Reflexiones sobre política y sociedad (y tres).

  02 03 Reflexiones sobre política y sociedad (y tres).


     Soy simpatizante del llamado movimiento 15-M, un indignado que ha decidido dedicar una parte de su tiempo a denunciar los fallos e imperfecciones del sistema político y económico imperante.
     No obstante voy a exponer aquí una serie de ideas a título individual... que quizá no gusten a algunos de mis compañeros. Me baso en una serie de sospechas y teorías que han ido apareciendo en ciertos círculos de Internet y que no se ven reflejadas en los medios de comunicación convencionales.   
     Un amigo estuvo hablándome de que, en sus orígenes, el 15-M ocultaba un fin o plan digamos perverso o poco claro, que tiene que ver con la gobernanza del mundo en la época de la globalización; que los estados-nación son un modelo que empieza a no serles útil a los auténticamente poderosos, que nos son los que en apariencia nos gobiernan, sino otros que prefieren permanecer en la sombra manejando los hilos. También me decía que para su proyecto de sistema global, ¡en la humanidad les sobra bastante gente, como dos tercios de la misma!
     No le hice demasiado caso porque soy de los que piensa que por lo general la explicación más sencilla suele ser la acertada; preferí creer que el 15-M nació espontáneamente de la gente común cuando ésta empezó a hartarse de injusticias y sinsentidos. También decía mi amigo que... pudiera ser que, a pesar de ese posible origen inducido... quizá una respuesta entusiasta o no prevista de la gente estuviera haciendo que la situación se les estuviera escapando de las manos a los instigadores.
     Otro amigo me comentó hace poco que en Internet circulan rumores acerca de que el 11-S, el 11-M y los atentados de Londres pudieran ser ¡autoatentados! ideados para convulsionar el mundo y permitir una serie de intervenciones militares occidentales... allá donde están las mayores reservas de petróleo del planeta.
     Con estos indicios y sospechas, cual piezas inconexas de un puzzle que de repente empiezan a encajar entre sí, he elaborado una teoría que no puedo demostrar, y que por tanto quiero expresar con todas las reservas al respecto de que: lo que sigue pudiera ser o no cierto o exacto. Una gran parte de los detalles que se van a exponer nacen de mi imaginación, pero no con espíritu demagógico. Me gustaría que se reflexionara sobre estas teorías en apariencia descabelladas... sin tener en cuenta que algún error contendrán, lo doy por supuesto.
     Tampoco quiero atribuirme más mérito que el de la elaboración del presente texto... estoy convencido de que hay bastante gente en bastantes sitios que ha llegado o está llegando a conclusiones similares... 

     En la Edad Media, en Europa, existían dos poderes: la aristocracia y la Iglesia, que se daban amparo mutuamente.
     La aristocracia gobernaba por la fuerza de las armas, de acuerdo a su condición de élite dirigente, privilegio que se transmitía (y sigue transmitiéndose) vía linaje. 
     La Iglesia estaba (y según ellos sigue estando) en posesión de la verdad absoluta... y se imponía a través de la fuerza bruta (hoy ya no tanto, pero en ciertas regiones del mundo determinadas religiones sí siguen siendo una imposición). En cualquier caso la religión es lo más antidemocrático que pueda existir... 
     Así, la aristocracia gobernaba y los obispos bendecían un status quo en el que el ciudadano podía ser apresado y puesto a trabajar para el señor feudal, se conquistaban territorios y se sojuzgaban aldeas, existía el derecho de pernada, etcétera. A la gente se la consideraba objeto de posible vasallaje y se le podía apresar y esclavizar. La Iglesia no se conformaba con eso y se dedicaba a quemar vivos a los que ponían en duda su autoridad... y a los que discutían pequeños matices de su incuestionable credo.
     En esto que llega la industrialización y poco a poco se genera una nueva clase social, la burguesía, que va adquiriendo relevancia por el poder del dinero que va atesorando a través de la utilización de mano de obra asalariada (explotación del obrero, si prefieres leerlo así). El pueblo llano pasa de no tener más opción que ser vasallo de algún señor... a tener que trabajar como obrero para algún potentado capitalista... si pretende sobrevivir... o malvivir al menos... hasta la llegada de una muerte prematura provocada por las condiciones lamentables de vida que se imponían al proletariado, en los orígenes del sistema capitalista.
La revolución francesa marca en el devenir histórico una especie de frontera entre lo que era el antiguo régimen sociopólitico feudal y la industrialización, que llega hasta nuestros tiempos. Lo cierto es que no fueron los burgueses los que tomaron La Bastilla, sino el pueblo indignado, reclamando el fin de una serie de privilegios vía linaje por parte de la aristocracia.
     La tesis que quiero desarrollar es que, subrepticiamente, fue quizá el poder del dinero burgués el que incitó a las clases populares a acabar con el Antiguo Régimen... y que desde entonces existen en la sombra clanes u organizaciones de capitalistas superricos que controlan o intentan controlar todo cuanto pasa en el mundo (en la órbita occidental al menos)... hasta el día de hoy, incluyendo la eclosión del aparentemente libérrimo movimiento 15-M.

