El guitarrista y la montaña (y dos).

 06 10  El Guitarrista y la montaña (y dos).

     Cuando le comento al Guitarrista que a veces me paso un par de meses bajo de ánimo se lleva metafóricamente las manos a la cabeza. Desde ese momento decido llevar un control de mis periodos altos y bajos. En realidad podrían establecerse  los mismos simplemente mirando si publico o no textos e imágenes en las redes sociales. No porque las redes sociales sean importantes, sino porque en un determinado momento empecé a utilizarlas como si fueran mi disco duro. Del mismo modo, podríamos saber si estoy un periodo bajo o alto preguntando a la gente del pueblo si me han visto últimamente. Cuando al fin me ven, preguntan si he estado fuera. No, contesto, he pasado un tiempo sin salir mucho de casa, con pocas ganas de hacer cosas. Todos tenemos periodos así, me dice alguno de los viejitos con que hablo. Esas palabras también tienen algo de terapéutico.
 
     Tiendo a pesar que el tiempo en que estoy activo y creativo puede llamarse simplemente bueno, al contrario del recluido y apático. En cambio, el Guitarrista lo llama periodo de exaltación. Y sí, he de reconocer que cuando se acaba la fase depresiva tiendo a la hiperactividad y duermo menos. A veces, en mitad de la noche, en lugar de seguir en la cama a pesar de estar desvelado, decido ponerme a hacer cosas a deshora. Puede parecer algo productivo y gozoso, pero también puede resultar desestabilizador, ya que a la postre llegará un reflujo de agotamiento. 
     Desde ese momento, procuro que no ocurran esos desarreglos del sueño, me obligo a descansar las horas necesarias para corregir la euforia del tiempo de exaltación, sobre todo en el cambio inicial del periodo apático al tiempo de actividad. Esta medida no ha erradicado los altibajos, pero es algo que he incorporado a mis costumbres. 

     Le pido al Guitarrista un primer informe, que viene a decir que llevo unos pocos meses acudiendo a su consulta, y no es aceptado en la gestoría donde se tramita la renovación del carnet de conducir. Piden un seguimiento de un año. En realidad a mí sólo me habían dicho que era necesario que estuviera supervisado por un profesional. Ahora resulta que piden la supervisión de un año, y el Guitarrista me especifica que no puede garantizar que transcurridos esos doce meses el informe sea favorable. 
     No sé exactamente si antes o después de esta situación, ocurre un pequeño malentendido con el Guitarrista, le sugiero en un mensaje de WhatsApp que, puesto que vamos a seguir viéndonos y él mismo ha dicho que piensa que mi caso no requiere medicación, quizá pueda hacer un informe más favorable para ir adelantando el momento de recuperar la licencia de conducir. Su respuesta, que el grupo de WhatsApp está sólo para concertar las citas con el cliente, cuando en realidad lo estábamos usando para bastante más que eso, al menos por mi parte. La siguiente vez que nos vemos dice que creía que yo estaba insistiendo sobre algo que ya se me había dicho, y de ahí la respuesta un tanto desabrida. Continuamos viéndonos hasta que una de las citas se pasó de fecha y tardé un par de meses en volver a pedirla. Eso no era lo convenido, el seguimiento debía ser mensual. Entonces, para no tener que dar explicaciones sobre mi tardanza en solicitar la nueva cita y para ahorrarme los pagos al Guitarrista, decidí volver a la Seguridad Social.
     Le pedí un informe final para que ese medio año de seguimiento no cayera en saco roto. En él dice cosas bastante razonables, como que he sufrido un desahucio y vivo con el temor a sufrir otro, que una deseable incorporación al mercado laboral me resultaría muy beneficiosa y que posiblemente necesito una largo periodo de terapia conductual, que supongo que es lo que él vende a sus clientes, aunque realmente no he llegado a poder apreciarlo en toda su dimensión. Lo catalogaría como un conciudadano predispuesto a prestar ayudar al prójimo con consejos de lo más comunes, que se toma la molestia de escuchar al sujeto tratado los minutos establecidos y que analiza su comportamiento y su forma de ser de acuerdo a unas pautas que habrá aprendido en la carrera de sicología. No dio tiempo en ahondar en los posibles beneficios de un seguimiento más prolongado. Se perdió la posibilidad de completar el ciclo de un año y aún así no me fui con la sensación de estar perdiéndome gran cosa. 

               Resquicio.

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