Me aburgueso cada día y al final viviré en un palacio subterráneo.

04 06  Me aburgueso cada día y al final viviré en un palacio subterráneo.

     Hace tres o cuatro años me sentí un poco mal y acabé llamando a Urgencias sin saber si lo que me sucedía era grave o no. Al final el sistema que a veces tanto critico me evacuó en helicóptero y entre médicos, sanitarios y conductores varios salvaron el sesenta y seis por ciento de mi corazón maltrecho.
     No te muevas, no te levantes, me decían, como si de ello dependiera mi futuro, aunque yo nunca sentí que estuviera viviendo una epopeya, el punto culminante de un drama semitrágico.
     No sé cómo no se dieron cuenta de que soy gazatí, un antisistema peligroso. No entiendo porqué la CIA no me vigila más estrechamente.
     Siempre me pongo de parte de los de abajo. Por eso no me creo eso que cuentan los medios de comunicación de que hay okupas que despojan a la gente normal de sus hogares tras sólo una breve ausencia de la casa.
     Bienvenida me cuenta un caso concreto que ella conoce e intento rebatir sus argumentos con simples teorías. Pero me está convenciendo, ¿me estaré aburguesando?
     No, lo que pasa es que entre ciudadanos comunes y usurpadores hay que estar en contra de los usurpadores y de parte de las personas normales. De bancos y grandes corporaciones que especulan con el ladrillo hablaremos otro día.

               Resquicio, tres de enero de dos mil veinticuatro.

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