Monólogo.
Monólogo...
03 01 El motorista.
Un día se cruzó con Resquicio un motorista embozado (con el casco reglamentario, por otra parte) que le lanzó una mirada fulminante… se supone, ya que no llegó a verle los ojos. No era un miembro del Ku Kux Klan, ni de la triple A aaasesina, era un policía municipal.
En los barrios y pueblos de la isla hay unos paneles de madera en los cuales, durante las campañas electorales, se pega la publicidad de los partidos políticos en liza, y durante el resto del tiempo sirven para que, quien lo precisa, exponga sus anuncios.
Resulta que Resquicio había estado actuando sobre esos paneles. Tras elaborar una serie de carteles al calor de la efervescencia del 15-M, y tras hacer una exposición reivindicativa en un bar de la capital, decidió reciclar material pegándolo en los paneles publicitarios del pueblo.
Pero su intervención fue "degenerando" poco a poco y llegó a convertir los paneles en una especie de mural, aplicando pintura donde la lógica espera encontrar sólo papel engomado bien alineado en una perfecta verticalidad declamativa: Vota por Fulano, Fiesta de luna llena en el Volcán Dormido, Se dan clases de esperanto, etcétera.
¡Es que una cosa es la libertad y otra muy distinta el libertinaje...!, interrumpe Antediluviano.
¿Y qué es el libertinaje? , replica Resquicio. Existen y han existido siempre la libertad y la falta de libertad, para ello están las Leyes y la Justicia, que marcan el territorio fronterizo entre ambas, pero quienes hablan de "libertinaje" intentan imponer cortapisas y limitaciones a voluntad de una moral propia que quieren universalizar...
Pero nos estamos dispersando: un día Resquicio vio que los paneles publicitarios habían desaparecido, el Ayuntamiento se los había llevado, y a partir de ese momento sólo los vuelve a colocar durante las campañas electorales...
¡Tienen derecho, son suyos!, vuelve a interrumpir Antediluviano.
... Resquicio, tras permanecer un buen rato con la boca abierta, se hizo con un papel adhesivo y lo pegó directamente sobre la pared delante de la que habían estado los paneles, con un dibujo y unas frases...
Fue entonces cuando llegó el policía municipal a lomos de su motocicleta, se cruzó con él, siguió circulando, arrancó el papel adhesivo y le dijo a uno del pueblo que estaba por allí: Ese ya tiene dos denuncias en el Ayuntamiento.
Cuando el "mensaje" llegó a oídos Resquicio, se partió de risa, ¡Qué es esto, el tardofranquismo...?
¡Estamos hablando de gamberrismo!, vuelve a interrumpir Antediluviano.
Desde entonces Resquicio ha ido recibiendo las visitas periódicas de los policías municipales avisados por las autoridades locales, por el centro sociocultural o por algún vecino molesto con alguna de sus actividades, actitudes o perversiones varias.
Ninguna denuncia prosperó realmente... más bien ha ido teniendo una serie de conversaciones con los agentes, normalmente cordiales y serenas.
03 02 Monólogo...
Ahora que estoy escribiendo mi autobiografía cibernética, has de saber que en ella apareces con el nombre literario de doña Completa. Todo viene dado porque un día quise donar un ordenador viejo al Centro Sociocultural que dirigías, y adujiste Estamos completos. Mala suerte, si hubieras dicho Qué buena estoy o Qué buena soy, serias La Buena.
Han sido muchos años de divergencias ideológicas, aunque no hemos tenido muchas ocasiones de conversar, hasta la presente situación en la que he recibido tu ayuda como vecina y como concejala de Bienestar Social.
He intentado hacer un repaso mental de todos nuestros enfrentamientos, para explicarte el motivo de cada uno de ellos, para cicatrizar posibles heridas. Te dije, y aceptaste de buen grado, que tu ayuda no implica que a partir de ahora mi actitud vaya a ser sumisa, simplemente deben evitarse los malos entendidos.
Reconocí que fue la forma de hacer política, la que aprecio en ti y en tu compañero de consistorio Gasolinero Junior, lo que me impulsó a expresar en cartelería y en pintadas
... prepotentes, incultos, hijos de... rico viejo.
