus méritos para hacerse famoso. Un clásico de la literatura o de la pintura o de la cinematografía es también un lugar común en el que a veces podemos coincidir, una rara conexión que nos traslada a sensaciones vividas por cada cual en momentos distintos y distantes pero también íntimamente convergentes.
Penélope, este subcapítulo o principio de epistolario llamado ¿Esta novelablog se llama La Historia Interminable? está pensado para hablarte del contenido de La marea, por Resquicio. De modo que lo anterior puede considerarse un prólogo o una simple disgresión.
Amparándose en el hecho de que te reconoces como una ávida lectora, Resquicio quiere enumerarte todas los apartados de La marea que ha empezado y que quizá en muchos casos se queden inconclusos, se reformulen o tal vez lleguen a ser eliminados. Él justifica todo este desbarajuste diciendo que La marea es literatura en evolución. Podríamos acusarle de sólo saber comenzar historias, que no sabe hilvanar y rematar. Ahora mismo intenta justificarse diciendo que las mareas en sí suelen ser más o menos interminables, pero pasa por alto que en tiempos de calma chicha la marea aparenta haberse terminado y, según los científicos, dentro de unos milenios no habrá ni mareas ni mares ni planeta Tierra. ¿La humanidad sobrevivirá a la extinción del planeta? Quizá nunca podamos adaptar nuestros cuerpos a la vida en otros planetas, pero nuestra tecnología de naves espaciales autónomas que se van autorreplicando en otras naves... sí podrían llevar a todo el universo Inteligencias Artificiales que fueran difundiendo, regurgitada, nuestra literatura de homo sapiens.
Ajá, las jodidas máquinas de este modo sí que podrían llegar a escribir algo parecido a La Historia Interminable.
Todo esto vuelve a ser otra disgresión y aún no he empezado a enumerarte de qué van los capítulos de La marea. Como está atardeciendo, y justificándome aduciendo que el procesador de texto dice que llevamos ahora mismo 662 palabras escritas, lo dejo para otro momento.
Supongo que todos tenemos derecho a tejer y a destejer, Penélope.
Resquicio, seis de octubre de dos mil veintitrés.
08 16 ¿Esta novelablog se llama La Historia Interminable? (y dos).
La marea por Resquicio quizá exista porque, tras sufrir un episodio cardíaco y estando próximo a vivir un desahucio de vivienda a partir del cual la mayor parte de mis trastos, así como mis trabajos fotográficos y literarios, podían acabar en un vertedero... decidí que las redes sociales servían para salvar todo lo hecho, y también para aportar cosas nuevas.
Lo más fácil fue utilizar Facebook, luego creé el blog para los textos y un canal de YouTube para los vídeos y para los vídeos a partir de fotos. Me gustaría crear mi propia Web y alojar en ella todo ese contenido y más.
La marea por Resquicio quizá exista también porque coincidieron el desahucio que viví y el advenimiento de la pandemia planetaria; dejé de poder trabajar en los mercadillos tras treinta y seis años dedicándome a vender en ellos mi artesanía de paisajes embotellados hechos con arena de colores. Vivo gracias a una prestación, trabajo eventualmente en contratas de limpieza y los servicios sociales supervisan mi situación, van verificando si mi situación de vulnerabilidad hace que persista la necesidad de recibir una renta básica.
Hacen mucho más, la verdad. Por eso Penélope y Brisa del Atlántico están presentes en varios apartados de La marea. Primero fui supervisado por Penélope, luego estuve en manos de Brisa y ahora Penélope ha vuelto tras realizar un viaje vital de dos años en el que dice que le han pasado muchas cosas y, al regresar, encuentra que todo sigue igual por la concejalía de Bienestar Social de La Villa Cuadriculada, a la que también se conoce como Cuadriculez, aunque algunos pensamos que debería volver a llamarse La Villa de las Músicas y las Artes.
