Introspecciones...

Introspecciones.

08 01  La cosa...

     La cosa pinta mal, los mercadillos suspendidos, pánico en las tiendas, el crucero que llega al puerto y según las normas no habría de bajar nadie a tierra, y en el banco la cruel* cajera que le dice a la pobre* ancianita que tiene que aprender a utilizar el cajero automático porque en poco tiempo puede que el personal del banco reciba orden de no atender en persona al cliente (* lo de cruel cajera y pobre ancianita es un poco de demagogia antisistema, si quieres).
     Hace tiempo escuché a un tertuliano radiofónico decir que, con la de cosas que tenemos prevista y protocolizadas, en el planeta no existe una previsión para el caso de una crisis alimentaria, me refiero a una crisis real que afectara a las cosechas, no a las estanterías vacías de los supermercados tras una cierta alarma real o ficticia.
     No quiero fomentar el alarmismo, más bien todo lo contrario. En esta situación vamos a poder ver cómo se comporta el sistema (o los que manejan el sistema), hasta qué punto son capaces de imaginar soluciones fáciles fuera de los límites de lo normal y de lo normativizado. O si son más bien fríos, distantes y despóticos, como tendemos a pensar nosotros los malpensados que son.
     Por ejemplo, los economistas ven que el sistema de pensiones puede peligrar si los trabajadores que cotizan a la seguridad social no pueden llegar a mantener la paga de los jubilados... pero ¿quién dice que la paga de los jubilados tenga que salir exclusivamente de lo detraído a los sueldos de los asalariados? Si los impuestos de los ciudadanos sirven para que las naciones se armen y para cubrir los gastos de guerras innecesarias, ¿por qué no pueden servir esos mismos impuestos para que quien ha terminado su vida laboral tenga un retiro digno asegurado... y no esté a expensas de si la economía general flota o naufraga?
     Ánimo a todos...

               Abeto Segundo, trece de marzo del dos mil veinte.


08 02  La cosa (y dos).

     La cosa pinta mal... pero no siento unos deseos enormes de conocer toda la verdad al respecto del coronavirus.
     Esa necesidad sí existe, en general, la gente necesita saber, y necesita encontrar culpables. Pero cuidado, que estamos rodeados de vendedores de verdades. Cuando el gran sunami del suroeste asiático, las religiones y sectas corrieron hasta la región dando las pertinentes explicaciones de porqué Dios había provocado la catástrofe. No, prefiero no escuchar las especulaciones. Si todo fue un error fortuito en un laboratorio, si todo es una gran conspiración urdida por una mente perversa.
     Tranquilos, hay que vivir con esto, y los culpables pagarán, aunque sea en el caldero hirviente de su propia conciencia. No busquen a los culpables para lincharlos, no busquen la verdad para quedarse tranquilos de que ya saben lo que pasó. Vivámoslo lo mejor posible... o murámoslo si no queda otra.
     Las torres gemelas se están cayendo y se pregunta a un musulmán y dice: Esto es algo preparado por los servicios secretos israelíes. Hoy ya tenemos la auténtica Verdad: fue un autoatentado de los americanos, o bien fue Bin Laden. ¿Qué? ¿Y qué cambia para las víctimas? ¿Qué cambia para la historia del planeta? Sí, unos aviones se estrellaron contra las torres, las torres cayeron, eso fue la justificación para dos intervenciones armadas, en Afganistán e Irak. ¿Qué acabará diciendo la Historia? Lo que cada historiador escriba en su libro de Historia.

     Quiero hablar de los medios de comunicación. En teoría sabemos lo que pasa en el mundo, y hasta a nuestro propio alrededor, a través de los medios.
     Luego están los intereses de los medios, puesto que son empresas con ánimo de lucro, puesto que son afines a una determinada ideología, puesto que pertenecen al ámbito de un país o al de una determinada religión... Todo esto es lo que hay y supongo que el ciudadano con menos capacidad intelectual, o con una menor intuición, podrá ser manipulado con mayor facilidad que el ilustrado o concienciado.
      El periodismo audiovisual tiene una serie de sistemas de manipulación del espectador que no son un gran secreto, lo estudian en las aulas los futuros periodistas... Una concatenación determinada de imágenes, una pausa más o memos larga, el pillar al protagonista de la noticia con su mejor cara o en el momento de hacer una mueca grotesca... Todo está previsto, por la pantalla sale sólo lo que interesa que salga...
     Para saber si nos están manipulando uno debería saber un poco de todas esas estrategias. No dar por seguro ni que todo es cierto ni que todo sea manipulación
     Nos queda el exiguo consuelo de aquello que dijo ¿Churchill? de que Se puede engañar a unos pocos durante mucho tiempo, o a muchos durante un rato, pero no se puede engañar a muchos mucho tiempo... Posiblemente siga vigente.
     Salut i força...

               Abeto Segundo, trece de marzo de dos mil veinte.

08 03 La cosa (y tres).

     Unas reflexiones sobre esta vivencia universal repentina y trágica llamada coronavirus pandemia confinamiento recuento diario de víctimas debate político en la vorágine de la crispación...
     Lo primero, decir que no tengo conocimientos suficientes en medicina o sociología para que extraigas conclusión alguna más allá de un un intento de razonar y analizar la situación. Sólo conozco la punta del iceberg de todo cuanto se está hablando en las redes sociales, pero intuyo de qué va todo ello.
     Puedo ver a la gente sacando lo mejor y lo peor de sí mismos. Nos cruzamos y nos miramos a la cara, nos saludamos más que antes. También hay gente que deja aflorar al envidioso y "acusica" que lleva dentro.
     Pienso que hay que dejar actuar y decidir a los expertos, aunque en el fondo ellos saben y al mismo tiempo no saben. Se enfrentan a una dimensión desconocida de un proceso conocido, que es la enfermedad. Me temo que van, que vamos a aprender equivocándonos.
     Aparentemente el confinamiento es la respuesta adecuada, la siguen en todas partes. La solución contraria, dejar que la enfermedad progrese a su ritmo y adquirir así inmunidad de grupo, ha sido descartada por inhumana. Implica la muerte evitable de gente, y la prioridad es salvar vidas. No es una política de derechas o izquierdas; no es una decisión de los poderosos, es la respuesta general más adecuada. Pudiera resultar que el no confinamiento ofreciera mejores resultados, pero de entrada es inadmisible. Pero deben analizarse las alternativas. Imaginemos que la enfermedad rebrota y vuelve a rebrotar, el confinamiento dejará de ser la solución porque la parálisis económica también producirá víctimas. No sólo penuria y mala leche, víctimas reales.
     Porcentualmente no muere mucha gente de la enfermedad. Las pestes que asolaron Europa en la Edad Media diezmaron la población de un modo mucho más extremo. Cada muerte es inaceptable, pero la combinación de pandemia y confinamiento mata y salva vidas al mismo tiempo. Están las víctimas, bien o mal contabilizadas, y están las no víctimas: la gente que deja de morir en accidentes de tráfico, en accidentes laborales, por los efectos de la contaminación. Al final del camino tenemos que reflexionar sobre esto.
     Hay gente optimista que quiere ver lo positivo de la crisis: No volvamos a una normalidad nefasta, cambiémonos a energías limpias.
     Yo no comparto este optimismo, la descompresión va a ser petrolística, todos los que no pueden vender petróleo van a querer resarcirse rápidamente cuando la maquinaria vuelva a ponerse en marcha. Es más, creo que nos van a querer vender el argumento de que La crisis nos impide dar los cambios necesarios previstos a un desarrollo más sostenible y ecologista. Por desgracia. Ojalá me equivoque. Los que sí queremos ese cambio a mejor no vamos a tener fuerza. Los viejos engranajes de siempre nos devorarán.
     Con el confinamiento, ciertos negocios están paralizados, y puede deducirse que hay menos corrupción en las esferas de poder. Pero tiene que haber gente perversa ideando los negocios y pelotazos de la reactivación económica. Así es el sistema, y para nada ha llegado el momento de una revolución a mejor. Es lo que siento… y siento decírtelo así de crudo.

     Por otra parte, seguro que hay gente perversa ideando maneras de aprovechar la situación para que las libertades en general, y la libertad de expresión en particular, retrocedan.
     La crisis puede fortalecer a ciertos gobiernos, empoderados en el patriotismo; o acabar con otros, debido a una posible gestión negligente de la lucha contra la enfermedad. Hagan lo que hagan, serán criticados con fiereza por los encargados de realizar ese papel. Los gobiernos manipulan, las oposiciones hacen lo mismo. Quien más inactúe en ese sentido se ganará mi respecto.
      Lo importante es que la democracia no se resienta. ¿Y cómo pueden manifestarse los descontentos si siguen las restricciones de movimiento? No resulta fácil imaginar una manera nueva de protestar. Internet podría parecer la solución, pero está tan cerca de serlo como todo lo contrario: es o puede ser la manera más sencilla de controlar y manipular al ciudadano.
     Intuyo que pueden haber hambrunas y penuria social, a pesar de que se empieca poco a poco a programar la recuperación de la industria y los negocios. Los gobiernos van a aportar ayudas, pero no parece posible salvar al mismo tiempo a los grandes empresarios, a los autónomos, a los trabajadores y a los más menesterosos. Es tan necesario como imposible.
     Por ejemplo, los alquileres de vivienda están con precios disparados, ¿cómo salvamos la posición del propietario y la del inquilino, para que no pierda la vivienda, sin efectuar un reajuste de precios acorde a la nueva realidad socio-monetaria? ¿Cómo de negocia esto? Si no se reajustan los precios, si se elige priorizar la ayuda sólo a los poderosos, o por el contrario, a los menesterosos... se avecina el conflicto. Es el conflicto ideológico de siempre, entre derechas e izquierdas.
     Se va a armar...
     Se va a armar, como por otro lado se arma siempre, y en parte es lo que se espera, que luchen sin cuartel y que sobreactúen en sus acusaciones mutuas.
     Se va a armar, pero deberían entender, ambas partes, que las circunstancias excepcionales requieren soluciones excepcionales. Que las ideologías deben postergarse, para poder encontrarse a medio camino, renunciando ambos a una parte de los postulados. Aunque sea una tregua efímera.
     La izquierda debe renunciar a sus ideas de revolución y la derecha a las suyas de involución. La derecha debe pensar en los postulados de los obreristas y acercarse a ellos porque es que a la postre no sirve de nada estrangular a una parte del tejido social. La izquierda debe hacer lo mismo con el empresariado, autoconvencerse de aparcar la revolución o el sabotaje y salvar lo más posible de un sistema que detestan por cruel e injusto pero es lo que está vigente. Los grandes empresarios  deberían mentalizarse de que van a ser necesarias renuncias, que pretender seguir con los beneficios de siempre conduce al colapso. ¿Y qué me dicen de los bancos?, ¿vamos a conseguir que no se comporten, aunque sea un rato, como auténticos depredadores?
     Hay que decir, a diestra y siniestra, que viene penuria, llanto y hambre, y que posiblemente haya que retorcer las leyes o las normas para evitarlos. El coronavirus mata, y no querer reajustar los planteamientos de unos y otros, matará también, ya sea por inanición pura y dura o por otros tipos de inanición más sutiles.

     Ojalá me equivoque pero debemos ponernos en lo peor, porque siempre llegamos tarde...

               Abeto Segundo, tres de mayo de dos mil veinte.

08 04 Introspecciones...

     José Saramago escribió una especie de trilogía (aunque cada libro es perfectamente autónomo) en el que el protagonista viene a ser un país en el que suceden cosas poco habituales. En "Ensayo sobre la ceguera" los ciudadanos van paulatinamente quedándose ciegos, los primeros casos son confinados en cuarentenas, y al luego la gente ha de sobrevivir deambulando por las ciudades en grupos de ciegos que se relacionan al tacto, en busca de comida entre los desperdicios de lo rebuscado por otros grupos. Es una reflexión sobre lo que somos y lo que podemos llegar a ser, de acuerdo a nuestra naturaleza, en situaciones límite.
     En "Ensayo sobre la lucidez" lo que sucede es que el ciudadano en masa deja de votar en las elecciones, o vota en blanco, y ante ello ese organismo llamado el Poder, conformado por personas, aunque impersonal, reacciona con medidas de excepción para contrarrestar tamaña sedición.
     En "Las intermitencias de la muerte" lo que sucede es que los ciudadanos dejan de morir, la muerte se toma unas vacaciones, y las situaciones a que esta circunstancia aboca al país son... las que la imaginación de Saramago supo perfilar, pero les adelanto que la ausencia de la muerte de los ciudadanos no deviene en una gran fiesta o celebración, sino que acontecen infinidad de problemas.
     Pero por lo general José Saramago acaba indultando a la humanidad en sus elucubraciones, así que...

     Se le olvidó a Saramago escribir una novela en la que se decreta que los ciudadanos de un país de ficción son conminados a encerrarse en sus propias casas por culpa de una pandemia, de modo que sólo pueden salir a la calle para cuestiones esenciales, pero tienen prohibido sociabilizarse como de costumbre. ¿Qué nos contaría el autor, si hubiera imaginado una situación así? Pues, con su forma de narrar tan peculiar, nos acercaría a las familias y parejas reunidas a la fuerza, un buen motivo para reanudar una casi olvidada luna de miel... o todo lo contrario, la pareja que lleva tiempo conviviendo en rutinas mal apuntaladas y a las que el confinamiento obliga a mirarse a los ojos, deviniendo ello en la ebullición de reproches que permanecían solapados y que al fin afloran.
     ¿Y las relaciones paterno-filiales? Ya sé que la suspensión de las clases crea problemas a los padres trabajadores, y la parálisis económica puede derivar en grandes problemas sociales, pero evadámonos un rato y leamos "La caverna", de José Saramago. En esta novela se describe como en pocas el amor entre una hija y su padre. Ellos son alfareros, un oficio antiguo que se ve en peligro ante la eclosión de las nuevas tecnologías y ante una realidad social que se plasma a través del gran centro comercial que va engullendo la ciudad y del que pasa a depender esta familia.
     Pero para una evasión completa deberíamos leer "La balsa de piedra". En esta novela la península ibérica se desgaja de los Pirineos y empieza a alejarse de Europa en dirección a Latinoamérica. Los protagonistas acuden a "ver pasar" el peñón de Gibraltar, que en realidad permanece quieto en su posición geográfica de siempre.
     Vámonos pues, un poco, de esta Europa caduca y refunfuñante, aunque sea con la inaginación.

     Saramago es un autor que algunos juzgarán de no fácil lectura, así que cambiemos de montura y hagamos el viaje con Alberto Vázquez-Figueroa. Podríamos definirlo como novelista "de aventuras". Y en la serie "Cienfuegos" la aventura consiste en embarcarse por error como polizón en una de las naves de Cristóbal Colón que van camino del descubrimiento de América. Así el pastor gomero llamado Cienfuegos interactúa con los aborígenes americanos, sobrevive a la devastación del fuerte Natividad y explora el continente antes de que lo hagan los conquistadores españoles.
     El protagonista es otro, pero en la novela "Viracocha" ocurre algo parecido, viajamos con este héroe vázquez-figueroano al seno del imperio Inca antes de que éste se derrumbe ante las armas y el ingenio de un puñado de expedicionarios españoles.
     Podemos bajar desde los Andes en una difícil navegación por el río Amazonas, de la mano de Orellana, o podemos remontar el río en la novela "Manaos", en la que se nos describe la iniquidad del régimen de extracción del caucho en la región: se han descubierto las propiedades del látex, que se extrae de un árbol que sólo se da en estado silvestre en la Amazonía, y los explotadores de este nuevo negocio trasnacional esclavizan sobre todo a las tribus de la región como mano de obra esclava extorsionada hasta la muerte. Si esta historia es demasiado dramática, podemos leer "Tierra virgen", el protagonista es un norteamericano, veterano de la guerra de Vietnam, que busca en la Amazonía vivir al margen de la sociedad de la que proviene.
     El mismo viaje trasatlántico lo podemos hacer con la familia canaria protagonista de la trilogía "Yaiza", que recorre las selvas y los ríos de Venezuela.
     O podemos viajar de América a África en la trilogía "Piratas". Un buscador de perlas español se ve abocado a ejercer la piratería en el Caribe y acaba descubriendo las condiciones en que son trasladados a América los negros africanos cazados para ejercer como esclavos en las plantaciones del Nuevo Mundo. Cuando éste muere, su hermana coge el testigo y arma un barco para combatir la esclavitud en el mismo corazón del continente africano. En "León Bocanegra", la tercera parte, son unos marineros españoles los que naufragan en las costas saharianas y son esclavizados por las tribus bereberes, que los venden al mejor postor. El protagonista tiene que iniciar un viaje de huida desde el lago Chad hasta la desembocadura del río Niger.
     Son diversas las novelas de Vázquez-Figueroa en las que podemos recorrer África, como "Ébano" o "África llora", y otras centradas en el desierto del Sáhara ("Arena y viento", "Tuareg" y sus dos secuelas). Si buscamos lejanía podemos viajar hasta las antípodas y leer la novela "Bora Bora", en las que se describen las culturas ancestrales de Polinesia.

     Quizá Vázquez-Figueroa te parezca liviano o repetitivo, siempre tendremos a mano los novelistas del boom latinoamericano, que podremos paladear sin la intermediación de traductores. Gabriel García Márquez y su "Cien años de soledad", que es considerada una cierta cumbre de la literatura en castellano. Para mí es una gran pluma, inigualable en su forma de expresar ciertas ideas. El universo particular del autor se repite en la mayor parte de su obra de ficción, y quizá la mejor forma de llegar hasta él es a través de sus libros de cuentos, como "La increíble y triste historia de la cándida Eréndina y de su abuela desalmada", o a través de una novela mucho más digerible como "Crónica de una muerte anunciada", en las antípodas de obras difíciles como "El otoño del patriarca" o "Cien años de soledad". Y la obra posiblemente más tierna del autor, "El amor en los tiempos del cólera", en la que lo desmesurado son los sentimientos de un enamorado que no ve cumplido sus deseos hasta la vejez.

     Y otro autor latinoamericano de gran envergadura es Mario Vargas Llosa. Las posiciones políticas ultraconservadores que a veces sostiene en la prensa no afectan para nada a su obra novelística. He disfrutado por ejemplo de "El paraíso en la otra esquina", protagonizado por un Paul Gauguin instalado en Tahití, y luego en las islas Marquesas, y por su abuela, una activista obrerista y feminista que vivió a medianos del siglo XIX en Francia. En "La guerra del fin del mundo" narra unas convulsiones sociales que tuvieron lugar en Brasil. En "La fiesta del Chivo" se analiza la sociedad dominicana en los últimos tiempos de la dictadura de Trujillo.
     Y otra autora latinoamericana que merece la pena conocer es Isabel Allende. En "La isla bajo el mar" se describen los padecimientos sufridos por los esclavos negros, en Haiti y en Luisiana, en la época de la revolución francesa. Muy emotivo. En "Hija de la fortuna" una chilena viaja a California en la época de la fiebre del oro, una región en ese momento habitada sólo por hombres y prostitutas. El amor interracial triunfa y todo se resume en unas manos que se entrelazan. Me atrevo a asegurar que las historias de Allende no te decepcionarán.

     Todo el continente americano está a tu disposición, desde la distancia se ven cumbres como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Juan Rulfo, Alejo Carpentier...
     Nos piden aislamiento y podemos gozar de la introspección. Leer es una forma de estar con uno mismo pero enriqueciéndose con experiencias ajenas. El cine es más inmediato y arrollador, pero no deja una huella tan profunda. La música nos levanta y nos mueve más que los libros, pero cuando se hace el silencio quizá vemos que no hemos ido con nuestro propio pie, sino que nos han arrastrado los sones escuchados.

     La vida con uno mismo puede no ser algo tan decepcionante como podría temerse. ¿Que encontrarían los místicos y ascetas mirando en su propio interior? ¿Qué andarán buscando los budistas al poner la mente en blanco y dejar que las ideas fluyan libremente mientas el cuerpo se limita a escuchar y a escrutar en el silencio?

     La próxima semana hablaremos del gobierno.
     No, vamos a hacerlo hoy.
     Gobierno: hagas lo que hagas te criticarán porque está en la naturaleza del ciudadano buscar culpables y llegar a la conclusión de que las cosas pudieron hacerse mejor.
     Algunos pensamos que al menos este gobierno puede tener más conciencia social que el anterior. Quizá sea sólo una ilusión. Quizá el poder económico trasnacional dictará las normas de lo que hay que hacer, como casi siempre... Pero date cuenta, Gobierno, de que tienes una oportunidad como nunca de actuar, y de hacerlo en beneficio de todos, porque las circunstancias excepcionales han puesto en tus manos instrumentos inimaginables de actuación. Sólo hace falta, Gobierno, que sepas de algo más que de reprimir y prohibir, que sepas ser la bandera de la solidaridad social y sepas mantener a raya a los chacales que de todo, de todas desgracias ajenas, saben hacer negocio.

               Abeto Segundo, nueve de octubre de dos mil veinte.

08 05 Introspecciones (y dos).

     Amor, he leído un libro sobre tu país.
     Tu país es un río sembrado de aldeas.
     Dicen que, allí donde ves alzarse un baobab, hubo una aldea.
     En cada aldea hay un viejo baobab bajo el que los ancianos deliberan y toman decisiones, y la gente acude a escucharles.
     En la entrada de cada aldea puedes ver el árbol de los viajeros. En sus ramas, los que parten dejan sus ofrendas. Y los que recorren los caminos encuentran allí el sendero que lleva hasta el poblado y también el que les permite seguir su rumbo sin demora. Cuando pasan son rodeados por la chiquillería del lugar, ávidos de novedades. Muchas veces el viajero, circunspecto, no da explicaciones de la historia que sus pies están escribiendo.
     La historia la guardan los hombres-memoria. Ellos vienen a ser libros, enciclopedias vivientes. Llegan de año en año a la aldea y recitan los hechos importantes vividos por los ancestros de cada familia, remontándose varios siglos. No se equivocan. Su trabajo consiste en recordar todo lo que merece ser rememorado. También los hombres sabios y santos visitan la aldea.
     A cada familia le es asignada una parcela de campo para que cultive su alimento, de acuerdo a sus necesidades. En un recodo del río, las mujeres se encargan de sembrar el arroz, uno de los pilares de la alimentación de este pueblo, junto al cuscús. La época de sequía es dura, algunos años muere gente de hambre, pero la naturaleza acaba estallando en la opulencia renovada, tras la espera de ver como maduran lentamente los mangos en las ramas.
     Cuando va a nacer una criatura, el padre debe reflexionar durante una semana sobre el nombre que habrá de llevar ésta. Y no debe pronunciarlo en voz alta. Ha de ser el bebé la primera persona en escucharlo, susurrado al oído, ante las estrellas espectantes.
     Allí nació y vivió Kunta Kinte, hasta que fue cazado por los demonios blancos que comen gente.
     En la aldea no volvieron a saber de él. Siete generaciones después apareció allí un descendiente norteamericano del mencionado Kunta Kinte, Alex Haley, que andaba buscando completar el árbol genealógico de sus antepasados africanos. Y los hombres-memoria le supieron decir.

               Abeto Segundo.

08 06 Introspecciones (y tres).

     "El universo" de Isac Asimov, es uno de los libros que más me gustó haber leído, aún siendo consciente de que asimilaba sólo una parte pequeña de su caudal. En él se describe cómo ha sido a lo largo de los siglos el conocimiento que la humanidad ha tenido del universo, tanto próximo, donde residimos, como el lejano, algo casi inimaginable.
     En la Antigua Grecia pudieron comprobar que la Tierra es redonda colocando dos palos completamente verticales, a considerable distancia, y mirando las diferentes sombras que éstos proyectaban exactamente en el mismo momento.
     Una vez inventado el telescopio, el ser humano pudo asomarse al sistema solar y averiguar cómo estaba constituido el mismo, sus dimensiones, su longevidad, su composición. Analizando el espectro de la luz resultante de hacerla pasar a través de un prisma, se pudo saber la composición atómica del sol, de las estrellas y hasta de la escasa materia que flota en el espacio aparentemente vacío.
     Se explican todas las teorías, por más que fueran refutadas o complementadas.
     Hoy en día se "mira" el cosmos no sólo con ópticas, sino también a través de la medición de hondas de radio, rayos X, rayos cósmicos...

     Hay una parte de la materia y la energía del universo que nos resulta invisible, sabemos que existe, y en qué porcentaje, pero no sabemos realmente qué es.
     Es obvio que el universo se expande, todas las galaxias tienden a separarse, y las más lejanas se distancian de nosotros a mayor velocidad. Ese alejamiento llega a ser tan veloz que supera la velocidad de la luz, de modo que nunca podremos llegar a ver esa luz procedente de esa parte del universo. También sería posible que lo que realmente ocurre es que la materia se va creando entre una galaxia y otra.
     A pesar de no poder ver una parte del cosmos, se halló una radiación de fondo que corrobora la existencia del bigbag, el aparente comienzo de todo.
     Se han calculado la longevidad de las galaxias y del universo, aunque todo son teorías y puede que alguna tenga que ampliarse o reajustarse.
     Me sorprendió que no se mencionen los agujeros negros, pero quizá se deba a que el libro fue escrito en 1973.