... exijamos un poco de dignidad a quienes pretenden sojuzgarnos.
Pues bien, te lo dije y tu respuesta fue Todos los que estamos (gobernando) en el Ayuntamiento somos gente humilde.
Y lo dijiste como si fuera el onceavo mandamiento de las Tablas de la Ley recién bajadas del monte Sinaí... o de donde las bajaran, que ahora no tengo la Biblia a mano para precisiones históricas.
La palabra humildad tiene varias acepciones. No estamos hablando de clases sociales o de sueldos más o menos suculentos. Está también la humildad de no creerse siempre en posesión de la verdad. ¿Son humildes aquellos que, desempeñando cargos públicos, por norma no sienten necesidad de consensuar y dialogar sobre las consecuencias de sus decisiones con los ciudadanos a los que gobiernan?
Recuerdo que un domingo por la tarde estaba en la terraza del bar La Palmera y allí, hablando de política con Germán y Marco, decía el primero que en el Ayuntamiento ejercen el poder de forma clientelista. Y pregunto ¿Qué es clientelismo? Dice Germán: Significa que te dejan tener tu negocio o no se meten contigo amparándose en pequeños legalismos... siempre y cuando les votes.
Pues bien, te cuento que el día de las últimas elecciones municipales pasó Gasolinero Junior por el mercadillo donde estábamos trabajando y me dijo a voces, desde lejos, ¿Te acuerdas de mí? Vota por Completa.
La verdad es que sí, me acordaba de Gasolinero Junior. Él llevaba tiempo borrando de las paredes todo lo que yo, de forma ilegal y gamberra si quieres, intenté expresar.
Me acerqué a él y le quise aclarar los motivos por los que no podía votar por vuestro partido.
Un par de días después le informé también de que su gestión había sido infructuosa, para así poder figurar en la lista negra, en caso de que existan tales negras listasnegras en el corazón de quienes nos gobiernan, con tanta proximidad y afecto.
03 03 Monólogo (y dos).
Has de saber, Completa, que en mis desvaríos literarios tu jefe de consistorio se llama Dios Beta.
He de reconocer que a mí Dios se me ha aparecido un par de veces.
Recuerdo que cuando realicé una intervención pictórico-reivindicativa en la cancha de bola canaria que hay al lado del Teleclub o Centro Sociocultural, apareciste y me preguntaste ¿Estás limpiando la cancha?
Te malcontesté que si tú querías que limpiara, no lo haría; pero si no querías, limpiaría. Ya sé, soy un tocaovarios incorregible.
A mí no me importa si limpias la cancha, ¿vas a hacer una exposición?
La misma desabrida respuesta por mi parte. Si tú quieres, no. Si no quieres, sí.
A mí no me importa si haces una exposición.
De ahí, sin transición, pasaste a Resquicio, sabes que tienes que sacar la basura de la cancha, ¿verdad?
Bueno, quizá había que desalojar la cancha y blanquearla, pero a la basura nos gusta que nos llamen basura con amor.
Dios Beta vive en su castillo, pero cada medio año aproximadamente se reúne con los vecinos del pueblo para que éstos puedan expresar sus peticiones, al tiempo que él detalla los proyectos y actuaciones que se van a realizar en la localidad. No está mal ser así de dialogante, se echa en falta esta misma actitud en el Dios Alfa y en otros dioses varios, ya sean vicarios o plenipotenciarios.
En una de estas reuniones del alcalde con los vecinos, aparece Resquicio y le dice a Dios Beta: Yo soy el que ha estado pintarrajeando la cancha.
No te preocupes, dice Dios, luego hablamos y llegamos a un acuerdo rápidamente.
Terminada la reunión, Beta buscó a Resquicio y hablaron de forma cordial.
Mira, todo esto que has expuesto (pegado, pintado) lo voy a mandar borrar, la mujer (se refiere a ti, Completa) dice que ¡podrían entrar niños y verlo!
No era pornografía, pero al parecer podía ser nocivo para la infancia, lo allí expresado.