     ¿Soy demócrata? Sí, considero que es el único sistema válido, y no merece la pena intentar mejorar las cosas en el plano laboral o social o político si no es en un régimen de libertades en que los gobernantes son elegidos por sufragio universal.
     Cultural e ideológicamente soy también ácrata, pero ante todo soy demócrata, por mucho que la democracia que nos dejan ejercer sea en gran parte una ficción, un paripé para tenernos calladitos y medio conformes con lo que pasa... porque teóricamente, en democracia, entre todos elegimos nuestro destino.
     Una vez leí a F. Savater decir que: con la democracia... lo que realmente consigue el poder es que... al rey no se le puda cortar la cabeza. Pero, aunque así fuera, aunque los regímenes democráticos hayan sido hasta ahora un “cambiémoslo todo para que nada cambie y que el poder real siga en manos de los de siempre”... aún así, soy ante todo demócrata: por convicción y por respeto al prójimo.

     Desde hace tiempo existen empresas con un poder económico similar al de algún país, no ya pequeño, sino incluso medio. Y algunas multinacionales llegan a tener tanta influencia que pueden llegar a provocar guerras, por interés comercial, en algunas regiones del Tercer Mundo, y ni los gobiernos más poderosos suelen conseguir ponerles freno, si no es que actúan coordinadamente buscando lucrarse mutuamente. ¿Lo dudas? 
     Es posible que también existan familias que, por tradición, ejercen dentro del sistema capitalista un poder real que tiene que ver con el dinero que, desde siempre, han atesorado... pero que va más allá del dinero en sí. Serían clanes cerrados cohesionados por normas de lealtad. El hecho de que un Bill Gates o un sultán del desierto con petróleo lleguen a encaramarse a la lista de los más ricos no implicaría que éstos automáticamente pasen a formar parte del grupo. El poder de este tipo de organización u organizaciones (quizá haya varias y se repartan las regiones del planeta) va más allá del dinero porque tienen poder suficiente como para decidir sobre la vida o la muerte de alguien que pueda resultarles molesto, porque todo el poder del dinero de un nuevo rico puede pasar a ser papel mojado (nunca mejor dicho), pues con una serie de estratagemas del sistema económico pueden hacer que el valor de las cosas cambie de la noche a la mañana sin que haya ningún motivo real para ello.
     Esta gente estaría decidiendo muchas cosas en la sombra, más allá de los gobiernos y de las tendencias sociales a nivel de ideología. 