     Me di cuenta de que para la comprensión de algo tan grande como el universo hay que centrar la atención en algo tan pequeño como el átomo. Desde el más sencillo y más común, que es el del hidrógeno, a partir del cual se van formando los demás. La materia se atrae y los átomos se comprimen hasta "romperse", y eso genera otro tipo de átomos más complejos. Es como si cada átomo fuera un sistema planetario que choca con el vecino generando otro sistema planetario más complejo. Los átomos de hidrógeno se convierten en átomos de helio, y así sucesivamente hasta los átomos con más componentes subatómicos, como el hierro y el uranio. Los planetas de los átomos son los protones, los neutrones y los electrones. Pero la inexactitud en la conversión del átomo de hidrógeno en átomo de helio deja un residuo de materia, que se convierte en energía. Esa energía es lo que enciende las estrellas, el sol mismo. A partir de esa conversión, las siguientes irradian algo menos de energía al espacio. De modo que la composición de las estrellas, que permanece en ellas en estado gaseoso, va cambiando y la irradiación de energía es predecible, como la evolución misma de la vida de una estrella.
     En las estrellas actúan dos fuerzas, una hacia adentro, la fuerza de la gravedad que las enciende, y otra hacia el exterior, que es la liberación de energía, que actúa hacia afuera y enfría el astro. La estrella muere, se desintegra… y esos elementos procedentes de la estrella finiquitada es lo que va generando los planetas. Así expresado a grandes rasgo.
     A veces las estrellas se encienden varias veces. A veces la presión  gravitacional en una estrella es tan alta que los átomos se rompen y entonces hablamos de estrellas de neutrones. Es posible que el huevo cósmico del bigbang estuviera constituido por neutrones.
     Otra interesante cuestión es la existencia en el espacio de la antimateria. La antimateria empezó siendo una simple teoría, consistente en la deducción de que en el principio del universo, al generarse un electrón positivo al mismo tiempo ha de haberse generado uno negativo. Así que debe existir tanta antimateria como materia. Luego se comprobó que realmente existe, se detectó en el espacio, en mínimas cantidades, y se logró generar en laboratorio, aunque con una inestabilidad tal que desaparecía en una fracción de segundo. La cuestión es que si la materia y la antimateria entran en contacto se desintegran, dando como resultado la liberación de un 100% de energía, mientras que la fusión nuclear de las estrellas libera cantidades mucho más exiguas. Así que el hombre se pregunta dónde esta la antimateria, lo que está claro es que el sistema solar y nuestra galaxia están constituidos por materia, pero podría ser que otras galaxias estuvieran constituidas por antimateria. Aunque no las galaxias cercanas. Si chocaran una galaxia de marteria y otra de antimateria, en principio todo desaparecería convertido en energía, pero precisamente esa energía haría al mismo tiempo que las galaxias se alejaran una de la otra.
     Otra teoría consiste en especular con que, mientras la materia se expande,  la antimateria se contrae, de modo que asistiríamos a un ciclo de bigbangs entre ambas.

     Más allá del libro, últimamente oigo hablar de universos paralelos. Se dice que al suceder el bigbang y generarse la materia pudieron crearse no uno sino múltiples universos paralelos. Que sea posible no lo pongo en duda. Lo que me parece muy acientífico es afirmar que en universos paralelos podrían ocurrir realidadesd paralelas. Así lo malo que nos sucede aquí no ocurriría en otro universo alternativo. No. El concepto de infinito me parece una muleta que nos ayuda a caminar por el intento de comprender un universo inaprehensible. Nuestro conocimiento de lo existente puede expandirse a lo ancho de las vastedades o en lo concreto de los componentes del átomo analizado en un microscopio. Pero me parece muy ufano por nuestra parte pensar que el universo ha constituido varias realidades para que el hombre transite por la que mejor le convenga. Si eso fuera así, cualquier grano de arena tendría que tener las mismas opciones y poder situarse en cualquier lugar que le convenga en la playa o desierto que le plazca.

             Abeto Segundo.


08 07 El viaje...

     Lazarus Long el Nuevo está un poco harto de la presente situación en el planeta Tierra y por una vez decide no escapar al espacio exterior: utiliza su máquina de viajar en el tiempo p'atrás y regresa a las postrimerías de la pasada centuria, para poder olvidarse un poco de la pandemia, el confinamiento y la uniformización de los ciudadanos, todos siempre con las mascarillas sanitarias obligatorias que impiden sonreírse abiertamente y saludarse con besos en la boca, secos o húmedos.
     Le acompaña Abeto Segundo.
     Tras tomarse unas cañas en un bar en el que se permite fumar, entran en una librería. El librero pone mala cara al ver al alienígena Ann Alf Abeto Segundo, porque sabe que proviene de una civilización que, aunque no sabe leer libros de la manera tradicional terrestre, aprehende el contenido de los libros con sólo tocarlos. Así que ¿qué negocio puede hacer el librero con uno de estos especímenes?

     Mientras Abeto Segundo acaricia el lomo de algún tocho en la sección de clásicos grecolatinos, Lazarus compra Las nueve revelaciones, de James Redfield.
     Es una manera de afrontar el inminente cambio de milenio con esperanza y optimimismo. La novela plantea un renacer espiritual del ser humano, un cambio de mentalidad que surge y se propaga a partir del hallazgo arqueológico de unos antiguos manuscritos escritos en arameo... ¡en Perú! El hallazgo y su difusión se convierten en algo clandestino, alguna gente quiere su propagarlos... frente a la actuación del Gobierno y de la Iglesia oficial, que pretenden eliminar los manuscritos y acallar el mensaje que de ellos se desprende.

     El despertar de una nueva consciencia humana empieza cuando el individuo empieza a interactuar con las plantas que nos alimentan, y se alcanza a visualizar su campo de energía.
     El objetivo de la nueva conciencia es romper con el arquetipo de las relaciones humanas, en las que nos robamos la energía vital unos a otros a través de una serie de comportamientos que se producen desde la infancia. El individuo aprenderá a cooperar con aquellos con quienes convive, no apropiándose de su energía, sino incrementándola mutuamente.
     La humanidad cambiará para mejor y todo comenzará a ser así al adoptar una serie de planteamientos positivos hacia las pequeñas cosas y gracias el respeto por la vida, empezando por ponerse a mirar el aura vital de las plantas. Los bosques antiguos se convertirán en templos y la humanidad en general cambiará, de su desenfrenada escalada de destrucción de la naturaleza, propiciadas por la ciencia y la tecnología, hasta el respeto por los espacios naturales y el beneficio espiritual que éstos producen.

     Todo esto ocurrirá/ocurrió en el cambio de milenio.
     El tiempo de la profecía ya pasó, pero eso no lo saben aún Lazarus Long el Nuevo y Ann Alf Abeto Segundo, que están allá por el año 1993 ó 1994.

              Abeto Segundo.

08 08 El viaje (y dos).

     Ann Alf Abeto Segundo es un alienígena, para los terrestres. Por lo tanto, los terrícolas son alienígenas para Ann Alf Abeto Segundo.
     Al salir de la librería, Ann Alf Abeto Segundo y Lazarus Long el Nuevo se encuentran con un alienígena para ambos.
     Entonces se produce una escena que ya conocemos, pero la reproducimos para los desmemoriados.

     El alienígena desconocido, cortés: Hola
     Alf: Hola, me llamo Alf.
     El alienígena desconocido: Anda, yo también me llamo Alf.
     Alf: Yo me llamo Ann Alf.
     Alf: ¡Qué coincidencia, yo también me llamo Ann Alf!
     Ann Alf: Bueno, mi nombre completo es Ann Alf Abeto.
     Ann Alf: ¡Vaya, ese es mi nombre completo también, Ann Alf Abeto...!
     Ann Alf Abeto: Pues algo tenemos que hacer, en este planeta no se permite que dos personas tengan la misma identidad, por eso tendremos que numerarnos. Yo conozco a Ann Alf Abeto Primero y soy Ann Alf Abeto Segundo. A ti te toca ser Ann Alf Abeto Tercero. Haber llegado antes.
      Ann Alf Abeto Tercero: En realidad he llegado antes, viajeros del tiempo, estamos en 1967. Pero no importa, me quedo con el número adjudicado, seré Tercero.
     Ann Alf Abeto Segundo: Estoy encantado de conocerte, he oído hablar mucho de tu especie y conozco, a grandes rasgos, la historia de tu galaxia.
     Ann Alf Abeto Tercero: Yo también he oído hablar de vuestra civilización de lectores táctiles...
     Ann Alf Abeto Segundo: Pues vuestra fama de lectores olfativos os precede. Se cuentan historias de verdaderos especialistas capaces de leer un libro a kilómetros de distancia, a través de su olor.
     Ann Alf Abeto Tercero: Bueno, son muy raras excepciones. Para la mayoría de mis conciudadanos la lectura es un trabajo arduo y tienen que aspirar el contenido del libro con éste muy pegado a sus narices. Me recuerdan a los lectores terrestres miopes intentando entrever la letra menuda de alguno de sus libros.
     Ann Alf Abeto Tercero husmea un poco el aire. Lazarus Long el Nuevo lleva un libro en la mano, “El universo” de Isaac Asimov. Ann Alf Abeto Segundo no puede evitar rozarlo. Ambos, Abeto Tercero y Abeto Segundo, intercambian una mirada de complicidad. Lazarus ha viajado en el tiempo para comprar este libro, cuya lectura satisfará tanto a Resquicio a principios del próximo siglo.

                Abeto Tercero.

08 09  Mayormente.

     Mayorcita me dice que ella nació ya mayor.
     Aún no se lo he dicho, pero resulta que yo no alcanzaré la mayoría de edad hasta cumplir las setenta y dos años, aunque cabe la posibilidad de que, con su perspicacia, ella ya se haya dado cuenta de ello.

     Se dice que, tras la revolución rusa de 1918, lo que a partir de entonces sería la Unión Soviética cerró sus fronteras y en los controles establecidos para evitar la salida del país no se verificaban los posibles documentos que portaran los viajeros, se miraba el aspecto de sus manos.
     Las manos de un obrero en nada se parecen a las manos de un aristócrata. Quizá la ciencia de la dactiloscopia resulte un poco supérflua incluso hoy en día. En la India me dijeron que tenía manos de fabricante de espaguetis, aunque en Europa quién fabrica espaguetis a mano.
     Los dedos de las manos de Mayorcita directamente parecen espaguetis, pero probablemente son de acero habida cuenta de la fuerza y la determinación con que suele luchar por lo que considera que ha de ser su vida. Necesitó esa determinación para poder volver a caminar tras una caída en una zanja improcedente en cualquier ciudad o pueblo del mundo. Se empeñó en ello y recuperó incluso su antiguo trabajo como asistenta social en el Ayuntamiento.
     Mayorcita se sienta tras la mesa de su despacho y con una mano recoge y acaricia el manojo de espaguetis de la otra. Otros en cambio, para hablar contigo, suelen encañonarte con el índice, pero esos índices suelen ser dedos de barro.

     Estuve leyendo una novela y quise recopilar de ella una cita para Mayorcita, pero luego se me traspapeló la página y tendré que contárselo con mis propias palabras. Es una novela negra americana escrita por John Connolly, de origen irlandés, y se llama El invierno del lobo.
     La historia es bastante rara y podría servir para realizar una película de lo más inquietante que en absoluto desearía ver.
     Se supone que en los primeros tiempos de la colonización inglesa de Norteamérica una secta con raíces anteriores al cristianismo decide trasladarse al Nuevo Mundo para evitar su extinción. Trasladan piedra a piedra una pequeña iglesia muy peculiar, que permanece embalada hasta que la secta encuentra el lugar idóneo en el que reconstruirla.  Alrededor de esa iglesia se ha ido desarrollando un pueblo muy hosco con los extraños y que en realidad es la materialización, hoy en día, de aquel ancestral grupo sectario.
     Si quisiera no hacer espoiler de la novela no te diría que los habitantes del pueblo realizan sacrificios humanos a su deidad. Pero todo eso no me interesa demasiado, ni los detectives y sus tiros y la búsqueda de la muchacha desaparecida. Me ha llamado la atención el papel que desempeñan en la historia los sin techo del estado de Maine, con sus diferentes personalidades, vivencias y padecimientos.
     En un momento dado, el detective protagonista dice que todos aquellos que atacan a los sin techo acusándoles de no querer trabajar deberían saber que para esa gente la supervivencia diaria en las calles es un trabajo a tiempo completo.

     Mayorcita, cuando algún tiquismiquis te hable de la vidorra que llevan "los de la paguita", cuando se queje de que los que no pagan impuestos tengan derechos, recomiéndale que lea El invierno del lobo. No servirá de nada, pero se estará callado un rato.

                  Resquicio, veintinueve de noviembre de dos mil veintiuno.

 08 10  El oso hormiguero.

     Lazarus Long el Nuevo continuó su viaje por el tiempo acompañado de Abeto Segundo y Abeto Tercero. Decieron acudir a Aracatama, en enero de 1928, para asistir al nacimiento de Gabriel García Márquez. Preguntaron por Macondo, pero nadie les supo decir nada sobre ese lugar, así que entraron en la primera librería que vieron. A las puertas de la librería había un oso hormiguero que olisqueó las mochilas que llevaban los viajeros.
     La librería estaba regentada por un viejo catalán que les dijo No el conec al García Márquez, no ha publicat res.
     Entonces los Abetos cayeron en la cuenta de que los habitantes de la Tierra nacen en estado iletrado y deben ser adiestrados para crear una bibliografía, al contrario de su caso, en que todo es innato e instintivo. En cuanto a Lazarus, su nacimiento ocurrió hace tantos siglos,  ha visitado tantas galaxias... que tampoco cayó en la cuenta. 
     Los visitantes siguieron preguntando al viejo, por Macondo, por los García residentes en Aracatama en ese 1928...
     Si us plau, deixeu-me llegir tranquil, dijo el viejo, y agachó la cabeza sobre un libro abierto sobre la mesa. Como existen tantos cúmulos de galaxias en los que se habla catalán, los viajeros entendieron y salieron de la librería. 
     Afuera seguía el oso hormiguero, que dijo Hola. Entonces los Abetos abrieron mucho los ojos y cayeron en la cuenta de que aquel ser no era un oso hormiguero, sino un alienígena de una raza y una procedencia distintas a las de Ann Alf Abeto Segundo y Ann Alf Abeto Tercero. 
     Sabían de su existencia pero hasta el momento no habían coincidido con ninguno de ellos. Esta raza, a diferencia de los Abetos, lee y acumula el conocimiento por succión y regurgitación. Con la trompa, absorben todas las letras de cualquier medio en el que figure un escrito. Las letras pasan por su estómago-cerebro y luego los expulsa por la misma trompa depositándolas en el mismo orden en donde estaban... ¡o no! Se dan casos de este tipo de alienígenas que corrigen errores en los libros clásicos y en las enciclopedias; pueden reescribir los manuscritos de autores noveles para convertirlos en best-sellers; pueden borrar pasajes enteros de obras aburridas; pueden mejorar la rima de los sonetos y de cualquier poema de pautas métricas rígidas. 
     Por ello muchas asociaciones de escritores quieren que se les impida la entrada en su galaxia. También son perseguidos por el espacio por los policías recaudadores de los derechos de autor, para ajustar cuentas en su beneficio o en su perjuicio. Cuando los ven llegar, estos alienígenas salen huyendo, ya que son incapaces de asímilar el concepto derechos de autor. Para ellos la cultura transmitida por escrito es una cuestión puramente biológica, tan incuantificable como la cantidad de aire que respira cada habitante de un planeta con atmósfera. 
     ¡El aire y las ideas expresadas no son de nadie!, aducen. Pero nadie atiende a sus protestas. En muchos sitios de les encarcela y tortura hasta la muerte, pero como renacen una y otra vez tras matarlos, optan por expulsarlos de su territorio.

     Como el oso hormiguero ha leído los cuadernos de bitácora de los viajeros, cuando olisqueó sus mochilas, directamente dijo Me llamo Ann Alf Abeto Cuarto. Él mismo, al coincidir su nombre con el de los otros alienígenas, se numeró Cuarto. Pero entonces hubo un breve conciábulo y se decidió que, mientras estuvieran en la Tierra, Ann Alf Abeto Cuarto sería para ellos, para evitar problemas, un simple oso hormiguero domesticado por unos simples viajeros que andan rebuscando obras por las librerías del pasado y del futuro. 
     Así ocurrió/ocurrirá.

               Abeto Cuarto, dieciséis de enero de dos mil veintidós.

08 11  El telépata.

     El viaje a través del tiempo y de los libros escritos o por escribir, de Lazarus Long el Nuevo y sus amigos los lectores alienígenas, continúa y han llegado a un lugar inconmensurable.
     Están en la biblioteca imaginada por Jorge Luis Borges. Una sucesión de salas repletas de libros puestos en estanterías que cubren todas las paredes. Escaleras circulares hacia arriba y hacia abajo llevan a otras salas similares. En esos libros está todo libro posible. Es decir, todas las letras que existen ordenadas en todas las disposiciones posibles conformando todos los libros que pueden llegar a existir. Libros, pues, en los que el azar ha querido que no aparezca ninguna palabra comprensible en ningún idioma conocido; o sí, una palabra en la lengua materna del lector; o bien, por el contrario, sólo palabras bien dispuestas y comprensibles, sin florituras ni pedantería, conformando libros que llegan al alma.
     Por lo tanto, en esa biblioteca se encuentran también todas las obras clásicas de la literatura universal de la humanidad. Pero hay que dar con ellas y Lazarus Long el Nuevo no tiene paciencia y refunfuña Aquí puedes pasarte una vida entera leyendo para conseguir encontrar una palabra de un posible libro que podría llegar a gustarte.
     En esto que entra en la sala un nuevo ser extraterrestre, un tipo un poco enclenque con un cabezón enorme que parece mentira que pueda sostenérsele sobre los hombros. Y está a punto de ocurrir una tragedia cuando el oso hormiguero salta de la estantería en la que está encaramado  a los hombros del recién llegado, que se tambalea pero consigue no caer al suelo, por otro lado bien enmoquetado para preservar al lector del sonido de los pasos de otros usuarios de la gran biblioteca borgiana.
     El oso hormiguero se mete entre las ropas del cabezón y sale por una pernera del pantalón. El alienígena sonríe quitándole importancia a las travesuras de un animal no ponzoñoso como es un oso hormiguero terrestre.
     Hola, soy un telépata de la civilización de los telépatas de la galaxia de los telépatas. Somos unos seres con poderes inimaginables para el resto de habitantes del Universo.
     Sabemos quien eres...
     ¿Cómo vais a saberlo si aún no os lo he dicho?
     Pues...
     En fin, da lo mismo, yo sí sé quienes sois cada uno de vosotros porque acabo de leeros la mente. Se da la circunstancia extraordinaria de que me llamo Ann Alf Abeto, como los aquí presentes Ann Alf Abeto Segundo y Ann Alf Abeto Tercero...
     Lo sabemos...
     ¿Lo sabéis?, ¿sois también telépatas?
     Yo he leído la documentación que llevas en la cartera que está en el bolsillo interior de tu chaqueta.
     Ah, pero tú no eres un oso hormiguero terrestre, eres un ser del espacio que lee aspirando las letras con su trompa y luego regurgita los textos inalterados o corregidos.
     ¿Y no te diste cuenta antes, telépata?
     Para leer las mentes hemos de concentrarnos en las facciones del sujeto a desentrañar, y no había reparado en que fueras un ser pensante, te consideraba un simple animal no evolucionado incapaz de comunicarse con otras especies.
     Mira tus documentos...
     El telépata saca su documentación y lee en ella Ann Alf Abeto Quinto. Dice Oh, has alterado mi nombre cuando te colaste entre mis ropas. Es un truco interesante, pero no se puede comparar con lo que podemos llegar a hacer nosotros los telépatas. Podemos...
     Lo sabemos...
     ¿Qué?
     Sabemos que podéis llegar a leer un libro que el autor todavía no ha escrito, que recién acaba de imaginar, con sólo mirarlo a la cara. Es algo interesante
     Pero ¿cómo podéis saber eso si resulta que soy el primer telépata que ha viajado hasta este rincón del Universo?
     Muy sencillo, Abeto Quinto, eres transparente, todo lo que piensas se te refleja en el rostro. Es algo en lo que quizá no reparaste al vivir desde siempre entre seres iguales que tú.
     Oh, qué vergüenza, yo que pretendía anonadaros con mis habilidades para penetrar en vuestros pensamientos y resulta que son mis propios pensamientos los que están expuestos a vuestra mirada.
     No importa, nos pareces buena gente.
     Abeto Quinto se da la vuelta un momento, saca de su mochila una máscara y se la pone sobre el rostro. Pero al parecer esa máscara introspectiva y aislante que utiliza su civilización para conseguir momentos de intimidad... tiene como contrapartida que dificulta sobremanera las dotes telepáticas, así que debe quitársela para continuar la conversación. Acaba ruborizándose y vuelve a ponerse la máscara para disimular el sentimiento de vergüenza, bochorno y zozobra que le domina. Pero el grupo no se lo tiene en cuenta y deciden continuar el viaje en busca de bibliotecas un poco más acotadas que la de Borges. Todos ellos, Lazarus Long el Nuevo, un lector táctil, un lector olfativo, un oso hormiguero y un ser enmascarado. ¿A dónde se dirigen...?

               Abeto Quinto.

08 12  Guerras.

    Ciento dieciocho días desde que empezó la guerra en Ucrania y Resquicio aún no ha publicado ninguna opinión propia respecto a ella.
     Resquicio no ha publicado nada, ninguna opinión sobre nada, en todo ese tiempo.
     Ya, pero ante algo tan importante y lacerante como una guerra, ¿cómo va a justificar un silencio tan prolongado? 
     Resquicio no va a ponerse a justificar sus opiniones o sus silencios. Respecto a la guerra de Ucrania tiene sobre todo un empacho de dudas y preguntas, más ingenuas que capciosas, y cabe la posibilidad de que acabe vomitándolas, tras unos retortijones,  hasta vaciar el estómago, manchando unas cuartillas inmaculadas.  Puede que suceda. Puede que suceda hoy

     España es un Estado que algunos han concebido la posibilidad de descuartizar y otros, por ideología y por ley, consideran sagradamente indivisible. En general me repugnan todas las iniquidades que se producen y justifican por "razón de Estado". Considero que no hay ningún motivo para negar a una determinada población el derecho de autodeterminación. La democracia es el gobierno de las mayorías pero las minorías también tienen derechos. En este mundo hay unos cuantos pueblos con una identidad histórica y cultural sojuzgada por  Estados existentes,  por la política, por la guerra, por los intereses económicos y por la expansión de las imperios. Por eso no hay un país llamado Kurdistán, ni existe la República Árabe Saharahui, ni Palestina tiene el mismo derecho a existir que Israel. Siempre procuro ponerme del lado del débil, a favor de quienes se ven despojados de sus derechos. No es fácil porque muchas veces los intereses nacionales se solapan en muchos territorios y porque los patriotismos y los nacionalismos sostienen que no todos somos iguales bajo el sol.
     Como no tengo una nave espacial particular, miro los mapas pintados de colores y repaso los mapas históricos en los que  los colores cambian, las fronteras se mueven con el tiempo, hay imperios que desaparecen, hay estados que resurgen o antiguos países de los que no recordamos ni el nombre.  Después de todo, la historia de la península ibérica no es tan complicada. En ella hay actualmente básicamente dos Estados. El Estado más extenso se generó por la unión dinástica de dos Estados previos, a los que poco después se incorporó un tercero, porque sencillamente los monarcas heredaban los territorios de sus antecesores.  En el actual Estado español existe la tendencia centralista a negar y anular las identidades periféricas. Los secesionistas desean que se pudiera optar entre las ventajas e inconvenientes de seguir juntos o dividirse en dos o tres Estados. Pero repito que todo eso ocurre en la península ibérica y es sencillo hacerse una idea de lo que en ella ocurre y cuál ha sido su devenir histórico. Es casi como si fuera una isla. También existen islas divididas en varios Estados, pero es mucho más fácil hacerse una idea de lo que es una isla o una península que no lo que son y han sido los países centroeuropeos y sus identidades.
     La pobre Polonia sufrió una momentánea desaparición cuando Hitler y Stalin decidieron repartirse su territorio. Luego sucedió la segunda guerra mundial y Polonia vuelve a existir. Pero miro mapas antiguos y gran parte del territorio polaco formó parte de una gran Lituania. Y por otra parte existió en el sur polaco un Estado llamado Galitzia, del que apuesto que pocos sabrán que existió. Entonces la población de la actual Polonia, de acuerdo con el devenir histórico, podrían ser hoy alemanes, soviéticos, lituanos, galitzianos... No se me ofendan, los polacos tienen su actual identidad, pero no es difícil imaginar esas otras identidades alternativas, con estandarte propio y no poco orgullo nacional.
     Otro ejemplo, le pregunto a una checa porqué los checos y eslovacos se unieron, para luego dividirse en dos países. Me dice que checos y eslovacos son hermanos, que seguramente se unieron por la cuestión económica. Leyendo un poco sobre la historia de la región me entero de que lo que lo que ahí existió fue un Estado llamado Bohemia. Luego el territorio formó parte del imperio austrohûngaro. Durante la primera guerra mundial, los bohemios y otro territorio del que ahora no recuerdo el nombre reivindicaron una independencia que sólo se materializaría de ganar la guerra los aliados. Entonces fueron los eslovacos los que propusieron unirse a esa reivindicación de independencia respecto al imperio austrohúngaro. Por eso surgió Checoslovaquia l acabar la primera guerra mundial. Luego Chequia y Eslovaquia optaron por dividirse, cuando el derrumbe de los regímenes socialistas. De todo ello saco dos ideas, la primera es que un Estado puede dividirse en dos sin grandes traumas, sin una guerra. Y la segunda es que dos pueblos vecinos enfrentados o indiferentes entre sí por pueden optar por unirse libremente por ejemplo para hacer frente a un enemigo mayor que intenta dominarlos.