Le pedí a Dios un par de días para fotografiar bien todo y accedió sin problema. Dijo que a su parecer lo que yo expresaba "la gente tiene que verlo" y que podría perfectamente enseñar en el Teleclub a los niños lo que sé hacer. Se estaba refiriendo al diseño gráfico.
Dijo que pensaba que yo tenía talento y que en un momento dado podía mandar colocar unos paneles en el campo de fútbol para que pudiera pintarlos.
Entonces le hablé de la casa donde vivía y de los apartamentos colindantes, de mi proyecto Atelier Estancias en Soo; de la posibilidad de que allí se pudiera crear un sitio visitable en el que artesanos y artistas pudieran tener su taller o residencia.
Él dijo que podría mandar un técnico del Ayuntamiento para evaluar la viabilidad del proyecto.
Le explico que los propietarios no entienden esa idea mía, a lo que comentó su predisposición a hablar con ellos, en un momento dado.
Muy buenas palabras que quedaron en el aire. Por tu parte, Completa, no hubo mucha colaboración, hasta te negaste a hacerme socio del Teleclub "hasta que te portes bien".
Tengo un amigo que dice que le gusto más como proscrito. En cierto modo me siento cómodo en ese papel, lo prefiero al de domesticado, o al de amoldado a las circunstancias imperantes.
03 04 La segunda revelación.
Estaba Resquicio por el antiguo aljibe del pueblo, cuando se le apareció Dios por segunda vez.
Resulta que Resquicio había cometido un imperdonable atentado a la moral pública: durante las fiestas del pueblo, se subió al escenario vestido con unos calzoncillos sobre los pantalones, se dio la vuelta, se agachó y se "desnudó".
¿Por qué provocas?, pregunta una jovencita. El arte de la provocación, la irreverencia, difícil que fueran entendidos. ¡Puro gamberrismo!
Ese fue el motivo de que a Resquicio se le apareciera Dios por segunda vez. Dios aparcó en doble fila y le dijo sin bajarse del coche: Eres muy irrespetuoso; nosotros teníamos un acuerdo; ¿por qué manchas las piedras?; píntame esa pared de tu casa...
Resquicio responde: Sí, soy muy irrespetuoso, muy anarquista y muy revolucionario.
Y Dios Beta se va.
Siempre conviene estar a bien con las autoridades.
Resquicio prefiere considerarse irreverente más que irrespetuoso.
Resquicio no creía tener ningún acuerdo con Dios, lo de su proyecto de atelier no fructificó, pintarrajeó algunas piedras allá por el aljibe, una de las paredes de la casa en la que vive no estaba blanqueada y en las fiestas todo el mundo deja bien bonitas sus viviendas en honor de San Juan.
A Resquicio le han acusado varias veces, gente encumbrada, de: Tú pides respeto y no respetas a los demás.
En realidad el lema de Resquicio, desde el primer momento, fue: ¿Servidumbre? ¿vasallaje? ¡No! ¡Respeto mutuo!
03 05 Monólogo (y tres).
Aunque sin duda tus intervenciones de en los medios de comunicación habrán sido habituales, recuerdo dos que escuché en la misma emisora de radio, hace algún tiempo.
En la primera se te preguntaba sobre el nuevo consultorio médico en una localidad turística costera, para el cual se habían reciclado unas instalaciones previamente existentes. En ese momento eras concejala de Sanidad. Se te preguntó por los ascensores, en los cuales no cabía una camilla... y te quedaste un poco sin saber qué responder. Al día siguiente entrevistaron a Dios Beta en el mismo medio y, ante idéntica pregunta, argumentó que un ambulatorio no es lo mismo que un hospital, que el que usa las instalaciones de un ambulatorio normalmente no es llevado en camilla. Dio un poco la impresión de que "tu jefe" iba detrás de ti puntualizando y defendiéndose, ante una posible falta de experiencia al "comunicar" por tu parte.
En la segunda entrevista eras ya concejala de Bienestar Social. El tema era un desahucio inminente de las personas que estaban viviendo como okupas en un apartahotel abandonado, situado en la misma localidad. No recuerdo todos los detalles, pero se te preguntó, una y otra vez, por la situación en que quedarían los desahuciados y qué se podía hacer por ellos desde los servicios sociales. Tu respuesta fue, una y otra vez, otra vez y una vez más Todo el mundo puede acudir a los servicios sociales y tiene derecho a pedir ayuda.