Brisa del Atlántico a veces parece un ciclón, pero en realidad es un alíseo persistente que no ceja en llegar a conseguir sus objetivos, por los caminos que la orografía del lugar le permita. Aclaro que yo prefiero definirme como un putokupa. Pues bien, ella trabaja para que el putokupa no sólo tenga cubiertas sus necesidades vitales básicas; piensa que el putokupa debe poder contar con una nevera de gas en su casa y la consigue, que fácil no es encontrar una en esta isla que parece que va a llamarse Margullo de Fuego en la literatura de Resquicio.
También hizo gestiones para que los textos de La marea pudieran convertirse en un libro impreso. De momento no hubo respuesta o la misma fue negativa. En realidad La marea es una sucesión de proyectos y apartados básicamente inacabados. Puede que el autor no sepa rematar las historias, aunque por otro lado algunas de esas historias difícilmente pueden ser rematadas porque están todavía sucediendo.
Empezar proyectos nuevos es más placentero que ultimar todos los detalles y pulir los posibles errores, presentar la obra peinada y perfumado y decirle Adiós, eres adulta, vive tu vida.
Resquicio dice que elaborar su literatura a la vista de todos da autenticidad a sus palabras, pero simplemente puede ser una coartada de vago.
También dice que en la era digital la literatura no necesariamente tiene que circunscribirse a los límites y dimensiones del papel impreso. O lo impreso no necesariamente debe circunscribirse a lo que oficialmente se considera un libro.
Si Brisa del Atlántico hubiera recibido la aquiescencia a publicar un libro, Resquicio seguramente hubiera realizado una selección de textos de aquí y allá buscando una coherencia escogiendo por ejemplo relatos de ficción fantasiosa, o la poesía densa de los momentos clave en que la palabra escrita no es banal sino que se materializa porque está preñada y ha de partirse a sí misma.
Todo esto era un preámbulo para hablarte de los capítulos de La marea, lo que contienen y cuál puede ser su desarrollo. Pero el día va a empezar a calentarse y voy a salir al exterior para ver de dónde sopla hoy el viento.
Todos tenemos derecho a tejer y a destejer
Resquicio, ocho de noviembre de dos mil veintitrés.
08 17 Guerras (y dos).
Hace seiscientos treinta y siete días que empezó la guerra en Ucrania.
Hace cuarenta y tres días que empezó la guerra en Gaza.
No me doy mucha prisa en opinar y tomar partido.
Por otro lado, los hacedores de guerras nos obligan a tomar partido y prefieren que opinemos sólo dentro del redil de lo que toca en cada momento y en cada lugar. No siempre hay que seguirles el paso, aunque las poblaciones implicadas en los conflictos armados difícilmente pueden abstraerse y habitar en la indiferencia. El mundo se les viene encima.
Yo estaba con deseos de escribir algo que podría haberse titulado Sáhara Occidental, Palestina y Cataluña. Ahora parece una frivolidad asociar Cataluña y Palestina en una misma reflexión.
Quería desarrollar la tesis de que en la ocupación de un territorio llega un punto en que la situación se hace irreversible y una hipotética reconquista creará tantas arbitrariedades e injusticias como la conquista en sí.
Si de la noche a la mañana surge y es oficializado un estado llamado República Árabe Saharaui Occidental habrá una población marroquí en ese territorio que se sentirá incómoda y quizá se vea impelida a regresar a la tierra de sus ancestros.
Por tomar una perspectiva más amplia, si hay que devolver Manhattan a las tribus precolombinas, pues no parece muy realista ni posible. A lo sumo, cuando el daño ya está hecho, algunos repasan la historia y piden perdón. Alemania pide perdón por el holocausto judío. Turquía aún no pide perdón ni reconoce el holocausto armenio. Aqqlgunos españoles sabemos que la conquista americana fue un genocidio mientras otros sólo saben ver en ello una gesta heroica civilizadora. Dicen que fue una conquista más amable que la anglosajona porque hubo un mestizaje, pero ese mestizaje fue más bien el fruto de violaciones sistemáticas.
-¡Creamos universidades!
-¡Sí, tras acabar con civilizaciones que tenían incluso cultura escrita, de la que poco se salvó de la quema!
