Una visita dominical...

 

15 11  Una visita dominical...

     Resqui, léenos el borrador ese de publicación que tienes en el procesador de texto del móvil titulado Una visita dominical. 
     No, ese texto hay que introducirlo en el capítulo 07 Puertas y estamos en 15 No sé si es de día o de noche...
     Pues nosotros hemos pensado que aquí queda mejor. O al menos hace falta ya pasarlo a limpio, para el desarrollo secuencial de la trama. Tienes tantos capítulos a medio escribir... y en lugar de desarrollarlos y acabarlos, vas y empiezas otros que ni se sabe en qué acabarán... te llamaremos Resquicio el Inconcluso. 
     ¿Acaso no hemos dicho explícitamente que La marea es  literatura en evolución? Pues sus capítulos hacen eso, evolucionar... 

    15 11  Una visita dominical...

     Ayer al atardecer, cuando iba andando hacia el bar del pueblo en busca de un rato de esparcimiento y sociabilización, en estos tiempos de miedo y restricciones que nos han tocado vivir...
     ¿Lo ves? Ahora el lector tiene que darse cuenta por sí solo de que eso que cuentas ocurre no ahora sino al final de los primeros confinamientos provocados por el coronavirus...
     No interrumpáis al narrador... Iba caminando cuando pasó un auto y me gritó su conductor Resqui, está la guardia civil en tu casa...
     Decir mi casa es sólo una forma de hablar porque soy un ocupa que está usurpando la sagrada propiedad de un banco. Regreso a casa y no había nadie.

     Esta mañana me levanto a las siete y, aún de noche, veo las luces de un coche subiendo hasta Picocolorao, pero no era la guardia civil, era un vecino del pueblo que venía a ofrecerme dos butacas que ya no usa, por si a mí me sirven. 
     A media mañana llegó un hombre a investigar la situación en la que está la vivienda abandonada en la que llevo aproximadamente un año viviendo. Es a lo que se dedica. La situación en un primer momento ha sido algo tensa porque el tipo empezó diciendo Vengo a tomar posesión de la propiedad en nombre de... Ante lo cual, en lugar de responder algo, me pongo a regar las plantas, y él detrás de mí. Luego saca el móvil y empieza a grabar el perímetro de la casa. Saco mi móvil y empiezo a grabarle a él grabando. 
     Al fin hablamos, ambas partes queremos decir sin tomarnos la molestia de escuchar al otro. El hombre hace ademán de marcharse diciendo Eres un maleducado... pero antes de que se vaya nos sentamos en un muro al lado de su coche y me reconoce que ha vivido situaciones peores haciendo su trabajo... Me han llegado a sacar un cuchillo, me dice. Le explicó el proceso de ocupación, tras un desahucio vivido en otra casa también situada en el pueblo de Incomprensión. 
     Felipe me tranquiliza diciendo que a veces lo que se hace es implementar un alquiler social en condiciones ventajosas para el ocupa. También, no voy a engañarte, se producen alzamientos, pero dejando un tiempo amplio para abandonar la vivienda.  Y se llega a ofrecer dinero a cambio del desalojo voluntario de la propiedad 
     La función de Felipe es negociar estas cosas, aunque la decisión de cómo proceder es de los propietarios. 
     Felipe dice que los alquileres sociales suelen ser muy asequibles, que pueden implicar ventajas para el inquilino, como poder contar con agua corriente y luz eléctrica. 
     Entiendo que ese tipo de situaciones ventajosas para las dos partes se puedan dar, pero estamos hablando de bancos e inmobiliarias, en pleno desarrollo de sus negocios a gran escala... ¿Por qué habrían de ayudarte? Bueno, su objetivo es no perder la titularidad del inmueble, que esté en buenas condiciones para una futura venta. 
     A mí no se me ha pasado por la cabeza el deseo de ser propietario de esta finca y esta casa. Considero que es difícil que se venda y cabe la posibilidad de que pueda permanecer en ella no poco tiempo. 
     Hemos debatido sobre los ocupas en general. Le he dicho que no me creo todo eso que están transmitiendo los medios de comunicación sobre el fenómeno ocupa como si fuera una repentina plaga. 
     Me ha contado casos de gente a la que se ha ofrecido dinero una y otra vez para que dejen una vivienda... de la que vuelven a reventar la puerta. Casos de gente que podría pagar un alquiler y prefiere las condiciones ventajosas de la ocupación.
     Le digo que claro que pueden darse casos, pero en principio, en un conflicto entre dos partes... tengo por costumbre estar de parte del lado débil. Y por eso no me escucharás hablar mal de los ocupas por mucho que existan casos de ocupación no por necesidad sino por conveniencia. 
     Le digo que el movimiento ocupa surgió en las ciudades, con su trasfondo ideológico... como el caso de un montón de gente joven que ocupa una enorme fábrica abandonada y empiezan a vivir de un modo alternativo, comunal, y a desarrollar actividades culturales tipo ateneo. 
     ¿Te parece mal eso? No, me dice. 
     Y a partir de eso, sí, el movimiento ocupa pudo verse mezclado con fenómenos de protesta violenta. 
     Aprovechándose del fenómeno, pueden darse casos de gente que ocupa viviendas por comodidad, sin tener nada que ver con la filosofía original del movimiento. 
     No digo que no suceda, digo que a mí no me verás recalcando esos casos... porque no soy de los que acostumbran a ponerse de parte del fuerte, el propietario en este caso, y demonizar al que infringe las normas... como si fuera mentira que existen casos extremos de necesidad. 
     Basta con mirar a nuestro alrededor, para llegar a la conclusión de que es imposible que no existan casos de personas y familias sin otra alternativa que la ocupación. Y las administraciones no hacen mucho por solucionar los problemas de quienes no pueden acceder a una vivienda en condiciones normales. Pero lo más sorprendente es que se está imponiendo el discurso de que los que ocupan son unos caraduras. ¿Qué sacará la gente de bueno de la idea de que no hay que ayudar al necesitado y acoger al desamparado? Hay personas haciendo bandera de eso.
     Decido que en mi literatura Felipe se llamará Felipe Séptimo. Trabaja para una gran inmobiliaria que gestiona propiedades que los bancos han expropiado a hipotecados morosos.
     Como justificando su aparición, me decía poco antes de irse...  Porque me reconocerás que este es un sitio privilegiado.
     Sí, la casa destartalada en la que vivo tiene unas bonitas vistas, pero no sé si definir eso como un privilegio. Privilegio es algo que no está al alcance de todos. 
     Igual vienen a molestarme porque soy libre de otear kilómetros de horizonte en lugar de abrir la ventana y toparme con paredes de hormigón.

               Resquicio. 

     ¿Y qué pasó al final con Felipe Séptimo, Resqui?
     Lo sabéis perfectamente, Leoncio, Nene...
     Para que el lector se entere también...
      De Felipe Séptimo no volvió a saberse nada. El banco propietario nos puso una denuncia de desahucio pero el juicio no tuvo lugar porque antes vendió la propiedad en un lote a una empresa de la capital. Esta empresa a la vez puso una denuncia de desahucio y en el juicio  se ha determinado que de momento podemos quedarnos aquí hasta diciembre.
     Y ahora toca contar la historia de Felipe Octavo, puedes llamarla Una visita en sábado, Resqui, ponte a redactarla. 
     Hoy no, me voy abajo a desayunar, escuchar la radio y leer un par de poemas de Palabras a la cámara entripodada. 
     Jo, qué palabrejas te sacas de la manga, autor.

               Resqui.

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