Reflexiones sobre política y sociedad (2004-2013).
Reflexiones sobre política y sociedad. (Entrelazado de Margullo de Fuego 02 01 -02 08).
02 01 Reflexiones sobre política y sociedad.
Hace un par de décadas podíamos contemplar el mundo dividido en dos bloques y durante bastante tiempo medité sobre cuál de los dos sistemas era mejor. Ninguno me gustaba. En los países del Este se combinaba una cierta justicia social con la falta de derechos democráticos. En los países occidentales el ciudadano podía estar más indefenso ante los desmanes del capitalismo, pero la libertad de expresión y de movimiento me parecían aspectos del todo irrenunciables.
Ingenuo, albergué la esperanza de que se llegaría al sistema ideal, o al menos a uno un poco más justo, cuando en los países socialistas la gente tomara la palabra y decidiera, en democracia, con qué cosas de su propio mundo valía la pena seguir y a qué cosas del mundo capitalista querían o no abrirse. Por ejemplo, libertad para que los ciudadanos puedan tener sus propios negocios pero dejando los servicios comunitarios en manos públicas en lugar permitir que los gestionen las multinacionales.
Pero el bloque socialista se derrumbó hacia adentro y nada de eso se planteó. Hoy en día en España vivimos un teórico estado del bienestar que muchos piensan que “no hay que remover” para que no se desvanezca. Quiero aquí expresar ciertas opiniones sobre esta sociedad hegemónica y mediática en la que vivimos hoy y, también, revelar una idea que me ronda la cabeza últimamente: la solución, un sistema político ideal, a mi entender… posible de construir en poco tiempo. Para llegar a él sólo es necesario que la gente quiera adaptarse a unas nuevas costumbres. Es una solución incruenta y no se precisa cambiar las instituciones. Es una receta mágica o una propuesta absurda, según el cristal a través del cual queramos mirarla. Antes de expresarla voy a plantear una serie de reflexiones.
Si vivimos en una sociedad libre y democrática, es una suerte de la que no disfrutaron nuestros abuelos, realmente no existe un sistema mejor, por más que ciertas conductas de los gobernantes sí podrían mejorarse.
Los medios de comunicación han cambiado la sociedad de una manera radical. El día que se inventó la televisión el mundo no se transformó, pero hoy sí lo ha hecho, y esto no creo que hubiera podido conseguirlo cualquier otro medio de comunicación.
La libertad de expresión es el más preciado tesoro y además es algo así como el perfecto barómetro que indica si una sociedad goza o no de libertad en general. Los periodistas han sido siempre la vía de transmisión de las ideas viejas y nuevas, y cuando la libertad se ha visto coartada, en la primera fila de las víctimas han estado casi siempre los periodistas.
Pero hoy en día existe otro modo de hacer periodismo: maquillados, ante unos focos, hablando y con una sucesión de imágenes que nos muestra lo que pasa en cualquier parte de globo, 24 horas al día, permanentemente. Reflejar así la realidad no es fácil, contentar a todos con una visión imparcial de lo que sucede es imposible, hasta puede darse el caso de que quien maneja los grandes medios de comunicación intente construir una realidad alternativa. Se inventa una noticia falsa y se repite cientos de veces al día, a lo ancho y largo del planeta. Ni aún cuando al final se desmienta, ni aún cuando desde el primer momento sepamos que se trata de una falsedad… deja este método de constituir la realidad (virtual) en la que vivimos, y existe una ciencia nueva que estudia cómo hacer que esos mensajes tengan su influencia y den fruto aunque sea incrustándose poco a poco en el subconsciente del ciudadano.
He llegado a una conclusión que va a escandalizar a muchos: el terrorismo no existe. Suceden asesinatos, delitos pequeños y grandes, las víctimas mueren y los familiares los lloran. Un delincuente comente un crimen en una esquina o estrella un avión contra un rascacielos. Ante ello, dos cadáveres en dos ataúdes no son muy diferentes. Un grupo político tomó la decisión de hacer estrellar el avión contra el rascacielos, pero podía haberlo hecho un perturbado y ¿algo cambiaría realmente en el dolor de los heridos?
No importa la razón del delito, el objetivo de la Justicia es que el delincuente acabe en la cárcel, toda la alarma social que se crea al descubrir que detrás del delito existen motivaciones políticas y no estrictamente privadas es en el fondo superflua, interesa notablemente a los gobiernos porque ven en ello una excusa para actuar más allá de las normas, es alimentada por los medios de comunicación más de lo necesario.
La sociedad, con todo el derecho a saber, se ve perturbada más allá de lo razonable, se inventa un estado aparente de guerra cuando los gobiernos deberían actuar de un modo neutro: delito es igual a pena de cárcel y punto. Si los gobernantes actuaran así la gran bola de nieve llamada terrorismo empezaría poco a poco a desinflarse y los grupos políticos o religiosos que lo utilizan tendrían que buscar otros métodos de propaganda.
No estoy siendo cruel con las víctimas, la única crueldad sería no perseguir el delito, quizá lo cruel es alimentarse ideológicamente de la lucha contra el terrorismo: ¿qué ideología es ésta, la lucha contra el terrorismo? En realidad es sólo un deber y los gobiernos ni siquiera pueden evitar que el delito sea perseguido, lo único que han de hacer es aplicar la ley con equidad, y si en los peores momentos guardan un cierto sereno silencio estarán haciendo más por arreglar las cosas que los que agitan banderas y lanzan soflamas.
Veo los nacionalismos del siguiente modo: parten del presupuesto de que no todos somos iguales. Se propone pues un reparto desigual del pastel, más para “nosotros” y a los extranjeros… que los zurzan. Nunca he conseguido asimilar esta ideología, prefiero mirar el mundo desde el espacio exterior y plantearme que: si nazco en este país seré extranjero en el de al lado, y viceversa… siempre en algún sitio seré extranjero. Podría hacerme “nacional” de algún sitio y construir un muro alrededor del mismo. Para ello, para convertirme en nacionalista, necesitaré adoptar el siguiente proceder: lo que a mi me ofende de los otros a los otros no les ofende de mí; si me molesta que Gibraltar sea territorio británico no pongo en duda la españolidad de Ceuta y Melilla; si ayer tuvimos que emigrar y hoy llegan emigrantes necesitados, cerremos las fronteras para que no puedan entrar mientras nosotros sí podemos seguir saliendo.
Los nacionalistas lo tienen fácil en política, no necesitan muchos proyectos, piden el voto para defender el territorio, la lengua propia, una cultura, una religión. Si en una región existe un mínimo de conciencia de una cierta identidad propia, difícilmente van a tener competencia. Otra cuestión es qué harán realmente cuando lleguen al gobierno o después de la autodeterminación.
El nacionalismo es la segunda peor ideología política que existe. La primera es el imperialismo.
Si en un territorio el 51% de la población quiere constituir un estado independiente supongo que esos ciudadanos tienen derecho a hacerlo. Resulta curiosa la solidaridad con los derechos del pueblo kurdo, checheno o palestino y la demonización de los independistas vascos y catalanes. Es decir: nacionalismo, jamás; autodeterminación: siempre que se pida. Es mi forma de ver la cuestión.
En España resulta difícil imaginar una secesión pacífica de determinadas regiones. Un estado vasco independiente tendría que solventar el problema de los derechos de los no nacionalistas en el futuro estado, la cuestión del territorio vascofrancés y de Navarra. En estos sitios a la gente le asiste el mismo derecho a no formar parte de un determinado estado que en las zonas más abeIrtzales.
Parece un conflicto sin solución: el estado español no se desmembrará de buen grado y los nacionalistas vascos, convencidos desde hace décadas, no renunciarán a su ideario. La situación podría desembocar en una guerra abierta. De hecho la situación viene siendo desde hace tiempo de una cierta guerra civil larvada.
Estoy convencido de que en un estado español democrático como el actual Euskadi y su identidad particular tienen cabida, pero no me opongo a que se realice un referéndum de autodeterminación, aunque debería plantearse a largo plazo: para que se efectúe dentro de unos 40 años, por ejemplo. Se trataría de un compromiso firme y mutuo de solucionar el problema de una vez por todas, en un sentido u otro, aunque la decisión final iba a estar prácticamente en manos de la generación siguiente.
Tras este compromiso lo prioritario sería solucionar la persecución que sufren los no nacionalistas en el País vasco. Esta persecución es una realidad, la ha provocado el terrorismo pero también la sociedad nacionalista más radical y una cierta complacencia del gobierno autónomo. La idea es que todas las heridas vayan cicatrizando hasta el momento de tomar la decisión. La sociedad se iría pacificando y todas las opiniones podrían expresarse sin miedo… Lamentablemente no tengo suficiente fe en la naturaleza humana para creer que esto llegue a suceder así, pero no se me ocurre otra solución posible, sin derramamiento de sangre y sin la derrota de unos de los bandos.
Para seguir con irrealizables quimeras, imaginemos un mundo en el que las decisiones se tomaran de forma democrática, en la ONU, sin el bandidaje de la fuerza de los estados poderosos.
Habíamos avanzado bastante a nivel de derechos, aunque fuera más sobre el papel que “a nivel de chabola”. Los regímenes dictatoriales, que a veces se beneficiaban de la anterior división Este-Oeste, iban siendo cada vez menos. Algunos juristas estaban planteando una legislación internacional en la que se llegara a perseguir automáticamente a los dictadores y a cualquiera que pisotee los derechos humanos en cualquier parte del planeta. Estados Unidos boicoteó esta legislación, y lo hizo antes de concederse a sí mismo el derecho a invadir países contra la opinión de la mayoría de naciones.
Ahora será necesario empezar de nuevo, paso a paso, a partir del día siguiente a cuando los que tomaron la decisión de empezar una guerra injustificable sean moralmente castigados, a partir del día siguiente a cuando las víctimas nos perdonen por haberlo permitido, a partir del día siguiente a cuando se nos olvide lo que ha pasado en Irak.
En la comunidad europea los estados comparten su soberanía con un poder general que emana del conjunto de todos los estados. Cada nación es soberana y toma sus propias decisiones, aunque algunas medidas y normas, sobre todo de índole económica, le vienen impuestas por la Comunidad. Esto está muy bien, es un sistema válido que podría servir para que en todas las regiones del planeta los estados se alíen y se relacionen de un modo más civilizado. Pero la verdad es que resulta un poco difuso discernir de dónde emana el poder general de esa Europa unida. No da la sensación de que los votos de los ciudadanos determinen el comportamiento, la ideología y el plan de actuación de ese poder central. Las decisiones las toma el conjunto de gobernantes, pero los intereses nacionales de cada país tienen más importancia que el desarrollo de una política conservadora o progresista. No se percibe la relación directa entre el voto de los ciudadanos al Parlamento europeo y la política que de él emana. Parece que en las decisiones que allí se toman influyen más ciertos intereses macroeconómicos que no las asociaciones de partidos políticos con ideología sociales afines, como la Internacional socialista, los democristianos, etc. Se trata de un aparente déficit democrático.