En una historiografía de la creación de Israel el autor argüía que ahí no había nada, que tuvieron que desecar pantanos inmundos para crear un vergel. También se dice que Palestina no existía porque formaba parte del Imperio Británico. Lo cierto es que había gente. Aunque fueran nómadas o aunque pudieran vestir taparrabos, los judíos crearon su estado moderno en tierra de otros. Lo hicieron bendecidos por una votación en la ONU en la que los países occidentales deseaba revertir el sufrimiento del pueblo judío habido durante la Segunda Guerra Mundial, otorgándoles un hogar en una tierra que, además, tenía reminiscencias de un pasado histórico y hasta bíblico.
Más les valdría a esos países obligarse a sí mismos a cicatrizar el problema del antisemitismo en tierra propia y, si acaso era imprescindible que existiera un estado judío en el mundo, ceder una parte de su propio territorio para que existiera ese Israel en su propia casa. Cuanto más empeño pusieran en que existiera Israel en Oriente Medio, más grande debería ser el pedazoq de territorio propio que esos países deberían haber cedido a los judíos... en Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia, Polonia, España, Portugal... para que así pueda perdonárseles la culpa de todo lo que ha pasado a posteriori. Díganles a esos gobiernos que lo hagan hoy mismo, que cedan ese territorio propio a un Israel correctamente situado en el mundo, y si acaso se pone alguien a reflexionar sobre esa posibilidad, van a sentir la mil millonésima parte de la angustia y la desesperanza que han echado sobre el pueblo palestino.
No creo que Israel exista gracias al poder de lobby judío y sus intrigas. Israel existe porque los países occidentales lo crearon y lo han sustentado siempre. Ya tiene mucho poder y es un estado entre democrático y teocrático. Su existencia es irreversible.
En realidad no hubiera costado tanto crear un estado multirracial y multirreligioso que posiblemente se habría convertido en un faro de tolerancia en la región. Si consideramos que los judíos no tenían nada, a parte de algún dinero para empezar a comprar algunas parcelas, ¿por qué no obligarles a crear un estado tolerante e interracial? No, la ONU dictaminó que en un mismo territorio iban a convivir dos estados, como si los Estados no fueran el verdadero Satán de todas las religiones y de todos los nacionalismos.
Perdón, la última frase sólo va dedicada a los creyentes. Los ateos y ex anarquistas como yo creemos que los estados deben existir porque romperlos resulta peor que mantenerlos. Como que a las religiones no hay que prohibirlas, sino circunscribirlas a la intimidad de quien las precise. Los estados, democráticos, participativos y aconfesionales.
Es muy triste que ciertos milicianos posiblemente adoctrinados hasta el fanatismo saltaran los muros en que estaban confinados y rompieran la apacible urbanidad de un país rico, moderno y aparentemente democrático para cometer crueldades inconcebibles contra una gente que estaba disfrutando de su libertad de acción y pensamiento. Masacraron a una multitud que estaba de fiesta, bailando y vistiendo como se les antojara.
Para hacer eso ¿basta con el resentimiento contra el racismo y las ocupación israelíes o es imprescindible una inyección foránea de yihadismo e insensibilidad?
¿Creían los milicianos que iban a revertir en algo la situación de su pueblo? ¿No estaba claro que al actuar de ese modo estaban dando un paso más hacia la desaparición de Palestina? Eso es lo que pasa con los que se inmolan, nunca miran lo que dejan atrás. Hacen su camino glorioso y merecen pasar media eternidad entre detritus y vísceras viscosas, y la otra media arrepintiéndose de sus actos.
En Manhattan hay sitio para los amerindios que quedan. En el Sáhara Occidental hay sitio para los saharauis. Israel es Palestina ocupada y ¿qué debemos hacer pensar sentir decir para que en Palestina haya sitio para los palestinos?
¿Y Cataluña? Quizá sea fácil explicarla a los extraterrestres.
Si yo creo en el derecho de autodeterminación de kurdos, chechenos, saharauis o palestinos, creo en el derecho de autodeterminación de Cataluña.
