Pensamientos para sobrellevar una pandemia.
08-a Pensamientos para sobrellevar una pandemia.
Sobre la pandemia y el confinamiento mundial. Sobre las lecturas preferidas de Resquicio. Textos publicados en Facebook en 2020 y vertidos en el blog en 2022.
08 01 La cosa...
La cosa pinta mal, los mercadillos suspendidos, pánico en las tiendas, el crucero que llega al puerto y según las normas no habría de bajar nadie a tierra, y en el banco la cruel* cajera que le dice a la pobre* ancianita que tiene que aprender a utilizar el cajero automático porque en poco tiempo puede que el personal del banco reciba orden de no atender en persona al cliente (* lo de cruel cajera y pobre ancianita es un poco de demagogia antisistema, si quieres).
Hace tiempo escuché a un tertuliano radiofónico decir que, con la de cosas que tenemos prevista y protocolizadas, en el planeta no existe una previsión para el caso de una crisis alimentaria, me refiero a una crisis real que afectara a las cosechas, no a las estanterías vacías de los supermercados tras una cierta alarma real o ficticia.
No quiero fomentar el alarmismo, más bien todo lo contrario. En esta situación vamos a poder ver cómo se comporta el sistema (o los que manejan el sistema), hasta qué punto son capaces de imaginar soluciones fáciles fuera de los límites de lo normal y de lo normativizado. O si son más bien fríos, distantes y despóticos, como tendemos a pensar nosotros los malpensados que son.
Por ejemplo, los economistas ven que el sistema de pensiones puede peligrar si los trabajadores que cotizan a la seguridad social no pueden llegar a mantener la paga de los jubilados... pero ¿quién dice que la paga de los jubilados tenga que salir exclusivamente de lo detraído a los sueldos de los asalariados? Si los impuestos de los ciudadanos sirven para que las naciones se armen y para cubrir los gastos de guerras innecesarias, ¿por qué no pueden servir esos mismos impuestos para que quien ha terminado su vida laboral tenga un retiro digno asegurado... y no esté a expensas de si la economía general flota o naufraga?
Ánimo a todos...
Abeto Segundo, trece de marzo del dos mil veinte.
08 02 La cosa (y dos).
La cosa pinta mal... pero no siento unos deseos enormes de conocer toda la verdad al respecto del coronavirus.
Esa necesidad sí existe, en general, la gente necesita saber, y necesita encontrar culpables. Pero cuidado, que estamos rodeados de vendedores de verdades. Cuando el gran sunami del suroeste asiático, las religiones y sectas corrieron hasta la región dando las pertinentes explicaciones de porqué Dios había provocado la catástrofe. No, prefiero no escuchar las especulaciones. Si todo fue un error fortuito en un laboratorio, si todo es una gran conspiración urdida por una mente perversa.
Tranquilos, hay que vivir con esto, y los culpables pagarán, aunque sea en el caldero hirviente de su propia conciencia. No busquen a los culpables para lincharlos, no busquen la verdad para quedarse tranquilos de que ya saben lo que pasó. Vivámoslo lo mejor posible... o murámoslo si no queda otra.
Las torres gemelas se están cayendo y se pregunta a un musulmán y dice: Esto es algo preparado por los servicios secretos israelíes. Hoy ya tenemos la auténtica Verdad: fue un autoatentado de los americanos, o bien fue Bin Laden. ¿Qué? ¿Y qué cambia para las víctimas? ¿Qué cambia para la historia del planeta? Sí, unos aviones se estrellaron contra las torres, las torres cayeron, eso fue la justificación para dos intervenciones armadas, en Afganistán e Irak. ¿Qué acabará diciendo la Historia? Lo que cada historiador escriba en su libro de Historia.
Quiero hablar de los medios de comunicación. En teoría sabemos lo que pasa en el mundo, y hasta a nuestro propio alrededor, a través de los medios.
Luego están los intereses de los medios, puesto que son empresas con ánimo de lucro, puesto que son afines a una determinada ideología, puesto que pertenecen al ámbito de un país o al de una determinada religión... Todo esto es lo que hay y supongo que el ciudadano con menos capacidad intelectual, o con una menor intuición, podrá ser manipulado con mayor facilidad que el ilustrado o concienciado.
