Sombra (y dos).

 14 24  Sombra (y dos).

     En la ONU todos habían olvidado a Sombra, cuando María descubrió que durante su discurso las taquígrafas se durmieron y los registros eran incompletos. ¿Y si el Jefe de Estado le pedía explicaciones  a la responsable de documentación?
     Se mandó a los embajadores plenipotenciarios en busca de Sombra, provistos de microscopios electrónicos portátiles. 
     Tráiganlo cueste lo que cueste, dijo el presidente de la ONU en portugués. 
     Se convocó a toda la prensa y se erigió el estrado de los actos solemnes. 
     Sombra al fin apareció con una mochila de la que sacó lo imprescindible para pasar la noche, el día y un par de siglos, carraspeó y pronunció su segundo discurso martinlutherkingiano Me quedo a vivir aquí. Apaguen las luces al salir.

               Resquicio, dieciséis de junio de dos mil veintiséis. 


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