Cuando un territorio se autodetermina la metrópoli no tiene voto en si sí o si no se crea un nuevo estado. Muchas veces el derecho de autodeterminación es negado y la independencia acaba siendo arrancada a quien la niega porque el mundo es incapaz de asistir impasible al sufrimiento de una región masacrada. A veces en los procesos independentistas confluyen otros intereses muy distintos de los humanitarios. También se han dado casos de secesiones civilizadas entre pueblos que han acabado hermanados como buenos vecinos. La tragedia y la guerra no son inexorables.
Si Cataluña se independiza no sólo se rompe la unidad de España, sino también la de los Països Catalans. La Cataluña que quiere independencia no puede incluir en su demanda a Valencia y Baleares porque estos territorios se sentirían violentados.
Si España concediera el derecho de autodeterminación a los Països Catalans es difícil que en el conjunto de esos tres territorios hubiera una mayoría a favor de la autodeterminación, pero seguro que muchos catalanes se sentirían reconfortados. Incluso conceder el derecho de autodeterminación a Cataluña podría ser tan reconfortante que los catalanes decidieran ejercerlo en otro momento y seguir formando parte de este país.
España se formó por la unión dinástica de las coronas de Castilla y Aragón. Los que claman por la sacrosanta unidad de España no sienten que eso sea así. Consideran que lo catalán no forma parte de esa españolidad, así que son a la vez una fuerza centrípeta y centrífuga.
La voluntad de hacerse independiente debe ser inequívoca y persistente en el tiempo. En Montenegro se exigió que el porcentaje de síes llegara al cincuenta y dos por ciento para concederla. Que sea persistente en el tiempo quiere decir que no se pueda llegar a votar por la independencia sólo como respuesta a una situación coyuntural o como reacción a una decisión impopular del gobierno central. Además, para marcharse del país debería pagarse un pequeño canon de solidaridad con el resto de las regiones, para que la independencia no pueda llegar a ser un simple negocio boyante de una parte privilegiada del conjunto.
Si Cataluña fuera un nuevo estado la población castellanoparlante o españolista tendría los mismos derechos de autodeterminación que ahora se reclaman en el sentido contrario. De hecho Cataluña es eso, una región donde una parte de la población se siente una protonación mientras otra parte siente que forma parte de una España a la que también consideran su nación.
También hay gente que siente un poco de cada cosa, pero esta postura no está muy de moda porque la polarización lleva tiempo hirviendo en la caldera de los medios de comunicación. Un desenlace sin vencedores ni vencidos es lo único que podría hacer que el ciudadano común volviera a sentirse cómodo en una ambivalencia enriquecedora de sentirse ambas cosas, catalán y español.
La derecha histérica española tradicionalmente viaja a remolque de las innovaciones que los gobiernos progresistas han ido proponiendo. Se han opuesto ferozmente a todo cambio hasta que acaban aceptando el divorcio, los matrimonios homosexuales, etcétera.
Es cierto que la izquierda ahora ha necesitado los votos de los independentistas para seguir gobernando. Algunos de los parlamentarios que han votado esta alianza igual ni creen mucho en eso de conceder derechos como el de poder expresarse en la lengua propia en las instituciones estatales, pero puede que sin proponérselo hayan dado con una solución: apreciar y querer lo catalán y dejarles decidir su futuro. Cuanto más amor se les dé menos ganas tendrán de abandonar la cama.
El sentimiento de identidad nacional catalán es real y ancestral pero no exclusivo. Mucha gente en Cataluña ha puesto su empeño en conseguir la independencia y es difícil que lleguen a apreciar y a reconocer que la permanencia en España también tiene algunas ventajas para ellos.
El intento de forzar un referéndum de autodeterminación fue ilegal, pero no se les dejó otra alternativa que actuar de ese modo. Ha habido ensañamiento judicial contra todo lo que rodeó al llamado Procés. Un perdón, una amnistía, parece algo positivo y razonable. No provocaron una guerra, intentaron expresarse, y sí, quisieron romper la legalidad, pero ¿cuántas veces el progreso no ha implicado deshacerse de ciertas normas encorsetadoras?