     Imaginemos que, tras la Segunda Guerra Mundial, el sistema capitalista, controlado en la trastienda por los mencionados poderes fácticos, hubiera podido perfectamente acabar con el bloque socialista, cuyo poder sería un poco de cartón-piedra, y no lo hubiera hecho porque le interesara la tensión bipolar de un mundo dividido en dos bloques. Por ejemplo, para que en regiones de África y Asia se pudieran desarrollar conflictos bélicos interesados o que al menos reportaban grandes beneficios a la industria armamentística occidental. 
     Otro supuesto: podría interesar la pervivencia del sistema soviético para que ciertas regiones de Asia con grandes reservas de energía permanecieran sin explotar.
     Vamos a imaginar que los poderes de los cuales estoy hablando decidieran cuándo y cómo se derrumba el sistema comunista. Vamos a imaginar que un mundo en paz y en progreso, con cada vez más democracia y libertades ciudadanas... no acabara de interesar a esos poderes... y por eso diseñaron los atentados de Nueva York, de Madrid y de Londres. Vamos a imaginar que al qaeda y Bin Laden fueron también propiciados por esos tipos sin escrúpulos, o al menos tolerados y controlados en la distancia. 
     Todo ello para generar una nueva época de tensión bipolar en el mundo. Desaparecido el sistema comunista como enemigo, se fomenta al islamismo radical como el nuevo “mal” a combatir por Occidente. Ello permite mantener la industria armamentística en pleno apogeo, invadir Irak y Afganistán, controlar las regiones del planeta con mayores reservas de petróleo, hacer buenos negocios sin que las miles de víctimas mortales provocadas tengan demasiada importancia. Las víctimas del 11-S sí son importantes. Diseñado o no, el 11-S se retransmitió en directo por televisión y los atónitos periodistas que realizaban los comentarios... lo primero que dijeron fue: Esto va a provocar sin duda que el mundo cambie. 
     Tras los atentados, a parte de “prohibir imágenes que hirieran la sensibilidad del telespectador americano”, se procedió a censurar, durante algún tiempo, toda manifestación artística de tipo pacifista, especialmente musical, incluidos los Beatles. A eso lo llamaron autorregulación de los medios, pero ¿por qué era inconveniente el pacifismo y en qué aspecto se ofendía con él a las víctimas?
     Puede que realmente el 11-S fuera una farsa, un atentado tolerado o una demolición controlada... para provocar un impacto sin precedentes en la mente audiovisualizada de la gente. No puedo probarlo, busca la verdad por tu cuenta, pero ten presente que en determinados medios una sospecha de este calibre nunca va a tener cabida.
     Si el 11-S no es lo que parecía, el 11-M menos. Todo podría ser un engaño, desde la foto del trío de las Azores, con que se bendijo el inicio de la segunda guerra del golfo pérsico, dando un  extraño protagonismo a J. M. Aznar. ¿Aznar quiso aparecer en esa foto o quisieron otros que apareciera? El presidente portugués estaba allí como anfitrión y no aparece; alguien como Berlusconi tendría más sentido que formara parte del trío belicista y no estuvo. 
     El pueblo español reaccionó contra la actuación de su presidente. En las manifestaciones contra la guerra se coreó aquello de “Esto nos pasa por tener un gobierno facha”. Pero existe el sofisma de que este tipo de decisiones (participar en una guerra) le corresponde a los gobiernos... y la gente común no tiene suficiente inteligencia, ni la información adecuada para hacer del “No a la guerra” de los eslóganes (por más que sea un sentimiento mayoritario) algo a lo que tu gobierno deba prestar atención. Lo considerarán folclore trasnochado. El pueblo no tiene capacidad de decidir que una guerra no debe ser... aunque en este caso hasta los niños de teta sabían que nos estaban metiendo en una guerra con mentiras acerca de que el sátrapa de Irak estaba a punto de arrasar el mundo con sus presuntas armas de destrucción masiva. 
     El 11-M apareció en escena como la venganza islamista por la guerra en general, y por la actuación del presidente español en particular. Pero quizá fue inducido por algunos servicios secretos o por los poderes fácticos económicos de los que estamos hablado, que podrían ser un poco lo mismo. Son teorías no demostradas, pero no me censures  dejando de leerme, nada de todo esto pretende ser un oprobio a las víctimas ni una traición a la patria, es la búsqueda de una explicación alternativa a la verdad masticada que nos meten en el buche a través de los medios de comunicación de masas.