¿Qué es preferible, un mundo globalizado o sin globalizar?
Cuando se reúnen los mandatarios de los países ricos, como el grupo G-8, cuando se realizan conferencias mundiales para decidir cómo se regulariza el comercio internacional, cuando se debaten los problemas ecológicos que afectan al planeta… en todos estos casos, a las puertas de los palacios, la calle bulle de descontento. Son los grupos antiglobalización.
A mí me parece que el debate globalización sí globalización no es banal, el mundo se ha convertido en una aldea global debido a los medios de comunicación, lo que sucede en cualquier lugar del planeta puede estar en el acto en la retina de los espectadores de las antípodas, esto es así y no es ni bueno ni malo, es el mundo en el que nos ha tocado vivir.
Antes la realidad mundial estaba fragmentada, lo que sucedía en una parte, en un país concreto, pertenecía al ámbito privado de esa comunidad, y eso podía ser cualquier circunstancia: una política desastrosa o una vida en libertad y prosperidad. Las noticias viajaban en barco.
Ahora, en este mundo interrelacionado, también se puede dar cualquier circunstancia, los desastres de la globalización no son más que los desastres de la política imperante. Si el mundo se deforesta, si las etnias minoritarias pierden su cultura, si las especies animales y vegetales se extinguen, si el hambre azota enormes capas de población en muchos países, si hay empresas que destruyen la forma tradicional de subsistencia de una región para cultivar banana que exportar a los países ricos o para sacar petróleo con el que mover los coches de los países industrializados… si todo esto sucede no es porque lo podamos ver al acto en los medios, es la política con la que se nos gobierna porque hemos elegido esos gobiernos o porque no se nos permite elegir auténticas alternativas.
La aldea global es un instrumento para los depredadores, nos podrán alienar y mentir a través de los medios de comunicación, nos podrán machacar minuto a minuto hasta convencernos de lo contrario a lo que inicialmente pensábamos, pero la aldea global no tiene la culpa, cada uno es muy libre de expresar lo que siente. ¿Qué sólo unas determinadas voces tienen resonancia y otras son acalladas? Es posible, y probablemente así seguirá siendo mientras nos conformemos con la situación imperante, y si nos conformamos con la situación sin hacer nada por cambiarla realmente no nos merecemos algo mucho mejor.
El miedo que los estados han tenido a un instrumento tan poderoso como la televisión es realmente revelador. La televisión es cultura. Un ciudadano puede escribir un libro y en cir0cunstancias normales cualquiera puede entrar en una librería y comprar ese libro u otro que le parezca mejor. En los teatros, en las salas cinematográficas, en las tiendas de discos, en las videotecas, en los muros de las ciudades y hasta en el dial de la radio, en todos estos ámbitos la cultura se expresa y se consume en libertad. Hoy en día no toleraríamos que un libro, una canción, etc., sean prohibidos por expresar unas determinadas ideas. En fin, todavía sucede, pero vamos a pensar que se trata de una circunstancia de otra época.
Primero existió el monopolio de los estados sobre las emisiones televisivas; luego se empezaron a permitir televisiones privadas, aunque con un férreo control; finalmente el dominio sobre la televisión se basa también en dar a determinadas empresas de comunicación una gran caja de resonancia que acalla todas las voces discordantes. Las grandes televisiones privadas se dirigen a base de mucho dinero y se procura eliminar a la competencia. Este juego empresarial es lícito, a él subyace una lucha por el dominio de los estados de opinión, o la creación de estados de opinión en sí, lo cual también es lícito. El dueño de la CNN es muy libre de ofrecer una visión sesgada del mundo, sólo deberíamos exigir un poco de imparcialidad a las televisiones públicas, ya que existen, pero lo que quiero hacer notar es que cualquiera debería tener derecho a instalar una antena en el tejado de su casa y “emitir televisión”, del mismo modo que alguien publica una revista o se sube a un escenario e interpreta una canción. No deberían existir todas las trabas extra que se ponen en el primer caso respecto a los demás.
El último medio de comunicación inventado es Internet. En él, ejercer el mismo control al que se somete a las televisiones resulta difícil. Estoy seguro de que las agencias estatales de inteligencia y los aprendices de dictadores están preocupados por ello y trabajan en busca de formas de limitar la libertad de este nuevo método de expresión de la gente. Esperemos que no tengan mucho éxito.
A través de Internet los ciudadanos pueden establecer una relación comunicativa de igual a igual, hasta ahora ningún medio permitía esto desde la invención de la palabra. Se pueden expresar ideas, compartir reflexiones, divulgar vídeos, músicas, poemas, eslóganes… y hasta todo lo malo que se quiera y pueda transmitir.
Dicen que en Gran Bretaña, antes o al comienzo de la guerra de Irak, nadie convocó las grandes manifestaciones que hubo, simplemente la gente “quedó”, a través de Internet, en determinados sitios para expresar su descontento, la indignación contra su propio gobierno.
Echando un vistazo a ese nuevo sistema de expresión, en el que se incluye la informática doméstica, los nuevos teléfonos móviles con mensajes, los cibercafés y lo que se avecina: la posibilidad de que junto a las líneas eléctricas se aporte el cable de conexión a la red universal, los ordenadores de bolsillo, etc… Echando un vistazo a todo ello me ha surgido una pregunta: ¿Y por qué no inventamos la democracia directa?
No todo el mundo es amigo de las nuevas tecnologías y quienes quieren un régimen de vida más natural me merecen todos los respectos. Además, quien no tiene qué comer quizá no iba a querer comprar una máquina que sólo le permitiría expresarse y votar.
Empecemos imaginando un cambio de usos moderado: que el voto concedido cada cuatro o seis años a un individuo o a un partido político fuera reversible. Tienen lugar unas determinadas elecciones y de ellas nace un gobierno. Este gobierno está legitimado porque un cierto número de ciudadanos han votado por esa opción mayoritaria frente a otras que han tenido menos éxito. Con el devenir de los acontecimientos y de acuerdo con la política que el gobierno siga, los ciudadanos que han votado a este partido político podrían retirarle el voto y los que no lo hicieron podrían concedérselo. Existiría una base de datos a la que cada ciudadano podría acceder con su clave personal y cambiar su voto. Técnicamente es sencillo, la única dificultad estriba en impedir el acceso a esa base de datos a los tramposos, pero si la información sobre el voto de cada cual está permanentemente a disposición del ciudadano éste podría, desde casa, desde un cibercafé o con su teléfono portátil, comprobar que nadie ha cambiado su decisión, optar por mantenerla o modificarla. Así si se llegara a dar la circunstancia de que el gobierno perdiera el apoyo social en que se sustenta, se vería en la obligación de convocar nuevas elecciones.
Ésta sería una democracia directa moderada, pero podríamos ir más allá: un sistema en el que son los mismos ciudadanos los que día a día van tomando las decisiones. Se les irían planteando disyuntivas y ellos decidirían de un modo tan sencillo como mandar un mensaje de texto con el teléfono móvil. Podrían decidir sobre todo o sólo referente a los temas que más les conciernen. Podrían ir efectuando propuestas propias y, con un apoyo suficiente, estas propuestas serían votadas por todos.
Los gobernantes tendrían que actuar de acuerdo a lo que la ciudadanía quiere o bien dimitir. Quizá de gobernantes pasarían a ser meros funcionarios, obligados a ejercer la voluntad popular.
La democracia directa no será una gracia que los magnánimos jefes de estado concedan a la gente de a pie. ¿Cómo se puede conseguir, y hacerlo pacíficamente? Creo que si existe alguna posibilidad de que esto ocurra se ha de empezar por pequeñas asociaciones y partidos políticos.
En el Congreso de diputados hay unos señores tomando decisiones. Estos señores han sido votados porque pertenecen a determinados partidos políticos. ¿Cómo se crearon los partidos políticos?, ¿para qué?, ¿como instrumento de algunos individuos para obtener el poder o como una necesidad de expresión de un cierto sentir social?
¿En los partidos políticos las decisiones se toman democráticamente? De no ser así, la democracia ejercida en las urnas cada cierto tiempo estaría en algún sentido distorsionada.
Vamos a analizar el proceso lógico: los ciudadanos se van agrupando de acuerdo a sus creencias, por un lado los conservadores y por otro los progresistas (para simplificar); las asociaciones crecen hasta abarcar un determinado territoribo; se analiza la sociedad, se busca un modelo ciudad, de región o de país y el proceso de hablar y escuchar se van creando corrientes de opinión; cada corriente de opinión realiza propuestas diferentes y se eligen a las personas que mejor las defienden para representar a cada grupo; si una corriente resulta mayoritaria las demás lo aceptan y siguen trabajando en sus propias ideas para que la próxima vez que se vote éstas tengan más fuerza, mientras tanto se apoya el programa del partido. A la cúspide de la organización llegará una determinada persona que representará la imagen del partido ante la sociedad, si resulta atractivo y carismático será una suerte pero en principio estos no son los valores en que se basa su elección, sino que es elegido porque gusta la política que quiere desarrollar.
¿Es así como funcionan los partidos políticos? Más bien da la sensación de que no existe ninguna conexión entre los dirigentes y las bases. Parece que los militantes de los partidos políticos generalmente no eligen internamente a los candidatos que se presentan a las elecciones; y parece que les votan no tanto porque les convenzan o les parezcan honrados, sino más bien para evitar que la opción contraria gane las elecciones. Normalmente se suele llegar a una situación con dos partidos mayoritarios y la victoria o derrota depende mucho de la imagen que los líderes proyectan y poco de las ideas que expresan.
Que gane un partido u otro cambia poco la sociedad, no existen unas clases sociales que se vean beneficiadas o perjudicadas, más bien son ciertos sectores económicos, ciertos ejecutivos y grupos mediáticos los que se benefician. De todas formas una auténtica alternancia entre partidos políticos es la mejor garantía de la salud democrática en un país, es lo único que nos salva de la prepotencia gubernamental y de la corrupción que indefectiblemente se instala en cualquier Administración que no se renueva con la suficiente periodicidad. Si no hay alternancia o es una alternancia simulada, todo resulta peor.
