Pincelada digital.
La ciudad de Gregorio Samsa antes de que Gregorio Samsa se mirara al espejo.
004 Barbarius Tiznador.
Sólo soy el náufrago de la isla desierta, pero antes fui Peón Arquitecto, edificaba sin licencia en los descampados, planificaba reformas en las ciudades por las que vagabundeaba.
Se hará marinero y pasará décadas de puerto en puerto hasta que, viejo ya, decida jubilarse y regresar a casa.
Mil acentos mezclados en su pronunciación harán de él un extranjero más... deambulando por las calles de su patria, con el trópico metido en el fondo de su mirada, con las tempestades marinas metidas en la médula de sus huesos.
¿Cómo crees que pude escalar en la pirámide social si no pisando a la competencia?, le dirá a su hijo en su lecho de muerte. Hereda y calla.
Lo consigue, pero un día naufraga y se aferra con tesón a la vida encaramado a un inhóspito peñasco costero.
Ahí pide poder ver a su hijo, aún no nacido.
Las gaviotas lo asedian y le comen los ojos a picotazos. Pero es rescatado y podrá conocer a su hijo, aunque nunca lo verá.
Una vida de penurias por delante.
¿Qué tiene todo eso que ver con la imagen? Mar en calma, bogar plácido al atardecer, el vuelo de las gaviotas como evocación de la libertad sin fronteras.
Todos llegaremos a nuestro propio naufragio.
A todos nos devorarán, empezando por los ojos.
Los seres vivos se aferran a la vida arañando la dura y cortante roca negra batida por las olas.
Hasta algunos suicidas se aferran a la vida como lapas.
Ponen barreras electrificadas para que la gente no migre a su antojo, pero el dinero no para de moverse, pone sus huevos en cualquier nido y empolla allí las peores desgracias ajenas imaginables.
Utopía de mierda la que preconiza que todos podemos enriquecernos bajo el paraguas del desarrollismo sin freno.
Utopía de mierda la que preconiza que todos tendremos un asiento asegurado en el pantagruélico banquete de la sexta gran extinción terrestre.
Una isla melenuda llena de cocoteros inclinados sobre el mar me sonríe.
Una señora muy maquillada es una isla turística de postal.
Atolones, cayos, islas yermas o islas selváticas, todo tipo de islas se asoman y se marchan a sus diligencias o a sus vocaciones.
Sólo quedan ante mí las más ociosas, las islas desiertas, que inician una danza de cortejo para seducirme y que decida naufragar en alguna de ellas.
Parece un mercado. ¡Agua fresca, tengo riachuelos en abundancia! ¡Fruta tropical todo el año! ¡Especies únicas me habitan! ¡En mí vivió Robinson Crusoe!
Doy un paso atrás, cojo impulso y salto con los ojos cerrados para que el azar decida en qué isla voy a embarcarme hoy. Abro los ojos, contemplo el entorno y digo Te llamaré Venturosa Singladura.
De repente una voz me responde Te llamaré Viernes.
019 ¿Qué valor añadido puede llegar a tener un mendrugo mohoso de pan?
En las redes sociales hay una legión de usuarios indicándote el modo de triunfar en las redes sociales.
El cambio necesario, de usar energías sucias a usar fuentes de energía renovables, es una industria, un negocio en el que los más audaces buscan sus pelotazos sin pensar en los posibles cadáveres que puedan quedar en el camino.
La inserción social de los excluídos es una política, puede que tradicionalmente de inspiración izquierdista, pero que los ultras de derechas también tendrán que gestionar cuando toquen poder ahí donde la sociedad amargada se lo dé.
Sí, la sociedad resentida da el poder a los ultras porque venden muy bien su revanchismo contra lo que sea que merezca ser odiado.
Esperemos que su paso por el poder sea momentáneo. Esperemos que no consigan reformar nuestra forma de vida a la medida de sus descomunales ambiciones.
Poco a poco, las consecuencias de la inexorable colonización de Marte llegarán a los vertederos de Centroamérica.
Allí, una niña espera su plato de desechos espaciales.
Los influencers abrillantan la copa de un futuro audaz y sorprendente.
En las montañas de basura prospera el resto de la gente. Ellos no leerán este post.
Hoy brindaremos por la exclusividad de lo nuestro. Nuestra patria, nuestra raza, nuestra ideología.
Mañana todo se irá al carajo, todas las civilizaciones han acabado sucumbiendo.
Mañana todo se irá al carajo, pero seguiremos siendo la élite: en el cataclismo o en la cresta de la ola del progreso.
¿Toma usted unos bitcoins?
Una mierda para ellos.
*
Cada uno cuenta la película, o la historia, según la vive, según la asimila, según la entiende; a veces, según se la cuentan.
Alrededor de Resquicio revoloteaban unos mosquitos investidos del cargo, y del sueldo, de concejales de Cuadriculez. Pretendían ser la mafia local. Tanto como para que cualquier díscolo ciudadano palidezca y se calle la boca, consideraban los mosquitos.