El periodismo audiovisual tiene una serie de sistemas de manipulación del espectador que no son un gran secreto, lo estudian en las aulas los futuros periodistas... Una concatenación determinada de imágenes, una pausa más o memos larga, el pillar al protagonista de la noticia con su mejor cara o en el momento de hacer una mueca grotesca... Todo está previsto, por la pantalla sale sólo lo que interesa que salga...
Para saber si nos están manipulando uno debería saber un poco de todas esas estrategias. No dar por seguro ni que todo es cierto ni que todo sea manipulación
Nos queda el exiguo consuelo de aquello que dijo ¿Churchill? de que Se puede engañar a unos pocos durante mucho tiempo, o a muchos durante un rato, pero no se puede engañar a muchos mucho tiempo... Posiblemente siga vigente.
Salut i força...
Abeto Segundo, trece de marzo de dos mil veinte.
08 03 La cosa (y tres).
Unas reflexiones sobre esta vivencia universal repentina y trágica llamada coronavirus pandemia confinamiento recuento diario de víctimas debate político en la vorágine de la crispación...
Lo primero, decir que no tengo conocimientos suficientes en medicina o sociología para que extraigas conclusión alguna más allá de un un intento de razonar y analizar la situación. Sólo conozco la punta del iceberg de todo cuanto se está hablando en las redes sociales, pero intuyo de qué va todo ello.
Puedo ver a la gente sacando lo mejor y lo peor de sí mismos. Nos cruzamos y nos miramos a la cara, nos saludamos más que antes. También hay gente que deja aflorar al envidioso y "acusica" que lleva dentro.
Pienso que hay que dejar actuar y decidir a los expertos, aunque en el fondo ellos saben y al mismo tiempo no saben. Se enfrentan a una dimensión desconocida de un proceso conocido, que es la enfermedad. Me temo que van, que vamos a aprender equivocándonos.
Aparentemente el confinamiento es la respuesta adecuada, la siguen en todas partes. La solución contraria, dejar que la enfermedad progrese a su ritmo y adquirir así inmunidad de grupo, ha sido descartada por inhumana. Implica la muerte evitable de gente, y la prioridad es salvar vidas. No es una política de derechas o izquierdas; no es una decisión de los poderosos, es la respuesta general más adecuada. Pudiera resultar que el no confinamiento ofreciera mejores resultados, pero de entrada es inadmisible. Pero deben analizarse las alternativas. Imaginemos que la enfermedad rebrota y vuelve a rebrotar, el confinamiento dejará de ser la solución porque la parálisis económica también producirá víctimas. No sólo penuria y mala leche, víctimas reales.
Porcentualmente no muere mucha gente de la enfermedad. Las pestes que asolaron Europa en la Edad Media diezmaron la población de un modo mucho más extremo. Cada muerte es inaceptable, pero la combinación de pandemia y confinamiento mata y salva vidas al mismo tiempo. Están las víctimas, bien o mal contabilizadas, y están las no víctimas: la gente que deja de morir en accidentes de tráfico, en accidentes laborales, por los efectos de la contaminación. Al final del camino tenemos que reflexionar sobre esto.
Hay gente optimista que quiere ver lo positivo de la crisis: No volvamos a una normalidad nefasta, cambiémonos a energías limpias.
Yo no comparto este optimismo, la descompresión va a ser petrolística, todos los que no pueden vender petróleo van a querer resarcirse rápidamente cuando la maquinaria vuelva a ponerse en marcha. Es más, creo que nos van a querer vender el argumento de que La crisis nos impide dar los cambios necesarios previstos a un desarrollo más sostenible y ecologista. Por desgracia. Ojalá me equivoque. Los que sí queremos ese cambio a mejor no vamos a tener fuerza. Los viejos engranajes de siempre nos devorarán.
Con el confinamiento, ciertos negocios están paralizados, y puede deducirse que hay menos corrupción en las esferas de poder. Pero tiene que haber gente perversa ideando los negocios y pelotazos de la reactivación económica. Así es el sistema, y para nada ha llegado el momento de una revolución a mejor. Es lo que siento… y siento decírtelo así de crudo.
Por otra parte, seguro que hay gente perversa ideando maneras de aprovechar la situación para que las libertades en general, y la libertad de expresión en particular, retrocedan.