     Todo esto son banales generalidades, ¿acaso no ibas a hablar de la guerra de Ucrania?
     No me agobies...
     Defínete...
     No necesariamente hay que tomar partido por un bando.
     ¿Estas comparando a agresores y a agredidos, mentecato?
     Al analizar un conflicto concreto deberíamos saber utilizar las mismas herramientas de medida que utilizamos en general para opinar de cualquier conflicto en cualquier territorio. Ni siquiera estando involucrados deberíamos tomar partido sin tener en cuenta todos los ángulos y perspectivas posibles.

     Algunas ideas y dudas sobre la guerra de Ucrania.
     Leyendo los clásicos de la literatura rusa resulta  recurrente que Ucrania fue una región que formó parte del imperio ruso, se la menciona como un lugar ideal para ir de vacaciones. Posiblemente fue anexionada y los deseos de independencia de Ucrania respecto al imperio ruso o a la URSS son legítimos. Lo que quiero recalcar es que existe una prolongada interacción cultural entre rusos y ucranianos. Y en la Ucrania independiente existe una parte de la población rusófona y rusófila, minoritaria en general pero mayoritaria en algunas regiones del este del país.
     La cuestión de la independencia de Ucrania de la URSS no fue negociada específicamente en tanto y cuanto la URSS se subdividió en quince países. Para esa subdivisión se utilizaron las fronteras de lo que eran las repúblicas soviéticas. Por el motivo que sea, Rusia, sucesora de la URSS, aceptó la existencia de esos nuevos catorce países independientes y negó el derecho a la independencia a la república de Chechenia, aplastando a quienes la propugnaban. Se da la circunstancia de que en algunos de los nuevos países independientes asiáticos salidos de la URSS se han dado conflictos armados territoriales  entre ellos. En este caso la independencia y la libertad no fueron sinónimos de paz y tranquilidad. También se da la circunstancia de que las pequeñas repúblicas bálticas salidas del desmembramiento de la URSS forman parte de la OTAN. Ahí hay por ejemplo pilotos de guerra españoles patrullando atentos a un posible ataque ruso. Una pequeña parte de la población de esas repúblicas bálticas es rusófona y seguramente rusófila. No tengo una opinión formada sobre si el temor de esas repúblicas bálticas a una invasión rusa está justificada o no.

     Antes de analizar el caso concreto ucranio, hablemos de lo que es la Rusia de Putin. Se trata de un régimen casi dictatorial, aunque se producen elecciones y gracias a ello cabe tener esperanzas de que en algún momento la libertad de expresión pueda abrirse paso. Afortunadamente Putin no es eterno y Rusia podría democratizarse sin grandes traumas. Pero Putin no es un demócrata. Y sin ser un demócrata, ha sido siempre un interlocutor válido para los países occidentales, en el G7, en la ONU y en las relaciones bilaterales. Es más, algunos líderes derechistas occidentales admiran al régimen de Putin, sencillamente porque desean para sus propios países un retroceso de las libertades y la libertad de expresión parecidas a las existentes en Rusia. Admiran a ese hombre duro.
     A todo ello hay que añadir que los países occidentales han ido comprando el petróleo y el gas que Rusia les suministra, nadie ha cuestionado eso antes de la invasión de Ucrania, y el régimen era el mismo. Ahora Putin viene a ser un demonio, un apestado. Las sanciones pueden estar justificadas, el prescindir de las energías fósiles rusas puede ser un esfuerzo noble para penalizar al agresor, para no blanquearlo o exculparlo. Pero no es difícil imaginar un tiempo futuro en el que el presidente ruso vuelva a ser un interlocutor válido para los países occidentales. Se le volverá a dar la mano en las cumbres internacionales, no me caben muchas dudas. Así que sería bueno tener en cuenta que tanto antes como ahora como después Putin ha sido, es y será un enemigo de la libertad de expresión. Y eso afecta principalmente a la población rusa que merece nuestra solidaridad por ello.

     ¿Recuerdan la spanish revolution? Bueno, quizá en realidad no existió. Quizá fue una ilusión. Los jóvenes españoles, desencantados por la crisis económica, se reúnen en las plazas para expresar sus preocupaciones, sus propuestas de regeneración social. Se llamó movimiento 15-M. Posteriormente, de toda esa movilización, aunque no directamente, vino a surgir la primera y pujante eclosión de Podemos. Luego todo esa esperanza se fue diluyendo, en gran parte. Pero parecía que las plazas del mundo se contagiaban de las ansias de cambio. Y aconteció la primavera árabe, otra ilusión imaginada y no materializada. En Túnez la gente consigue derribar el gobierno a raíz de las protestas que desencadenó el maltrato a un vendedor ambulante. Parecía que la gente estaba empoderándose. Y llegamos al caso de Egipto. La gente se reúne en una plaza de El Cairo y piden democracia. Son egipcios modernos, usuarios de las redes sociales. El gobierno egipcio cae y se celebran elecciones democráticas. Pero la población egipcia en general no es tan moderna ni tan usuaria de las redes sociales. Las elecciones las gana el grupo Hermanos Musulmanes, de tendencia integristas, y el ejército da un golpe de Estado. En consecuencia las libertades ciudadanas han sufrido un retroceso en Egipto. En Libia una presunta eclosión de protestas similares fue aprovechada para acabar con el régimen de Gadafi, en gran parte con la ayuda occidental. Y así quedó Libia, un país roto. ¿Pueden las redes sociales propulsar una liberación social? Pudo haber algo de eso en un principio, pero también es, la tecnología en la Red, una forma de manipular las mentes individuales, una forma de encauzar a las masas sin que se den cuenta.

      Y la revolución de las plazas llegó a Ucrania.
     Sin entrar en detalles específicos, Ucrania tenía un presidente prorruso, no sé hasta qué punto legítimo democráticamente  En la plaza de Kiev el pueblo aboga por la occidentalización de Ucrania, que pueda entrar en la Comunidad Europea, y derriban a ese presidente al que tildan de dictador. Recuerdo una foto aterradora de los presuntos manifestantes rodeando el parlamento ucranio "para defenderlo". Todos, hombro con hombro, con un escudo policial y una enorme porra. ¿Eran esos los revolucionarios de la libertad o una fuerza parapolicisl? Total que sí, hubo una cierta liberación prooccidental en Ucrania, pero los prorruso, una minoría en el país y una mayoría en las repúblicas del este, pasaron a estar marginados . No sé hasta qué punto sus representantes podían acudir a ese parlamento, si estaban marginados o se autoexcluyeron.

     Y si no sabes ¿por qué hablas?
     Divago, y sobre todo quiero recalcar que las noticias que se difunden en Occidente sobre el conflicto están sesgadas. Eso, a parte del no a la guerra, que doy por supuesto a toda gente de bien

     Un tiempo antes del actual conflicto, Rusia se anexionó  la península de Crimea e intervino solapadamente en las otras dos repúblicas prorrusas del este de Ucrania.
      En cuanto a Crimea, es cierto que una mayoría de la población parece conforme con la anexión a Rusia. Pero claro, no es el cien por cien de la población, y dudo que los ciudadanos de Crimea que puedan sentirse ucranios tengan garantizados sus derechos y su libertad. Por otra parte, no cabe duda de que la anexión de Crimea no se limita a ser un acto filantrópico hacia los rusófilos. Incorporar Crimea a Rusia tiene un gran valor geoestratégico para el dominio del mar Negro. Sin Crimea, la flota rusa tiene dificultades para moverse por esas aguas. Los rusos argumentan que cuando la URSS se desintegró no eran capaces de concebir que los ucranianos llegaran a pretender integrarse en la OTAN y la CEE. Los ucranios argumentan que tienen derecho a tomar sus propias decisiones y a salvaguardar su integridad territorial.
     En cuanto al Donbás, las dos repúblicas prorrusas que son indudablemente el motivo de la invasión, ya vivían en estado de guerra antes de la intervención auspiciada por Putin. Las fuerzas armadas ucranianas bombardeaban esa región. Así que un auténtico no a la guerra es un no a la guerra ahora y un no a la guerra antes, cuando el conflicto podía definirse como un asunto interno de Ucrania.
     Como miembro de un país occidental y como persona libre tengo que plantearme qué representa para un país como Ucrania, en el que hay una guerra soterrada en el este... qué representa para el condlicto y para la región, que Ucrania entre en la OTAN.
     No dudo que Ucrania desea entrar en la OTAN para salvaguardar su integridad territorial. Eso, expresado de otra manera, significa ganar la guerra en el Donbás y aplastar el ansia de independencia de esas dos repúblicas. No sé hasta qué punto hay un interés de la OTAN por implantarse en Ucrania al margen de un simple acto de solidaridad con un país que se siente amenazado. No sé hasta qué punto un inminente ingreso de Ucrania en la OTAN pudo ser el detonante final de que Rusia considerara que no le quedaba otra opción que proceder a la invasión, ya que de no hacerlo y entrar Ucrania en la OTAN dejaría de ser posible intervenir en favor de esa población que le es afín.
     Todo esto son dudas, no justificaciones. Y la mayor duda que tengo es si la existencia de la OTAN tiene sentido hoy en día. Surgió para luchar contra el bloque soviético, pero el Pacto de Varsovia ya no existe. Quizá la OTAN pueda servir para luchar contra ciertos integrismos islámicos, quizá sirva para aunar fuerzas ante un posible conflicto con China, pero si Rusia es sin ningún género de dudas un país capitalista ¿qué sentido tiene este enfrentamiento que perpetúa la lucha contra el fantasma del comunismo cuando la era soviética ni existe ni volverá a existir jamás? ¿Esconde este enfrentamiento simples intereses capitalistas bastardos por una y otra partes?
    
     Empieza la guerra. Rusia agrede. Ucrania se defiende. Me  parece normal que los gobiernos occidentales ayuden al agredido. En un momento dado Podemos se posiciona en contra de la venta de armas a Ucrania y no acabo de entenderlo. ¿No sería eso como poner una alfombra roja hasta Kiev para los tanques rusos? Pero llega un punto en el que el material de guerra occidental parece que es lo único que apuntala la posición militar ucraniana. A parte de un posible auxilio legítimo a un país invadido, occidente combate de pleno en la guerra de Ucrania por interposición. Las armas están en manos de los ucranianos, que combaten por amor a su país o porque están obligados a hacerlo. Sin mancharse, los países occidentales combaten también, y la tecnología de la guerra va cambiando y perfeccionándose conflicto tras conflicto. Sin duda los drones han adquirido una importancia capital en esta guerra del presente y del futuro. Una forma de guerra teóricamente aséptica para las potencias tecnológicas, pero no es difícil deducir que tarde o temprano esa tecnología se universalizará y la padeceremos todos.
     Durante semanas me he estado preguntando qué ocurre en las batallas de una guerra  que, puesto que la población en general cuenta con teléfonos móviles, podría quedar reflejada con fidelidad. Espero que al final llegue a saberse qué filtros informativos hemos sufrido. Que hay un control de las informaciones de la guerra en Rusia es obvio. Los rusos invaden el territorio del país vecino y bombardean diversas ciudades. Los ucranios bombardean los tanques y las tropas rusas, pero ¿no disparan sobre territorio ruso? ¿No quieren? ¿No pueden? ¿Ni siquiera un pepinazo simbólico para que se vea que la tragedia no necesariamente tiene que ser unidireccional? Hace poco leí la noticia de que los occidentales venden misiles a Ucrania, pero de un alcance limitado para que precisamente no puedan alcanzar territorio ruso y que ello pueda conllevar represalias rusas. Así que esta guerra es una locura circunscrita.
     Nos han querido vender la idea de que todo esto es simplemente la obra de un loco, pero creo que hay muchos culpables de la tragedia. De una parte, de la otra y también de parte de algún que otro presunto mero espectador.
    
               Resquicio, dieciocho de junio de dos mil veintidós.

               *

     Doscientos veinte días lleva la guerra en Ucrania. La primera parte de este escrito me obligué a redactarlo para no abstenerme de opinar sobre lo que está sucediendo en el este de Europa. Hoy deseo completarlo. No sigo de cerca el día a día. Me tocó la fibra sensible una entrevista escuchada en Radio 3 en la que un ucraniano residente desde hace mucho en España recalcaba dos cosas... o al menos fue con lo que me quedé.
     Una es que el presidente ruso con su invasión ambiciona una expansión territorial en el mar Muerto. Algo de eso seguro que hay. Un amigo me decía también que Putin no está en Ucrania para ayudar a nadie. Cuando expresó que antes de la guerra existía un problema en el Donbás podría parecer que apoyó la invasión.  En absoluto.
     La otra cosa que decía el entrevistado es que la profusión de manifestaciones repletas de banderas en Ucrania le daban grima, prevención, temor... o algo así. El valor de esa afirmación es que la haga un individuo sobre su propio país, sobre su bandera.

     En los últimos días se está produciendo una contraofensiva ucraniana al este del país. En Rusia se llama a filas a la población y se produce cierta contestación. Sobre esto opino que cualquier victoria de uno de los bandos en litigio generará dolor e injusticias en el territorio en disputa. La mejor solución sería un alto el fuego y un referéndum para que la población decida si quieren ser ucranianos, rusos o independientes.
     Sigo pensando que los países occidentales, a través de sus gobiernos, están luchando en Ucrania y aparentemente con éxito. Así es como quizá sean las guerras del futuro...  que las guerras de los países poderosos las libren otros.
     Seguro que hay ucranianos que luchan por amor a su patria, pero también otros lo hacen obligados. Y los países occidentales pagamos eso. Y normalmente algo así no se hace exclusivamente por filantropía.
     La propaganda antirrusa también pinta a Putin como un loco sanguinario... que ahora podría estar cada vez más acorralado. Bien, sigo diciendo que Putin es el mismo dirigente antidemocrático de siempre; su intervención no es tan distinta de otras que pomposamente algunos han denominado "libertad duradera" y acabó siendo una duradera mierda. Y por último decir algo que quizá sorprenda después de tanta demonización del líder ruso. Para una gran parte de la población de origen ruso residente en los países periféricos antes soviéticos y otros... el discurso de Putin les llega muy hondo. Para ellos todo esto no ha sido sólo un capricho de un viejo chocho. Para unos y para otros debería ser un error difícil de revertir y que no debería repetirse. Para lo cual, para empezar, los países deberían dejar de armarse. Y las poblaciones del mundo deberían ser un clamor permanente contra los gobiernos que preparan, instigan y hacen la guerra. Ojalá...

               Resquicio, veintiocho de septiembre de dos mil veintidós.


08 13  Escabechina yanomami en Manaos.

     Se ha producido un repentino y sanguinario asalto a la ciudad amazónica de Manaos por parte de desnudos y pintarrajeados salvajes indocumentados, posiblemente comunistas. Éstos viajaron de noche por el río y permanecieron ocultos durante el día, consiguiendo rodear la ciudad, a la que saquearon y quemaron sin que los desprevenidos habitantes pudieran oponer resistencia.

     Una mañana de mercadillo en Cuadriculez el ángel JuanMa me contó la película Los dioses deben estar locos, que seguramente habían emitido por televisión. Desde una avioneta alguien tira una botella vacía, mientras sobrevuelan el desierto namibio, la tierra de los bosquimanos. Desencadenándose una serie de acontecimientos...
     La botella primero es considerada un regalo de los dioses, se le encuentran múltiples utilidades para una tribu que vive en la edad de piedra. Al final los conflictos hacen que se decida viajar hasta el fin del mundo para devolver la botella, esa cosa maligna que perturba la ancestral vida social bosquimana.
     Al parecer, en la selva amazónica ha pasado algo parecido. Una avioneta ha sobrevolado territorio yanomami y alguien ha tirado por la ventana un ejemplar de la novela Manaos, de Alberto Vázquez-Figueroa. No se sabe por qué quisieron desprenderse de toda la literatura que llevaban, en pleno vuelo, por lo general se dice que el saber no ocupa lugar, pero vamos a suponer que debían aligerar peso para no estrellarse y empezaron por algo superfluo como una de las no pocas novelas exitosas del autor.
     Manaos cuenta la historia de la fiebre del caucho en la selva amazónica, que convirtió a Manaos en una megaurbe en la que, por ejemplo, recalaban las más renombradas compañías de ópera del mundo, al calor de la ingente riqueza que unos pocos consiguieron acumular durante algún tiempo, a base de esclavizar a los pueblos nativos e incluso a cualquier incauto que pasara por ahí. Hasta que se consiguió adaptar el árbol del caucho a otras regiones, el caucho sólo podía conseguirse haciendo sangrar los árboles silvestres, allí donde crecían de modo natural, para conseguir el caucho, convertido en oro porque el mundo empezaba a automovilizarse con ruedas que necesitaban ese caucho para poder rodar por el asfalto con la amortiguación requerida.
     Como los indígenas locales no sobrevivían mucho tiempo al cautiverio, se efectuaban expediciones al territorio de los yanomami para capturar nuevos trabajadores forzados, aunque lo más codiciado eran los blancos pobres que acudían al lugar en busca de hacer fortuna con la extracción de caucho. O bien eran raptados o se les engañaba con préstamos y contratos que conducían irremediablemente a la esclavitud y a una temprana muerte. Así rendían durante un tiempo y morían extenuados, encerrados en una gran cárcel que no necesitaba de barrotes. Nadie escapaba de ahí, los ríos estaban controlados por hombres armados, y la exuberante selva no ofrece el sustento necesario para alguien que no está acostumbrado a encontrar los recursos que los aborígenes sí llevan milenios sabiendo extraer.
     Excepcionalmente, dos hombres, una mujer y un yanomami consiguen escapar de esa cárcel, iniciando una huida que, desde Brasil, les lleva a acercarse a Perú y a Ecuador, para finalmente verse abocados a buscar el camino de la salvación en Bolivia. Las fronteras en la selva son difusas.
     Los occidentales sobreviven gracias al yanomami, que es recibido con alegría por sus familiares y por el grupo tribal al que regresa. Antes de partir, los blancos participan en una asamblea en la que el pueblo yanomami decide emprender una guerra total y sin cuartel contra todo aquel que entre en su territorio. Una guerra eterna, nos cuenta el autor de la novela.
     Al parecer los yanomami ya habían olvidado las afrentas y el genocidio sufrido, pero la novela Manaos les hizo recordar todo. Así decidieron arrasar Manaos a principios del año, al estilo zapatista.
     Al final, cuando el humo se disipó, los daños no eran tantos. Las calles estaban salpicadas de sangre, pero esa sangre pertenecía a una sola persona, un tal Jair Bolsonaro, al que degollaron sin piedad. No sabemos el porqué de ese ensañamiento. Al final apareció por allí una vieja curandera que le puso a Bolsonaro un emplasto en el cuello y al parecer sobrevivirá. Alguien ha propuesto que en el posoperatorio, subrepticiamente, se le efectúe al paciente un transplante de corazón y  se le ponga otro, aunque sea el corazón de un donante de centroderecha.

               Resquicio, doce de enero de dos mil veintitrés.

08 14  El refrito.

     Cuando las Inteligencias Artificiales empezaron a crear pseudofotos a partir de la nada, en realidad estaban haciendo un asombroso y reluciente refrito de las fotos que los humanos habían subido a la Red. Con el tiempo, las fotos artificiales de la máquina empezaron a formar parte, cada vez en mayor proporción, de Internet, de modo que eran imágenes de la máquina las que empezaron a inspirar a la máquina, por lo que la fotografía poco a poco se alejó de un origen en que tenía que ver con la mirada del ser humano, asistida por un mecanismo que simplemente intentaba capturar la realidad visible de luz y colores.
     Los programadores de las Inteligencias Artificiales intentaron subsanar aquella anomalía enseñando a la máquina a encuadrar y enfocar mal cada toma. Así mismo escribían con notables faltas de ortografía, más alguna que otra incoherencia, para que lo artificioso pareciera humano en toda su imperfección.
     Los académicos de la escritura, la pintura y la fotografía parecían algo tan irreal al lado de la perfecta imperfección de la máquina.

     Los usuarios de las redes sociales empezaron a aplicar filtros a los autorretratos que se hacían. Podían así verse rejuvenecidos, embellecidos, transrracializados o, sencillamente, frescos y risueños aunque estuvieran ojerosos y malencarados. Poco a poco los filtros fotográficos se fueron aplicando automáticamente y la gente tenía que recurrir a los espejos para saber algo de sí mismos, porque los selfies que se sacaban eran pura fantasía.
     Pero empezaron a venderse espejos con filtros incorporados. Los gobiernos subvencionaban esos espejos porque así los ciudadanos veían en el reflejo de sí mismos a seres guapos, sanos y satisfechos dentro de una sociedad próspera, desarrollada y eficiente.
     A veces, cuando las naciones prominentes entraban en guerra, se producían hackeos de los espejos con filtro del enemigo. Era una forma de desmoralizar al adversario y producir suicidios en masa al ver cada ciudadano en su reflejo a horripilantes monstruos, demonios y carne putrefacta.
     Todo eso también lo solucionaron los programadores de espejos con filtros encriptados a prueba de pirateos.
     Así que Narciso vivía una vida plácida y feliz frente al espejo del cuarto de baño, su favorito, hasta que un día se acarició una mejilla y descubrió, con el tacto, que tenía un bulto sospechoso que no aparecía reflejado en el espejo. Y salió corriendo hacia el río. Fin.

     Posdata. Algunos saben bien cómo termina la historia de Narciso. Quédense con ese final y descansen esta noche a pierna suelta porque los reflejos de río con filtro incorporado todavía no han llegado al mercado.

               Resquicio, tres de julio de dos mil veintitrés.

08 15  ¿Esta novelablog se llama La Historia Interminable?

     ¿Esta novelablog se llama La Historia Interminable, Penélope?
     No, La Historia Interminable ya fue escrita y registrada por Michael Ende.

     Algunos dicen que si el universo es infinito en él habrá de todo y por lo tanto también habrá otro yo, una imitación nuestra, que ante un dilema concreto puede estar tomando la decisión contraria, de modo que este alter ego estaría acertando  donde nosotros erramos. A parte de ese pequeño consuelo para tontos, con perdón, en ese presunto universo infinito estaríamos a cada rato, en algún sitio, muriendo por causas variopintas. O naciendo.
     Son fantasías pseudocosmológicas. ¿Puede existir un universo infinito en el que a cada paso que damos a la derecha otro, casi nosotros mismos, lo esté dando a la izquierda? ¿Un infinito en el que todos los granos de arena se alineen de un modo determinado, o del siguiente, hasta incluir todos los órdenes y todas las posiciones posibles para cada átomo o para cada mota de polvo? Si eso no tiene sentido, tampoco lo tiene que en la infinitud habite algún yo alternativo.
    
     Los folios algún día se acabarán, como los días que tenemos para emborronarlos. Hay historias no interminables pero si inacabadas. Las memorias de Gabo quedaron así, inacabadas. ¿Cómo podríamos escribir una autobiografía completa? Late el corazón, punto y seguido, vuelve a latir, punto y aparte. El punto y final no lo escribe el autor, podrán hacerlo quizá el corrector o el editor.
     Luego la obra queda en manos del imaginario colectivo, los lectores, que en un momento dado la relegan al olvido o por el contrario pasan a considerarla un clásico de la literatura universal, por ejemplo. Un clásico, para el imaginario colectivo, es un lugar común en el que coincidir. En el mundo televisivo un famosillo de poca monta puede ser el lugar común en el que los ciudadanos coinciden, porque saben cosas de él, independientemente de sus méritos para hacerse famoso. Un clásico de la literatura o de la pintura o de la cinematografía es también un lugar común en el que a veces podemos coincidir, una rara conexión que nos traslada a sensaciones vividas por cada cual en momentos distintos y distantes pero también íntimamente convergentes.

     Penélope, este subcapítulo o principio de epistolario llamado ¿Esta novelablog se llama La Historia Interminable? está pensado para hablarte del contenido de La marea, por Resquicio. De modo que lo anterior puede considerarse un prólogo o una simple disgresión.
     Amparándose en el hecho de que te reconoces como una ávida lectora, Resquicio quiere enumerarte todas los apartados de La marea que ha empezado y que quizá en muchos casos se queden inconclusos, se reformulen o tal vez lleguen a ser eliminados. Él justifica todo este desbarajuste diciendo que La marea es literatura en evolución.   Podríamos acusarle de sólo saber comenzar historias, que no sabe hilvanar y rematar. Ahora mismo intenta justificarse diciendo que las mareas en sí suelen ser más o menos interminables, pero pasa por alto que en tiempos de calma chicha la marea aparenta haberse terminado y, según los científicos, dentro de unos milenios no habrá ni mareas ni mares ni planeta Tierra. ¿La humanidad sobrevivirá a la extinción del planeta? Quizá nunca podamos adaptar nuestros cuerpos a la vida en otros planetas, pero nuestra tecnología de naves espaciales autónomas que se van autorreplicando en otras naves... sí podrían llevar a todo el universo Inteligencias Artificiales que fueran difundiendo, regurgitada, nuestra literatura de homo sapiens.
     Ajá, las jodidas máquinas de este modo sí que podrían llegar a escribir algo parecido a La Historia Interminable.
      Todo esto vuelve a ser otra disgresión  y aún no he empezado a enumerarte de qué van los capítulos de La marea. Como está atardeciendo, y justificándome aduciendo que el procesador de texto dice que llevamos ahora mismo 662 palabras escritas, lo dejo para otro momento.

     Supongo que todos tenemos derecho a tejer y a destejer, Penélope.

              Resquicio, seis de octubre de dos mil veintitrés.


08 16  ¿Esta novelablog se llama La Historia Interminable? (y dos).