Vamos a imaginar cómo sería otro tipo de partido político, un partido en el que se tomaran todas las decisiones por votación, sea en asambleas, a través de Internet o gracias a cualquier otro sistema. Si cupiéramos todos en un gran Hemiciclo podríamos votar las cuestiones a mano alzada. Si realmente la soberanía residiera en el pueblo podrían celebrarse elecciones generales cada semana, cada quince días… y los ciudadanos no se cansarían de acudir a las urnas porque realmente sería una forma de decidir la actuación efectiva de su gobierno.
Si un partido político inventa la democracia directa no necesitará pedir el voto en las elecciones porque sólo sus propios integrantes deberían votar por él. Tras las elecciones, esos mismos ciudadanos seguirán tomando las decisiones, los dirigentes simplemente deberán convertir esas decisiones en palabras y hechos.
Si ese hipotético partido político llega al poder, los ciudadanos seguirán tomando las decisiones, en este caso el modo de comportarse de su gobierno.
Y como cualquier ciudadanos sería libre en cualquier momento de formar parte de ese partido político, entonces cualquiera podría ejercer su cuota proporcional de poder: sería soberano y gobernante del país, así de sencillo te imaginas?
Llorenç Pons, 10 de marzo de 2004.
Lo anterior está escrito antes del 11 de marzo y aunque en un primer momento temí que dejara de ser válido en algún aspecto, preferí mantener todas mis ideas. La izquierda no debe olvidar que ha ganado las elecciones gracias a los atentados. La derecha no debe olvidar que ha perdido las elecciones porque mandó a España a la calle diciendo que había sido ETA la autora de la masacre que tanto nos ha conmocionado… y por tanto todos los manifestantes que Aznar y sus partidarios querían que estuvieran manifestándose contra Carod Rovira estaban en realidad manifestándose contra los despropósitos de un gobierno que, sin ser ya España una potencia mundial, actuó como actuó.
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02 02 Reflexiones sobre política y sociedad (y dos).
Cuando se abren las urnas muchas veces descubrimos que presuntos delincuentes no han recibido la reprobación del electorado, sino más bien una tácita invitación a continuar sus oscuros negocios al socaire del poder.
En un sistema bipartidista el ciudadano puede sentir la inutilidad de su voto o bien resignarse al llamado voto útil, que puede servir al menos para cerrarle el paso a un partido aún más antagónico a sus ideales de sociedad.
La letanía Todoslospolíticossoniguales quizá entrañe un peligro por más que pueda también ser el más fiel retrato de lo que está pasando en muchos sitios, casi viene a significar: La democracia es esto, un sistema cerrado, opaco, que no da respuesta a las inquietudes de la gente.
Quizá fuera necesario recordar a los que piensan y repiten Políticos-Todos-Iguales la diferencia entre una dictadura y un estado de derecho. Por imperfecta que sea, una democracia ha de permitir las reformas, el perfeccionamiento de lo que funciona mal en el sistema. Eso al menos dicen las constituciones, y lo dice la nuestra también.
Los cargos políticos electos representan a los ciudadanos, ejercen el poder en su nombre, y eso en multitud de países se plasma de diferentes modos. En Estados Unidos cada estado aporta al Congreso los representantes de un único partido, el más votado en esa circunscripción. Esto hoy en día puede no tener mucho sentido, pero es el sistema tradicional (de cuando se viajaba a caballo, como quien dice) y parece que va a mantenerse este sistema porque la primera democracia moderna occidental es bastante inmovilista en estas cosas.
En Gran Bretaña el político que se presenta a las elecciones interactúa más directamente con el ciudadano, al menos en el momento en que le pide el voto, y aunque sólo sea de forma moral, es ante ellos responsable de su forma de actuar posterior.
Tenemos los sistemas electorales presidencialistas. El ciudadano elige directamente al presidente y, cuando no hay un candidato que haya obtenido la mayoría absoluta, se produce una segunda votación en la que sólo quedan en liza los dos más votados en la primera vuelta.
El sistema español prima bastante la territorialidad: cada provincia y, en el caso de los archipiélagos, cada isla, cuenta con sus representantes propios. El político electo se debe al partido en el cual milita pero también tiene el deber teórico de trabajar en las cuestiones que atañen al territorio del cual ha salido representante.
Así dicho parece razonable, cada territorio, por pequeño que sea, tiene sus parlamentarios, alguien al que se puede pedir cuentas si no ha puesto el empeño adecuado en defender lo local.
Pero esta forma de representatividad tiene también su lado no tan bueno y, para explicar por qué eso es así, pensemos un momento en lo que ocurre en el parlamento europeo. Allí cada país aporta sus representantes, de las diferentes tendencias ideológicas que en él imperan. Pero a la hora de legislar las ideologías dejan de tener importancia y empiezan a primar los intereses económicos y comerciales de cada nación en concreto. A veces ocurre así.
Esta forma de representatividad que prima el territorio provoca que en el Congreso y el Senado los partidos nacionalistas como CIU y PNV tengan mucho peso y en cambio los electos de Izquierda Unida o los Verdes sean escasos. Hay que dejar claro que si los votos se centralizaran éstas opciones obtendrían unos resultados notablemente mejores. Esto no quiere decir que el sistema actual sea ilegítimo. Tampoco sería justo decir que sea fácil cambiarlo, pero posible sí es. Los partidos grandes tienen la sartén por el mango y por supuesto, que las cosas sean así ya les va bien.
Si cualquier territorio, por pequeño que sea, tiene al menos un representante, se crea una disfunción y es que, en una provincia o isla con poca población, un congresista o senador se ha conseguido a través de x votos, al tiempo que en las islas o provincias muy pobladas han salido una serie de representantes, una cantidad mayor que en las circunscripciones despobladas, pero comparando resulta que los electos en las metrópolis tienen detrás el respaldo de mucha más gente que los de los campos e islotes. De esta forma se dio la paradoja de que en Cataluña hubo un candidato con más votos y otro con más representantes en el Parlamento catalán, porque la provincia de Barcelona está mucho más poblada y las otras tres han de tener su representación particular primada por el sistema. Fue una paradoja pero las reglas de juego no se pueden cambiar después de disputarse el partido.
A veces la ciudadanía se indigna porque en una elección una fuerza política ha sido la más votada y luego surge una alianza de presuntos perdedores que acaba dejando al más votado en la oposición.
Generalmente los partidos políticos se quejan de ello cuando este acontecer les deja sin el poder local o nacional, pero esto también viene a ser una letanía, que nos viene a decir: Al final no sale elegido el más votado, se efectúa un chanchullo, un mercadeo del poder. No estoy de acuerdo: los representantes electos van a legislar en los Ayuntamientos, las Comunidades autónomas y en Madrid, y todos los concejales o congresistas tomarán las decisiones por votación. Si fuera obligatorio que el más votado fuera automáticamente elegido alcalde o presidente del gobierno le tendríamos gobernando mientras el resto de los partidos dispondrían de una mayoría para aprobar leyes con las que el gobernante podría no estar de acuerdo.
También hay que decir que hay pactos y pactos, no tendría mucho sentido que un partido muy de derechas y uno muy de izquierdas hicieran la pinza para arrebatar el poder a otro. Esto sí puede ser un tanto inmoral, pero que los nacionalistas efectúen alianzas con conservadores o socialistas es lógico, como también se puede entender el pacto PP-PSOE que ha provocado que los nacionalistas vascos hayan tenido que apearse del poder en la actual legislatura en Euskadi.
En algunas democracias el que obtiene el poder ve restringido su mandato a dos legislaturas. El sentido de esto es fomentar la alternancia, evitar un poder anquilosado o usado por alguien en beneficio propio, el poder durante muchas legislaturas es una invitación a que surja la corrupción en las instituciones, como surgen las setas cuando ha llovido en el bosque. La alternancia es el remedio, pero el límite de sólo dos legislaturas, que en España no existe, también tiene su lado menos bueno.
En Estados Unidos, por ejemplo, la limitación a sólo dos legislaturas es sagrada, no sé si por ley o por tradición, pero a veces parece que esto actúe en detrimento de una democracia auténtica, porque siendo la gloria del poder así de efímera da la sensación de que los auténticos poderes fácticos no se dedican a presentarse a las elecciones, más bien ejercen un control subrepticio o mediático, y los parlamentarios son un poco actores, personajes que prestan su imagen a las campañas electorales hechas a base de marketing, de tal modo que un jugador de baloncesto retirado o un actor célebre obtienen en su retiro la dignidad de ejercer el poder pero sin que se les permita sacar los pies del tiesto. En este sentido, la victoria electoral de Obama ha supuesto un aparente cambio, una sorpresa, pero tampoco parece que las cosas vayan a cambiar mucho allí, con o sin Obama, Estados Unidos ejerce un dominio cultural y económico en el mundo y sobre todo tiene el ejército más intervensionista que existe, en realidad ni siquiera le importa perder guerras porque, a parte de los atentados del 11-M, nada de esto, la guerra, la guerra fomentada y retransmitida por televisión, ocurre en su territorio, y los muertos de los países pobres parece que son menos muertos que las víctimas americanas, israelíes o europeas. En las guerras modernas de Estados Unidos ya ni se permite la libertad de información, han aprendido rápido y existe un filtro de censura porque hay que reconocer que a las personas de bien, a la gente, a lo que se supone que es la mayoría, las guerras no nos gustan, nos repugnan.
Túnez, Egipto, Yemen, Siria, Libia… y ahora el 15-M en España, la spanishrevolution, un toque de atención, un ejemplo de disenso ciudadano, una protesta ante las limitaciones del sistema en el que vivimos, una protesta por la manipulación que sufrimos, porque el tan alabado sistema neoliberal tiene un pequeño defecto: junta en la misma pecera a los peores tiburones del gran capital y a los indefensos alevines del mar que son los trabajadores, los jóvenes que buscan un porvenir, los ciudadanos adultos a los que se pretende exprimir hasta la vejez, solo para que unos pocos puedan seguir viviendo MUY bien.
Felipe González afirma que, aunque uno no tenga vocación evangelizadora, si te ha tocado ejercer el rol de presidente del gobierno es muy difícil no llegar a creértelo, a ello te invita toda una cohorte de aduladores, millones de ojos y oídos puestos en ti.