La crisis puede fortalecer a ciertos gobiernos, empoderados en el patriotismo; o acabar con otros, debido a una posible gestión negligente de la lucha contra la enfermedad. Hagan lo que hagan, serán criticados con fiereza por los encargados de realizar ese papel. Los gobiernos manipulan, las oposiciones hacen lo mismo. Quien más inactúe en ese sentido se ganará mi respecto.
Lo importante es que la democracia no se resienta. ¿Y cómo pueden manifestarse los descontentos si siguen las restricciones de movimiento? No resulta fácil imaginar una manera nueva de protestar. Internet podría parecer la solución, pero está tan cerca de serlo como todo lo contrario: es o puede ser la manera más sencilla de controlar y manipular al ciudadano.
Intuyo que pueden haber hambrunas y penuria social, a pesar de que se empieca poco a poco a programar la recuperación de la industria y los negocios. Los gobiernos van a aportar ayudas, pero no parece posible salvar al mismo tiempo a los grandes empresarios, a los autónomos, a los trabajadores y a los más menesterosos. Es tan necesario como imposible.
Por ejemplo, los alquileres de vivienda están con precios disparados, ¿cómo salvamos la posición del propietario y la del inquilino, para que no pierda la vivienda, sin efectuar un reajuste de precios acorde a la nueva realidad socio-monetaria? ¿Cómo de negocia esto? Si no se reajustan los precios, si se elige priorizar la ayuda sólo a los poderosos, o por el contrario, a los menesterosos... se avecina el conflicto. Es el conflicto ideológico de siempre, entre derechas e izquierdas.
Se va a armar...
Se va a armar, como por otro lado se arma siempre, y en parte es lo que se espera, que luchen sin cuartel y que sobreactúen en sus acusaciones mutuas.
Se va a armar, pero deberían entender, ambas partes, que las circunstancias excepcionales requieren soluciones excepcionales. Que las ideologías deben postergarse, para poder encontrarse a medio camino, renunciando ambos a una parte de los postulados. Aunque sea una tregua efímera.
La izquierda debe renunciar a sus ideas de revolución y la derecha a las suyas de involución. La derecha debe pensar en los postulados de los obreristas y acercarse a ellos porque es que a la postre no sirve de nada estrangular a una parte del tejido social. La izquierda debe hacer lo mismo con el empresariado, autoconvencerse de aparcar la revolución o el sabotaje y salvar lo más posible de un sistema que detestan por cruel e injusto pero es lo que está vigente. Los grandes empresarios deberían mentalizarse de que van a ser necesarias renuncias, que pretender seguir con los beneficios de siempre conduce al colapso. ¿Y qué me dicen de los bancos?, ¿vamos a conseguir que no se comporten, aunque sea un rato, como auténticos depredadores?
Hay que decir, a diestra y siniestra, que viene penuria, llanto y hambre, y que posiblemente haya que retorcer las leyes o las normas para evitarlos. El coronavirus mata, y no querer reajustar los planteamientos de unos y otros, matará también, ya sea por inanición pura y dura o por otros tipos de inanición más sutiles.
Ojalá me equivoque pero debemos ponernos en lo peor, porque siempre llegamos tarde...
Abeto Segundo, tres de mayo de dos mil veinte.
08 04 Introspecciones...
José Saramago escribió una especie de trilogía (aunque cada libro es perfectamente autónomo) en el que el protagonista viene a ser un país en el que suceden cosas poco habituales. En "Ensayo sobre la ceguera" los ciudadanos van paulatinamente quedándose ciegos, los primeros casos son confinados en cuarentenas, y al luego la gente ha de sobrevivir deambulando por las ciudades en grupos de ciegos que se relacionan al tacto, en busca de comida entre los desperdicios de lo rebuscado por otros grupos. Es una reflexión sobre lo que somos y lo que podemos llegar a ser, de acuerdo a nuestra naturaleza, en situaciones límite.
En "Ensayo sobre la lucidez" lo que sucede es que el ciudadano en masa deja de votar en las elecciones, o vota en blanco, y ante ello ese organismo llamado el Poder, conformado por personas, aunque impersonal, reacciona con medidas de excepción para contrarrestar tamaña sedición.
En "Las intermitencias de la muerte" lo que sucede es que los ciudadanos dejan de morir, la muerte se toma unas vacaciones, y las situaciones a que esta circunstancia aboca al país son... las que la imaginación de Saramago supo perfilar, pero les adelanto que la ausencia de la muerte de los ciudadanos no deviene en una gran fiesta o celebración, sino que acontecen infinidad de problemas.