     Si todo lo anterior no es un delirio, si estas teorías contienen una parte de verdad... vamos a analizar de qué modo puede el 15-M, la spanishrevolution, el movimiento de los indignados, la protesta global del 15-O... de qué manera podría todo ello ser también algo prediseñado en los laboratorios del mal, y con qué finalidad. 
     En la probeta hay que meter los siguientes elementos:
     -El 11-M indigna a los españoles, pero casi más por la actuación del gobierno Aznar que por los atentados en sí, que también, cómo no, quién puede permanecer impasible ante semejante carnicería. 
     -Aparecen en escena: la primavera árabe, la spanishrevolution y finalmente el 15-O, que pide una democracia global. Nadie con el corazón limpio puede oponerse a todo eso. 
     -La gente que desea expresarse y luchar contra las injusticias locales y mundiales utiliza, como elemento de difusión y propaganda, las nuevas tecnologías, especialmente las llamadas redes sociales. 
     -La feroz crisis que padecemos hace que las protestas ciudadanas crezcan, mucha gente trabaja a favor del 15-M por convicción, pero también otros muchos lo hacen porque están en paro y no le encuentran sentido a esta situación de crisis mundial provocada por los bancos. En España el boom inmobiliario es también bastante responsable, junto a los desmanes de las entidades bancarias, del estancamiento de la economía y del repentino empobrecimiento de (casi) todos.
     Si quieres, agita la coctelera y a ver qué sale de ella.
     Si quieres, añádele unas gotas de 2012, el año marcado en los calendarios como el de la gran catástrofe, dicen unos, o como el de la regeneración espiritual de la humanidad, dicen otros... 
     Vuelve a agitar la coctelera... ¿qué ves en esa probeta o bola de cristal? ¿Nada?

     Ahora tengo que desdecirme de algunas opiniones mías antiguas respecto a Internet y las nuevas tecnologías. Ya no considero que sean la gran liberación cultural del ser humano, las considero en gran parte un potencial peligro de manipulación del pueblo... a un nivel nunca imaginado.
     Un amigo linuxero (Linux es un sistema operativo libre, sin derechos de autor) me decía que él nunca había conocido algo tan libre y ácrata como Internet, y así es en apariencia.
     ¿Es Internet la horizontalidad, la democracia real, la libertad de comunicación y expresión que nos pueden ayudar a relacionarnos de un modo mejor y más auténtico, algo así como una redención del ser humano?
     Si así fuera, se trataría de una poderosa herramienta que se les ha escapado de las manos a los poderes fácticos, y para poner en duda que Internet sea liberador o libertario sólo hay que tener en cuenta una cosa: Internet existe porque hay satélites artificiales orbitando alrededor de la Tierra. No cualquiera puede construir y poner en órbita un satélite. Del mismo modo, si alguien quisiera echar abajo esos satélites... lo podrían hacer sí (sólo) algunos gobiernos o los mencionados megapoderes fácticos... y no lo hacen porque no ven en ello un potencial peligro... 
     Internet podría ser la democracia real ya si cada uno tuviéramos nuestro propio satélite en órbita manteniendo viva la red, y además tendríamos que tener los antimisiles necesarios para derribar los misiles con que alguien quisiera destruir nuestro satélite artificial propio orbitando alrededor del planeta. En fin, estoy ahora sí delirando bastante, pero quiero decir que Internet y las nuevas tecnologías no me parecen la horizontalidad que busca el movimiento 15-M en su nueva forma de hacer política u oposición a los gobiernos... y con ello rectifico opiniones anteriormente expuestas en otros escritos. 
     Hasta hace pocas décadas, el gran medio de comunicación (y manipulación) era la televisión. La televisión ha estado siempre muy controlada. Internet no, eso quieren hacernos creer. La televisión es cada vez peor, insufrible. Internet se convierte en el entretenimiento-refugio. La gente en principio puede expresarse en libertad en la red, incluidos los teléfonos de última generación: salvo que todo sea un engaño. He aquí el meollo de estas teorías indemostrables.  

