Caso abierto.
17 25 Caso abierto.
En la noche neoyorquina se ha producido un crimen. El cadáver está cubierto por una sábana blanca. Un agente levanta la cinta delimitadora del área acotada cuando ve llegar a la joven nueva comisaría de distrito y al viejo poli de barrio que le acompaña. Él nunca llegó a subir en el escalafón tanto como para dejar de patear las calles. Y le falta poco para jubilarse. Se conocieron hoy y sienten ciertas reticencias iniciales, ya que el mando lo ostenta la más inexperta, y es mujer. Tardarán varios capítulos en confiar el uno en la otro. Pero ahora mismo hay un fiambre que reclama nuestra atención. De momento sólo tiene tratos con el tripudo forense de bata blanca, al que le cuesta agacharse para llegar a su altura en el suelo mojado. Debe observar los detalles más nimios y tomar las muestras pertinentes para que la investigación llegue a buen puerto y los malos no se vayan de rositas. Nos esperan intriga, sorpresas, persecuciones, tiros, explosiones y un final feliz, pero todo ello tras la publicidad.
A un tipo alto y despeinado no le dejan pasar a la escena del crimen, pero llama la atención de la comisaria y del viejo poli, que se acercan. Yo soy el autor, dice. La comisaria comenta a su compañero El autor siempre vuelve al escenario del crimen. No no, replica el recién llegado, yo soy el autor del guión de este episodio, y no me satisface cómo se están desarrollando los hechos; todo es muy predecible.
Lo predecible vende, o al menos se deja ver mientras en las casas y en las vidas de los espectadores sigan sucediendo cosas predecibles, dicen desde detrás de las cámaras. Pero ni el viejo poli ni la comisaria ni el autor se dan por enterados; es más, les dan la espalda a todo el equipo en un claro conciliábulo aparte. Una grúa sube velozmente buscando a vista de pájaro una toma de la conversación. El zoom deja atrás las luces destellantes de los coches de policía y enfoca el rostro del autor.
He decidido que la serie pase a ser totalmente erótica. El asesino, efectivamente, ha vuelto al escenario del crimen y le atrapan por el sencillo descuido de no reparar en que lleva los zapatos salpicados de sangre. Los polis celebran en el bar de enfrente la rápida resolución del caso, y al final el veterano y la dulce comisaria se lian en la casa de quien viva más cerca. Vamos.
Un momento, yo no soy una actriz porno. Puedo hacer el papel, pero hemos de firmar un nuevo contrato donde quiero que se especifique que el sexo anal será simulado, que no seré sometida a posturas humillantes y que se incluirán escenas en las que actuaré de amazonas contorsionándome sensual y rítmicamente encima del viejo mientras éste permanece inmóvil.
A mí no me llames viejo.
Está decidido, para las escenas de sexo explícito el viejo tendrá un doble de acción, que puedo ser yo mismo, debidamente caracterizado.
Si me quitas las escenas de cama, me niego a participar en los preliminares.
Está bien, en la detención del criminal que volvió al escenario del crimen se produce un tiroteo y mueres de un tiro en plena frente. La comisaria llora y tiembla, hace frío y el autor la arropa con un abrazo prolongado. La sensualidad surge de manera espontánea. Ya en la cama, una lágrima cae sobre los muslos de ella y casi se evapora por el calor de la sangre en ebullición, pero una mano acariciadora se la lleva por delante y continúa sobre la piel en dirección a la ingle, provocando un espasmo de placer y con ese gesto involuntario dos redondos y lustrosos pechos aparecen en el primer plano de la pantalla.
Resquicio, treinta de diciembre de dos mil veintitrés.
https://lamareaporresquicio.blogspot.com/2024/01/los-peces-en-el-rio.html?m=1
Índice de 17 Santos y profanos...
https://lamareaporresquicio.blogspot.com/2022/10/indice-de-santos-y-profanos.html?m=1
(Inacabado)
Texto completo de 17 Santos y profanos…
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