Guerras...

 08 12  Guerras.

    Ciento dieciocho días desde que empezó la guerra en Ucrania y Resquicio aún no ha publicado ninguna opinión propia respecto a ella.
     Resquicio no ha publicado nada, ninguna opinión sobre nada, en todo ese tiempo.
     Ya, pero ante algo tan importante y lacerante como una guerra, ¿cómo va a justificar un silencio tan prolongado? 
     Resquicio no va a ponerse a justificar sus opiniones o sus silencios. Respecto a la guerra de Ucrania tiene sobre todo un empacho de dudas y preguntas, más ingenuas que capciosas, y cabe la posibilidad de que acabe vomitándolas, tras unos retortijones,  hasta vaciar el estómago, manchando unas cuartillas inmaculadas.  Puede que suceda. Puede que suceda hoy

     España es un Estado que algunos han concebido la posibilidad de descuartizar y otros, por ideología y por ley, consideran sagradamente indivisible. En general me repugnan todas las iniquidades que se producen y justifican por "razón de Estado". Considero que no hay ningún motivo para negar a una determinada población el derecho de autodeterminación. La democracia es el gobierno de las mayorías pero las minorías también tienen derechos. En este mundo hay unos cuantos pueblos con una identidad histórica y cultural sojuzgada por  Estados existentes,  por la política, por la guerra, por los intereses económicos y por la expansión de las imperios. Por eso no hay un país llamado Kurdistán, ni existe la República Árabe Saharahui, ni Palestina tiene el mismo derecho a existir que Israel. Siempre procuro ponerme del lado del débil, a favor de quienes se ven despojados de sus derechos. No es fácil porque muchas veces los intereses nacionales se solapan en muchos territorios y porque los patriotismos y los nacionalismos sostienen que no todos somos iguales bajo el sol.
     Como no tengo una nave espacial particular, miro los mapas pintados de colores y repaso los mapas históricos en los que  los colores cambian, las fronteras se mueven con el tiempo, hay imperios que desaparecen, hay estados que resurgen o antiguos países de los que no recordamos ni el nombre.  Después de todo, la historia de la península ibérica no es tan complicada. En ella hay actualmente básicamente dos Estados. El Estado más extenso se generó por la unión dinástica de dos Estados previos, a los que poco después se incorporó un tercero, porque sencillamente los monarcas heredaban los territorios de sus antecesores.  En el actual Estado español existe la tendencia centralista a negar y anular las identidades periféricas. Los secesionistas desean que se pudiera optar entre las ventajas e inconvenientes de seguir juntos o dividirse en dos o tres Estados. Pero repito que todo eso ocurre en la península ibérica y es sencillo hacerse una idea de lo que en ella ocurre y cuál ha sido su devenir histórico. Es casi como si fuera una isla. También existen islas divididas en varios Estados, pero es mucho más fácil hacerse una idea de lo que es una isla o una península que no lo que son y han sido los países centroeuropeos y sus identidades.
     La pobre Polonia sufrió una momentánea desaparición cuando Hitler y Stalin decidieron repartirse su territorio. Luego sucedió la segunda guerra mundial y Polonia vuelve a existir. Pero miro mapas antiguos y gran parte del territorio polaco formó parte de una gran Lituania. Y por otra parte existió en el sur polaco un Estado llamado Galitzia, del que apuesto que pocos sabrán que existió. Entonces la población de la actual Polonia, de acuerdo con el devenir histórico, podrían ser hoy alemanes, soviéticos, lituanos, galitzianos... No se me ofendan, los polacos tienen su actual identidad, pero no es difícil imaginar esas otras identidades alternativas, con estandarte propio y no poco orgullo nacional.
     Otro ejemplo, le pregunto a una checa porqué los checos y eslovacos se unieron, para luego dividirse en dos países. Me dice que checos y eslovacos son hermanos, que seguramente se unieron por la cuestión económica. Leyendo un poco sobre la historia de la región me entero de que lo que lo que ahí existió fue un Estado llamado Bohemia. Luego el territorio formó parte del imperio austrohûngaro. Durante la primera guerra mundial, los bohemios y otro territorio del que ahora no recuerdo el nombre reivindicaron una independencia que sólo se materializaría de ganar la guerra los aliados. Entonces fueron los eslovacos los que propusieron unirse a esa reivindicación de independencia respecto al imperio austrohúngaro. Por eso surgió Checoslovaquia l acabar la primera guerra mundial. Luego Chequia y Eslovaquia optaron por dividirse, cuando el derrumbe de los regímenes socialistas. De todo ello saco dos ideas, la primera es que un Estado puede dividirse en dos sin grandes traumas, sin una guerra. Y la segunda es que dos pueblos vecinos enfrentados o indiferentes entre sí por pueden optar por unirse libremente por ejemplo para hacer frente a un enemigo mayor que intenta dominarlos.

