Tiktokeos.
Tiktokeos.
19 01 Las redes sociales...
Cuando en un momento dado llego a afirmar que las redes sociales me asquean, sin duda estoy siendo bastante injusto.
Lo que me asquean es la banalidad, el vértigo de la intrascendencia sin fin. Es decir, una experiencia insatisfactoria de la que yo mismo soy al cien por cien responsable. Ya que soy yo el que abre el programa y el que va haciendo una sucesión de clics que me llevan a la nada. Los estímulos de las redes sociales que considero negativos son perfectamente evitables.
Las redes sociales sí me gustan cuando en ellas soy sujeto activo. A la hora de encontrar contenido de interés, cuesta bastante. En ningún momento he sentido que las redes sociales intentarán censurarme o he recibido comentarios agresivos. También es cierto que lo que publicó normalmente no trasciende mucho.
Mi historia es ésta.
Tras unos diecisiete años realizando trabajos personales en el mundo de la informática y de la fotografía digital, sufrí un desahucio y llevo viviendo unos tres años en una casa sin electricidad.
Vi claramente la posibilidad de que todo el contenido de mis discos duros acabara en un vertedero, y en el mejor de los casos en un cajón cerrado.
Entonces decidí que lo mejor que podía hacer era salvarlo, ofrecerlo, mostrarlo, en primer lugar en Facebook. Luego creé un canal de YouTube. Luego creé un blog para mis textos. Luego he utilizado Twitter para entresacar citas, extractos, de mis escritos. Ahora empiezo a expresarme en Tik Tok.
Podría ser que en los próximos meses mi situación habitacional mejorara, pero actualmente me apetece perseverar en ir mostrando en las redes textos, fotografías, diseño gráfico y vídeos, tanto antiguos como nuevos.
Resquicio, dos de febrero de dos mil veintitrés.
19 02 Bocetos de todo, obras de nada...
El señor Ríos me dijo que no ha conocido otro pintor que muestre los bocetos así como hago. Je, esto me hace pasar de autodidacta a iconoclasta.
Quizá no esté en mi ánimo mostrar los bocetos.
Quizá no tengo la técnica necesaria para acabar las obras.
Quizá no pinto para llegar a una obra acabada, empaquetable y vendible.
Mi primera vocación fue la escribir, y claro, se desarrolló en analógico, por edad no puede ser de otro modo.
Tangencialmente, también garabateé desde joven dibujos esquemáticos e improvisados sobre los mismos folios que utilizaba para pasar a máquina los textos.
En un momento dado, los textos y los dibujos surgieron de un modo paralelo y complementario.
Me he pasado años alejado de la escritura.
Los dibujos también me han acompañado de forma intermitente.
Surgían sin premeditación, sin un objetivo concreto, para distraerme, para practicar con el lápiz...
Curiosamente, el tema que surgía era casi exclusivamente uno. Dibujaba caras imaginadas. Caras no basadas en personas concretas, pero que sin duda evocan algo significativo de mí o de lo que percibo mi alrededor.
Un día mostré esas caras a Gigi y él expresó que le parecían perfectamente válidas, que no las consideraba de un valor pictórico inferior a su obra. Él vende sus pinturas en los mercadillos y ha hecho algunas exposiciones.
Mi sustento ha provenido siempre de la artesanía. También me aficioné al diseño gráfico. La manipulación de imágenes en la pantalla me gusta. Pero siempre albergué el íntimo deseo de saber manejar los pinceles.
Gigi, Lamar de Raro y Trenzas de Fuego me animaron a pintar e intentar que esta actividad pudiera sustituir a la elaboración y venta de artesanía. El intento fue un fracaso porque no soy bueno interactuando con la gente a la que hay que vender, porque no supe elaborar un producto apetecible para el cliente de los mercadillos, por lo que fuera..
Hace tiempo Gigi me regaló un libro sobre el grupo COBRA, qué significa Copenhague, Bruselas, Amsterdam. Surgió tras la Segunda Guerra Mundial y pretendía hacer arte y distribuirlo al margen de los mercados capitalistas y las galerías, que anteponen el negocio y la especulación a lo puramente dilectante. Pensaron un arte para el proletariado, por y para el proletariado.
A mí no me gustaría pensar que, si lo que pinto o dibujo trasciende, pase a formar parte del engranaje comercial de subastas, especuladores, galerías y presuntos museos capaces, por ejemplo, de elevar una simple cagarruta a la condición de codiciado objeto enigmático de arte.