¿Podría todo esto desencadenar una guerra civil? Ha ocurrido en otros lugares y algunos mencionan el caso de Yugoslavia, que se subdividió en siete repúblicas tras la violencia de un estado central que se negaba a perder su hegemonía y las poblaciones locales que se vieron forzadas a tomar partido por el bando propio.
Las poblaciones fluctúan y las fronteras son un poco más rígidas que la movilidad de la gente. De la conciencia de identidad propia a la limpieza étnica va un paso. Ni España ni Cataluña son eternas aunque se lo parezca al individuo de carne y hueso, acabarán seguro derivando en otra cosa, así que si alguien quiere matar o dejarse matar por algo realmente perecedero, pues que no lo haga porque la gloria de los héroes patrios no calienta suficiente los huesos en la tumba.
En cuanto a la guerra de Ucrania, Putin sigue siendo un dictador en ejercicio y los ucranianos siguen siendo demasiado nacionalistas, quieren recuperar las regiones filorrusas. Occidente sigue alimentando la hoguera más allá de ayudar a un país invadido. Los países occidentales son un contendiente indirecto pero necesario para el equilibrio de fuerzas. Parece que nadie va a ganar. Van a seguir ganando los fabricantes de armas
Resquicio, dieciocho de noviembre de dos mil veintitrés.
08 18 Máximas.
¿La tierra para quien la trabaja? Ese es un lema antiguo. Di mejor Las tierras baldías son de los dioses...
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Todos procedemos del Océano. Las plantas terrestres son algas, nosotros somos peces. Seguirán, seguiremos procediendo del Océano cuando seamos siderales...
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En literatura, en principio, el autor es Dios, salvo que dios no quiera.
Entonces ¿reconoces ante la Santa Inquisición que Dios Sí Existe?
dios puede existir o no existir, puede hacer lo que le/nos salga de los cojones. Sí dios existe es algo poco importante para la Vida, yo dejaría de llamarlo Causalidad y lo denominaría Casualidad.
Y sobre toda esa parafernalia suya de inquisidor, con mazmorras y potros de tortura; con reclinatorios y confesionarios; con cúpulas, cruces y minaretes; con montañas esculpidas en forma de Buda; con torás, coranes y biblias... en cuanto a todo eso, yo opino que
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Quiero pensar que no hay mucha diferencia entre lo que pienso y lo que digo.
Quiero pensar que no hay mucha diferencia entre lo que digo y lo que escribo.
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Están adiestrando a las máquinas para que sean capaces de realizar autónomamente las actividades creativas humanas. Interesante. Será un reto para la inteligencia humana conseguir una inteligencia artificial enlatada que llegue a parecer humana, que imite nuestra sensibilidad y nos extasíe con obras de arte que no conseguiríamos elaborar con nuestras simples torpes manos de humanos reemplazables.
También es cierto que podrían adiestrar a las maquinas para que realicen los trabajos onerosos repetitivos denigrantes malsanos extenuantes.
Para quitarnos de encima esas labores, para desarrollar una robótica empática y preocupada por el bienestar humano, ¿cuántos medios ha puesto el capital?, ¿cuántos programadores están trabajando en ello?
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A veces el texto que palpita en tu interior te pide papel y lápiz, a veces va directo al teclado. Leer un escrito propio es encontrar errores, implementar mejoras, incluso puedes llegar a cancelar la idea completa. A veces nos mueven a expresarnos simplemente pequeñas miserias y revanchas de lo cotidiano intrascendente. A veces por el contrario habla lo imprevisto y revelador del subconsciente hecho metáfora espontánea surrealista musical sugestionante veraz.
La letra impresa y publicada puede parecer creativamente muerta. Pero hay un camino de regreso. También puedes traspasar lo mecanografiado de vuelta al manuscrito. No es un retraso, es un punto de vista nuevo y una forma de paladear lo escrito.
Por otro lado, un texto pronunciado en voz alta adquiere otra dimensión, parece distinto siendo lo mismo. Y leerlo en voz alta y al mismo tiempo grabarlo para luego poder mostrarlo es darle otra dimensión a la experiencia de leer algo propio.