Pero Resquicio aspiraba a ser contrincante de insectos de mayor envergadura.
Este collage digital se llama Yin yan. Entiendo que habla por sí solo. ¿Qué pie de foto se merece? Quizá...
¿De veras podemos ser equidistantes, amorfos, apolíticos, meros espectadores pasivos de púlpitos, platós y publicidades?
Antes de mis primeros escarceos con la informática, ya compuse unos collages analógicos a partir de imágenes de periódicos y revistas.
Decirles que está técnica puede ser un modo placentero de desguazar la prensa añeja, al tiempo que puedes expresar lo que llevas dentro, lo que te inspira esa realidad o esa ficción con la que los medios de comunicación nos avasallan.
Hasta puedes utilizar todas esas imágenes como bumerang contra el discurso oficial.
Es también un medio de expresión que no requiere de todas esas palabras escritas en fila, que normalmente enfadadas suelen reclamar para sí una correcta ortografía y una no descabellada sintaxis.
Afortunadamente, no hay fronteras para la música.
"Sesenta y seis mil millones de neutrinos atraviesan cada segundo cada centímetro cuadrado de piel de cada persona de la Tierra. Entran en el cuerpo humano y vuelven a salir sin chocar con nada".
Probablemente los neutrinos nos cantan, con su propia música, y los ignoramos masivamente.
Yo le saqué los ojos a Caín, que se hacía llamar Abel, cuando estaba perdido en medio del Atlántico con un solo remo para su canoa de dos proas.
Yo arrastré a Abel hasta la isla esa que puedes ver ahí en la lejanía, y veía perfectamente, ya que su verdadero nombre es Caín. Yahvé lo castigó sobre la Tierra con la invulnerabilidad avergonzante.
El Océano respeta, pues, las leyes del Hacedor, José.
Vivir no queriendo perder el tiempo es fichar empecinadamente en una empresa que quebrará. Las mejores cosas de la vida son improductivas. Los mejores caminos de este mundo no llevan a parte alguna.
No conseguiremos extinguir la vida, sólo quizá desapareceremos, o tal vez mutaremos.
En la contaminación eclosionan ecosistemas nuevos. Puede que no sean bellos, pero son los que nos merecemos.

026 Margullo de Fuego.
Recién aterrizado en la fotografía digital y en el diseño gráfico, edité esta foto, un poco icónica del paisaje del interior de la isla.
*
027 La Ciudad de los Arremolinados.
Recién aterrizado en la fotografía digital y en el diseño gráfico, edité esta foto, un poco icónica de la capital de la isla
*
028 Fuente Clara.
Esta foto es una composición realizada a partir de varias imágenes.
¿Maquillar la realidad es mentir?
029 Fantasías de la máquina.
Desarrollé un cierto método para transformar las imágenes, incluidos automatismos, aunque por otro lado llegué a estar hasta quince días editando una sola imagen.
A veces jugaba a ver qué me podían ofrecer Photoshop y la casualidad.
Dos décadas después, eclosionó la generación de imágenes a través de la Inteligencia Artificial.
*
030 A ojo de dron...
A ojo de dron, un camello asilvestrado pensativo en la isla de los volcanes. Un pescador en su barca hablando sobre corrientes marinas y áreas restringidas de pesca, con un delfín.
*
031 La boca de la fragua.
La boca de la fragua dice temblor telúrico, lengua de lava, tierra nueva, mineralización, abono, colonización vegetal, insectos, aves, reptiles mamíferos, vergel, fragua...
*
032 La mirada...
De la fábrica a la ciudad dormitorio, sin la mirada del turista.
Del río a la cocina, sin la mirada del explorador.
De la escuela a la ciudad dormitorio, o a la cocina, sin la mirada del poeta.
033 Escamas.
Entre las sábanas de espuma de las olas, no me molestan los piojos de mar, ni la mirada solidaria de los nudistas.
No te equivoques, mi piel está recubierta de escamas.
*
034 Salpicaduras.
De mi vida anfibia, lo mejor es entrar de golpe en el agua fría y revitalizante.
De mi vida anfibia, lo mejor es dejar que el sol vaya secando gota a gota todo mi cuerpo salitroso.
*
035 El trapecista...
El trapecista conoce todos los secretos
de los ocho vientos,
domina todos los ángulos del riesgo
y realiza las nueve fases completas de una pirueta invertida
y vuelta del derecho
a tiempo para respirar por los aleros
sin fatigarse.
Pero eso no importa en absoluto
porque ahora el trapecista está en guerra,
siete hordas de honderos se acercan a él
e intentan derribarlo.
El trapecista se pone en pie
y realiza las inevitables y cotidianas
piruetas de la subsistencia.
https://lamareaporresquicio.blogspot.com/p/los-dibujos-de-resquicio-a.html?m=1











































Comentarios
Publicar un comentario