Quienes hicieron la transición española a la democracia no eran profesionales de la política, salieron de diferentes ámbitos de la sociedad para trabajar en la idea de dejar atrás la época de la dictadura y sus métodos. Hoy la designación de candidatos parece que lleve tras de sí un mero trabajo de mercadotecnia. Es revelador cómo son nombrados los candidatos a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos. La cúpula del partido en cuestión busca hacer un “cartel electoral” en el que lo que prevalece es la imagen del sujeto presidencializable, la empatía que despierta, la confianza que despiertan su fisonomía y sus ademanes, su simpatía y telegenia. Los militantes de base pocas veces intervienen en la elección de candidatos, los problemas que atañen a esa ciudad o región no parece que importen tanto como si uno da bien ante la cámara o no.
Quizá el fallo no esté en los políticos, quizá su tendencia a la corrupción sea un mero reflejo de la naturaleza humana, donde la integridad no es moneda corriente… y sí el engaño y la búsqueda del beneficio propio y los privilegios. Quizá quien ha dejado de ejercer una vigilancia sobre lo que hacen los políticos seamos los propios ciudadanos, que entendimos que una vez acabado el franquismo e instaurada la democracia el trabajo ya había acabado, bajó el ánimo transformador, el activismo y la militancia se redujo a una pequeña minoría de gente, la mayoría no participa, no hace partidos, los padece.
Una democracia no es un trabajo acabado, es el principio de una labor que nos permite conformar una sociedad más razonable y justa. ¿Por qué habrían de regalarnos, de la noche a la mañana, un sistema decente? Es la gente que tiene que trabajar para construir día a día la democracia, para decidir el futuro, para evitar los tejemanejes y el robo institucional.
Para que la transición tuviera éxito fue necesario reinstaurar la monarquía en España. Los franquistas interpretaron que el rey era el sucesor del dictador. Los demócratas lo aceptaron porque lo importante era dejar atrás el pasado y conformar un sistema moderno a semejanza de las democracias occidentales. Los monárquicos puros no eran muchos. La monarquía, la aristocracia en sí, es algo del pasado, no debería ya existir, es un claro ejemplo de desigualdad, de vasallaje, pero se decidió soslayar la cuestión para que las derechas y las izquierdas empezaran un tiempo nuevo, se optó por la reconciliación, a pesar de que hubo momentos dolorosos, y España acabó siendo una referencia en el proceso de democratización, tanto para lo bueno como para lo malo: se demostró que un país puede democratizarse sin una revolución violenta (éste es el lado bueno), pero los delitos y crímenes del franquismo nunca han sido juzgados, y hasta hay quien puede seguir manteniendo que el golpe militar y la dictadura fueron legítimos. No se permite una revisión en los tribunales porque impera una tácita ley de punto final más efectiva que la que han intentado implantarse en las ex dictaduras del cono sur latinoamericano.
El cambio político en España lo timoneó un partido conformado básicamente para ello, la UCD, que luego desapareció del mapa porque era un conglomerado heterogéneo. Hubo un intento de golpe de estado y se produjo la llegada al poder de los socialistas, que, no sin algunas tribulaciones, hizo que el sistema se consolidara y hoy en día es bastante difícil imaginar una España no democrática.
La derecha, el PP (antes Alianza Popular) tardó bastante en llegar al poder porque existía un resquemor, la duda de si realmente eran demócratas o preconizaban una involución. Demócratas sí son porque acceden al poder y lo desalojan cuando les corresponde, pero ideológicamente son bastante ultraderechistas, al menos una parte de ellos, una parte bien visible y significada. Lo curioso es que tan patriotas como dicen ser y, tras la victoria electoral de Zapatero, han llegado a estar muchas veces al borde de la traición en la manera en que han criticado en el exterior la actuación gubernamental de los socialistas, y ahora con la crisis parece que no les importe clavarle el cuchillo por la espalda al país con tal de triunfar en las próximas elecciones. José María Aznar no fue el responsable de la (segunda) guerra del golfo pérsico, pero sí puso mucho empeño en salir en la foto de las Azores, y en su actual condición de ex presidente saca rédito económico de esa (falsa) imagen de líder mundial e ideólogo de la derecha.
No nos falles, gritaba la multitud a Zapatero tras las elecciones de 2004, tras el vuelco electoral que se produjo con los atentados del 11-M y la actuación del gobierno de Aznar, que intentó convencer a la gente de que la responsable de la masacre era ETA, siendo ya evidente que todo señalaba a los islamistas radicales.
La derecha, a parte de la teoría de la conspiración que a veces sigue enarbolando, se queja de que por culpa del choc que supusieron los atentados salieron votantes de debajo de las piedras. Es decir, que ciudadanos que normalmente no votan, porque no creen que eso sirva para mucho, esta vez sí, acudieron a las urnas, y de esta forma ganaron los socialistas. Qué poca vergüenza hay que tener para decir que se han perdido las elecciones porque han acudido a votar habituales abstencionistas, como si éstos no pudieran ejercer el derecho al voto en el momento que lo crean oportuno.
Del mismo modo que los medios informativos de la derecha nos han estado intoxicando con la teoría de la conspiración (la que pretende que después de todo ETA sí era responsable del 11-M porque pudieron coincidir en alguna cárcel presos abertzales e islamistas, etc.)… del mismo modo ahora mienten propagando la idea de que el PP dejó un país boyante y son las políticas de Zapatero las que han provocado (o agravado) la crisis actual. Como si no fuera evidente que la crisis ha sido global, pudo haberse gestionado mejor o peor aquí, pero provocarla la han provocado los desmanes del gran capital bancario, el sistema neoliberal. Los neoliberales enarbolan el dogma capitalista de que todo aquello que pueda ser gestionado por empresas privadas no debe estar en manos del estado.
Sería razonable que asuntos tan controvertidos como la energía nuclear, la red de distribución de energía eléctrica, el traslado por mar de petróleo, la fabricación de armamento y tantas otras cosas… sí las gestionara el estado. Esto no es una garantía de que las cosas fueran mejor, pero al menos serviría para poder pedir cuentas de la gestión efectuada a los gobernantes y no a no se sabe bien quién. Cuando estalló la crisis, los gobernantes más derechistas tuvieron un momento de duda. Se llegó a insinuar que había que refundar el capitalismo, para poner, por ejemplo, coto a los desmanes de los bancos. Pero de eso ya ha dejado de hablarse, la solución fue inyectar dinero a las entidades bancarias, de las que unos pocos siguen sacando suculentas tajadas en forma de sueldos y primas escandalosos, mientras a la ciudadanía se nos pide que nos apretemos el cinturón.
Ahora se nos viene encima el llamado Pacto del Euro, que puede resumirse como que, para que el sistema continúe tal cual, las clases medias han de empobrecerse y los pobres de solemnidad tendrán que pasarlo aún peor. Es lo que se avecina. Por ello la ciudadanía ha empezado a movilizarse en contra, no ya del Pacto del Euro, la gente ha salido a las calles y ha tomado las plazas para plantear quejas, sugerencias y posibles vías alternativas a los fallos del sistema y a la explotación intensificada de los pueblos que Bruselas está planeando.
Democracia Real Ya convoca para el domingo 19 de junio, a las 19 horas, en los alrededores del Cabildo Nuevo, una manifestación en contra del Pacto del Euro, y también quiere dar a conocer a la ciudadanía conejera su proyecto de trabajo en los próximos meses para fomentar la conciencia social y la participación ciudadana. Todas las semanas (viernes o sábados, alternativamente) tienen lugar asambleas participativas en las que tus ideas o inquietudes pueden verse reflejadas. Acude si sientes curiosidad, participa si piensas que ha llegado el momento de movilizarse y actuar por el bien común.
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02 03 Reflexiones sobre política y sociedad (y tres).
Soy simpatizante del llamado movimiento 15-M, un indignado que ha decidido dedicar una parte de su tiempo a denunciar los fallos e imperfecciones del sistema político y económico imperante.
No obstante voy a exponer aquí una serie de ideas a título individual... que quizá no gusten a algunos de mis compañeros. Me baso en una serie de sospechas y teorías que han ido apareciendo en ciertos círculos de Internet y que no se ven reflejadas en los medios de comunicación convencionales.
Un amigo estuvo hablándome de que, en sus orígenes, el 15-M ocultaba un fin o plan digamos perverso o poco claro, que tiene que ver con la gobernanza del mundo en la época de la globalización; que los estados-nación son un modelo que empieza a no serles útil a los auténticamente poderosos, que nos son los que en apariencia nos gobiernan, sino otros que prefieren permanecer en la sombra manejando los hilos. También me decía que para su proyecto de sistema global, ¡en la humanidad les sobra bastante gente, como dos tercios de la misma!
No le hice demasiado caso porque soy de los que piensa que por lo general la explicación más sencilla suele ser la acertada; preferí creer que el 15-M nació espontáneamente de la gente común cuando ésta empezó a hartarse de injusticias y sinsentidos. También decía mi amigo que... pudiera ser que, a pesar de ese posible origen inducido... quizá una respuesta entusiasta o no prevista de la gente estuviera haciendo que la situación se les estuviera escapando de las manos a los instigadores.
Otro amigo me comentó hace poco que en Internet circulan rumores acerca de que el 11-S, el 11-M y los atentados de Londres pudieran ser ¡autoatentados! ideados para convulsionar el mundo y permitir una serie de intervenciones militares occidentales... allá donde están las mayores reservas de petróleo del planeta.
Con estos indicios y sospechas, cual piezas inconexas de un puzzle que de repente empiezan a encajar entre sí, he elaborado una teoría que no puedo demostrar, y que por tanto quiero expresar con todas las reservas al respecto de que: lo que sigue pudiera ser o no cierto o exacto. Una gran parte de los detalles que se van a exponer nacen de mi imaginación, pero no con espíritu demagógico. Me gustaría que se reflexionara sobre estas teorías en apariencia descabelladas... sin tener en cuenta que algún error contendrán, lo doy por supuesto.
Tampoco quiero atribuirme más mérito que el de la elaboración del presente texto... estoy convencido de que hay bastante gente en bastantes sitios que ha llegado o está llegando a conclusiones similares...
En la Edad Media, en Europa, existían dos poderes: la aristocracia y la Iglesia, que se daban amparo mutuamente.
La aristocracia gobernaba por la fuerza de las armas, de acuerdo a su condición de élite dirigente, privilegio que se transmitía (y sigue transmitiéndose) vía linaje.
La Iglesia estaba (y según ellos sigue estando) en posesión de la verdad absoluta... y se imponía a través de la fuerza bruta (hoy ya no tanto, pero en ciertas regiones del mundo determinadas religiones sí siguen siendo una imposición). En cualquier caso la religión es lo más antidemocrático que pueda existir...