     Todo esto son banales generalidades, ¿acaso no ibas a hablar de la guerra de Ucrania?
     No me agobies...
     Defínete...
     No necesariamente hay que tomar partido por un bando.
     ¿Estas comparando a agresores y a agredidos, mentecato?
     Al analizar un conflicto concreto deberíamos saber utilizar las mismas herramientas de medida que utilizamos en general para opinar de cualquier conflicto en cualquier territorio. Ni siquiera estando involucrados deberíamos tomar partido sin tener en cuenta todos los ángulos y perspectivas posibles.

     Algunas ideas y dudas sobre la guerra de Ucrania.
     Leyendo los clásicos de la literatura rusa resulta  recurrente que Ucrania fue una región que formó parte del imperio ruso, se la menciona como un lugar ideal para ir de vacaciones. Posiblemente fue anexionada y los deseos de independencia de Ucrania respecto al imperio ruso o a la URSS son legítimos. Lo que quiero recalcar es que existe una prolongada interacción cultural entre rusos y ucranianos. Y en la Ucrania independiente existe una parte de la población rusófona y rusófila, minoritaria en general pero mayoritaria en algunas regiones del este del país.
     La cuestión de la independencia de Ucrania de la URSS no fue negociada específicamente en tanto y cuanto la URSS se subdividió en quince países. Para esa subdivisión se utilizaron las fronteras de lo que eran las repúblicas soviéticas. Por el motivo que sea, Rusia, sucesora de la URSS, aceptó la existencia de esos nuevos catorce países independientes y negó el derecho a la independencia a la república de Chechenia, aplastando a quienes la propugnaban. Se da la circunstancia de que en algunos de los nuevos países independientes asiáticos salidos de la URSS se han dado conflictos armados territoriales  entre ellos. En este caso la independencia y la libertad no fueron sinónimos de paz y tranquilidad. También se da la circunstancia de que las pequeñas repúblicas bálticas salidas del desmembramiento de la URSS forman parte de la OTAN. Ahí hay por ejemplo pilotos de guerra españoles patrullando atentos a un posible ataque ruso. Una pequeña parte de la población de esas repúblicas bálticas es rusófona y seguramente rusófila. No tengo una opinión formada sobre si el temor de esas repúblicas bálticas a una invasión rusa está justificada o no.