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¿Hay que tener conciencia de clase o es una idea desfasada?
La conciencia es un acto individual. Una conciencia colectiva, como la conciencia nacional o la conciencia de clase, quizá no sea realmente una conciencia, sino la supeditación de la conciencia propia a unas ideas y preceptos comunes, con los que uno puede estar de acuerdo o, sencillamente, dejarse arrastrar por ellos como cuando te lleva la corriente.
O quizá sí existen las conciencias colectivas. Van fluctuando con el devenir de los tiempos y puede que también sean maleables en el crisol de ciertos altavoz y púlpitos.
¿Y la conciencia de clase obrera? Mientras existan asalariados y empleadores, existirá el colectivo, la masa, la clase de los trabajadores.
Hoy en día es posible que la línea divisoria sea un poco más difusa. Están los autónomos, los falsos autónomos, los teletrabajadores.
Por otro lado la clase explotadora o capitalista también se ha vuelto algo más indefinida que un empleador de mano de obra con el que hay que negociar un convenio colectivo. Se hacen negocios especulativos en microsegundos, se amasan ingentes cantidades de dinero con las nuevas tecnologías. Cualquier adolescente pudo tener una idea pionera en las redes sociales y crear un imperio global, parece más democrático que clasista, pero a la postre se delimitan dos ámbitos sociales claros, las grandes corporaciones de Internet y el usuario común, el proletariado digital, que es lo único que importa. La vida de un Bill Gates o un Mark Zuckerberg no merecen ni ser contadas, no merecen ni ser tenida en cuenta para intentar emularlas.
El sueño americano preconiza que cualquiera puede llegar a la cúspide social, pero están las calles de Yanquilandia repletas de ciudadanos sin hogar.
Para los más desfavorecidos no es fácil tener conciencia de clase, quizá resulte más sencillo jugar a la lotería o seguir creyendo, bajo el puente, en el sueño americano y sus luces de neón.
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¿Qué significa ser un artista?, ¿transmitir palabras, colores, imágenes, notas musicales ..?
Transmitir todo eso te convierte en un emisor de palabras ideas colores pinceladas imágenes situaciones escenas coreografías edificios melodías...
Te pueden respaldar unos estudios, conocer la técnica necesaria, esa es la base a partir de la cual empezar a tener voz propia. La simple perfección técnica, el academicismo, en realidad no transmite mucho, y el arte es trasmitir emoción. Es una idea que no ha salido de mí, la he aprendido de un amigo.
Está feo, por presuntuoso, llamarse artista a uno mismo. Uno no puede estar en la posición del receptor del producto emitido. Algunas veces antiguos trabajos propios sí han llegado a emocionarme al reencontrármelos pasado un tiempo, pero prefiero definirme como palabrita, pintarraneador o clicador de cámaras.
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Podemos dar un paseo y fotografiar lo que vemos, casa tres pasos por ejemplo, y subir esas imágenes a las redes sociales en las que estemos; podemos fotografiar el plato que vamos a comernos y hasta las heces resultantes, con perdón de la idea.
Podemos grabarnos en directo transmitiendo al éter nuestros más elevados pensamientos o bien podemos quedarnos en silencio ante la pantalla durante horas, mirándonos y dejándonos ver.
Podemos hacer cosas más convencionales, como contar un chiste a la cámara o hacer rebotar las tetas un ratito tras un trapito escueto. Alguien en alguna parte reirá la gracia. Alguien en alguna parte se extasiará ante la turgencia de esos senos saltarines.
Y todo eso quedará ahí para siempre, a nuestra disposición y a la de quien quiera asomarse a esa ventana indiscreta.
¿Para siempre? ¿Podrán guardar todo lo subido por todos los usuarios de las redes sociales, los que han sido y los que serán, para siempre? Quizá eso sólo ocurra durante un tiempo, mantener todo eso disponible supone un notable gasto energético. De momento interesa que esté a nuestro alcance, en unos grandes discos duros permanentemente encendidos sumergidos en líquido refrigerante.