De todas formas, el ofrecer la obra quizás a medio elaborar podría ser una constante en mí. Por ejemplo, publico vídeos que considero que a posteriori puedo reelaborar, resumir o editar con medios y técnicas que todavía no he aprendido.
En cuanto a los textos, los modifico aunque estén ya publicados. Y llegará el día en que repase lo publicado en Facebook y en el blog, que empieza a no ser poco, y quizá decida que una parte de ello no merece perdurar.
No creo que deba importarnos la posibilidad de mostrar nuestros defectos e inconsistencias. Eso no nos debilita. Sobre todo, no lo hace si sabemos reconocer los errores, si sabemos identificar las banalidades de nuestro propio discurso.
Hace tiempo, en la efervescencia del 15M, elaboré unas consignas ideológicas, y lo hice en público, en la calle. Y me di cuenta que eso implicaba ganar en autenticidad, aunque sea simplemente ante uno mismo.
Resquicio, ocho de febrero de dos mil veintitrés.
19 03 Con patatas...
Como algunos de ustedes ya sabéis, el reto tecnólogico del que se habla últimamente es el desarrollo de la Inteligencia Artificial para pintar, escribir, fotografiar, hacer cine, componer música...
¿Acaso voy a decir ahora que las máquinas van a reemplazar al ser humano? No, las máquinas no tienen criterio sobre nada, van absorbiendo lo que las personas han llegado a expresar en Internet, como la forma de hablar, los escritos que se publican, las fotos que se suben y los vídeos en los que nos mostramos. La Máquina, que todavía no es el Gran Hermano que lo controla todo, recopila lo que encuentra y lo devuelve amalgamado. Puede que los primeros resultados obtenidos sean pobres, pero la técnica mejorará y se irán subsanando las deficiencias. No es que el hardware y el software vayan a tener características humanas, es que van a copiar lo que el humano hace, piensa y dice, y pueden ir mejorándolo hasta que el humano se vea abocado a jugar en Segunda División, en Tercera, en Cuarta División; en la división residual de los que escriben, fotografían, pintan y componen música sin el refuerzo tecnólogico del éxito asegurado de quien ha estudiado los gustos del ciudadano medio para seducirlo y tenerlo anonadadamente boquiabierto.
No, no nos van a suplantar las máquinas. Estamos enseñando a las máquinas cómo somos, y nos mostramos al universo básicamente haciendo gilipolleces. Así que el robot que nos cuide en el futuro, cuando seamos viejos dependientes, atenderá básicamente a nuestras necesidades de gilipollas. El futuro, en definitiva, será gilipollas, por elección mayoritaria de la especie imperante.
Además, cuando una civilización extraterrestre tecnológicamente superior llegue a la Tierra para dominarnos, habrá aprendido como somos gracias a Tik Tok. Y para engañarnos y que les consideremos una especie no peligrosa, abrirán las puertas de la nave espacial y saldrán así, tal cómo nos mostramos en los vídeos cortos de Tik Tok que triunfan. Nosotros les daremos Like y ellos nos comerán con patatas en cuatro días.
Resquicio, cinco de febrero de dos mil veintitrés.
19 04 Entra sin llamar...
Si un jeque árabe quiere tener cuatro esposas, ha de construir cuatro palacios iguales, para ser justo y equitativo con cada una de ellas.
Del mismo modo, he construido cuatro mansiones, cuatro castillos, cuatro rascacielos, cuatro chabolas, cuatro casas... y son todas ellas para ti.
Están en barrios diferentes, bastante bulliciosos. Por eso, a la entrada de cada una de las moradas hay un jardín y un carrusel y una caja de música y una sonata y un libro de poemas y un beso en los labios y una fuente donde refrescarte.
Puedes dormir cada noche en alguno de esos palacios, tanto en la alcoba nupcial como en la habitación de invitados... o en una butaca o en el sofá o en una repisa o en el pajar o en la buhardilla o en el jardín o en la casa del vecino o en tu propia cama o en un rincón de la mía o descalza sobre la arena o desnuda sobre la yerba o deslizándote suavemente sobre la nieve o sonriendo al lado de las brasas o sencillamente suspendida en el aire, puedes...
Resquicio, quince de febrero de dos mil veintitrés.
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