El 15M...
16 10 El 15M...
¿Por qué hablas tanto del 15-M?, me preguntan.
Algunos de los que participaron en ese movimiento ciudadano reniegan de esa experiencia.
A otros no les gusta que, a su sombra, se hayan creado partidos políticos que funcionan de forma parecida a los tradicionales.
Independientemente de los resultados finales, el hecho de que la gente participara, expresara sus ideas y proyectos, hablara de todo (asambleariamente, en plena calle) e intentara tomar en sus manos el futuro... es algo digno de tener en cuenta. Y es algo que quizá no se repita, al menos de un modo tan espontáneo. El control de las masas tiene muchas vertientes y, en donde algunos ven la gran libertad, esto es Internet, está presente el control y la demagogia de un Gran Hermano que ya está entre nosotros.
Quiero ofrecer dos citas que para mí expresan la razón de ser del 15-M. La primera es anterior a ese movimiento, extraída del libro Indignaos, del francés Stéphane Hessel. La segunda es un manifiesto del 15-M que para mí mantiene su valor y su vigencia.
"Los responsables políticos, económicos, intelectuales y el conjunto de la sociedad no puede claudicar y dejarse impresionar por la dictadura actual de los mercados financieros que amenaza la paz y la democracia.
El pensamiento productivista, auspiciado por Occidente, ha arrastrado al mundo a una crisis de la que hay que salir a través de la ruptura radical con la escapada hacia adelante del "siempre más", en el dominio financiero pero también en el de las ciencias y las técnicas. Ya es hora de que la preocupación por la ética, por la justicia, por el equilibrio duradero prevalezcan. Puesto que los más graves riesgos nos amenazan. Y pueden llevar a su término la aventura humana en el planeta que podría volverse inhabitable para el hombre.
Es cierto, las razones para indignarse pueden parecer menos nítidas o el mundo, demasiado complejo. No siempre es fácil distinguir entre todas las corrientes que nos gobiernan. Ya no se trata de una pequeña élite cuyas artimañas comprendemos perfectamente. Es un mundo vasto, y nos damos cuenta de que es interdependiente. Vivimos en una ínterconectividad como no ha existido jamás. Pero en este mundo hay cosas insoportables. Para verlo debemos observar bien, buscar. Yo le digo a los jóvenes: buscad un poco y encontraréis. La peor actitud es la indiferencia, decir "paso de todo, ya me las apaño". Si os comportáis así perdéis uno de los componentes esenciales que forman al hombre. Uno de los componentes indispensables: la capacidad de indignación y el compromiso que la sigue".
Stéphane Hessel.
"Somos personas normales y corrientes. Somos como tú: gente que se levanta por las mañanas para estudiar, para trabajar o para buscar trabajo, gente que tiene familia y amigos. Gente que trabaja duro todos los días para vivir y dar un futuro mejor a los que nos rodean.
Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos... Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros... Por la indefensión del ciudadano de a pie.
Esta situación nos hace daño diariamente. Pero si todos nos unimos, podemos cambiarla. Es hora de ponerse en movimiento, hora de construir entre todos una sociedad mejor. Por ello sostenemos firmemente lo siguiente:
-Las prioridades de toda sociedad avanzada han de ser la igualdad, el progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar y la felicidad de las personas.
-Existen unos derechos básicos que deberían estar cubiertos en estas sociedades: derecho a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la salud, a la educación, a la participación política, al libre desarrollo personal, y el derecho al consumo de los bienes necesarios para una vida sana y feliz.
-El actual funcionamiento de nuestro sistema económico y gubernamental no atiende a esas prioridades y es un obstáculo para el progreso de la humanidad.
-La democracia parte del pueblo (demo=pueblo; cracia=gobierno), así que el gobierno debe ser del pueblo. Sin embargo en este país la mayor parte de la clase política ni siquiera nos escucha. Su función debería ser la de llevar nuestra voz a las instituciones, facilitando la participación política ciudadana mediante cauces directos y procurando el mayor beneficio para el grueso de la sociedad, no la de enriquecerse y medrar a nuestra costa, atendiendo sólo a los dictados de los grandes poderes económicos y aferrándose al poder a través de una dictadura partitocrática encabezada por las inamovibles siglas PPSOE.