Creo que debemos plantearnos qué pretenden con un servicio aparentemente gratuito, qué negocio subyace a largo plazo de todo ello. Que cualquiera pueda expresarse con libertad y profusión, y que su mensaje quede para siempre al alcance de todos... suena muy bien, como el derecho del ser humano a respirar aire de la atmósfera sin tener que pagar por él, pero no es muy creíble. Las redes sociales adquieren un dominio sobre el usuario, para poder venderle algo o para influenciar su comportamiento.
Por otro lado los propietarios de las redes también ejercen una cierta censura sobre lo que puedes expresar, pero no son personas tomando decisiones sobre tu contenido concreto, son automatismos, censura robotizada. Así que no puedes tomártelo a pecho ni protestar ni intentar razonar con la máquina. Sólo puedes aprender a sortear lo prohibido y expresarlo con algún circunloquio que otro.
De algún modo todos estamos embarcados en el mismo tren, este planeta que va digitalizándose. Los propietarios de las redes sociales, los programadores que las desarrollan, los usuarios de a pie que las disfrutan o padecen. ¿Hacia dónde vamos por ese camino?, ¿vamos a vivir paralelamente en el mundo real y en una ficción envolvente? Me puedo imaginar tanto las peores distopías esclavizantes como saltos evolutivos audaces para un ser humano intercomunicado a nivel global.
Mientras viajo en guagua veo a casi todos los pasajeros echando un ojo a las pantallas de mano. La gente está distrayéndose con banalidades, salvo que estén viajando con los Aristóteles, Einstein, Copérnico, Darwin, Shakespeare o Martín Luther King, He tenido buenos momentos creativos literarios viajando en guagua, soslayando los baches del asfalto... Pero puedo imaginarme alguna distopía digital en la que por las ventanas del autobús lleguemos a ver un bosque majestuoso lleno de aves cantoras multicolores, riachuelos cristalinos y fragantes orquídeas... mientras realmente estemos viajando entre un montón de desperdicios tóxicos apestosos
Esos serían los extremos de una realidad mestiza. Los adigitalizados ven al Homo Empantalladus y sienten una catástrofe en ciernes, piensan que la interrelación personal se verá afectada por los dispositivos inteligentes de comunicación. Para ellos es difícil ver las ventajas del sistema, y protestan cuando las administraciones y los bancos les obligan a utilizar una tecnología que les es ajena.
También habrá casos patológicos de dependencia y sobreexposición a una tecnología que nos interrelaciona y aísla al mismo tiempo. Dependencias, abusos de mecanismos y sustancias, han existido antes y continuaran existiendo en el futuro. Podemos vivir en digital, pero seguro que nos toca morir en analógico.
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La luz es la forma en que percibimos el fuego. El sol es un Holocausto aledaño tibio.
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A pesar de los huracanes, las inundaciones, las erupciones volcánicas, las guerras y las injusticias, a veces las moléculas del mundo vibran en armonía y un haz de luz entra por la ventana del cuarto de baño de Adefesio, que mira su reflejo en el espejo y sonríe.
*
Los expedicionarios tendrán que llegar por sus propios medios a la cumbre del Everest, sin la referencia egregia de la bandera de las barras y estrellas clavada en la luna llena.
La cumbre del Everest es algo inasequible para la desnudez.
Un bebé recién nacido puede no haber visto nunca la luna, con o sin la bandera americana clavada, aunque realmente no puede desconocerla del todo porque su influjo llega hasta el líquido amniótico en que nadó desde renacuajito.
08 19 Ida y vuelta.
Hay libros y laberintos que te rechazan una y otra vez cuando sobrepasas su umbral. Te devuelven somnoliento a la primera página y cierran la tapa con un golpe de viento que a la vez los retrotrae a la estantería abombada de lo ignoto o intransitable.
Pasan los años y vuelves a ellos por si al fin se abrió una rendija por la que penetrar en la idea de otro hecha mancha de tinta con veintisiete formas distintas de manifestarse.