Absolutamente cierto, pero una forma de decir casi nada, un modo de no implicarle realmente.
Doña Completa está aprendiendo a ser una política, pensé desde casa. Está aprendiendo lo peor del oficio, del ejercicio del poder y del discurso político en general: verbo florido para decir lo menos posible, para no pillarse los dedos y evitar verse comprometido a posteriori con declaraciones que quedaron grabadas.
El ejercicio del poder suelen desempeñarlo camarillas, en las remodelaciones ministeriales los ministros cambian de cartera y muy pocas veces entra una cara nueva, a veces hay algún defenestrado que ya no sale más en la foto oficial... y no puede decirse que esto corresponda a gobiernos más de derechas o de izquierdas. Ocurre en todo el espectro ideológico.
En las asambleas del 15-M alguien contó algo al parecer común que ocurre en los ayuntamientos de la isla. El partido que se hace con una alcaldía procede a nombrar a sus concejales entre los representantes electos, y éstos nombran a sus asesores, ya que no necesariamente son expertos en las materias sobre las que les toca gobernar. ¿Y qué asesores nombran? Pues a los siguientes de la lista electoral, que no han tenido la suerte de salir elegidos, y que tampoco son expertos en la materia a asesorar, con lo cual hace falta nombrar a los verdaderos asesores. De esta forma los gastos se disparan. Todo podría ser perfectamente legal y democrático, pero apesta.
No sé en qué medida eso es así, pero normalmente los políticos que tienen la suerte de no quedarse en la oposición pasan de un cargo público a otro. Se constituyen en una camarilla y… de esa endogamia surgen aberraciones.
La realidad debería ser otra, la democracia interna del partido debería decidir las políticas a desarrollar y, directamente, se debería elegir a gente preparada para cada área específica a dirigir. Es más, se trataría de elegir gente preparada en la materia y sin intereses bastardos relacionados con la misma. Creo que se me entiende.
¿Buscan los partidos políticos dominantes gente apta y honesta para ocupar los cargos que les puedan llegar a corresponder... o son ocupados esos cargos en su mayoría por hijosdealguien?
03 06 Alf el terrestre...
Alf es un terrícola que hace unas tres décadas recibió la visita de un alienígena.
El alienígena, cortés: Hola
Alf: Hola, me llamo Alf.
El alienígena: Anda, yo también me llamo Alf.
Alf: Yo me llamo Ann Alf.
Alf: ¡Qué coincidencia, yo también me llamo Ann Alf!
Ann Alf: Bueno, mi nombre completo es Ann Alf Abeto.
Ann Alf: ¡Vaya, ese es mi nombre completo también, Ann Alf Abeto!
Ann Alf Abeto: Pues algo tenemos que hacer, en este planeta no se permite que dos personas tengan la misma identidad.
Ann Alf Abeto: En el mío pasa lo mismo.
Ann Alf Abeto: Vamos a hacer una cosa, nos nuneramos, como cuando un deportista comparte nombre con otro, o como hacen los reyes de las dinastías terráqueas.
Ann Alf Abeto: Vale.
Ann Alf Abeto: Yo tengo sesenta años terrestres, ¿y tú?
Ann Alf Abeto: Yo he vivido catorce ciclos del Universo Explorado.
Ann Alf Abeto: Entonces yo seré Ann Alf Abeto Primero y tú Ann Alf Abeto Segundo.
Ann Alf Abeto Segundo: Vale.
En realidad Ann Alf Abeto Segundo es más viejo que Ann Alf Abeto Primero, pero eso no tiene demasiada importancia, en las nomenclaturas se prefiere dar prioridad a los aborígenes sobre los forasteros.
Ann Alf Abeto Primero: Yo no tengo licencia de conducir, no me la conceden porque no se leer y escribir. ¿Y tú?