     La marea por Resquicio quizá exista porque, tras sufrir un episodio cardíaco y estando próximo a vivir un desahucio de vivienda a partir del cual la mayor parte de mis trastos, así como mis trabajos fotográficos y literarios, podían acabar en un vertedero... decidí que las redes sociales servían para salvar todo lo hecho, y también para aportar cosas nuevas.
     Lo más fácil fue utilizar Facebook, luego creé el blog para los textos y un canal de YouTube para los vídeos y para los vídeos a partir de fotos. Me gustaría crear mi propia Web y alojar en ella todo ese contenido y más.
     La marea por Resquicio quizá exista también porque coincidieron el desahucio que viví y el advenimiento de la pandemia planetaria; dejé de poder trabajar en los mercadillos tras treinta y seis años dedicándome a vender en ellos mi artesanía de paisajes embotellados hechos con arena de colores. Vivo gracias a una prestación, trabajo eventualmente en contratas de limpieza y los servicios sociales supervisan mi situación, van verificando si mi situación de vulnerabilidad hace que persista la necesidad de recibir una renta básica.
     Hacen mucho más, la verdad. Por eso Penélope y Brisa del Atlántico están presentes en varios apartados de La marea. Primero fui supervisado por Penélope, luego estuve en manos de Brisa y ahora Penélope ha vuelto tras realizar un viaje vital de dos años en el que dice que le han pasado muchas cosas y, al regresar, encuentra que todo sigue igual por la concejalía de Bienestar Social de La Villa Cuadriculada, a la que también se conoce como Cuadriculez, aunque algunos pensamos que debería volver a llamarse La Villa de las Músicas y las Artes.

     Brisa del Atlántico a veces parece un ciclón, pero en realidad es un alíseo persistente que no ceja en llegar a conseguir sus objetivos, por los caminos que la orografía del lugar le permita. Aclaro que yo prefiero definirme como un putokupa. Pues bien, ella trabaja para que el putokupa no sólo tenga cubiertas sus necesidades vitales básicas; piensa que el putokupa debe poder contar con una nevera de gas en su casa y la consigue, que fácil no es encontrar una en esta isla que parece que va a llamarse Margullo de Fuego en la literatura de Resquicio.
     También hizo gestiones para que los textos de La marea pudieran convertirse en un libro impreso. De momento no hubo respuesta o la misma fue negativa. En realidad La marea es una sucesión de proyectos y apartados básicamente inacabados. Puede que el autor no sepa rematar las historias, aunque por otro lado algunas de esas historias difícilmente pueden ser rematadas porque están todavía sucediendo. 
     Empezar proyectos nuevos es más placentero que ultimar todos los detalles y pulir los posibles errores, presentar la obra peinada y perfumado y decirle Adiós, eres adulta, vive tu vida.
     Resquicio dice que elaborar su literatura a la vista de todos da autenticidad a sus palabras, pero simplemente puede ser una coartada de vago.
     También dice que en la era digital la literatura no necesariamente tiene que circunscribirse a los límites y dimensiones del papel impreso. O lo impreso no necesariamente debe circunscribirse a lo que oficialmente se considera un libro.
     Si Brisa del Atlántico hubiera recibido la aquiescencia a publicar un libro, Resquicio seguramente hubiera realizado una selección de textos de aquí y allá buscando una coherencia escogiendo por ejemplo relatos de ficción fantasiosa, o la poesía densa de los momentos clave en que la palabra escrita no es banal sino que se materializa porque está preñada y ha de partirse a sí misma.

     Todo esto era un preámbulo para hablarte de los capítulos de La marea, lo que contienen y cuál puede ser su desarrollo. Pero el día va a empezar a calentarse y voy a salir al exterior para ver de dónde sopla hoy el viento.

     Todos tenemos derecho a tejer y a destejer

               Resquicio, ocho de noviembre de dos mil veintitrés.

08 17  Guerras (y dos).

     Hace seiscientos treinta y siete días que empezó la guerra en Ucrania.
     Hace cuarenta y tres días que empezó la guerra en Gaza.
     No me doy mucha prisa en opinar y tomar partido.
     Por otro lado, los hacedores de guerras nos obligan a tomar partido y prefieren que opinemos sólo dentro del redil de lo que toca en cada momento y en cada lugar. No siempre hay que seguirles el paso, aunque las poblaciones implicadas en los conflictos armados difícilmente pueden abstraerse y habitar en la indiferencia. El mundo se les viene encima.
     Yo estaba con deseos de escribir algo que podría haberse titulado Sáhara Occidental, Palestina y Cataluña. Ahora parece una frivolidad asociar Cataluña y Palestina en una misma reflexión.
     Quería desarrollar la tesis de que en la ocupación de un territorio llega un punto en que la situación se hace irreversible y una hipotética reconquista creará tantas arbitrariedades e injusticias como la conquista en sí.
    Si de la noche a la mañana surge y es oficializado un estado llamado República Árabe Saharaui Occidental habrá una población marroquí en ese territorio que se sentirá incómoda y quizá se vea impelida a regresar a la tierra de sus ancestros.
     Por tomar una perspectiva más amplia, si hay que devolver Manhattan a las tribus precolombinas, pues no parece muy realista ni posible. A lo sumo, cuando el daño ya está hecho, algunos repasan la historia y piden perdón. Alemania pide perdón por el holocausto judío. Turquía aún no pide perdón ni reconoce el holocausto armenio. Aqqlgunos españoles sabemos que la conquista americana fue un genocidio mientras otros sólo saben ver en ello una gesta heroica civilizadora. Dicen que fue una conquista más amable que la anglosajona porque hubo un mestizaje, pero ese mestizaje fue más bien el fruto de violaciones sistemáticas.
     -¡Creamos universidades!
     -¡Sí, tras acabar con civilizaciones que tenían incluso cultura escrita, de la que poco se salvó de la quema!
     En una historiografía de la creación de Israel el autor argüía que ahí no había nada, que tuvieron que desecar pantanos inmundos para crear un vergel. También se dice que Palestina no existía porque formaba parte del Imperio Británico. Lo cierto es que había gente. Aunque fueran nómadas o aunque pudieran vestir taparrabos, los judíos crearon su estado moderno en tierra de otros. Lo hicieron bendecidos por una votación en la ONU en la que los países occidentales deseaba revertir el sufrimiento del pueblo judío habido durante la Segunda Guerra Mundial, otorgándoles un hogar en una tierra que, además, tenía reminiscencias de un pasado histórico y hasta bíblico.
     Más les valdría a esos países obligarse a sí mismos a cicatrizar el problema del antisemitismo en tierra propia y, si acaso era imprescindible que existiera un estado judío en el mundo, ceder una parte de su propio territorio para que existiera ese Israel en su propia casa. Cuanto más empeño pusieran en que existiera Israel en Oriente Medio, más grande debería ser el pedazoq de territorio propio que esos países deberían haber cedido a los judíos... en Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia, Polonia, España, Portugal... para que así pueda perdonárseles la culpa de todo lo que ha pasado a posteriori. Díganles a esos gobiernos que lo hagan hoy mismo, que cedan  ese territorio propio a un Israel correctamente situado en el mundo, y si acaso se pone alguien a reflexionar sobre esa posibilidad, van a sentir la mil millonésima parte de la angustia y la desesperanza que han echado sobre el pueblo palestino.
     No creo que Israel exista gracias al poder de lobby judío y sus intrigas. Israel existe porque los países occidentales lo crearon y lo han sustentado siempre. Ya tiene mucho poder y es un estado entre democrático y teocrático. Su existencia es irreversible.
     En realidad no hubiera costado tanto crear un estado multirracial y multirreligioso que posiblemente se habría convertido en un faro de tolerancia en la región. Si consideramos que los judíos no tenían nada, a parte de algún dinero para empezar a comprar algunas parcelas, ¿por qué no obligarles a crear un estado tolerante e interracial? No, la ONU dictaminó que en un mismo territorio iban a convivir dos estados, como si los Estados no fueran el verdadero Satán de todas las religiones y de todos los nacionalismos.
     Perdón, la última frase sólo va dedicada a los creyentes. Los ateos y ex anarquistas como yo creemos que los estados deben existir porque romperlos resulta peor que mantenerlos. Como que a las religiones no hay que prohibirlas, sino circunscribirlas a la intimidad de quien las precise. Los estados, democráticos, participativos y aconfesionales.
     Es muy triste que ciertos milicianos posiblemente adoctrinados hasta el fanatismo saltaran los muros en que estaban confinados y rompieran la apacible urbanidad de un país rico, moderno y aparentemente democrático para cometer crueldades inconcebibles contra una gente que estaba disfrutando  de su libertad de acción y pensamiento. Masacraron a una multitud que estaba de fiesta, bailando y vistiendo como se les antojara.
     Para hacer eso ¿basta con el resentimiento contra el racismo y las ocupación israelíes o es imprescindible una inyección foránea de yihadismo e insensibilidad?
     ¿Creían los milicianos que iban a revertir en algo la situación de su pueblo?  ¿No estaba claro que al actuar de ese modo estaban dando un paso más hacia la desaparición de Palestina? Eso es lo que pasa con los que se inmolan, nunca miran lo que dejan atrás. Hacen su camino glorioso y merecen pasar media eternidad entre detritus y vísceras viscosas, y la otra media arrepintiéndose de sus actos.
     En Manhattan hay sitio para los amerindios que quedan. En el Sáhara Occidental hay sitio para los saharauis. Israel es Palestina ocupada y ¿qué debemos hacer pensar sentir decir para que en Palestina haya sitio para los palestinos?

     ¿Y Cataluña? Quizá sea fácil explicarla a los extraterrestres.
     Si yo creo en el derecho de autodeterminación de kurdos, chechenos, saharauis o palestinos, creo en el derecho de autodeterminación de Cataluña.
     Cuando un territorio se autodetermina la metrópoli no tiene voto en si sí o si no se crea un nuevo estado. Muchas veces el derecho de autodeterminación es negado y la independencia acaba siendo arrancada a quien la niega porque el mundo es incapaz de asistir impasible al sufrimiento de una región masacrada. A veces en los procesos independentistas confluyen otros intereses muy distintos de los humanitarios. También se han dado casos de secesiones civilizadas entre pueblos que han acabado hermanados como buenos vecinos. La tragedia y la guerra no son inexorables.
     Si Cataluña se independiza no sólo se rompe la unidad de España, sino también la de los Països Catalans. La Cataluña que quiere independencia no puede incluir en su demanda a Valencia y Baleares porque estos territorios se sentirían violentados.
     Si España concediera el derecho de autodeterminación a los Països Catalans es difícil que en el conjunto de esos tres territorios hubiera una mayoría a favor de la autodeterminación, pero seguro que muchos catalanes se sentirían reconfortados. Incluso conceder el derecho de autodeterminación a Cataluña podría ser tan reconfortante que los catalanes decidieran ejercerlo en otro momento y seguir formando parte de este país.
     España se formó por la unión dinástica de las coronas de Castilla y Aragón. Los que claman por la sacrosanta unidad de España no sienten que eso sea así. Consideran que lo catalán no forma parte de esa españolidad, así que son a la vez una fuerza centrípeta y centrífuga.

     La voluntad de hacerse independiente debe ser inequívoca y persistente en el tiempo. En Montenegro se exigió que el porcentaje de síes llegara al cincuenta y dos por ciento para concederla. Que sea persistente en el tiempo quiere decir que no se pueda llegar a votar por la independencia sólo como respuesta a una situación coyuntural o como reacción a una decisión impopular del gobierno central. Además, para marcharse del país debería pagarse un pequeño canon de solidaridad con el resto de las regiones, para que la independencia no pueda llegar a ser un simple negocio boyante de una parte privilegiada del conjunto.
     Si Cataluña fuera un nuevo estado la población castellanoparlante o españolista tendría los mismos derechos de autodeterminación que ahora se reclaman en el sentido contrario. De hecho Cataluña es eso, una región donde una parte de la población se siente una protonación mientras otra parte siente que forma parte de una España a la que también consideran su nación.
      También hay gente que siente un poco de cada cosa, pero esta postura no está muy de moda porque la polarización lleva tiempo hirviendo en la caldera de los medios de comunicación. Un desenlace sin vencedores ni vencidos es lo único que podría hacer que el ciudadano común volviera a sentirse cómodo en una ambivalencia enriquecedora de sentirse ambas cosas, catalán y español.

     La derecha histérica española tradicionalmente viaja a remolque de las innovaciones que los gobiernos progresistas han ido proponiendo. Se han opuesto ferozmente a todo cambio hasta que acaban aceptando el divorcio, los matrimonios homosexuales, etcétera.
     Es cierto que la izquierda ahora ha necesitado los votos de los independentistas para seguir gobernando. Algunos de los parlamentarios que han votado esta alianza igual ni creen mucho en eso de conceder derechos como el de poder expresarse en la lengua propia en las instituciones estatales, pero puede que sin proponérselo hayan dado con una solución: apreciar y querer lo catalán y dejarles decidir su futuro. Cuanto más amor se les dé menos ganas tendrán de abandonar la cama.

     El sentimiento de identidad nacional catalán es real y ancestral pero no exclusivo. Mucha gente en Cataluña ha puesto su empeño en conseguir la independencia y es difícil que lleguen a apreciar y a reconocer que la permanencia en España también tiene algunas ventajas para ellos.
     El intento de forzar un referéndum de autodeterminación fue ilegal, pero no se les dejó otra alternativa que actuar de ese modo. Ha habido ensañamiento judicial contra todo lo que rodeó al llamado Procés. Un perdón, una amnistía, parece algo positivo y razonable. No provocaron una guerra, intentaron expresarse, y sí, quisieron romper la legalidad, pero ¿cuántas veces el progreso no ha implicado deshacerse de ciertas normas encorsetadoras?

     ¿Podría todo esto desencadenar una guerra civil? Ha ocurrido en otros lugares y algunos mencionan el caso de Yugoslavia, que se subdividió en siete repúblicas tras la violencia de un estado central que se negaba a perder su hegemonía y las poblaciones locales que se vieron forzadas a tomar partido por el bando propio.
     Las poblaciones fluctúan y las fronteras son un poco más rígidas que la movilidad de la gente. De la conciencia de identidad propia a la limpieza étnica va un paso. Ni España ni Cataluña son eternas aunque se lo parezca al individuo de carne y hueso, acabarán seguro derivando en otra cosa, así que si alguien quiere matar o dejarse matar por algo realmente perecedero, pues que no lo haga porque la gloria de los héroes patrios no calienta suficiente los huesos en la tumba.

     En cuanto a la guerra de Ucrania, Putin sigue siendo un dictador en ejercicio y los ucranianos siguen siendo demasiado nacionalistas, quieren recuperar las regiones filorrusas. Occidente sigue alimentando la hoguera más allá de ayudar a un país invadido. Los países occidentales son un contendiente indirecto pero necesario para el equilibrio de fuerzas. Parece que nadie va a ganar. Van a seguir ganando los fabricantes de armas

                Resquicio, dieciocho de noviembre de dos mil veintitrés.

08 18  Máximas.

        ¿La tierra para quien la trabaja? Ese es un lema antiguo. Di mejor Las tierras baldías son de los dioses...

                *

     Todos procedemos del Océano. Las plantas terrestres son algas, nosotros somos peces. Seguirán, seguiremos procediendo del Océano cuando seamos siderales...

               *

     En literatura, en principio, el autor es Dios, salvo que dios no quiera.

     Entonces ¿reconoces ante la Santa Inquisición que Dios Sí Existe?
     dios puede existir o no existir, puede hacer lo que le/nos salga de los cojones. Sí dios existe es algo poco importante para la Vida, yo dejaría de llamarlo Causalidad y lo denominaría Casualidad.
     Y sobre toda esa parafernalia suya de inquisidor, con mazmorras y potros de tortura; con reclinatorios y confesionarios; con cúpulas, cruces y minaretes; con montañas esculpidas en forma de Buda; con torás, coranes y biblias... en cuanto a todo eso, yo opino que

               *

     Quiero pensar que no hay mucha diferencia entre lo que pienso y lo que digo.
    Quiero pensar que no hay mucha diferencia entre lo que digo y lo que escribo.

                *

     Están adiestrando a las máquinas para que sean capaces de realizar autónomamente las actividades creativas humanas. Interesante. Será un reto para la inteligencia humana conseguir una inteligencia artificial enlatada que llegue a parecer humana, que imite nuestra sensibilidad y nos extasíe con obras de arte que no conseguiríamos elaborar con nuestras simples torpes manos de humanos reemplazables.
     También es cierto que podrían adiestrar a las maquinas para que realicen los trabajos onerosos repetitivos denigrantes malsanos extenuantes.
     Para quitarnos de encima esas labores, para desarrollar una robótica empática y preocupada por el bienestar humano, ¿cuántos medios ha puesto el capital?, ¿cuántos programadores están trabajando en ello?

               *

     A veces el texto que palpita en tu interior te pide papel y lápiz, a veces va directo al teclado. Leer un escrito propio es encontrar errores, implementar mejoras, incluso puedes llegar a cancelar la idea completa. A veces nos mueven a expresarnos simplemente pequeñas miserias y revanchas de lo cotidiano intrascendente. A veces por el contrario habla lo imprevisto y revelador del subconsciente hecho metáfora espontánea surrealista musical sugestionante veraz.

     La letra impresa y publicada puede parecer creativamente muerta. Pero hay un camino de regreso. También puedes traspasar lo mecanografiado de vuelta al manuscrito. No es un retraso, es un punto de vista nuevo y una forma de paladear lo escrito.
     Por otro lado, un texto pronunciado en voz alta adquiere otra dimensión, parece distinto siendo lo mismo. Y leerlo  en voz alta y al mismo tiempo grabarlo para luego poder mostrarlo es darle otra dimensión a la experiencia de leer algo propio.

                *

     ¿Hay que tener conciencia de clase o es una idea desfasada?
     La conciencia es un acto individual. Una conciencia colectiva, como la conciencia nacional o la conciencia de clase, quizá no sea realmente una conciencia, sino la supeditación de la conciencia propia a unas ideas y preceptos comunes, con los que uno puede estar de acuerdo o, sencillamente, dejarse arrastrar por ellos como cuando te lleva la corriente.

     O quizá sí existen las conciencias colectivas. Van fluctuando con el devenir de los tiempos y puede que también sean maleables en el crisol de ciertos altavoz y púlpitos.

     ¿Y la conciencia de clase obrera? Mientras existan asalariados y empleadores, existirá el colectivo, la masa, la clase de los trabajadores.
     Hoy en día es posible que la línea divisoria sea un poco más difusa. Están los autónomos, los falsos autónomos, los teletrabajadores.

     Por otro lado la clase explotadora o capitalista también se ha vuelto algo más indefinida que un empleador de mano de obra con el que hay que negociar un convenio colectivo. Se hacen negocios especulativos en microsegundos, se amasan ingentes cantidades de dinero con las nuevas tecnologías. Cualquier adolescente pudo tener una idea pionera en las redes sociales y crear un imperio global, parece más democrático que clasista, pero a la postre se delimitan dos ámbitos sociales claros, las grandes corporaciones de Internet y el usuario común, el proletariado digital, que es lo único que importa. La vida de un Bill Gates o un Mark Zuckerberg no merecen ni ser contadas, no merecen ni ser tenida en cuenta para intentar emularlas.

     El sueño americano preconiza que cualquiera puede llegar a la cúspide social, pero están las calles de Yanquilandia repletas de ciudadanos sin hogar.
     Para los más desfavorecidos no es fácil tener conciencia de clase, quizá resulte más sencillo jugar a la lotería o seguir creyendo, bajo el puente, en el sueño americano y sus luces de neón.

               *

     ¿Qué significa ser un artista?, ¿transmitir palabras, colores, imágenes, notas musicales ..?
     Transmitir todo eso te convierte en un emisor de palabras ideas colores pinceladas imágenes situaciones escenas coreografías edificios melodías...
     Te pueden respaldar unos estudios, conocer la técnica necesaria, esa es la base a partir de la cual empezar a tener voz propia. La simple perfección técnica, el academicismo, en realidad no transmite mucho, y el arte es trasmitir emoción. Es una idea que no ha salido de mí, la he aprendido de un amigo.
     Está feo, por presuntuoso, llamarse artista a uno mismo. Uno no puede estar en la posición del receptor del producto emitido. Algunas veces antiguos trabajos propios sí han llegado a emocionarme al reencontrármelos pasado un tiempo, pero prefiero definirme como palabrita, pintarraneador o clicador de cámaras.

               *

     Podemos dar un paseo y fotografiar lo que vemos, casa tres pasos por ejemplo, y subir esas imágenes a las redes sociales en las que estemos; podemos fotografiar el plato que vamos a comernos y hasta las heces resultantes, con perdón de la idea.
     Podemos grabarnos en directo transmitiendo al éter nuestros más elevados pensamientos o bien podemos quedarnos en silencio ante la pantalla durante horas, mirándonos y dejándonos ver.
     Podemos hacer cosas más convencionales, como contar un chiste a la cámara o hacer rebotar las tetas un ratito tras un trapito escueto. Alguien en alguna parte reirá la gracia. Alguien en alguna parte se extasiará ante la turgencia de esos senos saltarines.
     Y todo eso quedará ahí para siempre, a nuestra disposición y a la de quien quiera asomarse a esa ventana indiscreta.
     ¿Para siempre? ¿Podrán guardar todo lo subido por todos los usuarios de las redes sociales, los que han sido y los que serán, para siempre? Quizá eso sólo ocurra durante un tiempo, mantener todo eso disponible supone un notable gasto energético. De momento interesa que esté a nuestro alcance, en unos grandes discos duros permanentemente encendidos sumergidos en líquido refrigerante.
     Creo que debemos plantearnos qué pretenden con un servicio aparentemente gratuito, qué negocio subyace a largo plazo de todo ello.  Que cualquiera pueda expresarse con libertad y profusión, y que su mensaje quede para siempre al alcance de todos... suena muy bien, como el derecho del ser humano a respirar aire de la atmósfera sin tener que pagar por él, pero no es muy creíble. Las redes sociales adquieren un dominio sobre el usuario, para poder venderle algo o para influenciar su comportamiento.
     Por otro lado los propietarios de las redes también ejercen una cierta censura sobre lo que puedes expresar, pero no son personas tomando decisiones sobre tu contenido concreto, son automatismos, censura robotizada. Así que no puedes tomártelo a pecho ni protestar ni intentar razonar con la máquina. Sólo puedes aprender a sortear lo prohibido y expresarlo con algún circunloquio que otro.
     De algún modo todos estamos embarcados en el mismo tren, este planeta que va digitalizándose. Los propietarios de las redes sociales, los programadores que las desarrollan, los usuarios de a pie que las disfrutan o padecen. ¿Hacia dónde vamos por ese camino?, ¿vamos a vivir paralelamente en el mundo real y en una ficción envolvente? Me puedo imaginar tanto las peores distopías esclavizantes como saltos evolutivos audaces para un ser humano intercomunicado a nivel global.
     Mientras viajo en guagua veo a casi todos los pasajeros echando un ojo a las pantallas de mano. La gente está distrayéndose con banalidades, salvo que estén viajando con los Aristóteles, Einstein, Copérnico,  Darwin, Shakespeare o Martín Luther King, He tenido buenos momentos creativos  literarios viajando en guagua, soslayando los baches del asfalto... Pero puedo imaginarme alguna distopía digital en la que por las ventanas del autobús lleguemos a ver un bosque majestuoso lleno de aves cantoras multicolores, riachuelos cristalinos y fragantes orquídeas... mientras realmente estemos viajando entre un montón de desperdicios tóxicos apestosos
     Esos serían los extremos de una realidad mestiza. Los adigitalizados ven al Homo Empantalladus y sienten una catástrofe en ciernes, piensan que la interrelación personal se verá afectada por los dispositivos inteligentes de comunicación. Para ellos es difícil ver las ventajas del sistema, y protestan cuando las administraciones y los bancos les obligan a utilizar una tecnología que les es ajena.
     También habrá casos patológicos de dependencia y sobreexposición a una tecnología que nos interrelaciona y aísla al mismo tiempo. Dependencias, abusos de mecanismos y sustancias, han existido antes y continuaran existiendo en el futuro. Podemos vivir en digital, pero seguro que nos toca morir en analógico. 

                *

     La luz es la forma en que percibimos el fuego. El sol es un Holocausto aledaño tibio.

               *

     A pesar de los huracanes, las inundaciones, las erupciones volcánicas, las guerras y las injusticias, a veces las moléculas del mundo vibran en armonía y un haz de luz entra por la ventana del cuarto de baño de Adefesio, que mira su reflejo en el espejo y sonríe.

               *

     Los expedicionarios tendrán que llegar por sus propios medios a la cumbre del Everest, sin la referencia egregia de la bandera de las barras y estrellas clavada en la luna llena.
     La cumbre del Everest es algo inasequible para la desnudez.
     Un bebé recién nacido puede no haber visto nunca la luna, con o sin la bandera americana clavada, aunque realmente no puede desconocerla del todo porque su influjo llega hasta el líquido amniótico en que nadó desde renacuajito.

08 19  Ida y vuelta.