Si porfiamos ¿qué encontramos? Quizá una gran revelación que cambiará nuestra percepción de la vida, quizá puro entretenimiento, quizá lugares comunes y senderos trillados, o puede que una sencilla palabra puesta en el lugar exacto donde debía estar y que nos dejará boquiabiertos y extasiados un rato.
Luego olvidamos tantos momentos, tantos buenos propósitos que podrían recomponer la civilización y salvar el planeta.
No podemos movernos todos al unísono para hacer grandes cosas. Cada uno lee su propio libro y, puestos a leer el mismo, cada uno lo puede interpretar de modos muy distintos.
Ni de viva voz ni en sesuda caligrafía alcanzamos, al decir algo, que sea percibido al cien por cien por el receptor. Y quizá el más lúcido emisor tampoco sabe todo de su propio discurso. Puede que años después, o a la vuelta de la esquina, comprenda el significado oculto de sus propias palabras.
Viejos textos propios nos sorprenden y pensamos Yo fui ese que me habla de cosas que había olvidado. Y por eso a veces también rasgamos papeles viejos y cartas apolilladas. Casi ni necesitaban ser rasgadas para no existir, pero aún así intentamos no que no existan ya, sino que nunca hubieran sido.
Hay voces que hieren o agravian al interlocutor. Hay cartas de amor y de desamor que te hacen flotar o te aplatanan cuando las lees en la penumbra de tu habitación. Hay telegramas que son como rayos que o bien te carbonizan o bien rompen las férreas cadenas que te subyugaban.
Pero los telegramas, las cartas y las voces vuelan, revolotean y regresan a quien las pronunció, escribió o remitió.
Los anónimos regresan, firmados y fechados, a manos de quien quiso ocultar su identidad.
Hasta las denuncias interpuestas regresan a casa del querellante y se le quedan mirando intentando desentrañar la verdad de cada uno de sus alegatos a favor de crucificar al prójimo.
Resquicio, veintiuno de diciembre de dos mil veintitrés.
08 20 Dos tetas sólo.
El genio te ha concedido tres deseos y tú desperdiciaste ya tontamente dos de ellos, por lo que tu tercer deseo es volver a tener a tu disposición tres deseos. Es un chiste pero es también una buena filosofía para la vida. Nunca tenemos a nuestra disposición un solo y último deseo. Ese cuento lo cuenta el mismo que no deja que el lobo se coma a Caperucita.
He empezado la rutina de anotar en una libretita lo que espero del día que empieza, puesto que he notado que alguno de esos días se esfuman sin pasar despierto y consciente por todos sus recodos. Y no he cometido la vulgaridad de comenzar a hacerlo el uno de enero. Por eso, aunque fue el dos de enero, me siento a salvo de la banalidad de los efluvios de las burbujas que sólo saben ser de champán.
No pido que todos los proyectos se materialicen, sólo tengo dos tetas para ellos. Pretendo que a la noche no sienta deseos de arrancar y arrugar la hoja matutina
Si se acumulan los proyectos inacabados simplemente me devaluaré cómo la moneda de un país que zozobra en medio de las finanzas del mundo. Me declararé mediocre y me limitaré a filmar el amanecer en silencio, a cocinar y a lavar los platos, a pasear al atardecer.
Acabo de borrar el párrafo anterior porque de repente ésos me parecieron anhelos excesivos. Bueno, no lo he borrado porque no hay manera de escribir Acabo de borrar el párrafo anterior sin mostrarlo realmente.
Tampoco es que sea exactamente así, podría empezar una novela diciendo...
He borrado el párrafo anterior, etcétera.
Sí, también podría empezar así un relato corto, o un poema, aunque en este caso habría que decir...
He borrado la estrofa anterior, etcétera.
De hecho todos los poemas, todos los relatos y todas las novelas escritas y por escribir podrían empezar así. No sé porqué no se da este fenómeno.
Quizá, implícitamente, sí se dé.
Enlace a 09 La Cuesta de los Niños.
https://lamareaporresquicio.blogspot.com/p/la-cuesta-de-los-ninos.html?m=1
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