Ann Alf Abeto Segundo: Yo sí conduzco, tengo licencia intergaláctica. Leer, no leo, porque nuestro sistema es diferente. Adquirimos el conocimiento inserto en cualquier libro o película con un simple vistazo tridimensional con los rayos equis de nuestra retina, acumulando todo el conocimiento en una memoria fotográfica transferible a distancia a la comunidad en la que estamos casados y con la que conformamos una familia.
Ann Alf Abeto Primero: ¿Matrimonios de más de dos...?
Ann Alf Abeto Segundo: Naturalmente, ¿cómo nos íbamos a reproducir si no? ¿Un ser formado con los genes de únicamente dos miembros de la misma especie? ¡No!
Ann Alf Abeto Primero: No te oigo, se me ha metido algo en la oreja.
Ann Alf Abeto Segundo: Yo tengo orejas ornamentales, oigo sin necesidad de ellas.
Ann Alf Abeto Primero: ¿Me ayudas a desgranar millo?
Ann Alf Abeto Segundo: Como no, siempre es un placer ayudar y aprender las costumbres de las civilizaciones que encontramos en las galaxias que exploramos.
Ann Alf Abeto Primero: Mira, primero cogemos las piñas de maíz y las introducimos en un saco. Atamos el saco y con un palo golpeamos unas cuantas veces, bien fuerte. Abrimos el saco y gran parte del millo está desgranado. El resto se hace a mano. Siéntate, amigo del espacio exterior. Cuando tenemos dos piñas mal desgranadas, las cogemos y las restregamos una contra otra, para que los granos se suelten por la fricción de ambas piñas, ¿me explico?
Ann Alf Abeto Segundo: Como un libro abierto...
Ann Alf Abeto Primero: No sé si será así, yo no he abierto ninguno.
Ann Alf Abeto Segundo: Yo tampoco.
03 07 Brujería.
De joven, Comple no era Completita, era Complejitos.
Un día Comple pasaba por la calle Real de Arremolinados dando saltos, con su falda de cuadros y su uniforme escolar, cuando una gitana le ofreció una ramita de romero. Ella buscó en el bolsillo una monedita y se la dio a la señora, que le ofreció leerle la mano.
Sorprendida, Comple accedió.
En prosa o en verso te llamarás doña Completa. Después te llamarás La Señora de los Tacones de Incomprensión. Después te llamarás doña Urraca, la Marquesa del Manojo de Llaves. Después te llamarás, en una obra de teatro infantil, la Rata Honorata. Después...
Como Comple se desvaneció, la despertaron con golpecitos en la mejilla y aire administrador con un abanico. La gitana ya no estaba. La gitana ya no estaba, si alguna vez estuvo.
03 08 Un voto a tu favor.
Desde que vuelves a dirigir el Teleclub de Incomprensión me siento de nuevo acosado por tí.
De hecho, me sentí acosado cuando no sabía que volvías a dirigirlo. Ignoraba que tu sucesor ha renunciado al cargo al ser nombrado concejal del Ayuntamiento de La Villa Cuadriculada. De este modo tú, que te habías reservado el cargo de tesorera del Teleclub, vuelves a recuperar un control de la situación que en realidad nunca dejaste de tener.
El hecho de que tu sucesor esporádico, Tildo Tilde, me admitiera como socio y accediera a que yo pudiera realizar actividades en una sala del Centro Sociocultural, al que aquí llamamos Teleclub... eso en realidad ha sido sólo una anomalía y estás, con mano de hierro y determinación inquebrantable, poniendo las cosas en su sitio.
Cuando aún no conocía las nuevas coordenadas de navegación de esta historia en la que estamos involuntariamente involucrados, que en gran parte está aún por contar, fui a tu casa y me dedicaste medio minuto, ya que debías en ese momento atender a tu padre, que está ya bastante mayor.
Te dije que busco tu lado bueno, que te veo hablando de vez en cuando con una vecina a la que seguramente estás ayudando de acuerdo con tu actual cargo, el de consejera no electa del área de la Tercera Edad del parlamento de Margullo de Fuego. Quiero conocer esa parte de tí dada a ayudar a los demás, como por ejemplo opina Tildo... "ya que conmigo te has portado como una auténtica hachepé".
