Pincelada digital.

 23 Pincelada digital.

001 Resquiciíto quizá.


     Podría ser Resquiciíto o no. 

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002 Lengua.


     La ciudad de Gregorio Samsa antes de que Gregorio Samsa se mirara al espejo.

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003 Boligrafiada.

     Trazos analógicos y edición digital entre sucesivos escaneos e impresiones.

               *

004 Barbarius Tiznador.


     Podría ser Barbarius Tiznador, de las paredes blancas el terror. 

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005 Chica graffitis.


     Una foto transformada, el fondo imaginado. No es un posado, es un robado. Esperemos que prescriba el delito. 

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006 Chica pop art.


     Una foto transformada con una técnica que leí en una revista. Ella no sabe que Warhol estaba tras la cámara. 

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007 Peón Arquitecto.
 

      Sólo soy el náufrago de la isla desierta, pero antes fui Peón Arquitecto, edificaba sin licencia en los descampados, planificaba reformas en las ciudades por las que vagabundeaba. 

               *

008 Claroscuro.


     Puedes esperar lo peor de mí, yo mismo lo hago... aunque no todo es penumbra.

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009  Star

      El mundo está lleno de dádivas que la vida esparce, cual pétalos de flor, por donde paso. Dicen algunos que sólo con el sufrimiento creces y evolucionas. No sé mucho de eso. Cuéntame...

              *

010  María.


     Hoy María sueña que vive en el campo, cree estar escuchando quiriquiqueos, balidos y trinos cercanos, hasta que los ladridos de un perro la han despertado y se asoma al exterior para ver el incipiente clarear del día entre montañas y no entre rascacielos y nubes de ce-o-dos.

                    *

011 Efluvios nocturnos de plancton.

     Respirando yodo en el mar bajo la luna de neón.

                   *

012  El regreso de ultramar.


     Él sale a conocer mundos lejanos, impensables en la cosmogonía de su terruño natal.
     Se hará marinero y pasará décadas de puerto en puerto hasta que, viejo ya,  decida jubilarse y regresar a casa.
     Mil acentos mezclados en su pronunciación harán de él un extranjero más... deambulando por las calles de su patria, con el trópico metido en el fondo de su mirada, con las tempestades marinas metidas en la médula de sus huesos.

               *

013  Atildado.

     Atildado, zapatos lustrados, ropa impecable, da rumbo viento en popa a su carrera de gestor de lo público en áreas diversas y acumulables. Los cadáveres del sótano aparecerán mucho después.
     ¿Cómo crees que pude escalar en la pirámide social si no pisando a la competencia?, le dirá a su hijo en su lecho de muerte. Hereda y calla.

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 014  La Lapa.


     En La Lapa, novela de Ángel Guerra, el protagonista desea en su adolescencia ser hombre de mar.
     Lo consigue, pero un día naufraga y se aferra con tesón a la vida encaramado a un inhóspito peñasco costero.
     Ahí pide poder ver a su hijo, aún no nacido.
     Las gaviotas lo asedian y le comen los ojos a picotazos. Pero es rescatado y podrá conocer a su hijo, aunque nunca lo verá.
     Una vida de penurias por delante.
     ¿Qué tiene todo eso que ver con la imagen? Mar en calma, bogar plácido al atardecer, el vuelo de las gaviotas como evocación de la libertad sin fronteras.
     Todos llegaremos a nuestro propio naufragio.
     A todos nos devorarán, empezando por los ojos.
     Los seres vivos se aferran a la vida arañando la dura y cortante roca negra batida por las olas.
     Hasta algunos suicidas se aferran a la vida como lapas.

               *

23 Pincelada digital 015  Gentrificación.


     Los barrios marginales se convierten en pintorescos. La afluencia masiva de turistas convierte lo pintoresco en un parque temático. Especuladores y empresas van comprando los edificios, los negocios juegan el juego de la oca y hoy toca regenerar lo degradado con una afluencia de millones sin documentación ni pasaporte. Ya no queda espacio para la gente autóctona, que es desplazada a guetos verticales alicatados hasta el techo, asépticamente tristes pero con risas enlatadas en prime time.
     Ponen barreras electrificadas para que la gente no migre a su antojo, pero el dinero no para de moverse, pone sus huevos en cualquier nido y empolla allí las peores desgracias ajenas imaginables. 
     Utopía de mierda la que preconiza que todos podemos enriquecernos bajo el paraguas del desarrollismo sin freno.
     Utopía de mierda la que preconiza que todos tendremos un asiento asegurado en el pantagruélico banquete de la sexta gran extinción terrestre.