El ansia y la acumulación de poder en unos pocos genera desigualdad, crispación e injusticia, lo cual conduce a la violencia, que rechazamos. El obsoleto y antinatural modelo económico vigente bloquea la maquinaria social en una espiral que se consume a sí misma enriqueciendo a unos pocos y sumiendo en la pobreza y la escasez al resto. Hasta el colapso.
-La voluntad y fin del sistema es la acumulación de dinero, primándola por encima de la eficacia y el bienestar de la sociedad. Despilfarrado recursos, destruyendo el planeta, generando desempleo y consumidores infelices.
-Los ciudadanos formamos parte del engranaje de una máquina destinada a enriquecer a una minoría que no sabe ni de nuestras necesidades. Somos anónimos, pero sin nosotros nada de esto existiría, pues nosotros movemos el mundo.
-Si como sociedad aprendemos a no confiar nuestro futuro a una abstracta rentabilidad económica que nunca redunda en beneficio de la mayoría, podemos eliminar los abusos y carencias que todos sufrimos.
-Es necesaria una Revolución Ética. Hemos puesto el dinero por encima del Ser Humano y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no productos del mercado. No soy lo que compro, ni por qué compro, ni a quién se lo compró.
Por todo lo anterior, estoy indignado. Creo que puedo cambiarlo. Creo que puedo ayudar. Sé que unidos podemos. Sal con nosotros. Es tu derecho".
Manifiesto del 15-M.
"Todo eso que dices y citas es cierto.
Pero también hay dos cosas que son ciertas.
Una. El 15-M fue un movimiento interclasista, es decir, no fue un movimiento revolucionario sino reformista. Y ya sabemos a donde conduce el reformismo.
Dos. Solo hay una solución a la presente crisis capitalista. Y sabes cuál es".
Daniel Sainz (grupo Política en libertad).
Creo que tienes razón. El 15M no fue revolucionario, fue una respuesta transversal a la perplejidad que causó la repentina crisis económica de 2008. Pero el debate siempre es bueno, el asambleísmo lo es todo para una democracia auténtica, mientras que las negociaciones secretas entre formaciones políticas vienen a ser la tumba de los movimientos reivindicativos.
Pero yo no me conformo con mirarme al ombligo. Cuando la eclosión del 15-M, Mario Vargas Llosa dijo algo así como Admiro a esta gente preparada que no ve futuro y quiere construir algo nuevo, pero no se puede hacer al margen de las instituciones. Estoy muy en desacuerdo con las posiciones políticas del peruano, que por un lado es liberal en ciertos aspectos... pero también de un antiizquierdismo tal que niega que una formación política de izquierdas pueda legítimamente ganar el gobierno de un país y quiera consiguientemente materializar su programa progresista. Para mí ese poner límites a la democracia no es democrático. Aunque pienso también que ese No al margen de las instituciones también tiene sentido. La agitación revolucionaria puede tener sentido y ser necesaria a veces, pero a la hora de conseguir una sociedad alternativamente mejor, o se utilizan las instituciones existen, o se inventan modos de participación y decisión nuevos, tipo democracia directa... porque la confrontación y las barricadas a la postre van a alimentar y fortalecer la represión. Si se quiere una revolución de progreso y sostenibilidad, para que pueda ser posible, hay que tener en cuenta e incluir en esa aventura a quienes no la quieren.
"Yo en esto soy muy claro. El estado, como entidad represiva de la clase dominante, está condenado a desaparecer. Ese es el único camino para llegar a una democracia real y una libertad efectiva. La legitimidad la da el poder, no una institución o un sistema electoral. No es lo mismo una izquierda burguesa (reformista) que una izquierda obrera (revolucionaria). La quieres burguesa si puede alcanzar el poder en un estado burgués, pero solo para alimentarlo y reformarlo (ya sabemos a donde conducen las reformas, verdad?). La izquierda obrera no tiene ningún interés en conservar o mantener o participar en un estado burgués más allá de usar ese poder para destruirlo.
Y no, una revolución sólo incluye a quienes la quieren, el resto o se adaptan o desaparecen. Ese es el sentido de la revolución".
Daniel Sainz (grupo Política en libertad).
En esa revolución prefiero morir.
En una guerra revolucionaria quizá pegara algún tiro, propiciado por el miedo o las circunstancias, pero mejor perder muriendo... que ganar exterminando.