Te dije que nuestras desavenencias tienen arreglo, te ofrecí mi mano y, en una esquina de ella, depositaste la tuya, fría y pequeña, retirándola inmediatamente, ya que tu pobre padre precisaba de tí.
Pues bien, ya he hablado con tu vecina y dice que sí, que la has ayudado toda la vida y que siempre se ha llevado bien con tu madre y contigo. A parte de eso, yo en mi casa y ya, apostilló.
Por lo tanto ya tienes un voto a tu favor en el Parlamento de la Literatura Alternativa en las Redes (PLAR), que ha sido creado aquí y ahora, en este renglón de mi imaginación desordenada y ciclotímica.
03 09 Dos Abetos sobre ruedas.
Durante un tiempo Abeto Primero estuvo requiriendo los servicios de Abeto Segundo como conductor de la ranchera con la que, por ejemplo, iban de Incomprensión a Arremolinados a comprar pienso para el ganado del terrícola.
Al alienígena no le resultó difícil respetar las normas de circulación a motor de los humanos. A lo largo y ancho del Universo Explorado se circula de modos parecidos, con algunas excepciones que ahora no vienen al caso.
El motivo por el que Abeto Primero recurre a un extraterrestre para realizar estos viajes es que tiene un empleado que, cuando cobra, desaparece durante días. Según Primero, se va de putas. Pero no sabemos a ciencia cierta si eso es así. Sabemos sí que con los años Primero hizo al empleado socio copartícipe del negocio ganadero y las diferencias se subsanaron.
Todo esto está muy bien, pero ¿qué hacemos aquí en una ranchera en la que viajan Abeto Segundo como conductor y Abeto Primero como copiloto y guía de los itinerarios? Pues escuchar...
Algunas veces paran en un bar a tomar un trago terráqueo. En una de esas ocasiones, Abeto Primero le dijo al camarero Qué pena que mi hijo no fuera elegido en la reunión del otro día. Evidentemente se refería a una reunión para elegir un cargo en el ámbito de la política.
Entonces Ann Alf Abeto Segundo movió su lengua dentro de la boca, sin que nadie notara nada, y la llevó hasta la oreja, donde con ella procedió a escuchar la frase pronunciada.
Ya sé que los humanos de pura cepa no entienden esta forma que tienen las civilizaciones foráneas de utilizar los sentidos, en este caso la recepción de sonido.
Los congéneres de Segundo están todo el tiempo escuchando, aunque en cierto sentido no les hace falta porque en las galaxias durante todo el tiempo se dice básicamente lo mismo y eso no requiere una especial atención.
Pero hay palabras y palabras; es decir, palabras y ruido de fondo.
Por eso, si alguna frase pronunciada a la cara de viva voz, o susurrada por alguien en la lejanía interestelar, merece ser recordada, los abetosecundinos procedemos a introducirnos la lengua en el oído e imprimir el sonido en ella. Viene a ser como un tatuaje en relieve que perdura para siempre en nuestra boca. Nuestras lenguas, a parte de saborear los alimentos y ventear el horizonte al estilo de las serpientes terrestres, tienen gran capacidad de almacenamiento de frases lapidarias.
Así pues, podemos proceder del siguiente modo con las frases especiales. Podemos quedar con alguien y decírselo. Eso se hace besándolo. En este caso es una conversación privada.
O podemos proceder de un modo más público. Nos trasladamos a un cementerio y excretamos la lengua con la frase tallada. De este modo se convierte en una lápida expuesta a la visión pública de las multitudes y al escrutinio de los historiadores.
De ahí el dicho abetosecundino que reza Las palabras importantes son besos y son lápidas, que supongo que todos ustedes conocen, al menos si han viajado alguna vez como turistas a nuestra lejana galaxia.
03 10 El Lector y los pedruscos.
Con El Lector empezamos mal. Él vivía asomado a la ventana de su casa, encima del bar del pueblo. Al pasar, Calígula acostumbraba a ofenderme, y él lo jaleaba.
Calígula tuvo algún problema puntual de falta de oxígeno durante su desarrollo, creo que debido a una enfermedad no bien tratada. Eso quizá le discapacitó a ojos del mundo, pero cada vez se ha afianzado como un ciudadano más de Incomprensión. Hubo una época en que sus características especiales le creaban un conflicto con el mundo y acostumbraba a dialogar no con palabras, sino con las piedras que en ese momento se hallaran al alcance de su mano.