     Hablemos un poco de la primavera árabe. A pesar de la novedad que pueda suponer que, dentro del Islam, existan movimientos que aboguen por una democracia moderna... a parte de eso, me interesa analizar el papel de las nuevas tecnologías en las revueltas de Túnez y Egipto, que provocaron el derrocamiento de sus respectivos dictadores. 
     Es difícil imaginar que los poderes fácticos capitalistas y los servicios de inteligencia no estuvieran al tanto de lo que se estaba cocinando en las redes sociales de esos países. Otra cosa es que a los gobiernos tunecino y egipcio sí les pillara por sorpresa... pero no a quienes tienen todos los medios para controlar todo aquello que circula a través de la red. Si hubiera interesado, los convocantes hubieran encontrado las plazas de la revolución llenas de tanques; o repletas de manifestantes reunidos allí por consignas muy distintas; o habrían estallado pequeños artefactos que se atribuirían a los islamistas... por tanto la primavera árabe ha sido (una auténtica sorpresa o) tolerada. 
     Los poderes fácticos están experimentando con la utilización política que la gente hace de las nuevas tecnologías. Si nos maravillamos de las, hasta ahora, inimaginables posibilidades de trabajo y ocio que nos ofrece un ordenador doméstico, hemos de dar por seguro que existe ya toda una tecnología (en manos de los estados, o en manos secretas) para ejercer un control absoluto de lo que, tanto los individuos en particular como los grupos de internautas afines en general, planean en la red. Seguro que tienen programas para catalogarnos según la presunta peligrosidad de cada cual, de acuerdo con lo que uno teclea a los cuatro vientos. Pueden revertir y desactivar aquellas actividades que consideren realmente peligrosas para el sistema. No importa lo que digas ni cómo lo digas, ellos saben cómo darle la vuelta, deformarlo o silenciarlo. Nos llevan mucha delantera. Lo tienen todo previsto. Nos hacen creer que no se enteran de nada, que los servicios de seguridad son torpes; y si bien un atentado real puede pasársele por alto, no son tan ineptos.
     Quieren que confiemos ciegamente en Internet... y su fin último es tenernos controlados a través de la red, es su modo de desactivar la insurgencia de nuevas ideas. Puede que planeen gobernarnos desde el ciberespacio, pueden que tengan previsto hasta cierto punto robotizarnos, y no nos necesitan a todos, a una parte de la humanidad se la va a descartar, porque extender este sistema a todos resulta demasiado caro, o porque siendo menos podrán controlarnos mejor. 
     Quieren, de este modo, poder seguir con sus negocios y sus guerras, utilizando sólo a un tercio de la población mundial, la del primer mundo, sin tanto racismo como antaño porque también necesitan soldados y gendarmes sobre el terreno real, y ese papel lo reservan en gran parte a las minorías antaño discriminadas en Occidente. 
     ¿Y el resto de la humanidad? El resto de la humanidad puede seguir muriendo de hambre en algún desierto sin petróleo. O bien se pueden crear reservas acotadas, donde vivirán y morirán como animales, allí irán de vez en cuando con sus cámaras a rodar documentales de naturaleza y espanto. 
     También podrían tener previsto utilizar a las personas sobrantes como alimento para los robotizados. Bueno, esto último lo retiro... O no, puestos a imaginar un futuro con las gafas de la cienciaficción, pues eso, a los sobrantes se les convertirá en pienso y lo mezclarán con los vitaminados y mineralizados cereales del desayuno del mañana. 

     Espero equivocarme mucho mucho mucho, pero también me gustaría que la gente no bajara la guardia y estuviera atenta para que, de todo lo aquí expuesto, nada se convierta en realidad. 
     Del mismo modo, pienso que el 15-M español y el 15-O global podrían ser reconducidos por la gente, por más que en sus orígenes pudieran haber sido diseñados con las aviesas intenciones aquí expuestas. Lo importante es no confiar ciegamente en las nuevas tecnologías. 
     A través de las nuevas tecnologías hemos quedado en vernos en las calles y plazas, así nos hemos conocido... y hemos intentado re-inventar la democracia a través del debate y las asambleas. Eso no nos lo quita nadie. 
     Si nos miramos a los ojos y procuramos decir siempre la verdad, al menos no mentir nunca por interés propio, estaremos más cerca de la democracia. La auténtica democracia es no querer ser más que los demás. 