"Todas las revoluciones fueron y serán violentas. Siempre. Nadie cede el poder por las buenas ni de forma pacífica.
Si bien es cierto que la toma del poder puede ser pacífica, como lo fue en la revolución de Octubre, la reacción de la burguesía siempre será violenta. Son ellos los que ejercen la violencia como herramienta para mantener el sistema, nos matan cada día. ¿Por qué no habríamos de usarla también?. ¿Qué principio ético o moral aconseja no ser violento y dejarse matar día a día?"
Exterminar una clase social entera, la burguesía, no implica exterminar a las personas. Es una expresión política, puesto que si se le expropian los medios de producción pierden su condición de clase y esta desaparece".
Daniel Sainz (grupo Política en libertad).
Bien, planteado así quizá no estemos tan en desacuerdo, pero una cosa es la ideología, las ideas... y otra estar frente a una persona y confrontarte no ya con sus opiniones diferentes, sino con su piel y su mirada. Q
Puede que lo que plantea Daniel Sainz no guste a bastante gente y asuste a los acomodados. Pero los patriotas tienen discursos parecidos o peores y lo tenemos tan asumido que ya ni nos escandalizan sus alegatos excluyentes.
Considero que no se puede hacer una revolución y tomar el poder siendo quienes lo pretenden una exigua minoría. Considero que ese discurso no es el que quiere oír la mayoría, más allá de que los medios de comunicación puedan manipular y tergiversar la realidad para mantener a la gente quietecita.
La ciudadanía quiere vivir otra realidad y, más allá del proselitismo que un individuo o colectivo pueden hacer preconizando un cambio social radical, una revolución se produce al fin no por ello, sino por el hartazgo general cuando la gente ya no puedc más. Los poderes opresores pueden preveer eso y abrir en determinados momentos la mano para despresurizar la situación.
Independientemente de una situación convulsa o calmada, no está de más pensar una sociedad y un sistema político mejores. Pensarlo y expresarlo. Expresarlo y difundirlo. Que como civiliuzación vamos por un camino peligroso y aberrante está claro. Los muy enrocados en sus posturas inmovilistas, privilegiadas, retrógradas y en definitiva suicidas... no van a reconocer fácilmente su error. Pero sí podemos ir convenciendo a mucha gente conservadora, de que hay que hacer algo... aunque ese algo venga a romper los sacrosantos preceptos del neoliberalismo. Cuando la crisis económica de 2008, hasta los ultracapitalistas se dieron cuenta de que algo estaba intrínsecamente mal en el sistema, que éste puede colapsar con bastante probabilidad. Y si no lo hace, periódicamente le pega una hostia del carajo a las clases desfavorecidas.
Existe una involución, una pérdida de derechos de la clase trabajadora. unos logros que costaron mucho esfuerzo conseguir y que, en la era de la globalización, son revertidos sólo para conseguir dividendos y que unos pocos sigan haciendo negocio sin mirar ni por la gente ni por la ecología. Esperemos que en contrapartida de la globalización surja también una conciencia social alternativa y solidaria, sin fronteras.
A los que temen la revolución, la cubanización, la venezuelización, la bolchevización... habría que decirles que sí, todas estas materializaciones de revoluciones generaron no pocos desaguisados, pero esos desaguisados también vienen dados por la reacción antirrevolucionaria. Tanto después de la revolución rusa, como la cubana, como tras la eclosión del chavismo, así como tras la guerra civil española y sus experiencias revolucionarias... tras todo eso hubo una reacción armada del sistema capitalista. Las revoluciones triunfantes se han visto obligadas a combartir a la reacción, y sí, quizá del combate salgan líderes que no son los idóneos para gobernar una sociedad en tiempos de paz.
Tampoco estoy muy de acuerdo con que el Estado de hoy en día sea exclusivamente un Estado burgués. Es burgués, fascista, exterminador... pero también social, integrador, modernizador, concienciado... o lo puede ser, porque el Estado son los diferentes poderes de la administración, y hasta incluso cualquier ciudadano que quiera participar en política y construya conciencia asociándose con otros, es Estado en potencia. Los que desearían dar un golpe de Estado, esos no, esos son impotencia y resentimiento. Pero no es tan difícil desenmascararlos.
Resquicio.
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(Inacabado)
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