Pero por lo general José Saramago acaba indultando a la humanidad en sus elucubraciones, así que...
Se le olvidó a Saramago escribir una novela en la que se decreta que los ciudadanos de un país de ficción son conminados a encerrarse en sus propias casas por culpa de una pandemia, de modo que sólo pueden salir a la calle para cuestiones esenciales, pero tienen prohibido sociabilizarse como de costumbre. ¿Qué nos contaría el autor, si hubiera imaginado una situación así? Pues, con su forma de narrar tan peculiar, nos acercaría a las familias y parejas reunidas a la fuerza, un buen motivo para reanudar una casi olvidada luna de miel... o todo lo contrario, la pareja que lleva tiempo conviviendo en rutinas mal apuntaladas y a las que el confinamiento obliga a mirarse a los ojos, deviniendo ello en la ebullición de reproches que permanecían solapados y que al fin afloran.
¿Y las relaciones paterno-filiales? Ya sé que la suspensión de las clases crea problemas a los padres trabajadores, y la parálisis económica puede derivar en grandes problemas sociales, pero evadámonos un rato y leamos "La caverna", de José Saramago. En esta novela se describe como en pocas el amor entre una hija y su padre. Ellos son alfareros, un oficio antiguo que se ve en peligro ante la eclosión de las nuevas tecnologías y ante una realidad social que se plasma a través del gran centro comercial que va engullendo la ciudad y del que pasa a depender esta familia.
Pero para una evasión completa deberíamos leer "La balsa de piedra". En esta novela la península ibérica se desgaja de los Pirineos y empieza a alejarse de Europa en dirección a Latinoamérica. Los protagonistas acuden a "ver pasar" el peñón de Gibraltar, que en realidad permanece quieto en su posición geográfica de siempre.
Vámonos pues, un poco, de esta Europa caduca y refunfuñante, aunque sea con la inaginación.
Saramago es un autor que algunos juzgarán de no fácil lectura, así que cambiemos de montura y hagamos el viaje con Alberto Vázquez-Figueroa. Podríamos definirlo como novelista "de aventuras". Y en la serie "Cienfuegos" la aventura consiste en embarcarse por error como polizón en una de las naves de Cristóbal Colón que van camino del descubrimiento de América. Así el pastor gomero llamado Cienfuegos interactúa con los aborígenes americanos, sobrevive a la devastación del fuerte Natividad y explora el continente antes de que lo hagan los conquistadores españoles.
El protagonista es otro, pero en la novela "Viracocha" ocurre algo parecido, viajamos con este héroe vázquez-figueroano al seno del imperio Inca antes de que éste se derrumbe ante las armas y el ingenio de un puñado de expedicionarios españoles.
Podemos bajar desde los Andes en una difícil navegación por el río Amazonas, de la mano de Orellana, o podemos remontar el río en la novela "Manaos", en la que se nos describe la iniquidad del régimen de extracción del caucho en la región: se han descubierto las propiedades del látex, que se extrae de un árbol que sólo se da en estado silvestre en la Amazonía, y los explotadores de este nuevo negocio trasnacional esclavizan sobre todo a las tribus de la región como mano de obra esclava extorsionada hasta la muerte. Si esta historia es demasiado dramática, podemos leer "Tierra virgen", el protagonista es un norteamericano, veterano de la guerra de Vietnam, que busca en la Amazonía vivir al margen de la sociedad de la que proviene.
El mismo viaje trasatlántico lo podemos hacer con la familia canaria protagonista de la trilogía "Yaiza", que recorre las selvas y los ríos de Venezuela.
O podemos viajar de América a África en la trilogía "Piratas". Un buscador de perlas español se ve abocado a ejercer la piratería en el Caribe y acaba descubriendo las condiciones en que son trasladados a América los negros africanos cazados para ejercer como esclavos en las plantaciones del Nuevo Mundo. Cuando éste muere, su hermana coge el testigo y arma un barco para combatir la esclavitud en el mismo corazón del continente africano. En "León Bocanegra", la tercera parte, son unos marineros españoles los que naufragan en las costas saharianas y son esclavizados por las tribus bereberes, que los venden al mejor postor. El protagonista tiene que iniciar un viaje de huida desde el lago Chad hasta la desembocadura del río Niger.