Así, la aristocracia gobernaba y los obispos bendecían un status quo en el que el ciudadano podía ser apresado y puesto a trabajar para el señor feudal, se conquistaban territorios y se sojuzgaban aldeas, existía el derecho de pernada, etcétera. A la gente se la consideraba objeto de posible vasallaje y se le podía apresar y esclavizar. La Iglesia no se conformaba con eso y se dedicaba a quemar vivos a los que ponían en duda su autoridad... y a los que discutían pequeños matices de su incuestionable credo.
En esto que llega la industrialización y poco a poco se genera una nueva clase social, la burguesía, que va adquiriendo relevancia por el poder del dinero que va atesorando a través de la utilización de mano de obra asalariada (explotación del obrero, si prefieres leerlo así). El pueblo llano pasa de no tener más opción que ser vasallo de algún señor... a tener que trabajar como obrero para algún potentado capitalista... si pretende sobrevivir... o malvivir al menos... hasta la llegada de una muerte prematura provocada por las condiciones lamentables de vida que se imponían al proletariado, en los orígenes del sistema capitalista.
La revolución francesa marca en el devenir histórico una especie de frontera entre lo que era el antiguo régimen sociopólitico feudal y la industrialización, que llega hasta nuestros tiempos. Lo cierto es que no fueron los burgueses los que tomaron La Bastilla, sino el pueblo indignado, reclamando el fin de una serie de privilegios vía linaje por parte de la aristocracia.
La tesis que quiero desarrollar es que, subrepticiamente, fue quizá el poder del dinero burgués el que incitó a las clases populares a acabar con el Antiguo Régimen... y que desde entonces existen en la sombra clanes u organizaciones de capitalistas superricos que controlan o intentan controlar todo cuanto pasa en el mundo (en la órbita occidental al menos)... hasta el día de hoy, incluyendo la eclosión del aparentemente libérrimo movimiento 15-M.
¿Soy demócrata? Sí, considero que es el único sistema válido, y no merece la pena intentar mejorar las cosas en el plano laboral o social o político si no es en un régimen de libertades en que los gobernantes son elegidos por sufragio universal.
Cultural e ideológicamente soy también ácrata, pero ante todo soy demócrata, por mucho que la democracia que nos dejan ejercer sea en gran parte una ficción, un paripé para tenernos calladitos y medio conformes con lo que pasa... porque teóricamente, en democracia, entre todos elegimos nuestro destino.
Una vez leí a F. Savater decir que: con la democracia... lo que realmente consigue el poder es que... al rey no se le puda cortar la cabeza. Pero, aunque así fuera, aunque los regímenes democráticos hayan sido hasta ahora un “cambiémoslo todo para que nada cambie y que el poder real siga en manos de los de siempre”... aún así, soy ante todo demócrata: por convicción y por respeto al prójimo.
Desde hace tiempo existen empresas con un poder económico similar al de algún país, no ya pequeño, sino incluso medio. Y algunas multinacionales llegan a tener tanta influencia que pueden llegar a provocar guerras, por interés comercial, en algunas regiones del Tercer Mundo, y ni los gobiernos más poderosos suelen conseguir ponerles freno, si no es que actúan coordinadamente buscando lucrarse mutuamente. ¿Lo dudas?
Es posible que también existan familias que, por tradición, ejercen dentro del sistema capitalista un poder real que tiene que ver con el dinero que, desde siempre, han atesorado... pero que va más allá del dinero en sí. Serían clanes cerrados cohesionados por normas de lealtad. El hecho de que un Bill Gates o un sultán del desierto con petróleo lleguen a encaramarse a la lista de los más ricos no implicaría que éstos automáticamente pasen a formar parte del grupo. El poder de este tipo de organización u organizaciones (quizá haya varias y se repartan las regiones del planeta) va más allá del dinero porque tienen poder suficiente como para decidir sobre la vida o la muerte de alguien que pueda resultarles molesto, porque todo el poder del dinero de un nuevo rico puede pasar a ser papel mojado (nunca mejor dicho), pues con una serie de estratagemas del sistema económico pueden hacer que el valor de las cosas cambie de la noche a la mañana sin que haya ningún motivo real para ello.
Esta gente estaría decidiendo muchas cosas en la sombra, más allá de los gobiernos y de las tendencias sociales a nivel de ideología.
Imaginemos que, tras la Segunda Guerra Mundial, el sistema capitalista, controlado en la trastienda por los mencionados poderes fácticos, hubiera podido perfectamente acabar con el bloque socialista, cuyo poder sería un poco de cartón-piedra, y no lo hubiera hecho porque le interesara la tensión bipolar de un mundo dividido en dos bloques. Por ejemplo, para que en regiones de África y Asia se pudieran desarrollar conflictos bélicos interesados o que al menos reportaban grandes beneficios a la industria armamentística occidental.
Otro supuesto: podría interesar la pervivencia del sistema soviético para que ciertas regiones de Asia con grandes reservas de energía permanecieran sin explotar.
Vamos a imaginar que los poderes de los cuales estoy hablando decidieran cuándo y cómo se derrumba el sistema comunista. Vamos a imaginar que un mundo en paz y en progreso, con cada vez más democracia y libertades ciudadanas... no acabara de interesar a esos poderes... y por eso diseñaron los atentados de Nueva York, de Madrid y de Londres. Vamos a imaginar que al qaeda y Bin Laden fueron también propiciados por esos tipos sin escrúpulos, o al menos tolerados y controlados en la distancia.
Todo ello para generar una nueva época de tensión bipolar en el mundo. Desaparecido el sistema comunista como enemigo, se fomenta al islamismo radical como el nuevo “mal” a combatir por Occidente. Ello permite mantener la industria armamentística en pleno apogeo, invadir Irak y Afganistán, controlar las regiones del planeta con mayores reservas de petróleo, hacer buenos negocios sin que las miles de víctimas mortales provocadas tengan demasiada importancia. Las víctimas del 11-S sí son importantes. Diseñado o no, el 11-S se retransmitió en directo por televisión y los atónitos periodistas que realizaban los comentarios... lo primero que dijeron fue: Esto va a provocar sin duda que el mundo cambie.
Tras los atentados, a parte de “prohibir imágenes que hirieran la sensibilidad del telespectador americano”, se procedió a censurar, durante algún tiempo, toda manifestación artística de tipo pacifista, especialmente musical, incluidos los Beatles. A eso lo llamaron autorregulación de los medios, pero ¿por qué era inconveniente el pacifismo y en qué aspecto se ofendía con él a las víctimas?
Puede que realmente el 11-S fuera una farsa, un atentado tolerado o una demolición controlada... para provocar un impacto sin precedentes en la mente audiovisualizada de la gente. No puedo probarlo, busca la verdad por tu cuenta, pero ten presente que en determinados medios una sospecha de este calibre nunca va a tener cabida.
Si el 11-S no es lo que parecía, el 11-M menos. Todo podría ser un engaño, desde la foto del trío de las Azores, con que se bendijo el inicio de la segunda guerra del golfo pérsico, dando un extraño protagonismo a J. M. Aznar. ¿Aznar quiso aparecer en esa foto o quisieron otros que apareciera? El presidente portugués estaba allí como anfitrión y no aparece; alguien como Berlusconi tendría más sentido que formara parte del trío belicista y no estuvo.
El pueblo español reaccionó contra la actuación de su presidente. En las manifestaciones contra la guerra se coreó aquello de “Esto nos pasa por tener un gobierno facha”. Pero existe el sofisma de que este tipo de decisiones (participar en una guerra) le corresponde a los gobiernos... y la gente común no tiene suficiente inteligencia, ni la información adecuada para hacer del “No a la guerra” de los eslóganes (por más que sea un sentimiento mayoritario) algo a lo que tu gobierno deba prestar atención. Lo considerarán folclore trasnochado. El pueblo no tiene capacidad de decidir que una guerra no debe ser... aunque en este caso hasta los niños de teta sabían que nos estaban metiendo en una guerra con mentiras acerca de que el sátrapa de Irak estaba a punto de arrasar el mundo con sus presuntas armas de destrucción masiva.
El 11-M apareció en escena como la venganza islamista por la guerra en general, y por la actuación del presidente español en particular. Pero quizá fue inducido por algunos servicios secretos o por los poderes fácticos económicos de los que estamos hablado, que podrían ser un poco lo mismo. Son teorías no demostradas, pero no me censures dejando de leerme, nada de todo esto pretende ser un oprobio a las víctimas ni una traición a la patria, es la búsqueda de una explicación alternativa a la verdad masticada que nos meten en el buche a través de los medios de comunicación de masas.
Si todo lo anterior no es un delirio, si estas teorías contienen una parte de verdad... vamos a analizar de qué modo puede el 15-M, la spanishrevolution, el movimiento de los indignados, la protesta global del 15-O... de qué manera podría todo ello ser también algo prediseñado en los laboratorios del mal, y con qué finalidad.
En la probeta hay que meter los siguientes elementos:
-El 11-M indigna a los españoles, pero casi más por la actuación del gobierno Aznar que por los atentados en sí, que también, cómo no, quién puede permanecer impasible ante semejante carnicería.
-Aparecen en escena: la primavera árabe, la spanishrevolution y finalmente el 15-O, que pide una democracia global. Nadie con el corazón limpio puede oponerse a todo eso.
-La gente que desea expresarse y luchar contra las injusticias locales y mundiales utiliza, como elemento de difusión y propaganda, las nuevas tecnologías, especialmente las llamadas redes sociales.
-La feroz crisis que padecemos hace que las protestas ciudadanas crezcan, mucha gente trabaja a favor del 15-M por convicción, pero también otros muchos lo hacen porque están en paro y no le encuentran sentido a esta situación de crisis mundial provocada por los bancos. En España el boom inmobiliario es también bastante responsable, junto a los desmanes de las entidades bancarias, del estancamiento de la economía y del repentino empobrecimiento de (casi) todos.
Si quieres, agita la coctelera y a ver qué sale de ella.
Si quieres, añádele unas gotas de 2012, el año marcado en los calendarios como el de la gran catástrofe, dicen unos, o como el de la regeneración espiritual de la humanidad, dicen otros...
Vuelve a agitar la coctelera... ¿qué ves en esa probeta o bola de cristal? ¿Nada?
Ahora tengo que desdecirme de algunas opiniones mías antiguas respecto a Internet y las nuevas tecnologías. Ya no considero que sean la gran liberación cultural del ser humano, las considero en gran parte un potencial peligro de manipulación del pueblo... a un nivel nunca imaginado.
Un amigo linuxero (Linux es un sistema operativo libre, sin derechos de autor) me decía que él nunca había conocido algo tan libre y ácrata como Internet, y así es en apariencia.