     Si tenemos este sistema tan imperfecto, en lo político y en lo económico, tras la ardua lucha con que nos desembarazamos de dictaduras y regímenes autoritarios...
     Si por delante tenemos el peligro de un Gran Hermano en ciernes... 
     Si la democracia global asamblearia que pretende emerger desde Internet, y en las acampadas de indignados, entraña el peligro aquí expuesto...
     ¿Qué nos queda?, ¿dónde centrar nuestra lucha y nuestro trabajo por mejorar las cosas?
     Entiendo que quedan dos ámbitos de actuación: uno es el individual, intentar ser mejores cada cual en particular para así conformar una sociedad mejor; para ello debemos re-educarnos en contra de lo que nos han enseñado, des-dogmatizarnos en contra de lo que nos han hecho creer, etcétera. Un trabajo con nosotros mismos pero que a la vez tiene mucho que ver con las personas con las que tratamos. ¿De qué nos sirve tener altos ideales y deseos de justicia social si somos crueles o irrespetuosos con nuestros vecinos y allegados? Una forma de cambiar el mundo es replantearnos nuestra forma de ser y pensar en la huella que dejamos impresa en el planeta durante nuestra estancia en él. 
El otro ámbito de actuación es la decisión de participar o no en la imperfecta democracia imperante. Sí, este sistema en el que al ciudadano el voto le sirve de bien poco, y en el que tantos políticos hacen carrera para medrar, engañar y enriquecerse.
     En cierto modo es lo único que tenemos, de momento. Eso, y la indignación que se adueña de nosotros ante las calamidades que el sistema económico provoca, sin que ningún gobernante sea capaz de hacer frente a tal situación. 
     ¿Merece la pena participar y elegir entre lo malo y lo peor... teniendo en cuenta que el sistema, los poderes fáctico$, no van a dejar un solo resquicio por el que un político honrado pueda meterles mano? ¿Puedo ser anarquista y no obstante votar? ¿Puedo votar a la opción menos mala y seguir considerándome ácrata? He conocido a muchos que dicen que no, que ellos por principio no votan, pero a la postre están deseando que en las elecciones no salgan victoriosos los partidos de derechas, prefieren que otros sí hayan ido a votar y que resulten ganadoras las posiciones de centro-izquierda posibilistas. 
     Yo estoy entre los que sí acaba votando, muchas veces, por más que no crea en el votado, por más que esté convencido de que a la postre éste me va a traicionar. Es una cuestión de sensibilidad, no de credo. Sé que así caigo en el engaño del sistema, que se me contabilizará como votante anuente, como uno más de los que no han llegado aún a la conclusión de que en esta presunta democracia casi todo es una patraña.  
     Considero que la abstención y el voto nulo no sirven de gran cosa, ni aún siendo masivos. ¿Qué diferencia mi abstención consciente de la no participación de alguien que no tuvo tiempo o ganas de acercarse al colegio electoral? ¿Qué diferencia mi voto nulo del que cometió un error introduciendo la papeleta equivocada en el sobre que no era? 
     El voto en blanco sí expresa algo concreto: creo en el sistema democrático pero no he encontrado a nadie por quien pueda sentirme representado. No es mi caso: considero que el sistema hace que mi campo de elección sea limitado y por tanto no voy a bendecir tal situación con un complaciente voto vacío. 
     Finalmente está la cuestión del voto útil. En determinadas circunscripciones pequeñas, votar a alternativas raras o nuevas, por más que puedan gustarnos, sólo sirve de desahogo. Ese voto se contabiliza a nivel nacional, en las estadísticas, pero no sirve para que nuestro elegido pueda llegar a ser parlamentario. Aún así, si tus convicciones están cerca de esta opción electoral, apóyala. Pero lo normal suele ser acabar ejerciendo el llamado voto útil, que viene a servir para impedir el paso a las opciones con las que uno se siente antagónico, pero haciéndole el juego al bipartidismo imperante. 
     La izquierda suele tener altos ideales, es progresista y transformadora (a veces dogmática también), y le cuesta acudir a las urnas porque sabe que... auténticas políticas de izquierdas... es difícil que lleguen a ponerse en práctica, por más que un partido que accede al gobierno se defina como progresista, o hasta revolucionario. Unas veces el ideario era falso, demagogia barata para consumo de un determinado sector del electorado; otras veces, el bienintencionado gobernante así aupado al poder se topa con la realidad, con el auténtico poder de los mercados y con el agusanante poder de los corruptores, que no todos los políticos corruptos habrán llegado a serlo por propia voluntad. A algunos se les habrá hecho morder el anzuelo, que carnada la hay para todos los gustos, y nadie es de piedra. 