Son diversas las novelas de Vázquez-Figueroa en las que podemos recorrer África, como "Ébano" o "África llora", y otras centradas en el desierto del Sáhara ("Arena y viento", "Tuareg" y sus dos secuelas). Si buscamos lejanía podemos viajar hasta las antípodas y leer la novela "Bora Bora", en las que se describen las culturas ancestrales de Polinesia.
Quizá Vázquez-Figueroa te parezca liviano o repetitivo, siempre tendremos a mano los novelistas del boom latinoamericano, que podremos paladear sin la intermediación de traductores. Gabriel García Márquez y su "Cien años de soledad", que es considerada una cierta cumbre de la literatura en castellano. Para mí es una gran pluma, inigualable en su forma de expresar ciertas ideas. El universo particular del autor se repite en la mayor parte de su obra de ficción, y quizá la mejor forma de llegar hasta él es a través de sus libros de cuentos, como "La increíble y triste historia de la cándida Eréndina y de su abuela desalmada", o a través de una novela mucho más digerible como "Crónica de una muerte anunciada", en las antípodas de obras difíciles como "El otoño del patriarca" o "Cien años de soledad". Y la obra posiblemente más tierna del autor, "El amor en los tiempos del cólera", en la que lo desmesurado son los sentimientos de un enamorado que no ve cumplido sus deseos hasta la vejez.
Y otro autor latinoamericano de gran envergadura es Mario Vargas Llosa. Las posiciones políticas ultraconservadores que a veces sostiene en la prensa no afectan para nada a su obra novelística. He disfrutado por ejemplo de "El paraíso en la otra esquina", protagonizado por un Paul Gauguin instalado en Tahití, y luego en las islas Marquesas, y por su abuela, una activista obrerista y feminista que vivió a medianos del siglo XIX en Francia. En "La guerra del fin del mundo" narra unas convulsiones sociales que tuvieron lugar en Brasil. En "La fiesta del Chivo" se analiza la sociedad dominicana en los últimos tiempos de la dictadura de Trujillo.
Y otra autora latinoamericana que merece la pena conocer es Isabel Allende. En "La isla bajo el mar" se describen los padecimientos sufridos por los esclavos negros, en Haiti y en Luisiana, en la época de la revolución francesa. Muy emotivo. En "Hija de la fortuna" una chilena viaja a California en la época de la fiebre del oro, una región en ese momento habitada sólo por hombres y prostitutas. El amor interracial triunfa y todo se resume en unas manos que se entrelazan. Me atrevo a asegurar que las historias de Allende no te decepcionarán.
Todo el continente americano está a tu disposición, desde la distancia se ven cumbres como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Juan Rulfo, Alejo Carpentier...
Nos piden aislamiento y podemos gozar de la introspección. Leer es una forma de estar con uno mismo pero enriqueciéndose con experiencias ajenas. El cine es más inmediato y arrollador, pero no deja una huella tan profunda. La música nos levanta y nos mueve más que los libros, pero cuando se hace el silencio quizá vemos que no hemos ido con nuestro propio pie, sino que nos han arrastrado los sones escuchados.
La vida con uno mismo puede no ser algo tan decepcionante como podría temerse. ¿Que encontrarían los místicos y ascetas mirando en su propio interior? ¿Qué andarán buscando los budistas al poner la mente en blanco y dejar que las ideas fluyan libremente mientas el cuerpo se limita a escuchar y a escrutar en el silencio?
La próxima semana hablaremos del gobierno.
No, vamos a hacerlo hoy.
Gobierno: hagas lo que hagas te criticarán porque está en la naturaleza del ciudadano buscar culpables y llegar a la conclusión de que las cosas pudieron hacerse mejor.
Algunos pensamos que al menos este gobierno puede tener más conciencia social que el anterior. Quizá sea sólo una ilusión. Quizá el poder económico trasnacional dictará las normas de lo que hay que hacer, como casi siempre... Pero date cuenta, Gobierno, de que tienes una oportunidad como nunca de actuar, y de hacerlo en beneficio de todos, porque las circunstancias excepcionales han puesto en tus manos instrumentos inimaginables de actuación. Sólo hace falta, Gobierno, que sepas de algo más que de reprimir y prohibir, que sepas ser la bandera de la solidaridad social y sepas mantener a raya a los chacales que de todo, de todas desgracias ajenas, saben hacer negocio.