¿Es Internet la horizontalidad, la democracia real, la libertad de comunicación y expresión que nos pueden ayudar a relacionarnos de un modo mejor y más auténtico, algo así como una redención del ser humano?
Si así fuera, se trataría de una poderosa herramienta que se les ha escapado de las manos a los poderes fácticos, y para poner en duda que Internet sea liberador o libertario sólo hay que tener en cuenta una cosa: Internet existe porque hay satélites artificiales orbitando alrededor de la Tierra. No cualquiera puede construir y poner en órbita un satélite. Del mismo modo, si alguien quisiera echar abajo esos satélites... lo podrían hacer sí (sólo) algunos gobiernos o los mencionados megapoderes fácticos... y no lo hacen porque no ven en ello un potencial peligro...
Internet podría ser la democracia real ya si cada uno tuviéramos nuestro propio satélite en órbita manteniendo viva la red, y además tendríamos que tener los antimisiles necesarios para derribar los misiles con que alguien quisiera destruir nuestro satélite artificial propio orbitando alrededor del planeta. En fin, estoy ahora sí delirando bastante, pero quiero decir que Internet y las nuevas tecnologías no me parecen la horizontalidad que busca el movimiento 15-M en su nueva forma de hacer política u oposición a los gobiernos... y con ello rectifico opiniones anteriormente expuestas en otros escritos.
Hasta hace pocas décadas, el gran medio de comunicación (y manipulación) era la televisión. La televisión ha estado siempre muy controlada. Internet no, eso quieren hacernos creer. La televisión es cada vez peor, insufrible. Internet se convierte en el entretenimiento-refugio. La gente en principio puede expresarse en libertad en la red, incluidos los teléfonos de última generación: salvo que todo sea un engaño. He aquí el meollo de estas teorías indemostrables.
Hablemos un poco de la primavera árabe. A pesar de la novedad que pueda suponer que, dentro del Islam, existan movimientos que aboguen por una democracia moderna... a parte de eso, me interesa analizar el papel de las nuevas tecnologías en las revueltas de Túnez y Egipto, que provocaron el derrocamiento de sus respectivos dictadores.
Es difícil imaginar que los poderes fácticos capitalistas y los servicios de inteligencia no estuvieran al tanto de lo que se estaba cocinando en las redes sociales de esos países. Otra cosa es que a los gobiernos tunecino y egipcio sí les pillara por sorpresa... pero no a quienes tienen todos los medios para controlar todo aquello que circula a través de la red. Si hubiera interesado, los convocantes hubieran encontrado las plazas de la revolución llenas de tanques; o repletas de manifestantes reunidos allí por consignas muy distintas; o habrían estallado pequeños artefactos que se atribuirían a los islamistas... por tanto la primavera árabe ha sido (una auténtica sorpresa o) tolerada.
Los poderes fácticos están experimentando con la utilización política que la gente hace de las nuevas tecnologías. Si nos maravillamos de las, hasta ahora, inimaginables posibilidades de trabajo y ocio que nos ofrece un ordenador doméstico, hemos de dar por seguro que existe ya toda una tecnología (en manos de los estados, o en manos secretas) para ejercer un control absoluto de lo que, tanto los individuos en particular como los grupos de internautas afines en general, planean en la red. Seguro que tienen programas para catalogarnos según la presunta peligrosidad de cada cual, de acuerdo con lo que uno teclea a los cuatro vientos. Pueden revertir y desactivar aquellas actividades que consideren realmente peligrosas para el sistema. No importa lo que digas ni cómo lo digas, ellos saben cómo darle la vuelta, deformarlo o silenciarlo. Nos llevan mucha delantera. Lo tienen todo previsto. Nos hacen creer que no se enteran de nada, que los servicios de seguridad son torpes; y si bien un atentado real puede pasársele por alto, no son tan ineptos.
Quieren que confiemos ciegamente en Internet... y su fin último es tenernos controlados a través de la red, es su modo de desactivar la insurgencia de nuevas ideas. Puede que planeen gobernarnos desde el ciberespacio, pueden que tengan previsto hasta cierto punto robotizarnos, y no nos necesitan a todos, a una parte de la humanidad se la va a descartar, porque extender este sistema a todos resulta demasiado caro, o porque siendo menos podrán controlarnos mejor.
Quieren, de este modo, poder seguir con sus negocios y sus guerras, utilizando sólo a un tercio de la población mundial, la del primer mundo, sin tanto racismo como antaño porque también necesitan soldados y gendarmes sobre el terreno real, y ese papel lo reservan en gran parte a las minorías antaño discriminadas en Occidente.
¿Y el resto de la humanidad? El resto de la humanidad puede seguir muriendo de hambre en algún desierto sin petróleo. O bien se pueden crear reservas acotadas, donde vivirán y morirán como animales, allí irán de vez en cuando con sus cámaras a rodar documentales de naturaleza y espanto.
También podrían tener previsto utilizar a las personas sobrantes como alimento para los robotizados. Bueno, esto último lo retiro... O no, puestos a imaginar un futuro con las gafas de la cienciaficción, pues eso, a los sobrantes se les convertirá en pienso y lo mezclarán con los vitaminados y mineralizados cereales del desayuno del mañana.
Espero equivocarme mucho mucho mucho, pero también me gustaría que la gente no bajara la guardia y estuviera atenta para que, de todo lo aquí expuesto, nada se convierta en realidad.
Del mismo modo, pienso que el 15-M español y el 15-O global podrían ser reconducidos por la gente, por más que en sus orígenes pudieran haber sido diseñados con las aviesas intenciones aquí expuestas. Lo importante es no confiar ciegamente en las nuevas tecnologías.
A través de las nuevas tecnologías hemos quedado en vernos en las calles y plazas, así nos hemos conocido... y hemos intentado re-inventar la democracia a través del debate y las asambleas. Eso no nos lo quita nadie.
Si nos miramos a los ojos y procuramos decir siempre la verdad, al menos no mentir nunca por interés propio, estaremos más cerca de la democracia. La auténtica democracia es no querer ser más que los demás.
Si tenemos este sistema tan imperfecto, en lo político y en lo económico, tras la ardua lucha con que nos desembarazamos de dictaduras y regímenes autoritarios...
Si por delante tenemos el peligro de un Gran Hermano en ciernes...
Si la democracia global asamblearia que pretende emerger desde Internet, y en las acampadas de indignados, entraña el peligro aquí expuesto...
¿Qué nos queda?, ¿dónde centrar nuestra lucha y nuestro trabajo por mejorar las cosas?
Entiendo que quedan dos ámbitos de actuación: uno es el individual, intentar ser mejores cada cual en particular para así conformar una sociedad mejor; para ello debemos re-educarnos en contra de lo que nos han enseñado, des-dogmatizarnos en contra de lo que nos han hecho creer, etcétera. Un trabajo con nosotros mismos pero que a la vez tiene mucho que ver con las personas con las que tratamos. ¿De qué nos sirve tener altos ideales y deseos de justicia social si somos crueles o irrespetuosos con nuestros vecinos y allegados? Una forma de cambiar el mundo es replantearnos nuestra forma de ser y pensar en la huella que dejamos impresa en el planeta durante nuestra estancia en él.
El otro ámbito de actuación es la decisión de participar o no en la imperfecta democracia imperante. Sí, este sistema en el que al ciudadano el voto le sirve de bien poco, y en el que tantos políticos hacen carrera para medrar, engañar y enriquecerse.
En cierto modo es lo único que tenemos, de momento. Eso, y la indignación que se adueña de nosotros ante las calamidades que el sistema económico provoca, sin que ningún gobernante sea capaz de hacer frente a tal situación.
¿Merece la pena participar y elegir entre lo malo y lo peor... teniendo en cuenta que el sistema, los poderes fáctico$, no van a dejar un solo resquicio por el que un político honrado pueda meterles mano? ¿Puedo ser anarquista y no obstante votar? ¿Puedo votar a la opción menos mala y seguir considerándome ácrata? He conocido a muchos que dicen que no, que ellos por principio no votan, pero a la postre están deseando que en las elecciones no salgan victoriosos los partidos de derechas, prefieren que otros sí hayan ido a votar y que resulten ganadoras las posiciones de centro-izquierda posibilistas.
Yo estoy entre los que sí acaba votando, muchas veces, por más que no crea en el votado, por más que esté convencido de que a la postre éste me va a traicionar. Es una cuestión de sensibilidad, no de credo. Sé que así caigo en el engaño del sistema, que se me contabilizará como votante anuente, como uno más de los que no han llegado aún a la conclusión de que en esta presunta democracia casi todo es una patraña.
Considero que la abstención y el voto nulo no sirven de gran cosa, ni aún siendo masivos. ¿Qué diferencia mi abstención consciente de la no participación de alguien que no tuvo tiempo o ganas de acercarse al colegio electoral? ¿Qué diferencia mi voto nulo del que cometió un error introduciendo la papeleta equivocada en el sobre que no era?
El voto en blanco sí expresa algo concreto: creo en el sistema democrático pero no he encontrado a nadie por quien pueda sentirme representado. No es mi caso: considero que el sistema hace que mi campo de elección sea limitado y por tanto no voy a bendecir tal situación con un complaciente voto vacío.
Finalmente está la cuestión del voto útil. En determinadas circunscripciones pequeñas, votar a alternativas raras o nuevas, por más que puedan gustarnos, sólo sirve de desahogo. Ese voto se contabiliza a nivel nacional, en las estadísticas, pero no sirve para que nuestro elegido pueda llegar a ser parlamentario. Aún así, si tus convicciones están cerca de esta opción electoral, apóyala. Pero lo normal suele ser acabar ejerciendo el llamado voto útil, que viene a servir para impedir el paso a las opciones con las que uno se siente antagónico, pero haciéndole el juego al bipartidismo imperante.
La izquierda suele tener altos ideales, es progresista y transformadora (a veces dogmática también), y le cuesta acudir a las urnas porque sabe que... auténticas políticas de izquierdas... es difícil que lleguen a ponerse en práctica, por más que un partido que accede al gobierno se defina como progresista, o hasta revolucionario. Unas veces el ideario era falso, demagogia barata para consumo de un determinado sector del electorado; otras veces, el bienintencionado gobernante así aupado al poder se topa con la realidad, con el auténtico poder de los mercados y con el agusanante poder de los corruptores, que no todos los políticos corruptos habrán llegado a serlo por propia voluntad. A algunos se les habrá hecho morder el anzuelo, que carnada la hay para todos los gustos, y nadie es de piedra.