     Antes de analizar el caso concreto ucranio, hablemos de lo que es la Rusia de Putin. Se trata de un régimen casi dictatorial, aunque se producen elecciones y gracias a ello cabe tener esperanzas de que en algún momento la libertad de expresión pueda abrirse paso. Afortunadamente Putin no es eterno y Rusia podría democratizarse sin grandes traumas. Pero Putin no es un demócrata. Y sin ser un demócrata, ha sido siempre un interlocutor válido para los países occidentales, en el G7, en la ONU y en las relaciones bilaterales. Es más, algunos líderes derechistas occidentales admiran al régimen de Putin, sencillamente porque desean para sus propios países un retroceso de las libertades y la libertad de expresión parecidas a las existentes en Rusia. Admiran a ese hombre duro.
     A todo ello hay que añadir que los países occidentales han ido comprando el petróleo y el gas que Rusia les suministra, nadie ha cuestionado eso antes de la invasión de Ucrania, y el régimen era el mismo. Ahora Putin viene a ser un demonio, un apestado. Las sanciones pueden estar justificadas, el prescindir de las energías fósiles rusas puede ser un esfuerzo noble para penalizar al agresor, para no blanquearlo o exculparlo. Pero no es difícil imaginar un tiempo futuro en el que el presidente ruso vuelva a ser un interlocutor válido para los países occidentales. Se le volverá a dar la mano en las cumbres internacionales, no me caben muchas dudas. Así que sería bueno tener en cuenta que tanto antes como ahora como después Putin ha sido, es y será un enemigo de la libertad de expresión. Y eso afecta principalmente a la población rusa que merece nuestra solidaridad por ello.

     ¿Recuerdan la spanish revolution? Bueno, quizá en realidad no existió. Quizá fue una ilusión. Los jóvenes españoles, desencantados por la crisis económica, se reúnen en las plazas para expresar sus preocupaciones, sus propuestas de regeneración social. Se llamó movimiento 15-M. Posteriormente, de toda esa movilización, aunque no directamente, vino a surgir la primera y pujante eclosión de Podemos. Luego todo esa esperanza se fue diluyendo, en gran parte. Pero parecía que las plazas del mundo se contagiaban de las ansias de cambio. Y aconteció la primavera árabe, otra ilusión imaginada y no materializada. En Túnez la gente consigue derribar el gobierno a raíz de las protestas que desencadenó el maltrato a un vendedor ambulante. Parecía que la gente estaba empoderándose. Y llegamos al caso de Egipto. La gente se reúne en una plaza de El Cairo y piden democracia. Son egipcios modernos, usuarios de las redes sociales. El gobierno egipcio cae y se celebran elecciones democráticas. Pero la población egipcia en general no es tan moderna ni tan usuaria de las redes sociales. Las elecciones las gana el grupo Hermanos Musulmanes, de tendencia integristas, y el ejército da un golpe de Estado. En consecuencia las libertades ciudadanas han sufrido un retroceso en Egipto. En Libia una presunta eclosión de protestas similares fue aprovechada para acabar con el régimen de Gadafi, en gran parte con la ayuda occidental. Y así quedó Libia, un país roto. ¿Pueden las redes sociales propulsar una liberación social? Pudo haber algo de eso en un principio, pero también es, la tecnología en la Red, una forma de manipular las mentes individuales, una forma de encauzar a las masas sin que se den cuenta.

      Y la revolución de las plazas llegó a Ucrania.
     Sin entrar en detalles específicos, Ucrania tenía un presidente prorruso, no sé hasta qué punto legítimo democráticamente  En la plaza de Kiev el pueblo aboga por la occidentalización de Ucrania, que pueda entrar en la Comunidad Europea, y derriban a ese presidente al que tildan de dictador. Recuerdo una foto aterradora de los presuntos manifestantes rodeando el parlamento ucranio "para defenderlo". Todos, hombro con hombro, con un escudo policial y una enorme porra. ¿Eran esos los revolucionarios de la libertad o una fuerza parapolicisl? Total que sí, hubo una cierta liberación prooccidental en Ucrania, pero los prorruso, una minoría en el país y una mayoría en las repúblicas del este, pasaron a estar marginados . No sé hasta qué punto sus representantes podían acudir a ese parlamento, si estaban marginados o se autoexcluyeron.

