Sarité.
06 15 Sarité.
Por aquellos días, mi mundo literario andaba por estos derroteros...
"Cuando llegó a la desembocadura del Amazonas, Marcela ya se había puesto en forma, así que se deshizo de la frágil piragua y cruzó el Atlántico a nado. Eso requería un gran esfuerzo, pero en medio del océano dos tipos la vieron desde abajo, ya que ellos estaban caminando por el fondo del mar. Eran el hombre más rico del mundo y un amigo suyo. El hombre más rico llegó a un pueblo maltratado por las inclemencias del mar y estableció durante días su tenderete, solucionando los problemas económicos de quien solicitara su ayuda. Cuando acabó de despachar, se puso a nadar y a caminar por el fondo del mar en busca de las ambrosías marinas.
Marcela se acostumbró a esa manera de viajar, por lo que caminó y caminó por el fondo del mar hasta llegar a las costas del golfo de Guinea"
La marea por Resquicio, 17 15 Un paseo transoceánico.
Brisa Marina / Colibrí se empeña en que conozca a una amiga suya. Es psicóloga y piensa que quizá podría acertar ahí donde otros fallaron. Es decir, donde se produjo el fallo mutuo, la falta de entendimiento.
Para que pueda conocerla me entrega un salvoconducto oral. Realizo una inscripción previa telefónica en el ayuntamiento de Samba Reggae y Salsa hasta el Amanecer. Curioso nombre tiene este pueblo del macondo Margullo de Fuego.
En ese tiempo Resquicio se llamaba Pedestre y viajaba en guagua.
Entre un periodo laboral y otro, Pedestre decidió hacer un curso de seis meses relacionado con la elaboración de páginas Web y el uso de bases de datos.
La amiga de Brisa Marina / Colibrí, justo en ese momento impartía también otro breve curso, sobre lo que puede aportar de bueno a nuestras vidas la creatividad.
Así que utilicé el salvoconducto...
Vengo de parte de tu hermana.
Ah, ya sé a quién te refieres.
Yo la llamo Brisa Marina.
Sí, es Brisa Marina.
Aunque también la llamo Colibrí.
Sí, es Colibrí.
Ese día ella realizó para los alumnos una sesión de meditación guiada. Nos tumbamos, sonaba música relajante y, con los ojos cerrados, fuimos escuchando su voz, que hizo que despertáramos en una playa soleada. Nos desperezamos y dimos un paseo por el fondo del mar respirando a pleno pulmón, hasta que, limpios y renovados, regresamos a la playa.
Fue una experiencia tan reconfortante que en esta ficción la amiga de Brisa Marina pasó a llamarse Sarité. Sarité, en homenaje a Zarité, el personaje que habita La isla sumergida, novela de Isabel Allende.
Estamos ahora en el despacho de la psicóloga Sarité.
Es su despacho, pero también es una casa de arte y, en verano, un campamento para niños.
Ella es pintora, ha realizado alguna exposición y últimamente le han propuesto ilustrar un libro sobre un pececillo autóctono de las costas de Margullo de Fuego. Le ilusiona participar en un proyecto tan desconocido como estimulante.
Ella ya sabe de mí, de mis actividades artísticas, de mis desavenencias con la psiquiatría oficial y, además, ha leído pasajes de Sortilegio, este relato sobre el que tienes los ojos en este momento.
Cuando hablamos y la miro a la cara me doy cuenta de que posiblemente Sarité es la mujer más bella del mundo, aunque eso no tiene repercusión en la terapia programada, que consiste básicamente por su parte en quitarse toda la ropa y exponer ante mí el dolor que acompaña su vida, la vida de la mujer más bella del mundo.
Del mismo modo que a mí me asaltan los mantras del no pensar...
Del mismo modo que yo me abotargo recitando los países de cada continente o las Copas de Europa obtenidas por cada club de fútbol...
Del mismo modo que yo me descubro a mí mismo rebuscando palabras que, tecleadas en el aire, permitan ser escritas contabilizando la mayor cantidad posible de dedos, de ambas manos, o de una de ellas en concreto. Reiterada y absurdamente...
Del mismo modo... ella tiene un refugio parecido para sus momentos no tan buenos. No sé si es un refugio o una losa. Consiste en diseñar obsesivamente las habitaciones de una casa.
Supongo que esa casa imaginada y obsesiva podría ser la búsqueda de un ideal. Pero se siente como algo que te aprisiona y te angustia... hasta que al cabo de un tiempo algo cambia, sientes una liberación. Regresa el ser que crea y derriba barreras.
Quizá estas situaciones son más comunes de lo que pensamos. Supongo que lo que cambia en cada cual es lo sensible que pueda llegar uno a ser al dolor no físico que se manifiesta en nuestro interior, sin una aparente razón de ser.
Si estás herido por dentro y buscas un terapeuta que no ha sentido nunca ese dolor, ¿como va a poder ayudarte? Se limitará a aplicar las fórmulas estandarizadas para que todo siga rodando y tú no molestes a la circulación general.
Acudo varias veces a mis citas con Sarité, hasta que su vida parte hacia otros derroteros.
Me embarga la sensación de que buscamos ayuda en un psicólogo o un psiquiatra y esa ayuda no existe. Sólo existe la posibilidad de un acompañamiento. Y pequeños detalles que pueden tener el valor de ser prácticamente una revelación, o que dejamos pasar por alto sin prestarles atención siquiera.
Resquicio, diecisiete de mayo de dos mil veintiséis.
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https://lamareaporresquicio.blogspot.com/2026/05/los-apuntes-de-inconsciente.html?m=1
Índice de 06 Sortilegio...
https://lamareaporresquicio.blogspot.com/2022/10/indice-de-sortilegio.html?m=1
(Inacabado)
Texto completo de 06 Sortilegio...
https://lamareaporresquicio.blogspot.com/p/sortilegio.html?m=1
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