Los que intentan hacer política con espíritu limpio y renovador deberían procurar no aupar al poder (en primer lugar, dentro de su propia organización) a quien realmente quiere el poder. Esto no es tan fácil porque la palabrería política, de cualquier signo, puede aprenderse, y cualquiera puede enarbolar falsamente una bandera ideológica con el fin último de obtener un cargo del que pretende beneficiarse a título individual. Para evitar esto hay que conocer los valores reales profundos de cada cual, o buscar a los candidatos entre quienes nunca pretendieron hacer de la política un oficio (intelectuales con una larga trayectoria exponiendo unas ideas coherentes, trabajadores sociales que abogan por el bien común, artistas comprometidos con unos determinados valores sociales...)
Si la primavera árabe y el 15-M son algo pre-imaginado por los poderes fácticos, o al menos tolerado para hacerse luego con su control, eso significa que ya no interesa una confrontación sistemática con el Islam; que una parte del Islam va a formar parte del primer mundo robotizado que proyectan, no formará parte del resto a descartar... y por lo tanto uno puede imaginar que los belicistas occidentales ya están buscando un nuevo enemigo a (crear y) combatir. ¿Dónde lo estarán buscando?
En una Latinoamérica a la que, así, vendría a poder decirse que premeditadamente han permitido izquierdizarse...
O en la superpoblada China, un residuo del comunismo en algunos aspectos políticos, pero convertida al capitalismo de facto. ¿O es que alguien puede oponerse abiertamente a una acusación como la siguiente?: hasta el presente en China no ha habido libertad de expresión y democracia... y los países occidentales, más que no atreverse a reivindicar estos derechos para los chinos, consideran que de la presente situación de dictadura en que vive un tercio de la población mundial... pueden sacar algún tipo de beneficio.
Mucha gente va a sentir frustración cuando lea las teorías sobre un 15-M inducido, porque el movimiento ha suscitado mucha ilusión, en la perspectiva de: por fin algo nuevo, una revolución a la medida del ser humano.
Lo siento, mi negativismo viene dado por la convicción de que a este sistema capitalista con apariencia de democracia no se le escapa nada. Ningún partido político llega al poder sin estar controlado por los poderes fácticos. Por tanto, no es tan extraño que el 15-M fuera concebido también como una válvula de escape, una liberación controlada de la indignación que nos produce vernos entre las cuatro paredes inamovibles del sistema con que nos gobiernan.
También puede uno imaginar una realidad distinta, démosle la vuelta a la tortilla: el 15-M nació espontáneamente de la gente indignada, se utilizaron las nuevas tecnologías porque era la herramienta que se tenía a mano... y lo que hicieron los poderes fácticos es inventar todas estas teorías sobre un origen inducido del movimiento... para desactivar su peligrosidad, para desacreditarlo. ¿Por qué no?
En cualquier caso, creo que resulta muy fácil manipular y reconducir todo lo que la gente está intentando hacer y expresar en los foros del ciberespacio y en las plazas públicas de nuestras ciudades.
Sigue tu camino, únete al movimiento, permanece en él, abandónalo... haz lo que te apetezca, pero no reduzcas el espectro de posibilidades buscando ceñirte a verdades absolutas.
Veo últimamente a mis compañeros muy enfrascados intentando alcanzar un acuerdo sobre qué hacer en las próximas elecciones... votar o no votar; votar a tal opción o a la otra. No me parece demasiado importante. Creo que cada uno debería actuar un poco como siempre hizo. No considero que el 15-M haya conseguido constituirse en una alternativa real al sistema. Lo está intentando... Quizá nunca lo consiga, por su naturaleza extremadamente heterogénea. Quizá sí se vayan consiguiendo cambios en la mentalidad de la gente. El objetivo que considero primordial es la búsqueda de un método político cercano a la democracia directa, que todos podamos participar en la toma de todas las decisiones. Ese sería el objetivo a alcanzar. ¿La democracia directa sólo puede ser cibernética? En cuanto a programación informática e Internet, de cómo funcionan técnicamente, poco sé... Si alguien me demuestra que en este mundo sí es posible la horizontalidad, que la manipulación no es tan fácil como he dado por supuesto, estoy abierto a rectificar mis planteamientos al respecto de que intentarán robotizarnos y esclavizarnos a través de la red. Contradíceme.
Llorenç Pons. 5 de noviembre de 2011.
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02 04 Autocrítica de un DRY.
Este documento no pretende llegar a conclusiones ni marcar un camino a seguir, sólo plantea algunas dudas y desea abrir un debate (no necesariamente interno, abierto…) respecto a qué es Democracia Real Ya, y qué fines persigue con sus actuaciones y propuestas sociopolíticas.
Somos un grupo de personas heterogéneo (distintas edades, ideologías quizá también no siempre coincidentes) que se ha unido básicamente movido por la necesidad de regenerar el sistema representativo de la democracia en la que vivimos, para que la representación del ciudadano sea efectiva, y ello no circunscrito a una región o nación, abogamos por una auténtica democracia real (palpable) a nivel universal.
En segundo lugar nos preocupa, y mucho, la situación económica, los desafueros del capitalismo inmisericorde; nos preocupa, y mucho, la situación medioambiental; nos preocupa, y mucho, la actuación de algunos cargos electos que seguramente deberían ser sentados en el banquillo de los acusados y siguen tan tranquilos con sus negocios y tejemanejes.
Muchos de nosotros estamos aprendiendo a hacer política; otros llevan toda una vida con diferentes luchas que pueden remontarse al mayo del 68 francés, la resistencia antifranquista, etc.
Lo bueno de DRY es su naturaleza horizontal, la toma de decisiones en asambleas participativas, sin exclusiones. Este comportamiento se da en pocos partidos políticos, donde la estructura suele ser piramidal. A pesar de ello debemos estar atentos y evitar que determinadas personas (por su empeño y trabajo, o por su carisma) adquieran tanto protagonismo que se conviertan en los líderes efectivos de un movimiento que aboga por comunicar su mensaje a la sociedad sin estar encabezado por personas concretas.
Y tenemos también la cuestión de la dialéctica. Al expresar algo en el ámbito de la política, sobre todo cuando un orador se dirige a un grupo de personas y quiere enfervorizarlo, es muy difícil no utilizar cierto grado de demagogia.
Mi tesis es que, aunque nos vaya peor, aunque nos cueste más trabajo alcanzar los objetivos marcados… mejor evitar los liderazgos y mejor evitar la demagogia ramplona habitual en política.
Algunas actuaciones de Democracia Real Ya han sido efectivas y nos han dado a conocer, pero se parecen bastante a las de otros grupos de izquierdas, que eclosionaron, se expandieron, se presentaron a las elecciones y sufrieron escisiones debido a los personalismos más que a las diferencias ideológicas.
Podemos tener que enfrentarnos a los mismos dilemas.
Hemos estado en la calle de debatiendo, realizando las pancartas con las que fuimos a las manifestaciones y explicando al viandante qué somos.
Ante la pregunta ¿Qué es esto? he llegado a escuchar respuestas pintorescas. Alguien explicaba a la gente que abogamos por una democracia rotatoria en la que los cargos se elegirán por sorteo, de modo que al final a todos nos tocará un momento de ejercer el poder. Esa era la idea de un individuo, pero lo que más aglutina a la gente es decir que abogamos por que los sueldos de los políticos se limite por ley a dos o tres veces el sueldo mínimo. ¿Quién no está dispuesto a firmar a favor de esa propuesta dada la fama de saqueadores de lo público que tienen los políticos en general? La cuestión no es tan sencilla aunque simplificarla ayuda a que se difunda. ¿Quién pone los sueldos a los políticos, quién los afora judicialmente durante su mandato, quién pone límites a las puertas giratorias con que siguen lucrándose al acabar de ejercer el poder?
DRY-15M encabezó las exitosas manifestaciones del 19J contra el Pacto del Euro.
Aquí suprimo la enumeración de algunas actuaciones locales.
El movimiento decaería poco a poco y pasó a estar casi exclusivamente centrado en la lucha contra los desahucios.
Finalmente quiero hablar sobre los que no están cómodos en DRY porque en DRY casi todo se promueve y hasta se decide a través de Internet.
Éste podría ser mi caso, pero mi tesis es contraria a la de los que piensan que esto puede ser un problema. Sin la comunicación de igual a igual que Internet propicia seguramente el 15-M no existiría.
No existiría la esperanza de estar embarcados en un movimiento innovador que podría no quedarse en agua de borrajas, como tantos otros que han sido, que han surgido con las mismas buenas intenciones y luego han visto como se desvirtuaban. Es un camino que hay que recorrer, entre otras cosas, para saber a dónde conduce, y que: ni nos garantiza el éxito, ni nos garantiza que no vayamos a caer en los errores y los tópicos de siempre.
¿Es el 15-M el nacimiento de una nueva conciencia humana, global, y podría ésta alejarnos de la animalidad que todavía albergamos en nuestro interior como especie? me pregunta un amigo.
Me analizo y constato cuánto trabajo me queda por desarrollar para constituir parte del nuevo paradigma.
Me gustaría poder hablar a los desinformados de una nueva ideología no sectaria, de un movimiento ciudadano que en resumidas cuentas pretende evitar la destrucción del ser humano, destrucción inminente o paulatina, a la que nos pueden llevar un sistema descabellado de intereses económicos y vértigo tecnológico.
Quiero pedir perdón por mis posibles errores y espero que haya un camino que podamos hacer juntos.
Es un lujo no tener la necesidad de mentir o aparentar ante los demás en beneficio propio; es un lujo no ambicionar lo que otros poseen.
Llorenç Pons, dos mil once.
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02 05 15-M: quiero participar.
La derecha mediática española define el 15-M como la crisis de la izquierda. Y en cierto modo lo es porque se está produciendo una desafección del electorado con los partidos tradicionales progresistas. Pero es también algo innovador y, por tanto, sería la renovación de la izquierda; un replanteamiento ideológico marcado por dos factores nuevos que han entrado en escena…
-El bloque socialista ya no existe y por tanto el comunismo real (soviético) no es un referente, murió. El eurocomunismo y la socialdemocracia pueden seguir siendo válidos; pero ahora el neoliberalismo campa a sus anchas por el mundo y no hay un telón de acero que le inspire un cierto temor. La izquierda puede ganar elecciones; las gana, a veces, con programas sociales llenos de buenas intenciones; pero una vez en el gobierno: o bien están maniatados por los mercados y la banca y no pueden desarrollar sus postulados, o bien sus postulados fueron sólo una pose para ganarse a un cierto electorado.