Abeto Segundo, nueve de octubre de dos mil veinte.
08 05 Introspecciones (y dos).
Amor, he leído un libro sobre tu país.
Tu país es un río sembrado de aldeas.
Dicen que, allí donde ves alzarse un baobab, hubo una aldea.
En cada aldea hay un viejo baobab bajo el que los ancianos deliberan y toman decisiones, y la gente acude a escucharles.
En la entrada de cada aldea puedes ver el árbol de los viajeros. En sus ramas, los que parten dejan sus ofrendas. Y los que recorren los caminos encuentran allí el sendero que lleva hasta el poblado y también el que les permite seguir su rumbo sin demora. Cuando pasan son rodeados por la chiquillería del lugar, ávidos de novedades. Muchas veces el viajero, circunspecto, no da explicaciones de la historia que sus pies están escribiendo.
La historia la guardan los hombres-memoria. Ellos vienen a ser libros, enciclopedias vivientes. Llegan de año en año a la aldea y recitan los hechos importantes vividos por los ancestros de cada familia, remontándose varios siglos. No se equivocan. Su trabajo consiste en recordar todo lo que merece ser rememorado. También los hombres sabios y santos visitan la aldea.
A cada familia le es asignada una parcela de campo para que cultive su alimento, de acuerdo a sus necesidades. En un recodo del río, las mujeres se encargan de sembrar el arroz, uno de los pilares de la alimentación de este pueblo, junto al cuscús. La época de sequía es dura, algunos años muere gente de hambre, pero la naturaleza acaba estallando en la opulencia renovada, tras la espera de ver como maduran lentamente los mangos en las ramas.
Cuando va a nacer una criatura, el padre debe reflexionar durante una semana sobre el nombre que habrá de llevar ésta. Y no debe pronunciarlo en voz alta. Ha de ser el bebé la primera persona en escucharlo, susurrado al oído, ante las estrellas espectantes.
Allí nació y vivió Kunta Kinte, hasta que fue cazado por los demonios blancos que comen gente.
En la aldea no volvieron a saber de él. Siete generaciones después apareció allí un descendiente norteamericano del mencionado Kunta Kinte, Alex Haley, que andaba buscando completar el árbol genealógico de sus antepasados africanos. Y los hombres-memoria le supieron decir.
Abeto Segundo.
08 06 Introspecciones (y tres).
"El universo" de Isac Asimov, es uno de los libros que más me gustó haber leído, aún siendo consciente de que asimilaba sólo una parte pequeña de su caudal. En él se describe cómo ha sido a lo largo de los siglos el conocimiento que la humanidad ha tenido del universo, tanto próximo, donde residimos, como el lejano, algo casi inimaginable.
En la Antigua Grecia pudieron comprobar que la Tierra es redonda colocando dos palos completamente verticales, a considerable distancia, y mirando las diferentes sombras que éstos proyectaban exactamente en el mismo momento.
Una vez inventado el telescopio, el ser humano pudo asomarse al sistema solar y averiguar cómo estaba constituido el mismo, sus dimensiones, su longevidad, su composición. Analizando el espectro de la luz resultante de hacerla pasar a través de un prisma, se pudo saber la composición atómica del sol, de las estrellas y hasta de la escasa materia que flota en el espacio aparentemente vacío.
Se explican todas las teorías, por más que fueran refutadas o complementadas.
Hoy en día se "mira" el cosmos no sólo con ópticas, sino también a través de la medición de hondas de radio, rayos X, rayos cósmicos...
Hay una parte de la materia y la energía del universo que nos resulta invisible, sabemos que existe, y en qué porcentaje, pero no sabemos realmente qué es.
Es obvio que el universo se expande, todas las galaxias tienden a separarse, y las más lejanas se distancian de nosotros a mayor velocidad. Ese alejamiento llega a ser tan veloz que supera la velocidad de la luz, de modo que nunca podremos llegar a ver esa luz procedente de esa parte del universo. También sería posible que lo que realmente ocurre es que la materia se va creando entre una galaxia y otra.
A pesar de no poder ver una parte del cosmos, se halló una radiación de fondo que corrobora la existencia del bigbag, el aparente comienzo de todo.