                *

016  En sus ojos...


     En sus ojos hay constelaciones azules y un par de supernovas estallando en el momento en que te miran. Podría quedarme atrapado en ese cataclismo de luz, pero descorro las cortinas sin rímel y alcanzo su nariz esculpida; alcanzo sus labios neutrales, que no obstante algún día me sonreirán si persevero y cabalgo sin miedo entre los precipicios insondables donde los momentos inolvidables te dicen adiooooos durante un eón.

               *

23 Pincelada digital 017  Flores, naranjas.


     Depositó flores en la mesita de noche en lugar de las monedas estipuladas. Es la primera vez que lo veo desde que dejé de correr. Él mató a mi abuela. Al reencontrarme por fin, ni se dio cuenta de que he vuelto a la carpa, por los caminos de siempre, con las mismas colas de hombres esperando turno para pasar por las sábanas mojadas de mi catre. Ha dejado esta nota escueta: Volveré pronto, Eréndira, voy a robar algunas naranjas en el huerto de mi padre.

                 *

 018  De pesca.


     Llego hasta la costa y me pongo a silbar largas peroratas desacompasadas, hasta que del agua emerge algún ojo cauto. Una morena curiosa se pregunta qué idioma es ese que ha llegado hasta su guarida tan de buena mañana. Suena el chapoteo de una tortuga de mirada adusta. Persevero hasta que aparecen los primeros peñascos escurridizos y una isla tímida que echa un vistazo en derredor y bucea de regreso a las profundidades.
     Una isla melenuda llena de cocoteros inclinados sobre el mar me sonríe.
     Una señora muy maquillada es una isla turística de postal.
     Atolones, cayos, islas yermas o islas selváticas, todo tipo de islas se asoman y se marchan a sus diligencias o a sus vocaciones.
     Sólo quedan ante mí las más ociosas, las islas desiertas, que inician una danza de cortejo para seducirme y que decida naufragar en alguna de ellas.
     Parece un mercado. ¡Agua fresca, tengo riachuelos en abundancia! ¡Fruta tropical todo el año! ¡Especies únicas me habitan! ¡En mí vivió Robinson Crusoe!
     Doy un paso atrás, cojo impulso y salto con los ojos cerrados para que el azar decida en qué isla voy a embarcarme hoy. Abro los ojos, contemplo el entorno y digo Te llamaré Venturosa Singladura.
     De repente una voz me responde Te llamaré Viernes.

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019 ¿Qué valor añadido puede llegar a tener un mendrugo mohoso de pan?

     En las redes sociales hay una legión de usuarios indicándote el modo de triunfar en las redes sociales.
     El cambio necesario, de usar energías sucias a usar fuentes de energía renovables, es una industria, un negocio en el que los más audaces buscan sus pelotazos sin pensar en los posibles cadáveres que puedan quedar en el camino.
     La inserción social de los excluídos es una política, puede que tradicionalmente de inspiración izquierdista, pero que los ultras de derechas también tendrán que gestionar cuando toquen poder ahí donde la sociedad amargada se lo dé.
     Sí, la sociedad resentida da el poder a los ultras porque venden muy bien su revanchismo contra lo que sea que merezca ser odiado.
     Esperemos que su paso por el poder sea momentáneo. Esperemos que no consigan reformar nuestra forma de vida a la medida de sus descomunales ambiciones.
     Poco a poco, las consecuencias de la inexorable colonización de Marte llegarán a los vertederos de Centroamérica.
     Allí, una niña espera su plato de desechos espaciales.
     Los influencers abrillantan la copa de un futuro audaz y sorprendente.
     En las montañas de basura prospera el resto de la gente. Ellos no leerán este post.
     Hoy brindaremos por la exclusividad de lo nuestro. Nuestra patria, nuestra raza, nuestra ideología.
     Mañana todo se irá al carajo, todas las civilizaciones han acabado sucumbiendo.
     Mañana todo se irá al carajo, pero seguiremos siendo la élite: en el cataclismo o en la cresta de la ola del progreso.
     ¿Toma usted unos bitcoins?
     Una mierda para ellos.

                 *


020  Irak.

     Cada uno cuenta la película, o la historia, según la vive, según la asimila, según la entiende; a veces, según se la cuentan.
     Alrededor de Resquicio revoloteaban unos mosquitos investidos del cargo, y del sueldo, de concejales de Cuadriculez. Pretendían ser la mafia local. Tanto como para que cualquier díscolo ciudadano palidezca y se calle la boca, consideraban los mosquitos.
     Pero Resquicio aspiraba a ser contrincante de insectos de mayor envergadura.

                  *


021  Yin yan.

     Este collage digital se llama Yin yan. Entiendo que habla por sí solo. ¿Qué pie de foto se merece? Quizá...
     ¿De veras podemos ser equidistantes, amorfos, apolíticos, meros espectadores pasivos de púlpitos, platós y publicidades?

