Quinientos, por lo menos.

 

 01 17  Quinientos, por lo menos.


     Onofre le dice a Resquicio: Quiero vivir, no simplemente sobrevivir. Esto ocurrió hace unos año, pero lo percibimos ahora porque hemos viajado en el tempo p'atrás.

     Onofre y Resquicio se entienden bastante bien por más que existan entre ellos diferencias metafísicas. Onofre le dice a Resqui Resultaría muy triste, o pobre, o decepcionante, que esto fuera todo, que no trascendiéramos tras la muerte. 

     Continúa hablando de su pasión por el esoterismo, el saber oculto, la alquimia, la magia.

     Esoterismo, para mí, es sólo aquello que permanece (o interesa que permanezca) oculto, y creo que perdemos mucho tipo buscando lo que quizá no exista, dice Resquicio. 

     Todo esto ocurre en la calle Dácil, en Cuadriculez. Los domingos por la mañana La Villa Cuadriculada se viste de mercadillo. 

     Onofre habla y habla. Filosofea diciendo No somos uno, somos quinientos, por lo menos. Y mientras habla, se tira pedos... con un aparatito, uno de esos botes rellenos de una sustancia gelatinosa que ha comprado en la tienda de los chinos para revenderlos en el mercadillo. 

     Onofre no es un mercadillero, es músico. Los servicios sociales han gestionado que pueda tener un puesto para que él y su familia logren superar la crítica situación económica por la que pasan. 

     Antes vivían bien, tenían un negocio. Repartían a domicilio comida de restaurantes de alto estanding. También publicó un disco con su música electrónica new age. Dice Siempre me he dedicado a la música electrónica, pero cada vez me gusta más la música étnica. Dice Para mí el jazz, poder decir que tocas jazz, son palabras mayores, no cualquier músico puede llegar a eso. Dice Me preocupa la digitalización de toda la música, porque en el proceso se pierden elementos del sonido, los que el oído no percibe, pero es que escuchamos la música con todo el cuerpo, no sólo con la oreja. 

     Onofre recibe ayuda de los servicios sociales, pero comenta que se ha difundido allá por el Norte, donde viven, la teoría de que son una especie de pedigüeños itinerantes que van de un sitio a otro exprimiendo subvenciones. ¡Pero si antes nos iba bien!, dice. Y Tengo derecho a recibir ayuda, nunca me arrepentiré bastante de no haber recurrido a los servicios sociales hasta el último momento. 

     Con el tiempo, Onofre y su mujer Guayaba dejarán el mercadillo. Resquicio continuará en él, pero se trasladará de la calle Dácil a la calle Garajonay. Esto no lo sabe aún Resquicio. Onofre no sabe que vivirán en un apartahotel abandonado y sufrirán, junto a otros muchos, un polémico desahucio. Onofre no sabe que uno de sus cuatro hijos, la pequeña, morirá ahogada en una playa de la isla. Onofre no sabe que Guayaba vivirá una depresión agorafóbica, durante años. Una enfermedad rara que ni los mismos psiquiatras entienden del todo, le dirá Onofre a Resquicio, muchos años después, en la calle Real de Arrolinados, donde Onofre estará tocando y donde lo encontrará Resquicio tras mucho tiempo sin verse. Se contarán sus vidas recientes. Ahora Guayaba, Onofre y sus tres hijos viven en una casa que pertenece a un banco y están en proceso de desahucio otra vez. Antes de eso vivieron en un garaje y al parecer los servicios sociales intentaron quitarles los hijos. Resquicio preguntará a Onofre qué pasó. Dirá Onofre que el intento quedó en nada porque realizaron un vídeo en el que daban explicaciones sobre su situación familiar. 

     En el futuro Trenzas de Fuego le comentará a Resquicio, en el mercadillo de Cuadriculez Así es como te ayudan los servicios sociales, les pides ayuda y te intentan quitar a los hijos. 

     Resquicio no sabe que en el futuro Trenzas le dirá eso y él se quedará sin saber qué pensar, porque los servicios sociales sí le habrán ayudado a él. Y cuando encuentre a Onofre en la calle Real, éste le dirá Eso de los servicios sociales es un negocio que se tienen montado. Resquicio no sabe qué decir, ¿quiénes tienen ese negocio montado?, ¿los políticos, los funcionarios? 

     A Resquicio le gustaría indagar más sobre todo eso. Él sólo siente agradecimiento por la ayuda recibida por los servicios sociales. Y no ha llegado a tener que implorar esa ayuda, se limitó a exponer su situación personal y las trabajadoras sociales gestionaron primero una ayuda de emergencia del Ayuntamiento y luego la ayuda de la comunidad autónoma llamada Prestación Canaria de Inserción. 

                Resquicio.


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