Se han calculado la longevidad de las galaxias y del universo, aunque todo son teorías y puede que alguna tenga que ampliarse o reajustarse.
Me sorprendió que no se mencionen los agujeros negros, pero quizá se deba a que el libro fue escrito en 1973.
Me di cuenta de que para la comprensión de algo tan grande como el universo hay que centrar la atención en algo tan pequeño como el átomo. Desde el más sencillo y más común, que es el del hidrógeno, a partir del cual se van formando los demás. La materia se atrae y los átomos se comprimen hasta "romperse", y eso genera otro tipo de átomos más complejos. Es como si cada átomo fuera un sistema planetario que choca con el vecino generando otro sistema planetario más complejo. Los átomos de hidrógeno se convierten en átomos de helio, y así sucesivamente hasta los átomos con más componentes subatómicos, como el hierro y el uranio. Los planetas de los átomos son los protones, los neutrones y los electrones. Pero la inexactitud en la conversión del átomo de hidrógeno en átomo de helio deja un residuo de materia, que se convierte en energía. Esa energía es lo que enciende las estrellas, el sol mismo. A partir de esa conversión, las siguientes irradian algo menos de energía al espacio. De modo que la composición de las estrellas, que permanece en ellas en estado gaseoso, va cambiando y la irradiación de energía es predecible, como la evolución misma de la vida de una estrella.
En las estrellas actúan dos fuerzas, una hacia adentro, la fuerza de la gravedad que las enciende, y otra hacia el exterior, que es la liberación de energía, que actúa hacia afuera y enfría el astro. La estrella muere, se desintegra… y esos elementos procedentes de la estrella finiquitada es lo que va generando los planetas. Así expresado a grandes rasgo.
A veces las estrellas se encienden varias veces. A veces la presión gravitacional en una estrella es tan alta que los átomos se rompen y entonces hablamos de estrellas de neutrones. Es posible que el huevo cósmico del bigbang estuviera constituido por neutrones.
Otra interesante cuestión es la existencia en el espacio de la antimateria. La antimateria empezó siendo una simple teoría, consistente en la deducción de que en el principio del universo, al generarse un electrón positivo al mismo tiempo ha de haberse generado uno negativo. Así que debe existir tanta antimateria como materia. Luego se comprobó que realmente existe, se detectó en el espacio, en mínimas cantidades, y se logró generar en laboratorio, aunque con una inestabilidad tal que desaparecía en una fracción de segundo. La cuestión es que si la materia y la antimateria entran en contacto se desintegran, dando como resultado la liberación de un 100% de energía, mientras que la fusión nuclear de las estrellas libera cantidades mucho más exiguas. Así que el hombre se pregunta dónde esta la antimateria, lo que está claro es que el sistema solar y nuestra galaxia están constituidos por materia, pero podría ser que otras galaxias estuvieran constituidas por antimateria. Aunque no las galaxias cercanas. Si chocaran una galaxia de marteria y otra de antimateria, en principio todo desaparecería convertido en energía, pero precisamente esa energía haría al mismo tiempo que las galaxias se alejaran una de la otra.
Otra teoría consiste en especular con que, mientras la materia se expande, la antimateria se contrae, de modo que asistiríamos a un ciclo de bigbangs entre ambas.
Más allá del libro, últimamente oigo hablar de universos paralelos. Se dice que al suceder el bigbang y generarse la materia pudieron crearse no uno sino múltiples universos paralelos. Que sea posible no lo pongo en duda. Lo que me parece muy acientífico es afirmar que en universos paralelos podrían ocurrir realidadesd paralelas. Así lo malo que nos sucede aquí no ocurriría en otro universo alternativo. No. El concepto de infinito me parece una muleta que nos ayuda a caminar por el intento de comprender un universo inaprehensible. Nuestro conocimiento de lo existente puede expandirse a lo ancho de las vastedades o en lo concreto de los componentes del átomo analizado en un microscopio. Pero me parece muy ufano por nuestra parte pensar que el universo ha constituido varias realidades para que el hombre transite por la que mejor le convenga. Si eso fuera así, cualquier grano de arena tendría que tener las mismas opciones y poder situarse en cualquier lugar que le convenga en la playa o desierto que le plazca.
Abeto Segundo.
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08 01 La cosa…
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El capítulo 08 Introspecciones es de unas proporciones tales que lo repúblico fragmentado.
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