     Y si no sabes ¿por qué hablas?
     Divago, y sobre todo quiero recalcar que las noticias que se difunden en Occidente sobre el conflicto están sesgadas. Eso, a parte del no a la guerra, que doy por supuesto a toda gente de bien

     Un tiempo antes del actual conflicto, Rusia se anexionó  la península de Crimea e intervino solapadamente en las otras dos repúblicas prorrusas del este de Ucrania.
      En cuanto a Crimea, es cierto que una mayoría de la población parece conforme con la anexión a Rusia. Pero claro, no es el cien por cien de la población, y dudo que los ciudadanos de Crimea que puedan sentirse ucranios tengan garantizados sus derechos y su libertad. Por otra parte, no cabe duda de que la anexión de Crimea no se limita a ser un acto filantrópico hacia los rusófilos. Incorporar Crimea a Rusia tiene un gran valor geoestratégico para el dominio del mar Negro. Sin Crimea, la flota rusa tiene dificultades para moverse por esas aguas. Los rusos argumentan que cuando la URSS se desintegró no eran capaces de concebir que los ucranianos llegaran a pretender integrarse en la OTAN y la CEE. Los ucranios argumentan que tienen derecho a tomar sus propias decisiones y a salvaguardar su integridad territorial.
     En cuanto al Donbás, las dos repúblicas prorrusas que son indudablemente el motivo de la invasión, ya vivían en estado de guerra antes de la intervención auspiciada por Putin. Las fuerzas armadas ucranianas bombardeaban esa región. Así que un auténtico no a la guerra es un no a la guerra ahora y un no a la guerra antes, cuando el conflicto podía definirse como un asunto interno de Ucrania.
     Como miembro de un país occidental y como persona libre tengo que plantearme qué representa para un país como Ucrania, en el que hay una guerra soterrada en el este... qué representa para el condlicto y para la región, que Ucrania entre en la OTAN.
     No dudo que Ucrania desea entrar en la OTAN para salvaguardar su integridad territorial. Eso, expresado de otra manera, significa ganar la guerra en el Donbás y aplastar el ansia de independencia de esas dos repúblicas. No sé hasta qué punto hay un interés de la OTAN por implantarse en Ucrania al margen de un simple acto de solidaridad con un país que se siente amenazado. No sé hasta qué punto un inminente ingreso de Ucrania en la OTAN pudo ser el detonante final de que Rusia considerara que no le quedaba otra opción que proceder a la invasión, ya que de no hacerlo y entrar Ucrania en la OTAN dejaría de ser posible intervenir en favor de esa población que le es afín.
     Todo esto son dudas, no justificaciones. Y la mayor duda que tengo es si la existencia de la OTAN tiene sentido hoy en día. Surgió para luchar contra el bloque soviético, pero el Pacto de Varsovia ya no existe. Quizá la OTAN pueda servir para luchar contra ciertos integrismos islámicos, quizá sirva para aunar fuerzas ante un posible conflicto con China, pero si Rusia es sin ningún género de dudas un país capitalista ¿qué sentido tiene este enfrentamiento que perpetúa la lucha contra el fantasma del comunismo cuando la era soviética ni existe ni volverá a existir jamás? ¿Esconde este enfrentamiento simples intereses capitalistas bastardos por una y otra partes?
    
