Extractos de Reflexiones sobre política y sociedad (2004-2013).
Extractos de Reflexiones sobre política y sociedad (2004-2013).
La libertad de expresión es el más preciado tesoro y además es algo así como el perfecto barómetro que indica si una sociedad goza o no de libertad en general. Los periodistas han sido siempre la vía de transmisión de las ideas viejas y nuevas, y cuando la libertad se ha visto coartada, en la primera fila de las víctimas han estado casi siempre los periodistas.
El nacionalismo es la segunda peor ideología política que existe. La primera es el imperialismo.
En un sistema bipartidista el ciudadano puede sentir la inutilidad de su voto o bien resignarse al llamado voto útil, que puede servir al menos para cerrarle el paso a un partido aún más antagónico a sus ideales de sociedad.
La letanía Todoslospolíticossoniguales quizá entrañe un peligro por más que pueda también ser el más fiel retrato de lo que está pasando en muchos sitios, casi viene a significar: La democracia es esto, un sistema cerrado, opaco, que no da respuesta a las inquietudes de la gente.
Quizá el fallo no esté en los políticos, quizá su tendencia a la corrupción sea un mero reflejo de la naturaleza humana, donde la integridad no es moneda corriente… y sí el engaño y la búsqueda del beneficio propio y los privilegios. Quizá quien ha dejado de ejercer una vigilancia sobre lo que hacen los políticos seamos los propios ciudadanos, que entendimos que una vez acabado el franquismo e instaurada la democracia el trabajo ya había acabado, bajó el ánimo transformador, el activismo y la militancia se redujo a una pequeña minoría de gente, la mayoría no participa, no hace partidos, los padece.
No nos falles, gritaba la multitud a Zapatero tras las elecciones de 2004, tras el vuelco electoral que se produjo con los atentados del 11-M y la actuación del gobierno de Aznar, que intentó convencer a la gente de que la responsable de la masacre era ETA, siendo ya evidente que todo señalaba a los islamistas radicales.
Todo ello para generar una nueva época de tensión bipolar en el mundo. Desaparecido el sistema comunista como enemigo, se fomenta al islamismo radical como el nuevo “mal” a combatir por Occidente. Ello permite mantener la industria armamentística en pleno apogeo, invadir Irak y Afganistán, controlar las regiones del planeta con mayores reservas de petróleo, hacer buenos negocios sin que las miles de víctimas mortales provocadas tengan demasiada importancia. Las víctimas del 11-S sí son importantes. Diseñado o no, el 11-S se retransmitió en directo por televisión y los atónitos periodistas que realizaban los comentarios... lo primero que dijeron fue: Esto va a provocar sin duda que el mundo cambie.
Entiendo que quedan dos ámbitos de actuación: uno es el individual, intentar ser mejores cada cual en particular para así conformar una sociedad mejor; para ello debemos re-educarnos en contra de lo que nos han enseñado, des-dogmatizarnos en contra de lo que nos han hecho creer, etcétera. Un trabajo con nosotros mismos pero que a la vez tiene mucho que ver con las personas con las que tratamos. ¿De qué nos sirve tener altos ideales y deseos de justicia social si somos crueles o irrespetuosos con nuestros vecinos y allegados? Una forma de cambiar el mundo es replantearnos nuestra forma de ser y pensar en la huella que dejamos impresa en el planeta durante nuestra estancia en él.
El otro ámbito de actuación es la decisión de participar o no en la imperfecta democracia imperante. Sí, este sistema en el que al ciudadano el voto le sirve de bien poco, y en el que tantos políticos hacen carrera para medrar, engañar y enriquecerse.
En cierto modo es lo único que tenemos, de momento. Eso, y la indignación que se adueña de nosotros ante las calamidades que el sistema económico provoca, sin que ningún gobernante sea capaz de hacer frente a tal situación.
Los que intentan hacer política con espíritu limpio y renovador deberían procurar no aupar al poder (en primer lugar, dentro de su propia organización) a quien realmente quiere el poder. Esto no es tan fácil porque la palabrería política, de cualquier signo, puede aprenderse, y cualquiera puede enarbolar falsamente una bandera ideológica con el fin último de obtener un cargo del que pretende beneficiarse a título individual. Para evitar esto hay que conocer los valores reales profundos de cada cual, o buscar a los candidatos entre quienes nunca pretendieron hacer de la política un oficio (intelectuales con una larga trayectoria exponiendo unas ideas coherentes, trabajadores sociales que abogan por el bien común, artistas comprometidos con unos determinados valores sociales...)
Me gustaría poder hablar a los desinformados de una nueva ideología no sectaria, de un movimiento ciudadano que en resumidas cuentas pretende evitar la destrucción del ser humano, destrucción inminente o paulatina, a la que nos pueden llevar un sistema descabellado de intereses económicos y vértigo tecnológico.
Los desatinos del poder financiero y político han propiciado esto que empezó llamándose desaceleración económica y acabó llamándose una crisis del copón. Un articulista de El País recientemente expresaba que raro es que no hubiera surgido antes esta contestación social ante una situación tan injusta como injustificada. Y además predecía que, si las demandas de los indignados del 15-M se diluyen o no son de alguna manera atendidas, no es descartable que surjan, por los mismos o parecidos métodos, otro tipo de movilizaciones de signo bien distinto, que preconicen por ejemplo que hay que luchar contra la crisis con xenofobia o con recetas ultraderechistas. Esperemos que esto no ocurra, pero es un motivo más para no permitir que los postulados emergentes del 15-M se olviden o se desvirtúen.
¿Qué nos queda entonces? Algunas opinan que sí hay una manera de cambiar las cosas, aunque es lenta y poco espectacular: ir concienciándonos de todos los sinsentidos que nos rigen a nivel de especie. Concienciarnos y transmitir esa conciencia crítica a las nuevas generaciones, procurando evitar que sean programadas según las necesidades del poder.
Si la economía repunta ¿nos apaciguamos y cerramos un poco los ojos porque es “normal” que un cargo público se enriquezca de algún modo?
Si la economía no repunta ¿nos plantamos en medio de la calle deteniendo el tráfico hasta que la policía empiece a aporrearnos?
¿Qué hacemos dímelo tú!
Reflexiones sobre política y sociedad, Entrelazado de 02 Margullo de Fuego 02 01-07.
Todo 02 Margullo de Fuego Dos.
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