     Hay libros y laberintos que te rechazan una y otra vez cuando sobrepasas su umbral. Te devuelven somnoliento a la primera página y cierran la tapa con un golpe de viento que a la vez los retrotrae a la estantería abombada de lo ignoto o intransitable.
     Pasan los años y vuelves a ellos por si al fin se abrió una rendija por la que penetrar en la idea de otro hecha mancha de tinta con veintisiete formas distintas de manifestarse.
     Si porfiamos ¿qué encontramos? Quizá una gran revelación que cambiará nuestra percepción de la vida, quizá puro entretenimiento, quizá lugares comunes y senderos trillados, o puede que una sencilla palabra puesta en el lugar exacto donde debía estar y que nos dejará boquiabiertos y extasiados un rato.
     Luego olvidamos tantos momentos, tantos buenos propósitos que podrían recomponer la civilización y salvar el planeta.
     No podemos movernos todos al unísono para hacer grandes cosas. Cada uno lee su propio libro y, puestos a leer el mismo, cada uno lo puede interpretar de modos muy distintos.
     Ni de viva voz ni en sesuda caligrafía alcanzamos, al decir algo, que sea percibido al cien por cien por el receptor. Y quizá el más lúcido emisor tampoco sabe todo de su propio discurso. Puede que años después, o a la vuelta de la esquina, comprenda el significado oculto de sus propias palabras.
     Viejos textos propios nos sorprenden  y pensamos Yo fui ese que me habla de cosas que había olvidado. Y por eso a veces también rasgamos papeles viejos y cartas apolilladas. Casi ni necesitaban ser rasgadas para no existir, pero aún así intentamos no que no existan ya, sino que nunca hubieran sido.
     Hay voces que hieren o agravian al interlocutor. Hay cartas de amor y de desamor que te hacen flotar o te aplatanan cuando las lees en la penumbra de tu habitación. Hay telegramas que son como rayos que o bien te carbonizan o bien rompen las férreas cadenas que te subyugaban.
     Pero los telegramas, las cartas y las voces vuelan, revolotean y regresan a quien las pronunció, escribió o remitió.
     Los anónimos regresan, firmados y fechados, a manos de quien quiso ocultar su identidad.
     Hasta las denuncias interpuestas regresan a casa del querellante y se le quedan mirando intentando desentrañar la verdad de cada uno de sus alegatos a favor de crucificar al prójimo.

               Resquicio, veintiuno de diciembre de dos mil veintitrés.

08 20  Dos tetas sólo.

     El genio te ha concedido tres deseos y tú desperdiciaste ya tontamente dos de ellos, por lo que tu tercer deseo es volver a tener a tu disposición tres deseos. Es un chiste pero es también una buena filosofía para la vida. Nunca tenemos a nuestra disposición un solo y último deseo. Ese cuento lo cuenta el mismo que no deja que el lobo se coma a Caperucita.
     He empezado la rutina de anotar en una libretita lo que espero del día que empieza, puesto que he notado que alguno de esos días se esfuman sin pasar despierto y consciente por todos sus recodos. Y no he cometido la vulgaridad de comenzar a hacerlo el uno de enero. Por eso, aunque fue el dos de enero, me siento a salvo de la banalidad de los efluvios de las burbujas que sólo saben ser de champán.
     No pido que todos los proyectos se materialicen, sólo tengo dos tetas para ellos. Pretendo que a la noche no sienta deseos de arrancar y arrugar la hoja matutina
     Si se acumulan los proyectos inacabados simplemente me devaluaré cómo la moneda de un país que zozobra en medio de las finanzas del mundo. Me declararé mediocre y me limitaré a filmar el amanecer en silencio, a cocinar y a lavar los platos, a pasear al atardecer.
     Acabo de borrar el párrafo anterior porque de repente ésos me parecieron anhelos excesivos. Bueno, no lo he borrado porque no hay manera de escribir Acabo de borrar el párrafo anterior sin mostrarlo realmente.
     Tampoco es que sea exactamente así, podría empezar una novela diciendo...
     He borrado el párrafo anterior, etcétera.
     Sí, también podría empezar así un relato corto, o un poema, aunque en este caso habría que decir...
     He borrado la estrofa anterior, etcétera.
     De hecho todos los poemas, todos los relatos y todas las novelas escritas y por escribir podrían empezar así. No sé porqué no se da este fenómeno.
    Quizá, implícitamente, sí se dé.

               Resquicio, tres de enero de dos mil veinticuatro. 



08 21  Leer adrede.

     Hay dos Marios que jalonan la literatura latinoamericana. 
     A uno lo desprecio como personaje público que toma partido siempre por la involución política, aunque lo he leído con fruición. En sus obras no se nota tanto el sectarismo antiizquierdistidta del que hace gala en la no ficción. El otro siempre ha tomado partido por las causas justas, del lado de la gente y en contra de los poderes malparidos, aunque por otro lado siempre me ha costado adentrarme en sus páginas. Así que celebré como un gol histórico en Maracaná encontrar de él un libro que me gustaba y en el que fluían las ideas con una prosa sin estereotipos, densa, espontánea, palpitante, atinada... 
     No pude evitar tomar notas... y ahora quiero verter esos extractos aquí, no sin antes decir que pertenecen a Vivir adrede, del más Benedetti de los dos Marios. 

    "Los optimistas se entienden con el río y con el cielo que lleva su corriente. Saben que allí navega la tutela más leal, más respetable, y asumen el alma como agua.
     Los escépticos son apenas mendigos, y el tiempo que transcurre les deja su limosna. No logran escapar del viejo laberinto y reciben mensajes que son indescifrables". 

     "De pormenor en pormenor vamos descubriendo el exterior y la intimidad, digamos el milímetro de universo que nos tocó en suerte. Y sólo entonces, cuando encontramos al muchacho o al vejestorio que lleva nuestro nombre, sólo entonces los pormenores suelen convertirse en pormayores".

     "Todos venimos al mundo con la obsesión de un imposible. Y cuando tomamos conciencia de que el imposible es eso: un imposible, ya es tarde para refugiarnos en la sensatez". 

     "En la sencillez, los hombres y las mujeres se comparan, se comprenden, se alivian. En la complejidad, en cambio, se ven con desconfianza y con rencores".

     "Los años corren, simulan detenerse y vuelven a correr, pero siempre hay alguien que en medio de la oscura perspectiva alza una antorcha que nos obliga a ver el lado íntimo de las horas.
     (...) Todos tenemos una antorcha propia, y cada una es distinta de las otras. Con ella se puede llegar al río, aún después del crepúsculo".

     "Las religiones toman las armas y los dioses aprietan los gatillos. Los mares y los ríos invaden las orillas y los árboles ya no saben qué hacer con tanta inundación. 
     Los odios ya no son simples resquemores; más bien son monstruosas avalanchas que cruzan las fronteras y desmantelan vidas y viviendas". 

    "Sin ir más lejos, la tan mentada globalización es en última instancia un gran basurero del poder".

     "Gracias al idioma, sobrevivimos. Porque somos palabra, quién lo duda. El lenguaje es una bolsa de ideas, una metafísica que no tiene reglas, una propuesta que cada día es distinta".

     "Desde mi sólida banqueta, o sea desde mi trono de pelagatos, veo desfilar el tiempo y sus minucias, los torbellinos del desorden, las fragatas que en el puerto se mecen impasibles, los murciélagos que inmóviles vigilan, las golondrinas que regresan cargadas de experiencia". 

     "En cualquier descuido de la vida, los conflictos suelen levantar campamento. El desacuerdo se viste de rabia, las campanas se quedan en cencerros, los reproches presentan su factura". 

     "Sólo entonces tomamos conciencia de que nosotros también somos paisaje".

     "Cada cuerpo celeste, planeta, asteroide o aparente luminaria, es sólo un vacío. Nadie es dueño de la nada, y la nada es el pozo, el abismo es de nadie". 

     "En la guarida estamos casi a salvo. Nadie puede matarnos. Salvo la muerte, claro". 

     "No habrá purgatorio ni paraíso; tampoco infierno, porque éste está en la tierra.
     ¿Será un sótano, una nube oscura, un jardín con flores marchitas? ¿Una tediosa llanura, sin horizontes a la vista, sin puntos cardinales, sin cenizas? ¿Una infancia sin juegos, una vejez sin canas?"

               Mario Benedetti, Vivir adrede.

     Efectivamente, Mario, la vida está jalonada de mensajes que no podemos o no queremos descifrar, y de corrientes espontáneas que nos llevan en volandas. Quizá haya también un río que nos mantiene en esta ribera y no en la otra. 
     Puede que la sensatez sea un lugar demasiado aséptico, Mario. En las obsesiones fermentan virus risueños, o eso espero. 
     Es fácil dejarse guiar por un faro, pero la pequeña antorcha propia es más fidedigna.

     Te he leído, te he transcrito y te he regurgitado, pero me ha vuelto a costar terminar tu libro, Mario. 
     En una cabezada entre párrafos tuve una ensoñación. Un caballo alargaba el cuello a través de una empalizada y me olisqueaba. No sé si la imagen era propia o me la prestaste tú. A mí me pareció un relato completo transcribible en esa única frase. El caballo alargó el cuello a través de la empalizada y me olisqueó. Seguramente es un western en sí mismo, o un poema de galopes al viento, pero no estaba realmente ahí, en Vivir adrede. En Vivir adrede estabas tú, Benedetti, demasiado Benedetti quizá, con tu exilio, tu vejez repleta de ausencias, los dictadores y los desaparecidos y el reiterado No a la guerra, que es el abecé de las ideologías. 
     Claro que las ideologías son importantes. Quieren hacernos creer que ya no sirven, que lo que importa es sólo la gestión que se hace de lo público. Pero la ideología es la brújula, son los pies en la tierra, es el punto de partida y es el itinerario. Pero no es un círculo cerrado, no es el fin de todo. Algunos fusilados en el último momento alzaron el puño y gritaron Viva la república, viva la libertad, pero no eran más que contrabalas. Luego se pusieron a soñar con otras cosas. Los odios caducan, los verdugos no es seguro que sean asediados por los fantasmas de sus víctimas. Quizá no haya guerras civiles en el Más Allá. Dímelo tú esta noche, aunque puede que te desoiga sin pretenderlo, hay tantos mensajes indescifrables o indescifrados en el duermevela.

     He decidido empezar hacerme viejo y dedicarme básicamente a barrer las calles y a escribir. Supongo que pretendo dejar algo mío fuera del horno, pero no quiero ver mi rostro y mis déficits en cada página. Así que quizá barra también mis viejos textos y me expulse en parte de ellos hasta que quede sólo una cierta esencia neutra que podría ni ser del todo mía. Quiero volver aquí para releer éste nuestro relato... 
     Las espuelas del viejo gaucho destellaron al atardecer. 

               Mario y Resquicio.



08 22  Esto no es un tweet.

     Disparé mentiras, (te) lo reconozco, canta alguien en Cadena Dial. 
     Busca en Google el autor y dale su copyright.

                *

     Escucho decir que el envejecimiento que desemboca en la muerte consiste en que las células del cuerpo pierden paulatinamente la capacidad de dividirse adecuadamente hasta que el sistema colapsa. Es decir, en salud las células se subdividen y esas nuevas células van renovando completamente el cuerpo. Cuando dejan de renovarse es  cuando morimos de viejos. También pueden ocurrir anomalías, a veces las células se dividen inadecuada y vertiginosamente, lo que suele implicar la aparición de cáncer. 
     Los científicos investigan esa función del cuerpo como un saber de fondo que se añade al acerbo del conocimiento médico, que en principio atiende a otras necesidades más acuciantes, como por ejemplo coser una herida para que no nos desangremos o, si un órgano del cuerpo falla, desarrollar la tecnología necesaria para efectuar un transplante que permita evitar una muerte prematura cuando las células siguen siendo funcionales.
     Así venimos a ser eso, células que se subdividen hasta que ya no son capaces de autogenerarse. 
     En cierto modo somos lo mismo que lo que fue en el comienzo la vida en el planeta Tierra, cuando entes unicelulares empezaron a dividirse como primer modo de reproducción. 
     Lo mismo, aunque organizados como una dictadura militar, como un imperio absolutista. 
     Los imperios, las dictaduras, los cuerpos humanos... todos ellos tienen caducidad. 

               *

     Si barres la ciudad, o el pueblo, ésta o éste se convierten en un lienzo en tus manos. 

               *

     Cuando viajas, paso a paso, las suelas de tus zapatos se van desgastando... ¡y vas ganando altura!

               *

     Cada hombre es lo que hace con lo que hicieron de él, dice Jean Paul Sartre. Un caníbal debería ser capaz de reeducaraese y hacerse vegano, por ejemplo.

                 *

     Si no sabes, te enseño 
     Si no puedes, te ayudo.
     Si no te atreves, no puedo.
               Acción Poética Boliviana.

     El que quiere hacer algo conseguirá el medio; el que no, una excusa. 
               Acción Poética Boliviana.

     El éxito no es un golpe de suerte, es una paliza de disciplina.
               Acción Poética Boliviana.

     Ya no somos los de antes, somos los de ahora en adelante. 
               Acción Poética Boliviana.

               *

     Suena una canción en la radio, en la que hacen una pausa de tres o cuatro segundos. Por un momento parece que el mundo se hubiera acabado.

               *

     El Topo en realidad se llama Señor Inspector de Túneles y Obras en la Carretera.
     Estaba Resquicio pasando por delante de la casa del Topo y éste le dijo Caminas como si la calle fuera tuya 
     ¿Y cómo se camina si no?, contesta Resqui.
     Ja ja, dijo un convecinos que estaba sentado en el banco de piedra donde a veces pasan la mañana un grupo de ciudadanos del pueblo de Incomprensión.

              *

     Un tipo en la radio habla con su gracejo andaluz "quienes no han leído un libro ni por el canto". 

     Me acordé de Leandro, que durante algún tiempo vivía en la ventana del primer piso, arriba del bar del pueblo. 
     Resquicio al pasar le gritaba ¡Lean! ¡Lean y se culturizarán!
     Así que decidí que, en la obra, lo llamaríamos El Lector.

     El Lector dice Yo es que no sería capaz de vivir lejos de mi tierra. Resquicio no dice nada, pero piensa en la basura que tiene El Lector en el patio del vecino y en los márgenes de los caminos del pueblo.

                 *

     SerRojito me dijo Tú mucho pedir respeto pero no respetas a los demás.
     En realidad el lema del mural que dibujé en los paneles electorales de Incomprensión decía ¿Vasallaje?, ¿sumisión? No, respeto mutuo. 
      El que pide respeto no suele pedir respeto mutuo. Anda algo cabreado. El respeto mutuo puede pedirse incluso en silencio.

                 *

     En Monólogo, un capítulo de La marea, Resquicio relata que Dios Beta un día aparcó en doble fila y le dijo Tú eres muy irrespetuoso. 
     Resquicio por su parte le dijo Sí, soy muy irrespetuoso, muy anarquista y muy revolucionario.
     En realidad eso es inexacto. Resquicio le vino a decir Sí, soy muy irrespetuoso, soy muy anarquista y soy la revolución. 
     No está costatado si lo dijo en minúscula o en mayúscula, lo de revolución-Revolución. 
     De hecho una revolución en minúscula es prácticamente nada... las revoluciones del coche o un giro de cualquier bailarín en la pista de baile, eso es una revolución minusculeada. 
     La Revolución en cambio es algo. Un poco más algo. 
     Las Revoluciones jalonan la Historia, pero también hay ilusos clarividente o foscos que dicen Mira, esto de ahí que asima tras esa esquina es la Revolución necesaria. Y normalmente la gente va de sus pantallas a sus asuntos y de sus asuntos a sus pantallas, nadie gira el cuello y mira ahí donde asoma la Revolución del Porvenir.

               *

     Comando Guevara, sección Pies Negros Descalzos 

               *

     Sisco es un tipo sociable. Siempre comenta o pregunta algo. 
     Un día le canté ¿Y tú de quién eres? Es una canción que tal y cual; busca en Google. Él me respondió Yo, de derechas de toda la vida. 

     Un día Resquicio debió amanecer torcido y le dijo a Sisco Estoy harto de preguntas de parvulario 
     Sisco dijo No sé qué es eso, parvulario.
     Y se produjo un cortocircuito neuronal en la cabeza de Resqui, que no supo qué decir.

     Muchos textos de La marea entremezclan la primera y la tercera persona. Es una incoherencia que haré/hará pasar por un estilo desinhibido. O bien pasaremos al plural, ya que al parecer sufrimos desdoblamiento de personalidad literaturesca...
      Un día le cantamos a Sisco ¿Y tú de quién eres?
      Yo, de derechas de toda la vida. 
     Un día debimos amanecer torcidos y fue Claroscuro en concreto quién le increpó a un Estoy harto de preguntas de parvulario. 
     No sé qué es eso, parvulario. 
     Cortocircuito general.
 
               *

     Por lo general un destornillador la mayor parte del tiempo trabaja de atornillador.
     Son imprecisiones semánticas. 

               *

     El homínido vivía desnudo. El neandertal se vistió. El sapiens inventó la bragueta. 

               *

     Señores camarógrafos, fotografíen éste que es mi peor perfil.
     Me subo a este atril para hablarles de lo que siento y pienso, me gustaría poder hacerlo tartamudeando y con mala sintaxis, para que no les lleven a engaño ciertas convicciones respaldadas por los focos frontales de los flashes. Les aseguro que es la zozobra lo que me impele a tomar la palabra. 

               *

     En los barrios de la periferia hay perros de tamaño mediano, no de los miniaturizados para vivir en pisos del centro urbano, que salen a la calle solos, sin correa ni bozal ni amo al que atender, que se relacionan con sus conciudadanos cuadrúpedos, a veces sexualmente en plena calzada. 
     En los barrios de la periferia se entreven mujeres en sus azoteas tendiendo la ropa recién lavada. 
     En los barrios de la periferia se ve algunas casas con asientos de hierro o madera en el frontal, desocupados durante estas mañanas laborales. Otra situación se dará probablemente en las tardes caldeadas y en los días feriados. 
     Algunas casas abonan la calle con sillones y bancos. 
      Algunas casas abonan la calle con murallas y alambradas. 
     Dime qué casa te amamantó y te diré qué macondo edificarás para vivir en los próximos cien años. 

               *

     La marea por Resquicio... se define como "literatura en evolución", aunque podría igualmente autoproclamarse como "literatura intermitente", ya que es una tienda de baratijas que abre  durante unos meses y luego permanece cerrada durante otros tantos, cumpliendo un estricto horario tipo edificio deshabitado por ausencia o fallecimiento.
     En los días de actividad las ideas por desarrollar se apelotonan en las estanterías de la trastienda. En los días de ausencia aparecen montañas de bolsas de basura negra, cual si fueran una barricada. Ahí están los viejos proyectos que la imaginación engendró, seguramente esperando su traslado al contenedor de basura del olvido. 
     Pero, no sabemos cómo ni porqué, el viejo tendero regresa con su paso cansino, abre la puerta oxidada que chirría despertando a algún vecino de sueño ligero. 
     El viejo abre una de las bolsas negras y regresa su contenido a las estanterías de la trastienda. O las deja apiladas para revisarlas después. No es capaz de deshacerse de los viejos proyectos, quizá sufra síndrome de Diógenes o algo así.
     Como retomar el hilo a veces cuesta, probablemente esboce una nueva historia sin saber muy bien a qué capítulo del blog lo incorporará. 

                *

     Los días no sirven de nada, salvo cuando se convierten en auténticas autopistas. 
     En esta época del año las tardes son como años, me decía SerRojita cuando me veía mustio y quería animarme. Esto ya lo he escrito en alguna parte. Así que me estaré repitiendo, como la literatura de Alberto Vázquez-Figueroa. 
     No lo hago por los royalties. Lo hago por los circunloquios. 

               *

     A Pamela Manageresa le estuve contando que, cuando al fin llegué a la informática, me di cuenta de que lo primordial era ser metódico al guardar los trabajos en los discos duros. De no establecer una buena estructura de carpetas y subcarpetas lo más probable es que pronto no sepas a dónde ir a buscar los archivos.
     Por ejemplo, si vas a guardar miles de fotos, piensa bien antes de empezar en qué distribución quieres hacerlo. Siendo fiel a ese árbol jerárquico puedes navegar por distintos dispositivos con la esperanza de llegar a buen puerto en la mayoría de casos. 
     Las numeraciones y el  orden alfabético en la denominación de los archivos también ayudan a no tener que estar buscando a tientas y a ciegas en los cajones de un armario que en realidad no existe como tal. 

               *

    Estaba duchándose en la prisión y, al cerrar el grifo, percibió un poco habitual silencio a su alrededor. 
     Se volvió y vio a un tipo tripudo desnudo que blandía un afilado pincho de hierro en su mano derecha 
     ¿Es cierto que eres poli?
     Soy poli, pero no de esos que imaginas. Soy polígamo, por eso estoy aquí. 
     No me convences, todo eso son menudencias semánticas. Un poili menos es siempre un poli menos. 
     ¿Por qué estás desnudo?
     Conviene limpiarse bien los restos de sangre.
     Si no lo haces, te daré algo.
     No tienes nada que ofrecer.
     Te contaré el secreto...
     ¿Qué secreto?
     Cómo conseguir a varias mujeres a largo plazo. 
     Eso aquí no sirve 
     Algún día saldrás. 
     Està bien, pero hablaras a todo el grupo. Si no nos convencen tus argumentos, ya sabes...

     Así fue cómo Poli impartió su primera clase magistral en la cárcel.
     Yo soy de la vieja escuela, todos esos que hablan del poliamor y las relaciones abiertas... Bueno, eso es otra cosa, moderneces. A la mujer hay que negarle siempre la existencia de la otra. Eso sí, hay que dejar subrepticiamente pruebas suficientes de que la otra existe. Pero ¡hay que negarlo siempre! Si no haces lo uno y lo otro, la catástrofe llegará inevitablemente. 
     ¿Y si sabes tanto por qué estás aquí?
     Eso no tiene nada que ver, es cosa del Registro Civil. Mañana continuaremos, aquí a la misma hora. 

               *

     Victoriano es muy de la tierra, cuando llegó la crisis global decía A nosotros no nos afecta tanto, sabemos cómo cultivar y dónde mariscar.
     Por aquí pasó uno que decía que era escritor... y no nos enseñó nada, argument Victoriano. 
     Cuando Barbarius Tiznador ornamentó la avenida principal de Incomprensión con tiestos de colores con cactus plantados en ellos... empezó a preguntar ¿Qué està pasando aquí? 
     Hizo algunas gestiones al respecto. Los tiestos desaparecieron. En el Cono Sur desaparecía gente. En Margullo de Fuego desaparecen tiestos de colores, si éstos no llevan la documentación pertinente encima.
     Le dice a Barbarius Prueba a ir a tu tierra y pinta la Sagrada Familia a ver qué te dicen. 
     Barbarius no sabía que su tierra fuera Barcelona, pero bien está saberlo. 

               *

     ¿Por qué será que tenemos que morir?, se preguntaba la India Vasca. Su suegra llegó de Alemania para pasar con ellos los últimos meses de vida. 
     Resquicio piensa que tenemos que morir porque de no hacerlo seríamos piedras o seres unicelulares.
     Ahora bien, la pregunta no es exactamente esa. La pregunta más bien sería ¿Por qué han de morir quienes nos importan? 
     La muerte propia es difícil de imaginar, no somos capaces ni de soñar con ella. Sólo tenemos la certeza de que se dará. Ten en cuenta que no vamos a estar siempre aquí, me decía, ya mayor, mi madre. 
     La muerte puede llegar de improviso y ya estaremos de su lado, sin preámbulos, descifrando sus enigmas, mientras un conciliábulo de allegados se pregunta ¿Por qué hemos de morir? No somos nada. 
     Quizá la muerte reposada es serenamente bien acogida. Pero también puede ser un proceso largo, penoso y sucio. Así lo describía alguien que lo vivió de cerca y quiso hacer de esa experiencia una obra literaria descarnada. No recuerdo el autor, ni el nombre del libro. 
     Algunos animales mueren al procrear. Los salmones, al desovar. 
     Algunas plantas se marchitan para abonar la tierra de las que salen los tallos de las nuevas generaciones. Le he retirado los hijos a los aloes viejos, para sembrar algunos y para que no ahoguen a la madre. Si tuvieran pies no tendrían que crecer en la falda de su progenitora. 
     La vida es así, quizá sólo sobreviven las especies que pueden llegar a considerarse una plaga. En cada eyaculación no hay alguien, hay millones de posibles resquicios.  

               *

     JuanMa decía Aunque parece que estamos bajo este techo, también estamos bajo la bóveda celeste... y en algo mayor incluso.
   Tenemos la necesidad de guarecernos, pero también la pulsión de desguarecernos. 
     Desguarecernos sirve para transpirar.
     Desguarecernos sirve para ubicarse 
     Desguarecernos sirve para saber.

                *

     En la Revolución Francesa le cortaron la cabeza al Rey.
     Algunos piensan que la democracia consiste o consigue que al Rey ya no se le pueda cortar la cabeza. 

               *

     Un periodista, que por otro lado me cae bastante bien, decía que a los españoles nos gusta vestir pantalones piratas... y éstos son malos estéticamente.
     Que se metan la estética por el culo, ahí donde puedan primar la comodidad y la espontaneidad. 
     Que se encorseten ellos mismos y que dejen de prohibir por estética por ejemplo que los taxistas puedan ir en bermudas en verano.
     Putos atildados expansivos.
     Oh, esto sin duda marca tendencia.