     Empieza la guerra. Rusia agrede. Ucrania se defiende. Me  parece normal que los gobiernos occidentales ayuden al agredido. En un momento dado Podemos se posiciona en contra de la venta de armas a Ucrania y no acabo de entenderlo. ¿No sería eso como poner una alfombra roja hasta Kiev para los tanques rusos? Pero llega un punto en el que el material de guerra occidental parece que es lo único que apuntala la posición militar ucraniana. A parte de un posible auxilio legítimo a un país invadido, occidente combate de pleno en la guerra de Ucrania por interposición. Las armas están en manos de los ucranianos, que combaten por amor a su país o porque están obligados a hacerlo. Sin mancharse, los países occidentales combaten también, y la tecnología de la guerra va cambiando y perfeccionándose conflicto tras conflicto. Sin duda los drones han adquirido una importancia capital en esta guerra del presente y del futuro. Una forma de guerra teóricamente aséptica para las potencias tecnológicas, pero no es difícil deducir que tarde o temprano esa tecnología se universalizará y la padeceremos todos.
     Durante semanas me he estado preguntando qué ocurre en las batallas de una guerra  que, puesto que la población en general cuenta con teléfonos móviles, podría quedar reflejada con fidelidad. Espero que al final llegue a saberse qué filtros informativos hemos sufrido. Que hay un control de las informaciones de la guerra en Rusia es obvio. Los rusos invaden el territorio del país vecino y bombardean diversas ciudades. Los ucranios bombardean los tanques y las tropas rusas, pero ¿no disparan sobre territorio ruso? ¿No quieren? ¿No pueden? ¿Ni siquiera un pepinazo simbólico para que se vea que la tragedia no necesariamente tiene que ser unidireccional? Hace poco leí la noticia de que los occidentales venden misiles a Ucrania, pero de un alcance limitado para que precisamente no puedan alcanzar territorio ruso y que ello pueda conllevar represalias rusas. Así que esta guerra es una locura circunscrita.
     Nos han querido vender la idea de que todo esto es simplemente la obra de un loco, pero creo que hay muchos culpables de la tragedia. De una parte, de la otra y también de parte de algún que otro presunto mero espectador.
    
               Resquicio, dieciocho de junio de dos mil veintidós.

               *

     Doscientos veinte días lleva la guerra en Ucrania. La primera parte de este escrito me obligué a redactarlo para no abstenerme de opinar sobre lo que está sucediendo en el este de Europa. Hoy deseo completarlo. No sigo de cerca el día a día. Me tocó la fibra sensible una entrevista escuchada en Radio 3 en la que un ucraniano residente desde hace mucho en España recalcaba dos cosas... o al menos fue con lo que me quedé.
     Una es que el presidente ruso con su invasión ambiciona una expansión territorial en el mar Muerto. Algo de eso seguro que hay. Un amigo me decía también que Putin no está en Ucrania para ayudar a nadie. Cuando expresó que antes de la guerra existía un problema en el Donbás podría parecer que apoyó la invasión.  En absoluto.
     La otra cosa que decía el entrevistado es que la profusión de manifestaciones repletas de banderas en Ucrania le daban grima, prevención, temor... o algo así. El valor de esa afirmación es que la haga un individuo sobre su propio país, sobre su bandera.

     En los últimos días se está produciendo una contraofensiva ucraniana al este del país. En Rusia se llama a filas a la población y se produce cierta contestación. Sobre esto opino que cualquier victoria de uno de los bandos en litigio generará dolor e injusticias en el territorio en disputa. La mejor solución sería un alto el fuego y un referéndum para que la población decida si quieren ser ucranianos, rusos o independientes.
     Sigo pensando que los países occidentales, a través de sus gobiernos, están luchando en Ucrania y aparentemente con éxito. Así es como quizá sean las guerras del futuro...  que las guerras de los países poderosos las libren otros.
     Seguro que hay ucranianos que luchan por amor a su patria, pero también otros lo hacen obligados. Y los países occidentales pagamos eso. Y normalmente algo así no se hace exclusivamente por filantropía.
     La propaganda antirrusa también pinta a Putin como un loco sanguinario... que ahora podría estar cada vez más acorralado. Bien, sigo diciendo que Putin es el mismo dirigente antidemocrático de siempre; su intervención no es tan distinta de otras que pomposamente algunos han denominado "libertad duradera" y acabó siendo una duradera mierda. Y por último decir algo que quizá sorprenda después de tanta demonización del líder ruso. Para una gran parte de la población de origen ruso residente en los países periféricos antes soviéticos y otros... el discurso de Putin les llega muy hondo. Para ellos todo esto no ha sido sólo un capricho de un viejo chocho. Para unos y para otros debería ser un error difícil de revertir y que no debería repetirse. Para lo cual, para empezar, los países deberían dejar de armarse. Y las poblaciones del mundo deberían ser un clamor permanente contra los gobiernos que preparan, instigan y hacen la guerra. Ojalá...

               Resquicio, veintiocho de septiembre de dos mil veintidós.


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