Cuando Calígula me veía pasar acostumbraba a ofenderme lanzando un gran erupto de desprecio. Si intentaba acercarme a él, el diálogo eran piedras. Y los parroquianos del bar estaban encantados con el espectáculo. El Lector, en la ventana, imitaba a Calígula. Hasta que un día me enfrenté a ellos. Es que no ves cómo es Calígula, me dijo su hermano. Sí, lo que me tiene muy enfadado es que El Lector le imite. Desde ese día mi relación con El Lector fue de lo más afectiva. Y hoy en día a Calígula lo considero un amigo.
Cuando veía a El Lector en la ventana le gritaba ¡Lean! Eso podría interpretarse como si le llamara por su nombre falso, Leandro, que no tiene nada que ver con la realidad literaria aquí expresada. Tras hacer una pausa, continuaba la frase... Lean y se culturizarán. Era un guiño a su persona. Teníamos una cierta afinidad ideológica.
Creo que estuvo en la cárcel por comerciar con hachís. Creo que tomaba cocaína. No llegamos a hablar de esas cosas. Le tuvieron que hacer un trasplante de riñón. Y empezó a llevar una vida más saludable. Todos los días hacía una ruta de un par de horas caminando. Ya no vivía en la ventana. Adelgazó. Decía que ese cambio había costado mucho. Le dije que lo importante no es la meta, sino el camino. Un día alguien del pueblo lo acercó al hospital porque se encontraba mal, y no regresó. Nos quedamos sin saber si pudieron hacer más por él en el hospital.
Nos queda el recuerdo, que inevitablemente se va diluyendo.
El Lector asistió a mis incivilizados intentos de expresarme, erradicados por los poderes locales. Cuando la cartelería fue eliminada, pasé a los graffitis. Cuando los graffitis fueron eliminados, pintarrajeé unas rocas situadas alrededor del aljibe de Incomprensión. Como se habían llevado los paneles electorales tras actuar sobre ellos con mis consignas, y a la vista de las rocas recién pintadas, le dije a Él Lector... Si no les gustan, que se las lleven. Y se rió con ganas.
Luego Lamar me dijo que Las piedras están protegidas. Es cierto, las piedras del mundo, deben estar protegidas, como las especies que tienen derecho a existir y los paisajes que no debemos cambiar por puro capricho.
A parte del error de violar la integridad natural y el color de unos pedruscos, podría considerar que esas piedras son el primer libro que he publicado. Sus proclamas van siendo ocultadas por las hierbas, pero de vez en cuando erradico la maleza para poder leerme, aunque la gente piensa que estoy limpiando el descampado donde está el viejo aljibe de Incomprensión, en pleno centro del pueblo.
03 11 El hormigón y la llaga.
Recuerdo cómo temblabas cuando te dije que iba a hacerme socio del Teleclub para fiscalizar tu forma de dirigirlo.
De vez en cuando vuelvo sobre los pasos de mis propias acciones y me pregunto inevitablemente si hice bien en lo actuado en este teatro, en este baile de máscaras que es la vida en sociedad.
Tú siempre te has mostrado inflexible, hierática, invulnerable. Eres fuerte. ¿Temblar yo?, exclamaste cuando intenté minimizar los daños.
Eres fuerte, lo crees, lo sientes... o lo expresas, para que así sea.
Si presento una instancia al Ayuntamiento explicitando tus comportamientos ilógicos y seguramente ilegales, eso no te hace mella. Si te aviso de que voy a presentar otra, dices que no te importa. Si te anuncio que voy a presentar una denuncia en los juzgados de la Ciudad de los Arremolinados, dices Muy bien.
Estás muy por encima de estos detalles nimios. Soy sólo un inadaptado que protesta en el desierto. Supongo que están a tu favor todos los engranajes de lo institucional. Pero sigo pidiendo la palabra en los foros donde reinas, en la pequeña localidad de Incomprensión.
He llegado a pensar que tienes una personalidad de hormigón armado. Si existen en ti dudas o vulnerabilidades, nunca las pude entrever.