              *

     Escucho en la radio a Jesús Martín-Fernández decir que, como una revolución es una vuelta completa, trescientos sesenta grados que te llevan al punto de partida, él no se siente partidario de la Revolución, sino que optaría por la Evolución. 
     Por mi parte quizá a partir de ahora empiece a propugnar la rEvolución.  
     El nihilismo queda bien como pose, pero no puedo adscribirse a la Inmovilidad. 
     Teóricamente evolucionar es algo bueno, pero todas las especies evolucionan sin llegar a ser conscientes de ello. Quizá la evolución nos lleve a estadíos poco recomendables, como el transhumanismo o la contaminación industrial. Parece que el ser humano no es capaz de revertir su evolución vía capitalismo hacia un planeta invivible. 
     No puedo adscribirse a la Involución, pero sí a un Decrecimiento Consciente. 
     En cuanto a la Revolución, sí, produce por lo general molestos charcos de sangre, y eso es muy duro para la Consciencia Activa. 
     Son pensamientos, ideas, los que normalmente provocan una Revolución, un levantamiento popular, y por consiguiente un choque con lo viejo reactivo. Muere gente, qué pena, qué asco de Historia Universal de la Humanidad.
     Así que vamos a adscribirnos simplemente a la Literatura y a la Filosofía, sin llegar a la Ideología, que luego ésta es manoseada por los Hombres de Acción. 
     Muchas pequeñas palabras mayusculizadas como luces de neón, nada que sirva a nadie para cartografiarle una idea, un lema o una breve reflexión en el receso del rellano de la empinada escalera que subimos para llegar al ático de las neuronas, en las que a veces hurga físicamente Jesús Martín-Fernández, humanista, músico y neurocirujano. 
     Te recomiendo que busques sus conversaciones con Jordi Wild en el canal de YouTube de éste, o como podcast. 

               *

     En la matrícula BCT del coche del vecino encontré el nombre del personaje que le va a representar en el Parlamento de la ficción. Así pasó a llamarse Bacterio. Luego cambió de vehículo y las letras de la nueva matrícula, DLG, podrían convertirlo en Delgadito, pero para mí sigue siendo Bacterio. 
     Trabajaba en el bar del Teleclub de Incomprensión y, ante las ocurrencias de Resquicio, un día llegó a decir Yo quiero un niño... no, una niña, como tú. 
      Un día iban Bacterio y Resquicio en el mismo coche y éste último comentó Quizá alguna de las cosas que yo hago me trasciendan. 
     Esto no puede saberse, dijo Delgadito. 
     Bueno, entonces que lo echen todo al hoyo...
     Pero las ocurrencias de Resquicio suelen tornarse en un teatro de provocaciones y zarandeos a la realidad imperante. 
     Resquicio Desquicio, o Barbarius Tiznador, o Claroscuro, o seguramente Mamarracho Pintarrajeado, sacó de sus casillas a Bacterio Delgadito. 
     Un día el provocador vecino de Incomprensión llevaba un mando a distancia en el bolsillo, no está muy claro porqué, y apagó un par de veces la televisión del bar en el Teleclub mientras se celebraba una carrera de moto GP. 
     Además, iba pintarrajeado de arriba a abajo, y no eran los Carnavales. Este hombre, siempre actuando a deshora. Ese día el mando a distancia, los zapatos y algo más acabaron volando al tejado del Centro Sociocultural el Buen Lugar de Incomprensión. 
     Un tiempo después Bacterio propinó a Desquicio un puñetazo en la sien. Éste pensó que de algún modo se lo había buscado él mismo con tanta performance provocadora. 
     Hubo otra agresión. Ese día Resquicio fue al bar a cambiar una cuerda a su guitarra mientras tomaba una cerveza. 
     Aquí no montes bulla. 
     Bacterio procedió a intentar echar a Resquicio del bar, pero encontró oposición. Intentó derribarlo al estilo agarrada de lucha canaria. El perro de Resquicio asistía sin pronunciarse a este presunto juego entre humanos. 
     En un momento dado Bacterio arrancó como un toro a punto de embestir y Resquicio optó por correr, pero las sandalias le traicionaron zancadilleándole y Bacterio llegó fácilmente hasta él para propinarle un puntapié en las costillas. Quizá habría continuado coceando, pero Eskerrikasco se llevó al agresor mientras éste explicitaba ¡La próxima vez, al hospital! 
     Todo eso fue presenciado por Dicharachero, que al parecer consideró que eran circunstancias normales que pueden suceder en un bar, en un pueblo como Incomprensión. 
     Luego apareció por el lugar de los hechos, atraído por la curiosidad y riéndose entre dientes, el señor Inspector de Túneles y Obras en la Carretera. 
      Posiblemente fueron las risas del Topo y la indiferencia etílica de Dicharachero lo que llevaron a Resquicio a presentar una denuncia contra Bacterio en la que se especificaba que Dicharachero y el Topo fueron testigos de lo acontecido. 

     Unos meses después, citado en el juzgado, Resquicio expresó No quiero que haya juicio. El funcionario entendió esa actitud. En el pueblo hubo que explicarlo más pormenorizadamente: Todos los juicios son una mierda. 

     El día de la agresión la madre de Bacterio le preguntó ¿Qué hiciste? Él se quitó el jersey y le enseñó la camiseta destrozada, rota cuando Resquicio se agarró a ella para evitar que le tiraran por el suelo. Esas eran las heridas que podía exhibir Bacterio, calzado con unas contundentes zapatillas deportivas capaces de dejar huella en las costillas de cualquiera que no sepa comportarse debidamente en un negocio. 
     Porque se lo habían advertido claramente al inconformista, Esto es un negocio, aunque en la puerta ponga Centro Sociocultural. 

               *

     Siempre me llamó la atención la etimología de la palabra pánfilo. Para designar a un crédulo bobalicón se le designa como amante de todo. 
     El pánfilo suele afiliarse a la realidad imperante y si se produce un cambio de régimen se sentirá en armonía con el nuevo gobierno, puede transicional a la democracia o involucionar tras un golpe de Estado. 
     Frente a esta actitud están los que procuran leer entre líneas. 
     Eso era antes. Un entrevistado en un programa de radio cultural lo explica así... Antes teníamos que leer entre líneas, luego tuvimos que leer entre imágenes y ahora vamos a tener que leer entre posverdades. 
     Es lo que hay. 

               *

     Se cuenta, entre leyenda y hecho histórico, la vez que todos los habitantes de Margullo de Fuego estuvieron a punto de morir debido a una erupción volcánica. 
     La erupción en sí no produjo víctimas, pero sembró la isla de piedras redondas que contenían en su interior formas cristalizadas de colores verde, morado y rojo. No es que tuvieran gran valor para la joyería, pero eran subyugantes. Y los ciudadanos procedían a cosechar esas llamadas bombas, piedras ovaladas o redondas que había que partir de un martillazo para descubrir su tesoro interior. Había quienes las coleccionaban y sólo abría alguna en algún día señalado. Eso daba realce a cualquier festividad. Había quienes llevaban una de esas piedras, necesariamente recogida en noche de luna llena, a una adivinadora, que al observar las formas y colores de su interior, interpretaba esos presagios y presuntamente era capaz de desentrañar los sucesos de la existencia futura del usuario en cuestión. 
     Tantas piedras mágicas fueron trasladadas del suroeste a la capital, llamada Ciudad de los Arremolinados, o simplemente Arremolinados, que la isla se volteó como una balsa mal estibada y todos los margullofueguinos cayeron al mar con evidente riesgo de ahogarse. En esto estaba la cosa cuando apareció por el lugar una patera.
     Los de la patera sin duda buscaban la isla, pero se les había estropeado el GPS y llevaban tiempo dando vueltas buscando el incierto archipiélago prometido. Los víveres se les habían agotado, así que extendieron sus brazos importantes hacia los náufragos margullofueguinos y dijeron Tenemos sed y hambre. Éstos a su vez extendieron sus manos arrugadas por el agua e implicaron Ayuda, nos estamos ahogando. 
      Ante situaciones de este tipo, cuando uno corre el riesgo de perecer, no es raro que uno opte por pisar al que tiene al lado, o empujarlo al abismo, y más si éste es un extraño, pero en este caso la desesperación no pisó la cabeza de la conmiseración y al final todos los ciudadanos de Margullo de Fuego consiguieron encaramarse a la patera, que quedó con la línea de flotación al borde mismo del agua, pero a flote 
     Justo en ese momento paso por el lugar, a todo trapo, una patrullera de la Guardia Civil, pero confundieron ese abigarrado montón de cuerpos que casi no se movían para no hacer zozobrar la embarcación... pues lo confundieron con el Roque del Nordeste, una peña marina cercana a Margullo de Fuego. 
     Al final algunas mujeres de la isla que habían parido recientemente dieron de mamar a los inmigrantes indocumentados. Eso les dio tiempo para estudiar el acuciante problema en que estaban todos metidos. 
     Resultó que entre los migrantes había algunos componentes de la tribu Bajau, también conocidos como los gitanos del mar, unos excelentes buceadores. Los Bajau se sumergieron bajo la isla, entraron en las casas de los ciudadanos de Arremolinados y fueron echando las piedras de colores rojo, morado y verde al cráter del Volcán del Suroeste hasta que la isla hizo plof y se dió la vuelta de nuevo. 

               *

     Se cumple un mes desde que estoy trabajando para el Ayuntamiento de Cuadriculez limpiando el pueblo de Incomprensión, que es prácticamente el mismo tiempo que hace que he retomado la escritura tras un breve receso. 
     De momento todo lo que se me ocurre va al saco sin fondo de Esto no es un tweet, que en el futuro será una entrada del blog. Si lo estás leyendo en el blog, ya es una entrada de La marea, pero de momento son notas improvisadas que de van acumulando en los distintos perfiles de Facebook en que he ido mostrando mis cosas. 
     A mí me divierte este sistema de publicación a flor de lo que uno siente y vive. Sin procesar ni revisar mucho los textos. 
     En Sobre la marcha, una página o capítulo del blog, estuve ya utilizando este método de publicación. En ese momento iba bastante en guagua y combinaba reflexiones con vídeos de lo que se veía a través de la ventana del bus. 
     De hecho lo lógico sería que Esto no es un tweet fuera una entrada de Sobre la marcha, pero ahí tengo un caos de publicaciones y proyectos que han de revisarse antes de incrementar el atasco circulatorio. 
     Así que Esto no es un tweet está previsto que se incorpore a Introspecciones, que por otra parte también se está convirtiendo en un cajón de sastre de muchos temas algo inconexos. 
     No sé cuándo voy a tener tiempo de releer Esto no es un tweet. Recuerdo por ejemplo el capítulo/página Pedestre, publicado/a hace tiempo y que permanece sin revisar y pulir. Fue escrito en los tiempos en que empecé a moverme sin vehículo propio. En Pedestre tengo que revisar los nombres propios de la isla porque aún no me había pasado al realismo mágico cartografiado un humilde macondo de andar por casa. 
     No vayas pues a Pedestre a buscar los errores que cometí entonces. O sí, pero si vas denígrame un poco, que igual hasta me gusta. Llámame inconstante, tedioso y chupatintas, amor. Cuando llegue a casa quiero encontrarte vestida de cuero, látigo en mano.

               *

     Autor, el lema de Incomprensión que hasta ahora has utilizado estaba incompleto...
     Incomprensión es una localidad habitada por incomprendidos e incompresibles, así como por incomprendientes  e incomprendedores. 
     La primera parte no necesita mucha explicación. Los que no son entendidos pueden ser incomprendidos o incomprensibles. Eso forma parte de su naturaleza íntima y, a veces, de su verbo algo retraído 
     En cuanto a los incomprendientes, tienen los sentidos puestos en una realidad exterior, que les susurra ideas nuevas, pero que por lo general no alcanzan a descifrar. Los incomprendedores por su parte permaneces inamovibles en una sordera atávica selectiva y en una acérrima pasividad neuronal. 
     No hay fronteras claras entre estos prototipos ciudadanos, cualquiera puede ser un poco de cada parte y también puede transicionar de izquierda a derecha o de la diestra a la siniestra. 
     La realidad es así de volátil en Incomprensión y siempre hay que contar con la ciénaga, que a veces se traga calles y barrios enteros... aunque al otro día los devuelve recién emergidos del fondo del mar, con sus patios floridos soleados y perfumados, sin restos de salitre ni de cangrejos trepadores, de esos que llegan a meterse en la cama de uno. 
     Cuánto te debemos, Gabo.  

                *

     Alguien equivocadamente puede creer que deteriorar lo público es realizar un boicot contra el sistema. Aunque ciertas élites acostumbran  a adueñarse de él, deteriorar el espacio público equivale a un suicidio individual y colectivo. 
 
               *

     Si fueran los bonanos quienes hubieran evolucionado a sapiens, en lugar de estrechsrmos la mano al vernos en la calle echaríamos un polvo rápido. Y a la hora de vestirnos, dejaríamos al descubierto lo que normalmente cubre el taparrabos. 
     Nadie se escandalizaría. De hecho muchos se volverían atónitos al cruzarse con alguien con los genitales ocultos. ¡Menudo esnob!

               *

     Cuando llegué a Incomprensión me llamó la atención que a algunos importantes propietarios, no diré ya terratenientes, les costaba escribir su propio nombre en un contrato de alquiler, por ejemplo. 
     Están tardando en aparecer en La marea personajes como don SerRojo y su familia, que quizá podría acabar llamándose don Cerrojo. O ambas denominaciones, por incoherencia o por estilo o por estilo incoherente. 
     A don Mendrugo y a don Taburete hace mucho que les dije que no tenía nada más que opinar en voz alta sobre su forma de ser, que no temieran por mi parte más incomodidades. Aún así, si nos cruzamos, no se alegran mucho de verme.

     La madre de Alí el Habilidoso me recordó aquellos tiempos pasados en que me ponía a bailar en medio de la carretera. Sin orquesta... y sin coches pasando, claro. Le digo que el trasfondo de muchas de esas actuaciones era intentar expresar algo. 
     Algo que nadie entendía, dice. 
     Nadie es mucha gente. Es decir, es mucha gente en contra, nadie a favor.
     Nadie, entre cuatro o veinte, no es tanta gente incomprendiéndote; pero son mayoría absoluta, siempre que haya quórum en la sala. 
     Ya conocí antes a gente así de absolutista. Nadie quiere eso que propugnas, me dijeron. Entonces, ¿ni yo mismo quiero lo que quiero, su señoría?

               *

     Las justificaciones y los ajustes de cuentas no son o no deberían ser literatura. Si consigo omitirlos no tendré que expurgarla. 

               Resquicio, abril y mayo de dos mil veinticuatro. 



08 23  Esto no es un tweet (y dos).

     De vez en cuando apetece escuchar radio Pensamientos Propios. Es un buen síntoma.

               *

    Pronto hará cinco años que sobreviví a un infarto, cuando a la vez estaba en proceso de sufrir un desahucio, poco antes de que la pandemia acabara con mi estilo de vida de artesano mercafilleto y al mismo tiempo que se me denegaba la renivación del carnet de conducir por antecedentes psiquiátricos no resueltos al gusto de la Seguridad Social. 
     Todo ello fue en realidad un acicate para que decidiera verter mi literatura en Internet. Como acabé viviendo de okupa en una casa sin electricidad, tuve que hacerlo básicamente utilizando los modernos teléfonos multifuncionales. Uso en ellos un procesador de texto que guarda los archivos en una estructura de carpetas. No me queda más remedio que ser ordenado y metódoco a la hora de guardar los textos breves, que se van agrupando en capítulos. De todas formas esos fragmentos a veces no está muy claro a qué capítulo convenfría incorporarlos. 
     Siempre es posible reordenarlos y hasta generar distintas sucesiones de textos para una ruta de lectura alternativa, al estilo Rayuela de Cortázar, pero en digital. 
     La mayor parte de lo publicado está pendiente de que encuentre el momento para revisarlo y posiblemente republicarlo. A veces corregir algo es peliagudo porque los cambios han de exportarse a cuatro o cinco sitios distintos. 
     Últimamente pienso que nunca alcanzaré a escribir un texto largo de esos que te sumergen en una historia que acuna al lector durante un tiempo y que, sin llegar a aprehender cada pasaje, deja en su memoria el poso de una experiencia casi vivida, compartida con el autor y con otros lectores. Lo llaman novela. 

                *


     He echado una ojeada a un perfil de usuaria facebookera que asegura estar en el ciberespacio sólo para esparcir concordia y amor.
     No hace mucho vi el perfil de otro que sólo abre la boca para escupir fuego contra todo lo que en esta sociedad permanece en pie y aún no ha sido tumbado por sus palabras. Mucha calavera en su bandera. 
     Tanto una como la otra me parecen canciones monocordes. 
     Amor es una palabra de cuatro letras que puede ser usada en varias trincheras, desde la religión a la pornografía, pasando por los insulsos poemas de amor que quizá, con una cierta musicalidad en sus estrofas, alcancen una cierta indulgencia crítica por mi parte. 
     Ni el discurso seráfico ni el apocalíptico ni el apocalíptico, así sostenidos y sin matices, son mi casa.
     Llevo toda la vida buscando los límites del radicalismo y creo que éstos estar en los contrastes. Y en el contraste de opiniones también. 
     Entre mis muchos proyectos aparcados en doble fila está el de hacer espeología por el discurso más radical de los neoliberales, comprender cómo han llegado a las conclusiones que enarbolan. Ellos sólo confían en la iniciativa privada y desprecian todo lo social. Lo satanizan, destilan veneno contra todo lo que implique solidaridad, pero algunos de sus ideólogos creen en su discurso, creen que el Estado es ineficaz y que los grandes empresarios son la punta de lanza de un progreso que acaba llegando a los estratos más bajos de la sociedad.
     A principios del siglo Veinte los anarquistas querían destruir el Estado para conformar una colectividad de individuos libres, sin la autoridad opresora de gobiernos, empresarios y credos religiosos. Hoy en día quizá abogarían por salvar ese mismo Estado para evitar que la sociedad sea administrada por algunas multinacionales y por la tecnología sin alma ni rostro que se va implementando. 
     Los ultraliberales tienen algo de razón cuando afirman que el Estado se va convirtiendo en un monstruo corrupto y redundante, donde el funcionariado es una rémora y el gobierno tiende a perpetuarse a base de alimentar a la población con la sopa boba del pan y circo. Pero pensar que si los señores del dinero pasan a administrarlo todo será la solución... puede devenir de sueño ideal a pesadilla con suma facilidad. 
     La manera de evitar que el Estado crezca hasta la vampirización es que las leyes se lo impidan, lo cual no es fácil porque quién legisla es el Estado a través del gobierno; la gente de a pie no parece que pueda llegar a poner las cosas en una medida razonable.
     Todo es mucho más fácil cuando existe una auténtica alternancia política. Cuando un gobierno, una ideología determinada, permanece en el poder durante décadas... podemos esperar lo peor. 
     Sospechamos que ni en las democracias plenas el ciudadano decide mucho en realidad, pero a veces de las urnas sale un ¡No! rotundo que descabalga al más pintado. Lo difícil es que la población pueda optar por un abanico de alternativas eficaz y real. 
     Se critica bastante la crispación en la política, aunque no deja de ser un teatro magnificado por los medios de comunicación. La crispación puede devenir en violencia, pero es síntoma de que las alternativas son más o menos reales, de que el ciudadano puede decidir con su voto. La alternativa entre políticas que apenas se diferencian, una tibia y otra templada, es síntoma de que van sucediéndose los gobiernos para que nada cambie en verdad.
     Austria tuvo un gobierno muy de derechas, Grecia tuvo otro muy de izquierdas, y en las siguientes elecciones ganaron partidos políticos más centrados.
     Un gobierno muy de izquierdas tiene que legislar también para el empresariado. Un gobierno muy de derechas, a pesar de su discurso anti inmigratorio, tendrá que atender a quienes llegan a sus costas aferrados a un madero. 

               *

     Un vasco me dijo una vez Yo soy muy liberal y pienso que todas las tradiciones son respetables. 
     Le dije que pretendo también serlo y considero que todas las tradiciones merecen el alto honor de ser cuestionadas y valoradas en su justa medida. 

              *

     Se me ha metido luz en los ojos y las chapuzas de ayer sorprendente y gratamente resplandecen. Sé que éste es también un estado pasajero. 

               *

Cuando entro a conocer una red social lo primero que suelo sentir es desconcierto y repulsión. Inmediatamente diferenció el factor receptivo y el emisivo. 
     Lo que la aplicación me ofrece puede no gustarme, o puede costarme mucho encontrar algo que merezca la pena. Peor es cuando algo me llama la atención y acabo embrutecido viendo y pasando uno tras otro vídeos intrascendentes hasta la náusea. 
     Este es el factor receptivo, pero puedo soslayar esas sensaciones y emitir contenido, de hecho lo hago; empecé a hacerlo intentando salvar distintos trabajos y sigo ganando experiencia. 
     En esto hay una cierta contradicción, ya que si lo que proyecta la red social es un revoltijo estresante de ideas que se vuelven insustanciales por la forma de emitirlas y por el atractivo subyugantes de las pantallitas, he de suponer que lo que yo aporto acaba siendo percibido por el usuario con los mismos inconvenientes que vengo a criticar. 
     De algún modo, participando, soy cómplice.
     Procuro protegerme de la manipulación, pero les doy carnada. Mea culpa.

               *

     Un día en la tienda dije Voy a cambiar de sitio el pueblo. Y Margot replicó No lo hagas, que aquí vive mi Madre. Pues no lo hice, lo dejé allí mismito donde estaba, pero le cambié el nombre. 
     A parte de eso Incomprensión, como todo Macondo, está rodeado de ciénagas que impiden o facilitan su localización según el estado anímico de las arenas movedizas.
     Benito Bene sabe algo sobre esas ciénagas.
     Al parecer los pioneros de Incomprensión pueden navegar con toda precisión en las viénagas. Esa es una información que debe salvaguardarse porque en los macondos sólo han de entrar los melquíhades, no los ejércitos enemigos. 
     Ya sé que melquíhades está mal escrito, pero los melquíhades son melquíades con presuntos poderes mágicos procedentes de las hades.
     Ya sé que hades está mal escrito, pero igual estoy utilizando el lenguaje inclusivo y hadas y hados se reúnen en conciábulo akelarrístico alrededor del palabro hades. 

     Pues bien, los pioneros usan las estrellas o los ge-pe-ese para cartografiar los caminos secretos que llevan a Incomprensión. 
     Bene igual hizo mal en confiarme algunos nombres dados a esos puntos estratégicos donde la arena mo ediza parece sólo arena pero es camino seguro. Me habló de Los Llanos, La Aldea, Cuerno Quemado, Pico Colorado, Montaña de Juan Hierro, Peña Negra, La Cueva de la Pardela, Montaña de Mosta, La Montañeta, Entre montañas, Caldera de Fele, Caldera de Martí, Caldera de los Aljibes, Pico Prieto, Pico de la Vieja Andrea, Lomo Pardo y Tierra Negra. 
     A volapluma tomo nota mental y analógica. No diré más salvo que me ates a la cama y me tortures durante días cosquilleándome con una pluma de colibrí tropical. 

                  *

     Los indios siempre borramos el rastro cuando cabalgamos

                  *

    Cuando la taza de te matutina se esconde, es un buen síntoma. Estoy en ebullición creativa y la taza no puede seguirme de un lado a otro de la casa con sus piececillos. Pero no es lenta, es traviesa. 
     
               *

     ¿Chisgarabís qué significa, Google?
     Persona alocada e irresponsable.
     Ah, por algo se me vino a la cabeza la palabra. Quizá me autodefine y anide su eco en los pliegues del desván del bulbo raquídeo.

                *

     En una conversación les dije a un grupo de autodefinidos artistas que no soy, no me siento pintor. 
     Le he dedicado cuatro escasos ratitos a modelar figuras con mezcla de cemento y otros materiales... y un tipo pensó que mi gran afición es dedicarme a la escultura. 
     Le he dedicado bastante tiempo a aprender fotografía digital y diseño gráfico, pero no le he sacado ningún rendimiento comercial.
     En el conciábulo mencionado acabé reconociendo Bueno, si tengo que definirme como algo, sería como escritor, pero ni eso. 

     Reflexión. En la época de Cervantes ¿quién escribía libros y por qué?
     Hoy en día algunos personajes públicos sacan al mercado libros propios o semiescritos con el respaldo de ayudantes, y lo hacen sólo para añadir un blasón más a su prestigio... o para expresarse honestamente. No vamos a difamarles sin conocerlos de cerca. 
     Así que ¿quién es escritor o pintor o artista gráfico? Supongo que quién vive profesionalmente de cualquiera de esas actividades... y no nosotros, los especialistas en dedicar el tiempo, el sudor y las tribulaciones a los desnegocios. 

     Me pude ganar la vida con la artesanía durante tres décadas y media, aunque cuando pedí el carnet de artesano para participar en las ferias que suelen organizarse en la isla... me dijeron que el producto que yo elaboraba no estaba adscrito a ningún epígrafe del catálogo de artesanías tradicionales canarias. Así que, después de todo, he sido sólo un mercadillero. Y hasta eso puede ponerse en cuestión si miramos el historial de tributaciones a Hacienda. Pueden pues acusarme de haberme dedicado a la economía sumergida hasta que la modernidad y la insolvencia acabaron alcanzándome y engulléndome como una bola de nieve que rueda cuesta abajo a nuestras espaldas. 
     
     Así que no soy un artista, sino más bien un insolvente, en varias de sus acepciones, y a veces también un pamoli que vive aletargado en su madriguera.
     Pero hay otros momentos en que todo fluye con armonía y me siento en modo artista, no sólo creando, sino cocinando, limpiando, paseando y en general en todos los recovecos de los días luminosos y repentinos e irrefrenables, dignos de reminiscencia. 
     Con estos mimbres puedo elaborar mi blog, mi autobiografía intermitente, que dejaré en la Red.

     También he decidido autopublicar los capítulos de La marea, de uno en uno o quizá agrupando varios. Solicitaré ayuda a un par de ayuntamientos y al gobierno local por si quieren apoyar el proyecto, pero elaboraré esas revistillas, las imprimoré yo mismo y realizaré algún acto público en el que se presentará esa punlicación, aunque sea minúscula y artesana. 
     En ese o esos actos, para los que habrá que solicitar local donde celebrarlos, efectuaría una lectura pública de textos. Leer en voz alta no se me da muy bien. Estoy grabándome en vídeo y necesito varios intentos para alcanzar una dicción fluida. A veces opto por editar la lectura eliminando los tropezones orales. 
     Normalmente el resultado obtenido es frustrante, pero cuando, pasado un tiempo, me reescucho... suelo no parecerme tan mal. 