     Los que intentan hacer política con espíritu limpio y renovador deberían procurar no aupar al poder (en primer lugar, dentro de su propia organización) a quien realmente quiere el poder. Esto no es tan fácil porque la palabrería política, de cualquier signo, puede aprenderse, y cualquiera puede enarbolar falsamente una bandera ideológica con el fin último de obtener un cargo del que pretende beneficiarse a título individual. Para evitar esto hay que conocer los valores reales profundos de cada cual, o buscar a los candidatos entre quienes nunca pretendieron hacer de la política un oficio (intelectuales con una larga trayectoria exponiendo unas ideas coherentes, trabajadores sociales que abogan por el bien común, artistas comprometidos con unos determinados valores sociales...)

     Si la primavera árabe y el 15-M son algo pre-imaginado por los poderes fácticos, o al menos tolerado para hacerse luego con su control, eso significa que ya no interesa una confrontación sistemática con el Islam; que una parte del Islam va a formar parte del primer mundo robotizado que proyectan, no formará parte del resto a descartar... y por lo tanto uno puede imaginar que los belicistas occidentales ya están buscando un nuevo enemigo a (crear y) combatir. ¿Dónde lo estarán buscando? 
     En una Latinoamérica a la que, así, vendría a poder decirse que premeditadamente han permitido izquierdizarse... 
     O en la superpoblada China, un residuo del comunismo en algunos aspectos políticos, pero convertida al capitalismo de facto. ¿O es que alguien puede oponerse abiertamente a una acusación como la siguiente?: hasta el presente en China no ha habido libertad de expresión y democracia... y los países occidentales, más que no atreverse a reivindicar estos derechos para los chinos, consideran que de la presente situación de dictadura en que vive un tercio de la población mundial... pueden sacar algún tipo de beneficio.

     Mucha gente va a sentir frustración cuando lea las teorías sobre un 15-M inducido, porque el movimiento ha suscitado mucha ilusión, en la perspectiva de: por fin algo nuevo, una revolución a la medida del ser humano.
     Lo siento, mi negativismo viene dado por la convicción de que a este sistema capitalista con apariencia de democracia no se le escapa nada. Ningún partido político llega al poder sin estar controlado por los poderes fácticos. Por tanto, no es tan extraño que el 15-M fuera concebido también como una válvula de escape, una liberación controlada de la indignación que nos produce vernos entre las cuatro paredes inamovibles del sistema con que nos gobiernan.

     También puede uno imaginar una realidad distinta, démosle la vuelta a la tortilla: el 15-M nació espontáneamente de la gente indignada, se utilizaron las nuevas tecnologías porque era la herramienta que se tenía a mano... y lo que hicieron los poderes fácticos es inventar todas estas teorías sobre un origen inducido del movimiento... para desactivar su peligrosidad, para desacreditarlo. ¿Por qué no?
     En cualquier caso, creo que resulta muy fácil manipular y reconducir todo lo que la gente está intentando hacer y expresar en los foros del ciberespacio y en las plazas públicas de nuestras ciudades.
     Sigue tu camino, únete al movimiento, permanece en él, abandónalo... haz lo que te apetezca, pero no reduzcas el espectro de posibilidades buscando ceñirte a verdades absolutas. 

     Veo últimamente a mis compañeros muy enfrascados intentando alcanzar un acuerdo sobre qué hacer en las próximas elecciones... votar o no votar; votar a tal opción o a la otra. No me parece demasiado importante. Creo que cada uno debería actuar un poco como siempre hizo. No considero que el 15-M haya conseguido constituirse en una alternativa real al sistema. Lo está intentando... Quizá nunca lo consiga, por su naturaleza extremadamente heterogénea. Quizá sí se vayan consiguiendo cambios en la mentalidad de la gente. El objetivo que considero primordial es la búsqueda de un método político cercano a la democracia directa, que todos podamos participar en la toma de todas las decisiones. Ese sería el objetivo a alcanzar. ¿La democracia directa sólo puede ser cibernética? En cuanto a programación informática e Internet, de cómo funcionan técnicamente, poco sé... Si alguien me demuestra que en este mundo sí es posible la horizontalidad, que la manipulación no es tan fácil como he dado por supuesto, estoy abierto a rectificar mis planteamientos al respecto de que intentarán robotizarnos y esclavizarnos a través de la red. Contradíceme. 
                                                            
               Llorenç Pons. 5 de noviembre de 2011

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