-El segundo factor son las nuevas tecnologías, que están propiciando que la gente se exprese como antes nunca hubiera podido imaginarse. La comunicación de igual a igual a través de Internet, la difusión masiva inmediata de un posible mensaje… y la dificultad de controlar y censurar esto por parte de los gobiernos y de los grupos reaccionarios.
Posiblemente estemos viviendo un momento decisivo. Es el momento de opinar, de participar. Considero que si me quedo en casa y no aporto cosas (iniciativas, trabajo, asistencia) al movimiento 15-M, a no tardar mucho tendré motivos para arrepentirme.
La gente, concienciada y convocada a través de Internet, tomó las plazas más importantes de nuestras ciudades y empezó a expresarse, empezó a debatir y a consensuar opiniones, en asambleas abiertas a todos cuantos quisieran participar. Y pronto resultó evidente que el discurso de estas personas anónimas, no significadas ni política ni intelectualmente, era por lo general bastante más razonable que el discurso de los políticos de oficio, más razonable que la realidad imperante, a la que solemos llamar “el sistema”. Esto ha provocado una corriente de simpatía a favor del 15-M y de los grupos de activistas de Democracia Real Ya.
Algunos predijeron que este movimiento tendría una cierta efervescencia y luego se diluiría, que su rápida eclosión iría acompañada de un rápido olvido. No parece que eso vaya a ser así. Las demandas del 15-M serán atendidas o no, pero son unos planteamientos que entiendo van a tener vigencia a largo plazo.
Para los poderosos podría ser hasta rentable escuchar las demandas de la gente y abrir la mano, pero su torpeza y su avaricia es tan grande que no es descartable que reaccionen con violencia contra nosotros.
Pienso que debemos seguir por el camino actual, que es el de un exquisito civismo y respeto por todas las opiniones, y no darles un solo motivo para que nos repriman; ni para que tergiversen nuestro discurso, que queremos seguir llevando a la calle hasta que las demandas de justicia social y política que expresamos sean atendidas.
Es una lucha que puede ser larga y, aunque a veces creamos que nadie nos va a atender, no deberíamos por ello desanimarnos. Si crees que la razón está de nuestra parte, participa.
Los desatinos del poder financiero y político han propiciado esto que empezó llamándose desaceleración económica y acabó llamándose una crisis del copón. Un articulista de El País recientemente expresaba que raro es que no hubiera surgido antes esta contestación social ante una situación tan injusta como injustificada. Y además predecía que, si las demandas de los indignados del 15-M se diluyen o no son de alguna manera atendidas, no es descartable que surjan, por los mismos o parecidos métodos, otro tipo de movilizaciones de signo bien distinto, que preconicen por ejemplo que hay que luchar contra la crisis con xenofobia o con recetas ultraderechistas. Esperemos que esto no ocurra, pero es un motivo más para no permitir que los postulados emergentes del 15-M se olviden o se desvirtúen.
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02 06 ¡Indignaos! (Stéphane Hessel).
Los responsables políticos, económicos, intelectuales y el conjunto de la sociedad no puede claudicar y dejarse impresionar por la dictadura actual de los mercados financieros que amenaza la paz y la democracia.
Es cierto, las razones para indignarse pueden parecer hoy menos nítidas o el mundo, demasiado complejo. No siempre es fácil distinguir entre todas las corrientes que nos gobiernan. Ya no se trata de una pequeña élite cuyas artimañas comprendemos perfectamente. Es un mundo vasto, y nos damos cuenta de que es interdependiente. Vivimos en una interconectividad como no ha existido jamás. Pero en este mundo hay cosas insoportables. Para verlo debemos observar bien, buscar. Yo le digo a los jóvenes: buscad un poco y encontraréis. La peor actitud es la indiferencia, decir “paso de todo, ya me las apaño”. Si os comportáis así, perdéis uno de los componentes esenciales que forman al hombre. Uno de los componentes indispensables: la capacidad de indignación y el compromiso que la sigue.
El pensamiento productivista, auspiciado por Occidente, ha arrastrado al mundo a una crisis de la que hay que salir a través de la ruptura radical con la escapada hacia delante del “siempre más”, en el dominio financiero pero también en el de las ciencias y las técnicas. Ya es hora de que la preocupación por la ética, por la justicia, por el equilibrio duradero prevalezcan. Puesto que los más graves riesgos nos amenazan. Y pueden llevar a su término la aventura humana en el planeta que podría volverse inhabitable para el hombre.
Stéphane Hessel.
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02 07 Dice: Yo soy un político honrado, sólo traspapelo un milloncejo de vez en cuando.
En todos los partidos políticos que han ejercido algún tipo de poder han surgido casos de corrupción. ¿Será la naturaleza humana? ¿Tan grande es la tentación? ¿O bien es que los partidos grandes no son ni transparentes ni auténticamente democráticos? En sus listas encontramos siempre a gente que aspira a obtener el poder para administrar la cosa pública, con negocios lícitos… y no tan lícitos. Pero sería bastante fácil encontrar gente sin este tipo de intereses bastardos. Imagina que un grupo de gente los busca y les propone ponerse a trabajar durante cuatro años por el bien común. ¿Sería esto posible o, a estos innovadores, les harían la vida imposible los poderes fáctico$? ¿Acabaría siendo lo de siempre? Podemos averiguar la respuesta, tarde o temprano nos van a pedir el voto. Podríamos estar preparados, juntos, conversados, no resignados, no desesperanzados, haciendo frente a la involución con que nos amenazan.
No queremos volver a la situación anterior al comienzo de la crisis, la cultura del pelotazo sólo es una bola de nieve que acaba siempre aplastando a los de abajo. Los trabajadores, los que no aspiramos a tener cuentas millonarias en Suiza, queremos sostenibilidad, futuro para el planeta y para la gente que lo puebla. No mero interés, negocio ciego insolidario belicista asesino caníbal inmisericorde.
Para cambiar la situación ¿es necesario acabar con el capitalismo o bastaría con racionalizarlo?… poniendo límites a las compañías y a los bancos que tienen más poder que muchos gobiernos, eliminando formas de negocio especulativas e improductivas.
Ahora mismo lo que más urge es algo así como un re-comienzo, no quedarnos hipotecados durante lustros por culpa de cuatro hijosdeputa. Y hay maneras de hacerlo. Por ejemplo, si el dinero periódicamente tuviera que re-valorizarse (demostrando su naturaleza lícita) las fortunas nacidas del tráfico de drogas y armas, y de la corrupción, se perderían. Y no tan solo eso: pasarían a tener poco sentido ciertas actividades como robar y acumular dinero, ya que transcurrido no mucho tiempo éste caducaría. Esto podría ser la génesis de una sociedad más justa en sí, y aparecerían recursos que se podrían utilizar para ayudar a los necesitados, a las víctimas de los bancos, a los expulsados del sistema laboral, a los excluidos de la asistencia sanitaria…
¿Quién se atreve a ponerle el cascabel al gato? Ni siquiera un gobierno en solitario tendría garantías de éxito. Haría falta un consenso a nivel de las altas instancias de la ONU para, de la noche a la mañana, hacer desaparecer del mapa todos los paraísos fiscales, todo el atildado y enmoquetado fraude que hoy por hoy rige la economía mundial.
Ni siquiera una revolución es garantía de un cambio a mejor. La revolución la harán los audaces. Los audaces se atreverán a hacer la revolución si no tienen nada que perder. Y cuando lleguen al poder habrá que ver cómo reaccionan al contacto con el terciopelo de los palacios.
¿Qué nos queda entonces? Algunas opinan que sí hay una manera de cambiar las cosas, aunque es lenta y poco espectacular: ir concienciándonos de todos los sinsentidos que nos rigen a nivel de especie. Concienciarnos y transmitir esa conciencia crítica a las nuevas generaciones, procurando evitar que sean programadas según las necesidades del poder.
Uno mismo puede re-educarse si consigue abstraerse de tantos dogmas y tantas ideas prefijadas que nos inculcaron; si consigue dejar al margen prejuicios y xenofobias; si pone en cuestión los límites del camino trillado que nos enseñan a seguir y no abandonar. Quieren que respiremos sólo desaliento pero no es obligatorio. Podemos empezar por no engañarnos unos a otros, ir siempre con la verdad por delante, renunciar a aparentar lo que no se es y lo que no se tiene… y todo empezará a fluir mejor en nuestra relación con los demás.
No es tan difícil aprender a distinguir los engaños y la manipulación de los medios de comunicación. Las noticias que nos transmiten no son en sí la realidad de lo que pasa, es una interpretación que alguien hace de lo que pasa, y no pocas veces es una interpretación interesada. La frase que miente lleva la mentira en su interior. Pocas veces no acaba haciéndose evidente cualquier engaño. La sucesión de imágenes en televisión genera en nosotros determinados estados de ánimo, ya eso está más que estudiado, ya casi ni se puede decir que sea periodismo la ciencia de que se sirven para hacerlo. Pueden convencernos, doblegar nuestra opinión inicial, sin expresarlo con palabras, sólo con la edición de vídeo.
Alguno dirá: La situación no está tan mal. El sufrimiento y la desesperación quizá no se paseen por la calle mayor de tu ciudad. Pero las víctimas de las actuales políticas de recortes sociales existen, deberíamos interesarnos por saber de ellas e intentar dar resonancia a su débil voz. Ellas no pueden: se están quedando sin casa injustamente, se están quedando sin asistencia médica porque durante años la sociedad vivió a tope y alguno robaron y robaron y escondieron los beneficios en el exterior, haciéndolos improductivos. El sufrimiento de los dependientes que se quedan sin asistencia no es portada de ningún noticiero. La educación se está deteriorando y eso tendrá graves consecuencias a largo plazo. Quieren privatizar servicios públicos porque dicen que son deficitarios: es posible que haya que administrarlos mejor, pero al privatizarlos habrá empresas que sacarán tajada de lo que pasará a ser un negocio, ¿y cómo va a ser mejor el servicio si hay que añadir al precio actual esa tajada que se lleva el empresario?
¿Salimos ya a la calle a protestar?
¿Por cuál de los problemas que nos acucian empezamos?
Si la economía repunta ¿nos apaciguamos y cerramos un poco los ojos porque es “normal” que un cargo público se enriquezca de algún modo?
Si la economía no repunta ¿nos plantamos en medio de la calle deteniendo el tráfico hasta que la policía empiece a aporrearnos?
¿Qué hacemos dímelo tú!
Llorens Pons, febrero de 2013.
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