     Antes de mis primeros escarceos con la informática, ya compuse unos collages analógicos a partir de imágenes de periódicos y revistas.
     Decirles que está técnica puede ser un modo placentero de desguazar la prensa añeja, al tiempo que puedes expresar lo que llevas dentro, lo que te inspira esa realidad o esa ficción con la que los medios de comunicación nos avasallan.
     Hasta puedes utilizar todas esas imágenes como bumerang contra el discurso oficial.

     Es también un medio de expresión que no requiere de todas esas palabras escritas en fila, que normalmente enfadadas suelen reclamar para sí una correcta ortografía y una no descabellada sintaxis.


              *


022  La música y los neutrinos no respetan las fronteras.

     Afortunadamente, no hay fronteras para la música.
     "Sesenta y seis mil millones de neutrinos atraviesan cada segundo cada centímetro cuadrado de piel de cada persona de la Tierra. Entran en el cuerpo humano y vuelven a salir sin chocar con nada".
     Probablemente los neutrinos nos cantan, con su propia música, y los ignoramos masivamente.

               *


023  El diálogo pelágico.

     Yo le saqué los ojos a Caín, que se hacía llamar Abel, cuando estaba perdido en medio del Atlántico con un solo remo para su canoa de dos proas.
     Yo arrastré a Abel hasta la isla esa que puedes ver ahí en la lejanía, y veía perfectamente, ya que su verdadero nombre es Caín. Yahvé lo castigó sobre la Tierra con la invulnerabilidad avergonzante.
     El Océano respeta, pues, las leyes del Hacedor, José.

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024  Paseantes.

    Vivir no queriendo perder el tiempo es fichar empecinadamente en una empresa que quebrará. Las mejores cosas de la vida son improductivas. Los mejores caminos de este mundo no llevan a parte alguna.

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025  ¿Cuánto nos queda?

     No conseguiremos extinguir la vida, sólo quizá desapareceremos, o tal vez mutaremos.
     En la contaminación eclosionan ecosistemas nuevos. Puede que no sean bellos, pero son los que nos merecemos.

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026  Margullo de Fuego.

     Recién aterrizado en la fotografía digital y en el diseño gráfico, edité esta foto, un poco icónica del paisaje del interior de la isla.

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027  La Ciudad de los Arremolinados.

     Recién aterrizado en la fotografía digital y en el diseño gráfico, edité esta foto, un poco icónica de la capital de la isla

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028  Fuente Clara.

     Esta foto es una composición realizada a partir de varias imágenes.
     ¿Maquillar la realidad es mentir?

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029  Fantasías de la máquina.

     Desarrollé un cierto método para transformar las imágenes, incluidos automatismos, aunque por otro lado llegué a estar hasta quince días editando una sola imagen.
     A veces jugaba a ver qué me podían ofrecer Photoshop y la casualidad.
     Dos décadas después, eclosionó la generación de imágenes a través de la Inteligencia Artificial.

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030  A ojo de dron...

     A ojo de dron, un camello asilvestrado pensativo en la isla de los volcanes. Un pescador en su barca hablando sobre corrientes marinas y áreas restringidas de pesca, con un delfín.

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031  La boca de la fragua.

     La boca de la fragua dice temblor telúrico, lengua de lava, tierra nueva, mineralización, abono, colonización vegetal, insectos, aves, reptiles mamíferos, vergel, fragua...

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032  La mirada...

     De la fábrica a la ciudad dormitorio, sin la mirada del turista.
    Del río a la cocina, sin la mirada del explorador.
     De la escuela a la ciudad dormitorio, o a la cocina, sin la mirada del poeta.

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033  Escamas.

     Entre las sábanas de espuma de las olas, no me molestan los piojos de mar, ni la mirada solidaria de los nudistas.
     No te equivoques, mi piel está recubierta de escamas.

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034  Salpicaduras.

     De mi vida anfibia, lo mejor es entrar de golpe en el agua fría y revitalizante.
     De mi vida anfibia, lo mejor es dejar que el sol vaya secando gota a gota todo mi cuerpo salitroso.

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035  El trapecista...

El trapecista conoce todos los secretos
de los ocho vientos,
domina todos los ángulos del riesgo
y realiza las nueve fases completas de una pirueta invertida
y vuelta del derecho
a tiempo para respirar por los aleros
sin fatigarse.
Pero eso no importa en absoluto
porque ahora el trapecista está en guerra,
siete hordas de honderos se acercan a él
e intentan derribarlo.
El trapecista se pone en pie
y realiza las inevitables y cotidianas
piruetas de la subsistencia.

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