En clase...
17 05 En clase...
Cuando los alumnos realizan la tarea asignada, el maestro don Severino pasea entre las filas de pupitres. Es como el vuelo de un halcón, y no hay una madriguera en la que cobijarse. Sabe llegar sin hacer sonar sus pasos. Nunca ataca de frente. Sin previo aviso, la víctima escogida recibe una colleja, y él mismo tiene que deducir el motivo del castigo. Don Severino no da explicaciones en estos casos. Casi peor es la sorpresa de oír tronar su voz en plena nuca rapada. Ponte derecho; Esta redacción tiene demasiados borrones, vuelve a empezar; Deja de mirar por la ventana...
No necesita golpear, el cuerpo del alumno se sobresalta y tiembla por dentro un par de minutos.
Cuando don Severino está en la pizarra explicando la lección del día, la situación es más llevadera. Algunos han desarrollado estrategias para comunicarse sin que él se entere. Pero cuando patrulla entre los alumnos, la vida en clase es de una tensión insoportable.
Los de la última fila son los que menos miedo tienen, porque en su caso sí saben cuándo don Severino está al acecho inclinando sobre ellos y sus cosas su mirada escrutadora. Pero el maestro no acostumbra a meterse con esos alumnos. Los ha sentado en la última fila por considerarlos casos perdidos, tan obtusos que no merecen el esfuerzo de ir enmendado sus errores y faltas.
Los que lo llevan peor son los de la primera fila, entre los que se encuentra Eulogio. Tanto cuando habla desde la pizarra como cuando patrulla entre las filas de pupitres, están siempre expuestos a sufrir el mal humor del profesor.
Cuando don Severino hace una pregunta, pocos levantan la mano interesados en contestar, para ganar el aprecio del maestro y subir las calificaciones. No hay ningún atisbo de alegría en esta clase.
La filosofía de don Severino la suele resumir diciendo Cuando un árbol se tuerce, sólo se puede enderezar antes de que crezca.
En el recreo ha estallado la noticia. Mientras salían al patio, don Severino ha dado una bofetada a uno de los alumnos de la última fila y éste se la ha devuelto.
Es algo insólito, recién han acabado los tiempos de la dictadura y la sociedad todavía no sé ha desembarazado del corsé que constriñe cualquier comportamiento indisciplinado o innovador.
Algo grave va a ocurrir. Lo saben todos. Lo sabe Eulogio. Al contrario de lo que ocurre con el resto de sus compañeros, cuando Eulogio llega a casa sigue sintiendo a sus espaldas la amenaza de don Severino, que se acerca sigiloso para decir Ponte derecho; Vuelve a empezar la tarea y hazla con más esmero; No te distraigas hasta haber acabado...
De vuelta a clase, todos aguardan acontecimientos. Al fin el maestro habla, dirigiéndose al causante de esta situación nunca antes vista. Debería expulsarte, dice, pero no lo haré en consideración a tu madre, que ha pasado tantas penalidades desde que enviudó.
Algunos van a pensar que don Severino es buena gente. Eulogio no piensa nada.
Algunos van a pensar que don Severino es un cobarde. Eulogio no piensa nada al respecto.
Lo que pasa es que los tiempos de don Severino se están acabando y algunos lo intuyen ya. Eulogio no lo intuyen ni deja de intuirlo. La vida de Eulogio empezará mañana. De momento la vida y el ser íntimo de Severino están en suspenso. Nada de lo que le sucede puede hacerle mella, porque le ha crecido por fuera un caparazón que le protege y mantiene a salvo todo su potencial.
Resquicio.
- - -
Siguiente 06 Lo más grande…
https://lamareaporresquicio.blogspot.com/2022/09/lo-mas-grande.html
Texto completo de 17 Santos y profanos…
https://lamareaporresquicio.blogspot.com/p/santos-y-profanos.html
Índice de 17 Santos y profanos...
https://lamareaporresquicio.blogspot.com/2022/10/indice-de-santos-y-profanos.html?m=1
Comentarios
Publicar un comentario