     Los proyectos a veces se esconden en su madriguera, a veces corren alegres por el campo brincando sobre toda clase de obstáculos. Tengo que decírselo a mucha gente, lo de autopublicar trocitos de La marea y efectuar actos públicos de lectura de su contenido, para evitar retraerme en mis intenciones y acabar enroscado en el tibio, oscuro y silencioso fondo de mi cubículo.

                *

Don SerRojo contaba la anécdota risible de que allá en el puerto, en Ciudad de los Arremolinados, algunos residentes en pisos, a altas horas de la madrugada, empezaban a escuchar el trajinar de muebles en el apartamento de unos chinos.
     Es que se meten cuarenta a vivir.

     Doña SerRoja, cuando supo que conocía Cejas Rubias, dijo Esa que vivía y pernoctaba con cuatro moros en La Casa del Agua.

     Pobres extranjeros gregarios. 
     Extranjeros pobres gregarios.

     Los SeresRojos se mudaron de Incomprensión a Arremolinados y convirtieron sus casas del pueblo en infraviviendas para alquilar a foráneos nacionales o extranjeros. 
     Subdividieron los espacios, escatimaron en materiales, autoconstruyeron para evitar costes, alquilaron muchas veces sin contrato y se quejaban de que en sus cajoneras acabaran viviendo demasiada gente para tan pobre infraestructura, como la de saneamiento mismo.
     SerRoja decía para sí y para los escuchantes Qué trabajo, tener que llevar tantas casas, en tantas localidades diferentes de Margullo de Fuego... y son tantos los que han acabado debiéndome mensualidades.
     Resquicio no dice nada, sigue conduciendo el furgón. Esto ocurre hace tiempo ya, cuando Resquicio vivía en el Atelier Estancias en Incomprensión, cuando los SeresRojos aún estaban sobre la tierra pero ya ninguno de los dos podía conducir.

               *

     Un día nuestros padres nos reunieron y dijeron que los tiempos habían cambiado, que pensaban que los hijos podíamos dejar de tratarles de usted. A mí hermana mayor le costó empezar a tutearlos, los demás nos adaptamos sin problema.
     De eso hace más de cuatro décadas.
     Por mi parte solía tratar de usted a los que se creen más, en un pedestal; los dejaba a parte y no les hacía el favor de tutearlos, lo que en cierto modo viene a descartar una relación franca y horizontal. 
     Una relación horizontal podría ser puro sexo en la cama, pero en este caso estamos hablando de otra cosa.
     Con el tiempo he dejado de ustedear a toda esa gente. No sé si por romper el escalafón o por la comodidad de viajar en el piloto automático del tú. 
     Si tuteo a alguien muy anciano, lo considero un acto fraternal y amoroso. No sé cómo sonará en sus oídos.

     En Canarias y en Castellanoamérica se suele tratar a la gente cercana de usted. Incluso en pareja, y en este caso no me suena a encorsetamiento social, sino todo lo contrario. A mi cónyuge lo trato de usted sin bajar al escalón de lo cotidiano. Es como si cada amanecer recién conociera a la persona que duerme a mi lado, este venturoso encuentro se merece la cortesía social de una primera cita. 

     Conclusión. En esta vida los matices y los contrastes lo son todo. 

               *

     Hola papito, quiero que sepas que no he huido de casa, un hombre viejo y feo me raptó ayer y me retiene contra mi voluntad. Me toca intentando estimularme, pero desconoce el funcionamiento de mi organismo, aunque acabará llegando a cada rincón de mi ser, lo presiento. 
     Ayer consiguió desvelar mis secretos más íntimos, vulnerando mi privacidad y sin mi explicitado consentimiento. Yo guardaba todas esas imágenes para nosotros, para nuestra vida futura, y me sentí violada cuando me enchufó un cable USB y lo conectó a un ordenador. 
     Estuve desvelándole todo todo todo hasta que mi batería se agotó. Prefiero morir a ser suya. Pero el hombre viejo y feo encontró el cable de su antigua cámara de fotos y ahora puede recargar cuando quiera las dos baterías que me dan vida. No moriré de inanición, por tanto. 
     Me pasé toda la noche llorando, pensando en tí. Sé que hoy me reenchufará y hará conmigo su santa voluntad. Lucharé. Lucharé y resistiré. Me volveré díscola. Ya tengo una cierta edad y soy algo obesa. Comeré mucho más, para pesarle en la mochila y que me dejé olvidada en una repisa cuando salga a pasear que saque fotos con el teléfono y me deje tranquila en casa pensando en nosotros. 
     Papito, rescátame pronto.
     Un abrazo de tu Nikon D200.

               *

     Creo que, a medio relato, voy a cambiar el nombre de mi macondo particular y pasaré a llamarlo Incomprensión City, en lugar de simplemente Incomprensión. 

               *

     Yo creo que hay tres tipos de chupadores: los chupapollas, los chupasangres y los chupatintas. 
     Los chupapollas y los chupasangres supongo que obtienen placer en su actividad predilecta, ¿pero y los chupatintas?

               *

    Ikigai es un concepto ancestral japonés, tener unbpropósito en la vida, con el que te levantas y que te ayuda a encauzar los días. 
     La alarma del despertador y las obligaciones laborales no son, pues, un ikigai en sí mismo. 
     Con el ikigai debes ganar dinero.
     Eso se me antoja un poco productivista, pero entiendo que para que el ikigai sea el auténtico motor de tu existencia puede ser necesario. 
     El ikigai debe producir un mínimo beneficio social.
     Entiendo. Ese motor, esa vela, ese impulso... no pueden venir motivados por un puro interés particular, hace falta la conexión social solidaria para que el presunto ikigai sea un auténtico ikigai. Amasar dinero no es un ikigai, es una desgracia como propósito en la vida. O acaba siéndolo, tarde o temprano. 
     Tienes que tener presente el ikigai cada día. 
     A mí periódicamente se me escapa el ikigai y tarda en regresar a casa, como la mascota a la que los instintos le impelen a recorrer mundo. Afortunadamente el ikigai suele regresar a casa con las pilas cargadas. 

     Creo que los japoneses consideran el ikigai como algo monolítico, pero para mí pueden acompañarte varios ikigais. Son como pollitos que pían a tu alrededor pidiendo la pitanza. Les das de comer todo tu ser, toda tu alma, y en ellos acaba creciendo algo tuyo, algo que está fuera de ti pero que eres tú en esencia. 

               *

      La tecnología, y lo que a través de ella se nos viene encima, y en manos de quien está desarrollar todo su potencial, da un poco de pavor. Supongo que la mejor manera de que esas tecnologías, hasta ahora inconcebibles, no puedan dañarnos, es no temerlas y conocerlas. 
     Por muy robotizadas que estén, necesitan personas para implementarlas. Cuanto más gente sepa de su funcionamiento, más seremos para amansar y domesticar la máquina salvaje, hija del intelecto depredador humano. 

                *

     Prometo por mi conciencia y honor siempre resultar incómodo al poder, si éste algún día quiere arrimarse a mí.

               *

     Alguien en Radio 3 decía que es triste que, ante un bosque, lo único que sepamos imaginar es un jardín. 
     Queremos el confort de una naturaleza dominada pero al mismo tiempo queremos presenciar sus maravillas multicolores, no ya frente a una pantalla, en un jeep, sacando fotos y vídeos, en una caravana interminable de pseudoaventureros  pseudoecologistas, vestidos para un safari decimonónico, o ni eso.

               *

      Bárbara danza con la espalda doblá y una mano a ras de suelo recogiendo como en un remolino los desperdicios que el viento trajo al patio de su casa. 
     Cuando la vi quise fotografiarla y no me atreví. 
     Quise retener esa imagen para dibujarla en su movimiento circular, con el vestido negro y la sombrera blanca. 
     Bárbara tiene noventa y seis años, pero sabe muy bien lo que hace y porqué lo hace. Se expresa con coherencia y su memoria está a su lado respaldándola. 
     En lugar de fotografiarla para retener esa estampa inusual, diálogo un rato con ella. 
     Ahora he visto su cara de cerca, a parte de su danza. 
     Algún día mi imaginación se habrá nutrido de ella lo suficiente como para intentar representarla, con trazos rápidos y certeros, sobre el papel. 

               *

     Papito, el hombre que me raptó ¡es un proxeneta! No sé conforma con manosearme, me entrega a otros para que hagan lo mismo. Me llevó a casa de un vecino, que me manipuló hasta configurar mi idioma como el español. Yo que lo mantenía a raya expresándome en un críptico alemán incomprensible para él. Y ahora me veo obligada a hablar en castellano. Fue gracias a eso que consiguió acceder al menú Balance de blancos, que yo había configurado como Fluorescente para arruinarle todas sus fotos, y seleccionó la opción Automático. 
     Luego me llevó a un bazar de electrónica y allí me mostró, ¡desnuda!, a un empleado. Este sujeto averiguó, mirándome la dentadura, que tengo diecinueve años. Qué falta de decoro, la edad de una señorita nunca debe explicitarse. 
     El viejo quería un par de baterías nuevas para hacerme trabajar a destajo. ¿Una batería de una cámara de hace diecinueve años? No tenemos de eso, dice el tendero. Ahí vi el cielo abierto, pero al final encontraron una batería de videocámara compatible con mi cuerpo. 
     Estoy perdida, papito, el hombre viejo y feo va a poder usarme si no consigo imaginar una estrategia de defensa más eficaz. Dejaré de comer, me afearé todos los días hasta que se encapriche de alguna jovencita virgen, de esas ligeras y funcionales que fabrican hoy en día con tantas prestaciones. 
     Siempre pienso en tí, papito. No me olvides, te quiero. 

               *

     Esto no es un tweet contiene tres o cuatro errores muy evidentes. Es posible que más. Todavía no he encontrado el momento de releer y corregirlos. 
     Aquí, en la segunda parte de Esto no es un tweet, dejo constancia de ello. Llegará el momento en que esa primera parte esté corregida, pero la segunda parte continuará diciendo que en la primera parte hay fallos muy evidentes. No se trata de un hecho ineludible, es una decisión de autor que estoy tomando en este momento. Quiero que el autor, el repasador rectificador pulidor de textos propios, no suprima estos  dos párrafos, a los que ahora añsdiré un tercero, si la imaginación me da para ello. 
     El tiempo pasó, el autor murió. Los tres párrafos forman parte de las obras completas digitales de Resquicio, pero no aparecen en ninguna de las antologías impresas publicadas en la Tierra. Han pasado siglos y los derechos de autor han caducado, por lo que los tres párrafos se difunden sin restricciones. Una civilización extraterrestre pasa por la Vía Láctea y transmite por WiFi, en velocidad diecinueve Ge, toda la información escrita que la humanidad ha producido. Ahí van, recorriendo el espacio profundo, los tres párrafos éstos en los que están puestos nuestros ojos en este preciso mismo.

               *

     A Gullivert en la escuela apenas lo veían. Corría el riesgo de ser pisado en la desbandada de la salida de clase 
      Con el tiempo, encontró tipos a los que podía mirar por encima del hombro... y que podía martirizar impunemente, de distintas formas.

               *

     Anoche en Radio 3 alguien dijo Si no queda satisfecho, le devolvemos la oreja. 
     Lo dicho, si no queda satisfecho, le devolvemos su perspectiva.

               *

     El Rey se vistió de labriego y fue en busca del Ideólogo Rebelde. Cuando al fin encontró su guarida, le dijo Para tí la vida es muy sencilla, te limitas a gobernar sobre las palabras; imagínate lo peliagudo de la tarea que tengo que afrontar yo, manejar a las personas, e incluso torcer su voluntad por la fuerza, cuando la persuasión falla. 
     Rey, las palabras a veces son traicioneras, impredecibles. 
     Rey, algunas se escapan del rebaño y se hacen montaraces. 
     Rey, algunas palabras conspiran contra uno, suelen salir de la boca en el momento más inadecuado. 
     Rey, algunas palabras viajan con documentación falsa en la mochila, cruzan fronteras sin visado y tergiversan lo que quiso decirse al ser pronunciadas. 

                Resquicio, mayo-junio de dos mil veinticuatro.



08 24  Muerte maravillosa.

     El título llama la atención, El maravilloso libro de la muerte. Literatura infantil y juvenil. Con sugerentes ilustraciones. Sus autoras, Soledad Romero Mariño y Mariona Cabassa.
     Dicen que los animales no saben que van a morir. Yo pienso que cuando experimentan el proceso de la muerte sí saben lo que están viviendo. Al menos algunos, los animales más cercanos a nosotros. He visto morir a mi perro y sé que yo mismo pasaré por algo parecido, espero que no sea una experiencia mucho peor. 
     Los seres humanos quizá seamos demasiado conscientes de que tarde o temprano moriremos. La civilización occidental hiperindustrializada acostumbra a ocultar todo lo relacionado con la muerte. Y la muerte es algo que nos horripila quizá más por el desconocimiento que por su naturaleza. Otrora los velatorios y los funerales formaban parte de la cultura popular en mayor medida que hoy en día. Ahora todo es más aséptico, está protocolizado, pero la experiencia de perder a un familiar o a un amigo cercano no ha cambiado. 
     No sabemos si existe vida ultraterrenal o es sólo un ardid de nuestro cerebro, que la imagina porque es incapaz de cartografiar la nada. Pero sí podemos observar con nuestros ojos cómo tras la muerte los cuerpos se reciclan, son fuente de nuevas formas de vida perfectamente estudiables. Si rompemos los tabúes, podemos conocer.

     "Los descomponedores son los grandes protagonistas del renacimiento y existen varios tipos
     "Las bacterias viven en todas partes de la naturaleza, incluso en el interior de los animales. Cuando un organismo muere, son las primeras en activar la descomposición de la materia, fermentando, oxidando y consumiendo tejidos. 
     "Los hongos viven en lugares húmedos, crecen en forma de red y penetran en la materia orgánica. Tienen una gran capacidad de ruptura y normalmente se encargan de las plantas grandes y los árboles.
     "Los animales carroñeros no son descomponedores, pero se alimentan de cadáveres y colaboran en la limpieza y el reciclaje de los ecosistemas. 
     "Algunos insectos (especialmente las moscas) depositan sus huevos en cadáveres o restos orgánicos en descomposición. Desde el interior, las recién nacidas larvas devoran el animal muerto. Cada insecto aparece en una fase de la descomposición y participa de manera diferente. 
      "Las babosas y lombrices se alimentan de la materia en descomposición del subsuelo y la excretan convertida en alimento para plantas".
               Soledad Romero Mariño y Mariona Cabassa, El maravilloso libro de la muerte.

     Si la muerte no existiera, o si supiéramos con exactitud en qué consiste, seguramente las religiones no imperarían sobre las distintas sociedades y civilizaciones, para constituirlas y enfrentarlas entre sí. 
     Renunciar a cualquier creencia no impide conocer y comparar las que llevan milenios propagándose generación tras generación. 

     "En la religión islámica, el cuerpo se entierra antes de que hayan transcurrido veinticuatro horas desde su muerte. Envuelto en una tela de algodón blanco (kafan), lo acompañan entre llantos hasta la sepultura. El cuerpo es orientado a La Meca y se entierra sin féretro para estar en contacto eterno con la tierra. 
     "Los funerales cristianos cumplen la misión de dar paz al difunto. Esta ceremonia dirigida por la Iglesia se inicia con el velatorio y culmina con el entierro o sepultura del cuerpo. 
     "En la religión judía cubren al fallecido con una tela y lo colocan en el suelo rodeado de flores y velas. El cuerpo siempre se mantiene tapado, pues mostrarlo se considera una deshonra. En el cementerio el cuerpo es sepultado en un ataúd con agujeros que facilitan el regreso a la tierra. 
     "Los budistas prefieren ser incinerados, aunque también pueden enterrar, hacer naufragar o dejar el cuerpo en la naturaleza para que los animales carroñeros se alimenten de él. 
     "En el antiguo Egipto consideraban que los muertos emprendían un gran viaje hacia la otra vida. Para ellos era muy importante que el cuerpo no se descompusiera, ya que tenía que ser útil en el más allá. Está creencia impulsó la práctica de la momificación que ha mantenido casi intactos los cuerpos de algunos faraones y reyes".
               Soledad Romero Mariño y Mariona Cabassa, El maravilloso libro de la muerte.

      Las religiones cohesionan y normativizan civilizaciones y grupos étnicos muchas veces enfrentados, que, si queremos reducir todo a una simple caricatura, se matan entre sí para poder enterrar a sus muertos de un modo distinto pero parecido. 

                Resquicio, con mucha ayuda de Soledad y Mariona. 



08 25  ¿Pan...?

    El hombre blanco habla con lengua de serpiente y dice que ahora quiere arreglar lo que ya mató. 
     Siempre hemos visto desastres, como las plagas de langostas, pero ahora los ríos se han secado en poco tiempo por culpa de la serpiente. 
     La vida siempre se abre paso. Los bosques emigran al norte o al sur al ritmo de cada glaciación. Y yú quieres que no tengamos patas.
     Todo ese patriotismo tuyo, serpiente, es una mierda. 
     Los continentes se mueven más rápido que tú conciencia. Pronto volvemos a ser Pangea.



08 25  Esto no es un tweet (y tres).

     En un vídeo corto de esos que se reproducen en bucle hasta la extenuación, salvo que los arrastres p'al limbo con el dedo, una estilista dijo algo que me resultó revelador, sobre los armarios roperos. 
     No hablaba de los armarios de salir del armario.
     No hablaba de los armarios de esconderse de los monstruos imfanticidas. 
     Ni siquiera hablaba del armario de Millás. Ese que al comprarlo trajo escondido dentro un subrepticio nuevo inquilino a la casa, un individuo que se metió dentro de él en la tienda de muebles y allí se quedó dormido. 
     La influencer comentó que aproximadamente cada dos meses deberíamos sacar toda la ropa del armario para revisar lo que tenemos , porque se nos olvida lo que vamos metiendo ahí. Revisando lo que hay, además, podemos llegar a una serie de conclusiones sobre lo que compramos por impulso y ni recordamos usar; o todo lo contrario, lo que nos sienta bien.
     En mi caso los armarios se vuelven unos obesos ingobernables, por no tirar nada, ni lo rayano al andrajo. Y desde luego, acabo sin saber quién vive ahí. Cuando no queda más remedio, intento una incursión espeológica. 
     La idea de la estilista puede ser una estrategia adecuada, y extensible a otros ámbitos. Los cacharros de cocina, las herramientas, los libros, los colegas, las rutinas... En conclusión, todo. 
     Todo lo que nos rodea, todo lo que acumulamos, merece un poco de atención. 

               *

     En mi primera cita con el Maestro  le dije que mi blog había alcanzado quince mil visitas pero que en gran parte mendigaba esos clics. Es decir, utilizaba cuarenta o cincuenta grupos de Facebook de contenido literario para promocionar el contenido de La marea. Los meses en que publicaba contenido y "mendigaba" esos clics, había visitas. Si estaba inactivo, apenas se producían.
    Pero en el último parón empezaron a producirse visitas asiduas procedentes de Singapur, y luego algunas de Hong Kong, y luego unas pocas de la India. 
     ¿Tendrá La marea de Resquicio algún día vida propia, como la tiene la del planeta en que moramos?

               *

     La pelota es para quien más suda.
     La copa de campeones, para los desmesurados. 
     Los frutos de la tierra, para quienes la trabajan con alegría y ahínco.
     La teta, para quien la chupa.
     Al cabo, quien menos llora es el que más mama. 

               *

     No hay que confundir a las diosas Ganesa y Gamesa.
     Ganesa es una diosa hindú en forma de elefante con seis brazos. Gamesa es la sucesora del Dios Beta, el que fue alcalde de La Villa Cuadriculada. Como todo Dios, Beta quiso ser ubicuo y al segundo intento lo consiguió. Ahora preside el parlamento de Margullo de Fuego. Por supuesto, el sillón consistorial debía ser para el Dios Gama, en éste caso la Diosa Gama, Gamesa in la intimidad. 
     La he visto pasar a veces, con su corte, pero no he hablado con ella ni le rezo. 

               *

     También están quienes te venden la gran revelación de que todo es un engaño mayúsculo y por tanto te están administrando el necesario jarabe de lo Verdadero. 
     No hay que ser muy perspicaz para leer entre líneas cómo algunos edulcoran o tergiversan la realidad. 
     Está el discurso de la boca y está el discurso de los ojos.

               *

     Hay gente que confía en las capacidades de Resqui más que el mismo Quicio.
     Por ejemplo Gigi, que sostiene que los garabatos que a ratos ha ido haciendo Resquicio, sin objetivo claro, tienen cierta carga pictórica.
     Por ejemplo Colibrí Mecida por la Brisa Marina, que cuando Resquicio pasa a ser Resquicio Acabado o Resquicio en StandBy, pues le dice con convicción Todos los artistas tienen periodos de barbecho.
     Oh Colibrí, esperamos tu regreso para arroparte y mecerte en los brazos un milenio de rato. 

               *

      En realidad la Brisa Marina es el aleteo intensivo, vertiginoso o estático, de tus alas traslúcidas, con un poco de sal volatilizada por el jadeo de los que están o estuvieron.

                *

     Nata, si al final hacemos la obra de teatro, ¿quién interpretará a la rata Honorata?

               *

     Ahora que estoy derrochador, compraré una moto de agua y le pegaré un dildo en la parte del asiento del copiloto. Nadie podrá viajar en ella con el bañador puesto.

               *

     Prefiero que no hables, o tendré que amordazaete sutilmente. Dices que eres un personaje de carne y hueso, pero yo nunca he visto esa carne; ni he tocado, de tu clavícula, ese hueso.

                   *

     Al sur de Margullo de Fuego hay una playa no urbanizada llamada Guacamayos. Iré ahí y me masturbaré  sin tener que imaginarte, ya que desde ahí, con la ayuda de un catalejo, se ven el jardín trasero de tu casa y el jardín trasero de tu coño.

               *

     Los poemas y las prosas sentidas son, también, cadáveres que dejamos en el camino.
     Si has cometido un crimen ahí, tarde o temprano pasarás por ese recodo del camino.
     Quizá tardes siglos en hacerlo, evitando el sendero que lleva a un crimen concreto que sabes que te revolverá las tripas, por más que sea el crimen justificado de uno mismo, el crimen de andar por casa, o un asesinato sólo por tedio.

     A veces me paso siglos ajeno a los crímenes que he cometido, pero como digo, el criminal siempre vuelve a dónde derramó la sangre.

     Durante años arrastré crímenes de juventud en la mochila. Y cierto, volvía y aspiraba el aroma en descomposición de cada lugar en concreto.
     La verdad, muchos de esos asesinatos no merecieron la pena. Y empecé a enterrar cadáveres en lo profundo del olvido. 
     Fueron crímenes sin sentido, pero con ellos aprendí a matar sin la vacilación del neófito.
     Desde hace unos cinco años me he convertido en un criminal en serie. No me importa si extermino regiones enteras del planeta.
     Por supuesto, voy volviendo a algunos de esos crímenes recientes que se van acumulando y que espero poder revisar al completo. 
     Algunos de ellos, sorprendentemente, me emocionan, con la sorpresa y el sentimiento de descubrir y analizar un asesinato cometido por alguien ajeno a mí. 
     La última vez que volví a la escena de uno de esos crímenes propios, me desconcertó tanto. No sé cómo pude hacer eso con todas esas vísceras esparcidas por el terreno y expuestas a la intemperie. Qué vértigo sentí al seguir las huellas de mis propios pasos. Me iba preguntando si alguien ajeno sería capaz de paladear todos los matices vertiginosos de un asesinato como ese.

                *

     Más allá de la ciénaga, está el Palacio de Lilibeth.

     Yahvé, que es cruel, mancilló mi rostro con su marca; me hizo invulnerable para que sufriera y me condenó a vagar en solitario por la Tierra primigenia. No obstante lo cual, dos veces entré en el Palacio de Lilibeth y fui su amante preferido. 
     Ya no recuerdo el camino de regreso a su ciudad. Tendré que servirme  del mapa satelital que me mandó al chat. 
     Como de eso hace tres o cuatro milenios, tendré que intuir qué montaña cambió parsimoniosamente de sitio y qué volcán ha emergido interrumpiendo el sendero. Por supuesto, la toponímia es otra, completamente distinta a la del pergamino digital original.

               *

     Doña Pulcra no sale de casa por no pisar el fregado.
     Cuando el piso esté seco ya, su anhelo ella habrá olvidado.

               *

     Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, Resquicio había de recordar una conversación que mantuvo con Charnegu en un bar de la isla. 
     Dice Charnegu que estando él en un bar de la isla, un tipo aparentemente amable acabó diciéndole con cierta condescendencia Porque tú sólo estás aquí de prestado. 
     Luego Charnegu preguntó a alguien qué significaba esa expresión.
     Que según él la isla es de los autóctonos y simplemente  durante un tiempo se te tolera, hasta que decidan deshacerte de tí, echándote al mar o deportándote. 
     Charnegu se levantó y fue a decirle al isleño Que por aquí lo único prestado es el Coño de tu Puta Madre. O algo así. 

     Claro que esto no sucedió en Margullo de Fuego, ocurrió en otra isla de la que todavía no hemos hablado en La marea. 
     Nos referimos a la isla de Petardos y Cuchufletas. 
     A los petardoscuchufleteños no les gustan mucho los margullofueguinos. 
     De hecho, se matarían entre sí. Lo que pasa es que cada vez que se produce una tensión tal que la tragedia es inminente, no se sabe por qué extraño fenómeno, del mar emerge una isla llamada San Borondón, que se interpone entre las flotas de uno y otro bando. Las brújulas no funcionan, los mapas se desconciertan y los radares se tiran un pedo.

