La solidaridad (y dos).

05 03  La solidaridad (y dos).


     Resquicio tiene el carnet de conducir, el seguro del coche y la ITV caducados... Doña Completa le lleva esa mañana a Bienestar Social y allí habla durante más de una hora con Conchita Solidaria, la jefa de las asistentas sociales. No sé si es la jefa, es la encargada de hacer una primera valoración del posible usuario del servicio, del ciudadano que pide ayuda. 


     Solidaria ya conoce a Resquicio, hace años solicitó su ayuda para obtener la exención temporal del pago de las cuotas mensuales del mercadillo. Más recientemente, él le ha hablado de la insostenibilidad  de su situación laboral en el mercadillo, de las deudas que se van acumulando con Hacienda y con el propio Ayuntamiento. Se hizo referencia a una ayuda por parte de la comunidad canaria y de sus requisitos para poder percibirla, pero no se inició ningún trámite.


     Solidaria lamenta que Resquicio haya llegado a esta situación. "La cárcel está llena de mala gente y tú eres una buena persona".

     Cuando Resquicio le cuenta cómo le ha ayudado la gente del pueblo al empezar a contar lo que le estaba pasando... se emocionan un poco ambos.


     Solidaria inicia una serie de trámites para sacarlo del pozo. Para empezar, ayuda alimentaria, que es la base de cualquier recuperación. 

     También realiza gestiones referidas al proceso de desahucio, que fructifican en una primera paralización del desalojo previsto para el 14 de junio de 2019. Fue ella quien contactó con la abogada de oficio y la procuradora que Resquicio tenía asignadas. 


     El juicio en realidad no se había producido al estar el acusado oficialmente ilocalizable. Se dictó una sentencia favorable a los demandantes. Posteriormente, gracias a las gestiones de Solidaria, se dictaminó que el desahucio se paralizaba y que el juicio oral estaba en marcha, que iba a tener lugar más adelante.

     A partir de ese día los servicios sociales harán un seguimiento de la situación de Resquicio, que incluye visitas periódicas a su casa, para constatar la situación en la que está viviendo, su estado anímico, etc.


     Solidaria le dice que vaya a hablar con el funcionario que lleva los asuntos del mercadillo, y así lo hace. 

     Ogro Bueno escucha la narración Resquicio. Él es plenamente consciente de sus ausencias del mercadillo y sabe que  no tiene más ingresos que los que le aporta éste. 

     Independientemente de una posible pérdida de la licencia para vender, que quizá se produzca en el futuro, Ogro Bueno anima a Resquicio a que el domingo siguiente acuda a trabajar, ya que cualquier ganancia, por pequeña que sea, le ayudará a empezar a remontar su situación.

     Es un criterio acertado, que Resquicio sigue. Ese domingo vuelve a trabajar, gana unos eurillos y, aunque no le resulta fácil dar explicaciones, cuenta a quien le pregunta los motivos de su reiterada ausencia del mercadillo.

     La primera en enterarse es su vecina de puesto, que derrama unas lágrimas y le dice que entre todos le echarán una mano. Y así fue, esa mañana Flor de Gambia pasó por los puestos de los compañeros y efectuaron una pequeña (gran) colecta, que entregaron a Resquicio. 

     Son doscientos euros en el mercadillo y otros doscientos en el pueblo, para que Resquicio empiece los trámites que le permitirán seguir conduciendo.

     Y los trámites se realizaron con éxito.


                Resquicio.


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