Imagino que están ahí, pero no sé cómo llegar a ellas.
Si algún día me muestras tus llagas, ya no podré poner el dedo en ellas.
Así somos algunos.
En concreto, los que acostumbramos a perder todas las batallas a cara de perro.
En cuanto a las batallas dialécticas, están todas pendientes de hallar hueco en el calendario.
Estuve en Bienestar Social la semana pasada y expresé a la trabajadora social que hace un seguimiento de mi caso... que me veo abocado a presentar una denuncia por cómo funciona el Centro Sociocultural El Buen Lugar de Incomprensión.
Le dije que este funcionamiento anómalo puede implicar a un par de personas residentes en el pueblo; o bien puede implicar a algunos cargos y encargos del Ayuntamiento; o bien implican al partido político que gobierna Margullo de Fuego y la forma de proceder de su presidente. Tú serías un ejemplo de la forma que tienen, desde arriba hasta las localidades pequeñas, de controlar a la población a través del nacionalismo y el clientelismo.
Casi nos emocionamos cuando la trabajadora social expresó que me estaba metiendo con gente peligrosa. A mí no me parecéis peligrosos. Todo lo que podáis combatirme en realidad viene a realzar mi discurso.
En realidad es muy posible que lleves quince años con una estrategia equivocada... al considerar que tú y yo somos como agua y aceite, no sé cómo hacer que tus ojos y tu entendimiento lleguen hasta aquí y lean este párrafo, que ofrece información útil al enemigo.
03 12 Jeremías río abajo.
Comparado con Macondo, Incomprensión tiene sólo seiscientos habitantes.
Incomprensión mira siempre hacia el sur. Al norte se yergue Sierra Rebelde, donde se despeñan las reatas de mulas del realismo mágico cuando viajamos con la casa a cuestas. Desde los lugares ancestrales de nuestra infancia. Hacia alguna ciudad, con alguna Administración que respetar. Y otras telarañas pegajosas de las que desembarazarse.
Pero Incomprensión no es la ciudad. Nunca lo fue ni lo será. Fue desembarcadero de enemigos, y de amigos quizá, pero esa es otra historia, oceánica.
Hoy sólo escalaremos la sierra para traspasar una quebrada poco frecuentada tras la cual podemos seguir el cauce de un riachuelo que desemboca en un Misisipi decimonónico repleto de barcos de vapor y barcazas a remo de aventureros peligrosos.
Jeremías capitaneó durante décadas una de esas barcazas. Un día se asomó por la borda, al atardecer, y vio un extraño reflejo de su rostro en el agua. El reflejo carecía de la poblada barba que era el orgullo y la impronta de Jeremías, reconocible desde lejos al acercarse a cada apeadero del río.
El reflejo barbilampiño habló. Hablaba para sí, pero Jeremías se quedó hipnotizado escuchando.
No soporto a mi padre. Por su culpa, mi madre murió cuando yo apenas era un niño.
Sí, me permite vivir en nuestra casa, pero ni se preocupa de si como o no como.
En realidad me he pasado años viviendo en cuevas y en ruinas de casas. Siempre preferí eso a permanecer a su lado.
Él se declara incompatible con la droga, pero en otra época bebía y nos maltrataba a mi madre y a mí.
No me enorgullezco de mis obras. Me drogo. He robado. Sobre todo, me gusta robar motos. Cuando las conduzco siento que estoy en mi medio, la velocidad sin fronteras.
Nunca olvidaré que mi madre murió por culpa de mi padre.
Jeremías despertó de sopetón. Se durmió de pie en la barcaza, que baja por el río en dirección a Nueva Orleans con un cargamento de cerdos vivos, entre los que cuesta moverse.
Jeremías da a voces algunas órdenes a los tripulantes, casi como modo de aterrizar del ensueño a la realidad.
Poco a poco el aire se enrarece, el agua se vuelve oscura y empiezan a flotar los detritus de los arrabales de la ciudad.
Jeremías piensa que esta noche dormirá en casa. ¿Qué habrá estado haciendo mi hijo durante mi ausencia?
Resquicio.
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