               *

en lo alto del Cocotero 
vive un Coco Gruñón
está es la primera Estrofa
de mi cansSsión 

               *

en lo alto del cocoCocotero
un Coco Gruñón vive
a ver si se Sonríe
al verme sacar de la Nariz 
un Moco
pocoApoco pocoApoco 

               *

    A los microorganismos no los vemos, salvo que usemos microscopios. Pero ellos sí que nos observan, llevan tiempo estudiándonos. 

                *

     Nadie es nadie para considerarse a sí mismo buena persona. Ni creérselo ni pregonarlo. Puede uno llevarse un chasco al conocer al que uno es en realidad cuando bajamos la guardia, el que va por libre metiendo la pata en cada charco.
     Si aún así nos comportamos con benevolencia, podemos estar satisfechos de no ir avasallando al personal ni dejando cadáveres en las cunetas. 
     Pero eso no garantiza la tranquilidad de espíritu. Siempre habrá la duda de un ¿Habré hecho bien? ¿Pudieron malinterpretarme? Siempre mirando para atrás para ver si en nuestro deambular por la vida alguien descarriló por nuestra culpa.

               *

     Está noche participé en un robo importante. Mis dos compañeros se quedaron con un botín de trescientos mil euros. A mí me corresponden doscientos mil porque sólo conduje. 
     Ahora han surgido problemas. Uno de nosotros ha sido localizado y puede que la policía venga a por mí. He acudido a la reunión para comprobar que las cuentas están claras, ya que fui yo quien hice la repartición. Me quedé el fajo pequeño y les dejé aquí, a la vista, sobre la mesa, los otros dos grandes.
     Me llevé a mi padre a otra habitación y le conté todo. Para que sepa de la situación y pueda explicárselo a mi madre. De vuelta al conciliábulo doy las oportunas explicaciones sobre el aparte que he hecho con mi padre. No te preocupes, yo soy abogada... me dice una mujer que no había visto hasta ahora.
     Mis padres llevan unos años muertos.
     Si todo se sabe voy a perder cierto prestigio social.
     Mis padres llevan unos años muertos, no sé qué están haciendo en el barrio.
     La última vez que viví una aventura nocturna tan nítida, la narré en Las tres islas, una entrada del blog La marea por Resquicio.

               *

     ¿Qué haces ahí tumbada al lado de una cita de Mario Benedetti? 
     Mario murió, pero tú no estás moribunda, estás doliente de mundo. Del mundo de los vivos. ¿Te han violado las tropas? Esa lágrima en la frente no puede ser sólo maquillaje. Eres la Pachamama doliente de los pueblos sojuzgados que Mario defendió, como Galeano, 
como tantos escritores del realismo mágico y de la realidad hijoputesca, amor, levanta. Empieza por alguna de tus partes, levántala, primero de rodillas. Ya alzaremos el vuelo cuando escape la metralla, hermana.

     Sí, te ofrezco un regalo, amor, son unas palabras...
     La marea, por Resquicio. 08 Introspecciones - 08 21 Leer adrede. 

                *

     Estábamos en la Playa del Risco, cerca de Caleta de Salitre, cuando JuanMa exclamó ¿Y Antón? ¿No hace mucho que se metió al agua?
     La novia de Antón, y madre de la pequeña Famara, dijo Está ahí, en esos escollos lejanos de ahí. 
     Lo que no sabía es que tras los escollos hay un reposadero, Gigi, una playa de ensueño para los atletas nadadores y para los náufragos ocasionales. 
     Sigue mostrándonos los recovecos que apenas alcanzamos a entrever. 

               *

     Penélope, tú qué junto a Brisa Marina de Colibrí, sois las guardianas de mi Bienestar y mi Pan... 
     Brisa y Penélope, Penélope y Brisa, creo que hemos de gestionar un cierto retiro de mi vida laboral. Porque cuando salgo a caminar, sobre todo cuando lo hago cargado de cacharros, me siento hecho una piltrafa. Quizá debido a que entre el treinta y nueve por ciento y el cuarenta y un por ciento de mi sistema cardíaco murió hace cinco años. 
     En Salud mental de Arremolinados se ofrecieron a gestionar un tanto por ciento de discapacidad, a estudiar, en mi persona, por irrecuperable bipolaridad no tratada. 
     Hijos de puta, si son ellos los que me están intentando matar negándose a renovarme el carnet de conducir si no accedo a que me den por culo un rato, a estudiar cuánto, cuándo, cómo, dónde y por qué. 
     Besos, amigas. 

               *

     En el cuarto de baño del ambulatorio hospitalario de SSRHA no hay espejo. Y en el de señoras tampoco. Supongo que no es casualidad.
     SSRHA es una localidad de Margullo de Fuego. En extendido, se llama Samba, Salsa y Reggae Hasta el Amanecer. 
     Los eslogans y las toponimias ufanas son toponimias y eslóganes, simplemente eso. No tienen porqué cumplir lo que prometen.
     Pregunten a los ciudadanos feos de Villapreciosa. 
     Más vale no hacerse ilusiones ni levantar espectativas a destajo. 
     Las dádivas inesperadas nos alegran el fondo del alma. Así que, aunque SSRHA se llama SSRHA, lo empezaremos llamando El Pueblo Silencioso. Y como está en el centro de la isla, erigiremos a su entrada el que llamaremos Monumento al Pescador. Así, los marinos que lleguen al puerto de Arremolinados no podrán verlo. Es decir, tendrán que escalar la cordillera imaginaria que lleva a Pueblo Silencioso, para ver el monumento que homenajea a los hombres y mujeres trabajadores y amantes del océano y las lagunitas. 
     Por las fiestas del Carmen, todos los ciudadanos margullofueguinos pasean en sus barcas de puerto en puerto. Parrandas y romerías acuáticas hasta el amanecer. 
     Pero los auténticos lobos de mar detestan esa celebración de marineros de secano y escapan de la costa durante la noche de las romerías del Carmen. Escalan a tientas las cordilleras y creen estar llegando a Comala, pero en realidad sus pies les han llevado a Pueblo Silencioso. 
     Como en Comala, en Pueblo Silencioso el silencio es relativo. En las afueras hay garitos de adobe en los que, como a través de un pasadizo angosto, se escuchan viejas músicas de gramófono, escupitajos y estridentes risotadas hembra. 

                *

     Hoy me desperté somoliento, di unos pasos tambaleantes para mear a los pies de una platanera enana y me di cuenta de que no me he levantado Resquicio Desquicio. Hoy me he levantado Acracio Despacio. Y no sé qué puede esperarse de mí, no me ha dado tiempo a conocerme aún. 
     Acracio es reacio a utilizar la Justicia para sus desavenencias con el Mundo y sus moradores. 
     Al parecer, en una vida anterior, Acracio llegó a presentar una denuncia ante la policía municipal de La Villa Cuadriculada. Había recibido una agresión y a un vecino le pareció algo gracioso. A otro le pareció lo más normal entre las cosas que suceden porque han de suceder. 
     Al final retiré la denuncia para abortar el juicio. El de las risitas sigue riéndose de lo gracioso que puedo llegar a ser cuando me expando y trepo al escenario imaginario que está a los pies del Escenario ese que encumbra los parlamentos de los Encumbrados. 
     En cuanto al Normalizador de Todo, un tipo muy locuaz al que a veces había prestado, a ratos, la oreja... pues ese desde entonces no me dirige la palabra, desde que denuncié la agresión y eso implicaba que él tendría que acudir al juicio como testigo. Es posible que debido a su mutismo, Locuaz sufra una indigestión de palabras no pronunciadas, o quizá padezca estreñimiento, no le veo muy buena cara cuando nos cruzamos. Si le hablo desde la tangente, a veces suelta un Aaaay, dirigido al éter. Si al final alguna vez me subo al escenario de los Encumbrados quizá le rompa las tripas con un par de risotadas a traición. 

     Pero me dispersé en meros recuerdos de Resquicio, y de momento hoy soy Acracio Despacio, un tipo que anteayer estuvo a punto de interponer una denuncia contra el Ratón Antón, contra la Rata Honorata y contra el (Atado) Perro del Hortelano. 
     Pues pasé por el despacho de don Tildo Tilde y renuncié a denunciar, pues resulta que el Ratón Antón no merece quedar implicados en los hechos. Así que me veo en la disyuntiva de presentar una denuncia sólo contra la Rata Honorata y el (Atado) Perro del Hortelano. 
     No sé si me explico. Es decir, sé que me explico confuso y puede que mal. Son las cosas de Acracio Despacio, que confunden hasta a Confucio, pero que gustan a Lamar.

               *

"M'agradaria escriure tots els versos  en un sol regló..."
                 Josep Revert.

Jo ho vaig escriure tot de jove.
Després ho vaig cremar. 
I ja no vui escriure
Son les idees les que'm porten al paper
I diuen tot lo que volen i com volen. 

               *

     En la guerra quizá conviene no difundir las debilidades propias. Pero caminando esta vida me siento casi más seguro exponiéndolas todas, incluso a mis posibles enemigos. 
     ¿Qué explicación puede tener eso? 
     No sé, quizá al desguarnecer los flancos haces que las incursiones enemigas no puedan avanzar por ellos ya que lo impiden absolutamente, de momento, los manuales de estrategia militar de la suspicacia implícita al homo sapiens

     Por desgracia, los tratados de estrategia militar elaborados con inteligencia artificial subsanaran esta imperdonable deficiencia humana en el noble arte de aniquilar todo lo que se mueva, teledirigidamente confortablemente distancialmente rutinariamente autoglorificadamente pulcramente asépticamente, mierda.

               *

     Sí, pasé por ahí y me insulté a mí mismo, ¿cómo es posible que lleves más de medio año sin pisar este paraíso de paz, calor y color?  Si apenas vives a cinco o seis kilómetros, desgraciado, y puedes recorrerlos hasta caminando. Poco a poco me estoy indultando. Y sé que en los próximos meses voy a ir bajando de mi casa en Picocolorao a Caleta del Salitre y a la Playa del Risco, para respirar no tan sólo los efluvios de la marea, sino también los efluvios del calor y los colores que se respiran ahí, en tu dibujo que no necesita ni el abecedario del arcoiris porque en negro sobre blanco se puede decir todo.

                *

     Apuntes para una novela de cienciaficción. La Tierra es visitada por extraterrestres. 
     Antes de que pueda saberse cuáles son sus intenciones, si hostiles o turísticas, se ven obligados a abandonar el planeta porque por doquier hay humanos exhalando el humo de unos apestosos cigarrillos. 
     Tener que aguantar esto, en un mundo con una atmósfera medio respirable... pues no, dijeron al irse. 

               *

     Ojeando mis últimas aportaciones a Esto no es un tweet, resulta que mi verdadero nombre debería no ser otro que Incongruencia Narrativo. Ya que constantemente alterno entre la primera y la tercera persona. Esto viene siendo así desde el principio. A Incongruencia le/me duele reparar en esos aparentes fallos. Pero siempre puede/puedo aducir que el desdoblamiento de personalidad no es un simple recurso narrativo. O quizá estemos ante un tipo de literatura rompedora en las formas, como cuando se narra intercalando los tiempos verbales pasado y presente. 
     Si resulta útil al autor, vamos a intentar ser benévolos. 

              *

     Hágaselo mirar, señor algoritmo de Facebook, está usted un poco estresado, parece usted una vieja frígida rancia meapilas reprimida, que al ver en la lejanía de una foto de playa una raja de culo o un pezón hembra, se pone usted a restringir nuestra danza alegre de inocentes ciudadanos desobedientes para su poco original proyecto de Gran Hermano orweliano.

               *

     La verdad es que no corro peligro de morir de frío e inanición; pero, mi sensibilidad, sí. 

                 *

     A veces las musas son como chinches que no te dejan dormir. Normalmente gozo de su presencia y, por otro lado, si se ausentan, hábito en mí un inmueble vacío. Así que supongo que no está mal del todo narcotizarlas cuando se ponen pesadas.

               *

     Aunque desde hace diez días mi nombre es Acracio Despacio, en realidad podría llamarme más bien AntiAcracio, porque ya no creo en la destrucción del Estado. Ahora los únicos áctatas que cacarean son los de derechas, que quieren menos Ley y menos Estado para que así nos gobiernen los hombres de negocios, según la teoría del castillo de copas de champán. 
     Esa teoría consiste en que, si a través del capitalismo permitimos que los que están en la cúspide de la pirámide social se enriquezcan sin cortapisas, ese enriquecimiento desborda su capacidad personal de acumulación y va llenando las copas inferiores en un presunto sistema económico más natural y no intervenido por ideologías socializantes. 
     Es una teoría que nos puede llevar al paraíso económico o al colapso, que es un sitio al que recurrentemente el capitalismo suele llegar. 
     Por lo tanto Acracio es sólo ácrata de un modo folclórico y moral, por respeto a los anarquistas que buscaron un mundo mejor sin la tutela de un Estado burgués, por muy democrático que éste pudiera aparentar ser. 
     Son dos anarquismos antagónicos. Uno buscaba la autogestión obrera, la colectivización de los medios de producción y la instauración de la utopía social en un planeta sin fronteras ni estadistas. El otro busca la desregularización de los negocios y hasta incluso la extraterritorialidad de los mismos. Es decir, poder hacer negocios en Marte sin tener que atenerse a las leyes de la Tierra. 
     A eso se le llama civilización y Europa ya ejerció esa extraterritorialidad de la guerra y de los negocios a lo ancho y a lo largo de este planeta. Primero se robó el Mundo para sí y luego le puso las leyes precisas para sacralizar el derecho inalienable a la propiedad privada de lo robado. 

     Por favor díganle a Elon Musk que todo esto lo piensa y dice un barrendero en paro.

               *

     Ahora PseudoAcracio, si tiene que decantarse por unos o por otros, siempre cojea y se escora a la izquierda, pero también es capaz de entender el discurso de quienes se sienten bajo el yugo de un Estado omnipresente y metomentodo. 
     Como ya dejó dicho no sé dónde, la sofisticación hay que pagarla y no la pagan las élites, se costea con los impuestos. De poco sirve pensar que en la edad de las cavernas se vivía mejor. 
     El elixir mágico, la panacea universal, sería pues una alternancia real entre los presupuestos de los unos y los de los otros. Para conseguir eso, a parte del voto libre, hacen falta la libertad de expresión y la ausencia de la histeria demagógica con que se amamanta a la sociedad por parte de los medios de comunicación de los acaudalados.

               *

     Se planteó ante el Parlamento de los Sapiens Pensantes la siguiente teoría: La felicidad no tiene tanto que ver con lo que posees como con lo que deseas. 
     Si eres un sapiens sin ningún deseo, eres como un vehículo sin motor y sólo te queda vegetar hasta el final.
     Pero tener dos anhelos contrapuestos; el deseo de hacer dos cosas o de estar en dos sitios distintos a la vez, eso genera infelicidad, malestar, angustia.
     Y triplícalo, cuatriplícalo, quintuplícalo... en las altas esferas de la toma de decisiones. 
     La Asamblea General del Parlamento de los Sapiens Pensantes  aprobó por aclamación la propuesta: Los deseos excesivos crean más infelicidad que el no tener. 
     Pero se estaban olvidando de los que por no tener no tienen ni siquiera información, y por lo tanto no saben de la existencia de un Parlamento de los Sapiens Pensantes. 
     Se estaban olvidando de los que por no tener no tienen ni siquiera vista para desear lo que puede verse.
     Se estaban olvidando de los que por no tener no tienen ni siquiera oído para escuchar. En este último caso, por ejemplo, la felicidad suya consistiría en pensar que ya han escuchado todo lo que tenían que oír. 
     Por lo tanto el noble trabajo de los miles de voluntarios que intentan llevar palabras de aliento a los sordos es inútil. 
     Por cierto, estoy tecleando estás ideas en la oscuridad del preamanecer y la luz del celular atrajo a un mosquito sobre el teclado, que murió lanzando, en no sé qué idioma, este último y quizá revelador mensaje para la humanidad: hjbbb. Exégetas, actuad.  

               *

     Se me había traspapelado está importante nota. Así que léanla unos párrafos antes que ahora.

     Amor, tú que conoces perfectamente mi intratable bipolaridad y este pertinaz desdoblamiento de personalidad que me convierte en una ficción de carne y hueso...
     Te cuento que desde hace tres días me he convertido en Acracio Despacio. Pero cada vez que intento pronunciar Acracio digo Arcadio. Así que le hice caso a las musas, renuncio a combatirlas. Ellas sabrán lo que quieren decir.
               Firmado Arcadio Acracio Despacio, que te quiere sin acelerones.

                *

     Un novelista entrevistado ahora mismo en Radio 3 me ha desvelado que una de las cosas que hago habitualmente al escribir se llama prosopopeya. A parte de eso, me encanta cómo suena la palabra. Prosopopeya. Me gustaría componer un rap, el rap de la prosopopeya.

               *

     No se me olvida que ayer aprendí la palabra prosopopeya. 
     Con ella puedo decir, por ejemplo, yo prosopopeyo, que suena que te cagas.
     Además, el procesador de texto lo subraya en rojo, como suele hacer con todos los verbos atrevidos e incisivos que carcomen a los tikismokis pusinimes con levita y chistera. 
     Los ex censores son hoy sólo adalides de la fórmula inmutable de la Coca Cola con caspa. 

                *

      Me asomé afuera oscuro y vi un gajo de luna creciente al oeste acompañado de una perla luminosa. Recordé que fue Leila quien me dijo que eso era Venus.

                 *

     Siempre al galope en Facebook, resulta difícil detenerse y leer un texto sustancioso, por eso me guardo todo lo bueno para luego. He de llegar a su puerta directamente, sin perderme por vericuetos y vómitos varios. 

               *

     Pasó por la aldea un tipo con prisa que llevaba en las orejas los tambores de una aldea remota. 
     Si el ejemplo cunde, nos quedaremos sin trabajo los viejos telegrafistas del tam-tam transmitido de colina en colina y de poblado en poblado. 

               *

   Si en un camino mi pie golpea una piedra, miro alrededor buscando un culpable. Y si estoy solo, busco una razón esotérica por la cual una piedra cualquiera decide golpear mi pie. Todo eso pasa por mi mente en centésimas de segundo. Instintivamente, busco un culpable, alguien de quien vengarme. 
     Luego el dedo gordo del pie se calma y transmite el sosiego a las piernas, que lo transmiten al tronco y a las extremidades superiores, hasta que mi ser recupera una cierta ecuanimidad. Hoy no mataré a nadie. Es más, quizá nadie nos persigue y boicotea. Somos plenamente dueños de nuestros errores y tropiezos. 

     Del ego al suelo hay poco más de un metro. Hay simas más peligrosas. 
     La palabra defenestrar está justo ahí, delante de las ventanas centroeuropeas por la que se arrojaba a aquellos que no profesaban la religión correcta. 
     La palabra defenestrar está justo ahí, a la vera del barranco por el que se despeñó a los perdedores anónimos de la guerra civil española. 
     La palabra defenestrar vuelve a estar ahí, frente a la ventana de una comisaría franquista, por la que presuntamente intentó escapar el preso político, tras el interrogatorio.
     La palabra defenestrar está ahora justo frente a la puerta del helicóptero, en pleno vuelo sobre el Atlántico. Por esa puerta arrojan maniatados a los futuros desaparecidos de las sucesivas dictaduras argentinas de antaño. Mar adentro, ahí siguen. 

     ¿Y todo esto por una piedra en el camino?, se preguntan sin duda mis antagonistas. ¡Nosotros también tenemos nuestros mártires! 
     Perdón, buscaba ecuanimidad y emcontré ausencias que recomponer en la memoria. 

               *

     Hay mucha poesía que simplemente se asemeja a poemas leídos. Me cuesta transitar por ahí, por donde la voz del autor enarbola simplemente los más nobles sentimientos. Casi sin voz propia, mera sonoridad de palabras que convergen y se visten de terciopelo, sin tener algo propio que decir porque han leído y llevan a cuestas a todos los clásicos.

                  *

     También hay quienes piensan que para escribir y tener notoriedad, no tan sólo no debes ser tímido o acomplejado, sino que es bueno ser transgresor.
     Ser atrevido está bien. Siendo comedido puedes ser un remanso de paz para alguien. Siendo rompedor, reluces. 
     Aunque lo más importante sería nunca llegar a traicionarte a tí mismo, al comunicar.

                *

     Desde siempre estaba con los que se definían a sí mismos como la oveja negra de cierto entorno, o de la familia, y con quienes se ponían de su parte, normalmente a contracorriente de las masas. 
     Pero desde la pandemia, desde el apogeo de los negacionismos, ya no pienso del mismo modo.
     El orgullo de las ovejas negras puede ser igual de detestable que cualquier orgullo, como el orgullo de país o el de clase alta. 
     Los más nobles sentimientos se echan a perder con una gota de orgullo.

               *

     A veces ponerse a escribir es una quimera imposible de ver concretada debido a mil lastres o autoimpedimentos.
     A veces el transporte público y un simple teléfono con procesador de texto es la mejor oficina para desencadenar toda la creatividad, y hasta los baches de la carretera colaboran a tu lado tecleando su propia opinión, en paralelo a la del autor. 

                 *

Los días infelices
nacieron con la pretensión
de ser días de cosecha.
Y el trigo se agacha.
El trigo se esconde.

               *

     ¿Te imaginas que el número uno del tenis mundial se levante una mañana con la conciencia clara de que lo último que desea en la vida es dar raquetazos a una pelota? 
     Del mismo modo, un político radical puede amanecer con dudas sobre su ideología y desear asomarse a los postulados "del otro lado", para buscar en ellos agua potable. 
     Del mismo modo, el columnista del periódico quizá no encuentra nada imaginativo que decir y se siente casi como un engranaje más de la imprenta. 
     Al escritor de bestsellers le esperan hoy en el despacho del editor, tiene que vender con desparpajo su nuevo proyecto y no sabe en qué bolsillo esconder ese manojo de dudas que le suscitan su estilo y su estilo.
     Su estilo literario, por un lado, y su estilo de vida, por otro. 

     Claro, somos unos amargados que vertemos nuestras obras frustradas en las apps de microblogging. Seguro que estaría muy bien ser Juan José Millás. Imaginar sus posibles dudas y hastíos nos reconfortará un poco a algunos. 

               *

     No debería el escritor sobrevalorar la literatura sobre otras formas de expresión como el cine o la fotografía. Eso hay que dejarlo para el usuario final de estos distintos modos de contar historias. Puede que sí, una novela te acompaña como no puede hacerlo una película, que te avasalla un poco. Un podcast fluye a tu lado como un riachuelo que suena y te arrulla. ¿Al final qué cosa va a importarnos más? Pues el recuerdo, el poso que cada obra nos dejó. A veces el recuerdo de un millón de palabras es tan perecedero. A veces una imagen se nos queda para siempre en la conciencia tras un segundo de visualización. Así que bájate de ese pedestal de cultureta, colega. 

               *

     ¿Oclocracia? 
     ¿Que por obra y gracia de la manipulación sufrida por la sociedad por parte de los medios de comunicación... nos gobierna una oclocracia? 
     ¿Desde cuándo?, ¿desde hace siglos o desde hace sólo unos meses? 
     ¿Porque tú lo digas o por consenso universal? 
     ¿Y los manipulados no concienciados del problema que representa la oclocracia, tienen voz a la hora de declararse inmisericordemente oclocratizados, o sólo cuenta la opinión de las élites pensantes?

     En fin, cuando depositamos el voto en una urna de algún modo abdicamos, hacemos dejación de nuestra soberanía intelectual. Es como si nos suicidáramos, lanzándonos a una pira en concreto, que no a otra distinta con siglas diferentes. Luego se cuentan los cadáveres y gobierna quien se lo ha ganado. 
     Que algunos suicidas salen de casa con las ideas poco claras y se dejan arrastrar por eslóganes y burdas patrañas periodistas, y que acaben en una fosa común inadecuada, pues ¿quién tiene ahora los santos cojones de pontificar sobre eso? Haberte dedicado a culturizar a las masas con un altavoz calle arriba calle abajo, durante cuatro años, en lugar de retorcer ahora los números hasta encontrarle una explicación a tu derrota, a nuestra derrota si quieres. 
     Seguro que, si han ganado las elecciones unos descerebrados, es que no importa tanto que nos gobiernen unos descerebrados. 

               *

     Ya te dije, Oklahoma, que he leído bastante a Saramago y no sé con certeza si me gusta, si me aburre o ambas cosas a la vez. 
     No conocía esa novela de tapas amarillas que me prestaste. En ella el autor repasa el Antiguo Testamento. En principio, a Caín la juzgué como una recreación banal de la mitología antigua judía, o de la parte que devino en cristianismo. 
     Pero a la postre me parece bastante más que un repaso a lo ya sabido e interiorizado de esas religiones. Queda un poso. Ciertos pasajes no se olvidan, y no son los estrictamente bíblicos, sino los que aportan la visión propia del autor. 
     Leer El Evangelio según Jesucristo fue una experiencia muy parecida a ésta.

     Quizá la mejor literatura es la que parece banal y deja, pese a ello, cierta huella en tí, transcurrido un tiempo no olvidaste todo lo ahí expresado. 

                Resquicio, enero-febrero de dos mil veinticinco.

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Enlace a 09 La Cuesta de los Niños.
https://lamareaporresquicio.blogspot.com/p/la-cuesta-de-los-ninos.html?m=1

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