Busco diván (y dos).

06 07 Busco diván (y dos).

     Doctora, he tenido un día de esos en los que sólo me apetece estar tumbado, y no en este diván de las sesiones de terapia, sino en el catre de una cierta pretumba voluntaria. 
     No te inquietes, son sólo palabras, doctora. 
     Las plantas del huerto gritaban ¡Estamos aquí, a pleno sol! Y no acudí a darles agua ni aliento ni conversación… nada. No deseo ver a la gente y llevo una existencia descuidada. Un día y otro y otro y otro…
     Todos tenemos días así, me dice Milagros. 
     ¡Qué bien, soy como todos! No hará falta medicación, doctora, con unos sesudos y serenos consejos bastará para retomar el hilo de los días no sonámbulos. 

     Doctora, te he imaginado como la sicóloga de Tony Soprano en la serie televisiva Los Soprano, pero aún no me remuerde la conciencia por todos crímenes cometidos en Nueva York. Sólo lamento los crímenes que cometo en el huerto.
     También maltrato a mi perro cuando no me levanto. Él se alegra tanto si salimos a alguna parte. Creo que está escribiendo su autobiografía en Facebook. O quizá sea un ensayo, recopilación de lo que ha aprendido en esta vida repleta de alegrías y sinsabores. No me meto, son sus cosas. Espero que no hable de mi onanismo. 

     Doctora, anoche tuve unos sueños extraños y esta mañana me he puesto en movimiento casi sin darme cuenta, así que hoy no voy a requerir tus servicios con urgencia de ambulancia a sirena batiente.

               Resquicio.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Digital y analógico en orden inverso.

Guerras (y dos).

María.